Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

sábado, 25 de agosto de 2012

De paseo en Freirina y el Valle del Huasco

Dedicado a los Rojas Alarcón por su inmensa hospitalidad y cariño.


Incluso soñé con que Ignacio me llamaba por celular para decirme que iría a almorzar a mi casa y que debíamos encontrarnos en la Biblioteca Pública de Copiapó a las 12 del día tal como lo previmos con anterioridad. Tanto fue mi sueño y cansancio que al abrir un ojo y antes de que fuera demasiado tarde lo llamé para avisarle que no iría a leer y que prefería que llegara directo a mi casa. Él me respondió que no me preocupara porque también tenía sueño y aún no se levantaba, que no olvidara que ese día o el siguiente nos íbamos de viaje a Freirina, su tierra. ¡Verdad! Me había invitado a conocer su casa y familia. Luego de almorzar nos dispusimos a ir al centro a comprar los pasajes. Viernes ocho de la noche y camino a Vallenar por dos horas para abordar el auto con que su hermano nos esperaba para ir a Freirina junto a su pareja Fernanda. 

Alrededor de las once de la noche nos dirigíamos de la ciudad de Vallenar hacia Freirina y en el camino Ignacio y Raúl, su hermano, me indicaban los lugares en que hubo barricadas y se quemó uno de los vehículos de la policía por los manifestantes que protestaban en contra de le fetidez que emanaba de las plantas de cerdos de la empresa Agrosúper. Hasta ese momento, para mí todo lo que me contaban se reducía a lo que oí en la radio o a las imágenes de la televisión, era de noche y no podía hacer mucho. Ni abrir las ventanas quisieron para evitar el desagradable hedor a chancho. Ya en casa conocí a los padres de mi anfitrión, aunque ya conocía a la tía Charo, había pasado años desde que no nos veíamos así que fue la segunda vez. Don Raúl me saludó con un abrazo: los quise de forma inmediata. Luego llegó Benjamín, el sobrino de Ignacio que rápido me preguntó: ¿Cómo se llama usted tío? ¿Usted sabe que el tío Nacho se va a casar con la tía Yako? Cuando volví a Copiapó ya tenía un sobrino y un lugar donde quedarme si es que volvía a esas tierras donde se junta el frío y el calor de Chile. Después de comer y tomar té supimos que Fernanda y Raúl irían a una reunión con sus amigos y amistosamente nos invitaron y amistosamente aceptamos ir, pese al sueño y cansancio. Al salir sentí el olor a chancho, pero conocí su real intensidad a los dos días venideros cuando dimensioné todos los kilómetros que debe viajar por el aire para llegar a las casas de manera penetrante. Afortunadamente no soy asquiento como para correr a vomitar, pero hay personas que sí lo son y que se afectan por este problema no sólo del ámbito de la dignidad, sino también de la salud. Entre otras cosas lo pasé muy bien con los amigos de Raúl y Fernanda, noche de karaokes, cueca y saya. 

Debido a la hora en que nos dormimos, alrededor de las seis de la mañana, despertamos a la hora de almuerzo. Me avergoncé de haber mostrado la hilacha tan rápido, pero qué se le iba a hacer, los Rojas Alarcón son pura comprensión. No recuerdo bien si fue en la noche en que llegué o a la hora del almuerzo en que conocí a mi nuevo tío, mi tío Papo, un caballero muy respetable y culto, agradable de quien jamás olvidaré cómo se tomó de un puro trago un pequeño vaso de pisco sin chistar y destilado. Eran los días de los Juegos Olímpicos en Londres y él sabía de todos los deportes, sus nombres y récords como quién se sabe cuántos días tiene cada mes. Luego de almorzar nos encaminamos al auto y partimos a conocer el Puerto de Huasco pasando por Huasco Bajo, hasta llegar a las inmediaciones de CAP y de la Termoeléctrica Guacolda que hace años viene contaminando el valle y a la población que no dista demasiado de allí. Ahí mismo un barco de Japón exportaba o importaba algo cuyo nombre ya no recuerdo.

En las imágenes de la izquierda se refleja parte del último párrafo en relato. Eso es lo que vive la población huasquina de forma diaria y la fauna marina yo puedo imaginarla muerta o casi inexistente debido al cambio de temperatura constante de las aguas cuando son devueltas al mar a altas temperaturas. De aprobarse el proyecto de Termoeléctrica Castilla este será el panorama para los habitantes del Valle de Copiapó que dicho sea de paso ya está desertificado y sin río.
Posterior a tan desalentador panorama cogimos rumbo hacia la caleta donde nos servimos una empanda de mariscos y otra de queso. Mucho frío y humedad a las seis de la tarde pero no fue suficiente para evitar las ganas de subir al faro y mirar el mar desde una altura vertiginosa; ya arriba me imaginaba y pensaba hacia donde caería el faro en caso de terremoto o fin de mundo, al cemento o al mar. De vuelta a casa la tía Charo nos esperaba con más empanadas de queso y fue de visita el niño Cocó y la niña Bárbara, amigos de Fernanda y Raúl con quienes compartí la noche anterior. En la mesa no entrampamos con fábulas, mitos, leyendas y penaduras entre las cuales oí una nueva versión de La Llorona y me enteré de la existencia de El Duende de la Campanilla que todos, a excepción mía, aseguraban haber visto. De mi parte hablé de La Llorona versión Copiapó y de las carretas, del burro que se alarga, del Alicanto y de experiencias paranormales propias e impropias. Qué día agradable aquél. Benjamín jugaba por mientras con su amigo Cristián. No estoy seguro pero creo haberme dormido temprano ese día en que el olor a cerdo se me hizo secundario.

Al siguiente día tomamos desayuno mientras nos  se cocinaban unas ricas lentejas a la hora de almuerzo. Don Raúl tenía la tarde libre, pero por mientras con mi sobrino Benjamín nos dedicamos a leer cuentos y enciclopedias, y por eso espero haber sembrado en él las ganas de aprender a leer. Hasta que estuvo listo el almuerzo de la tía Charo y no pude creer que Ignacio fuera tan mañoso para comer legumbres. Cuando va a mi casa de Copiapó come de lo que haya, todo y siempre dice que está rico. Mi mamá lo quiere, en realidad toda mi familia, incluso me retan cuando cocino comidas inventadas y le convido a Ignacio, pero él dice que está todo rico e incluso me pide la receta. Debe ser porque siempre le dije que en mi casa mi mamá se enojaba si rechazaban la comida, lo que es mentira, porque el que se enoja en esas ocasiones soy sólo yo. No es enojo en realidad, es otra cosa parecida a la reprobación. Finalizado este espacio de mi peor defecto, el egocentrismo, nos preparamos para ir a conocer más del Valle del Huasco y partimos con don Raúl, la tía Charo e Ignacio a conocer el centro de Freirina para después adentrarnos en los parajes que embellece el fenómeno del Desierto Florido atacameño con sus añañucas y cactus inmensos. Una vez atravesado el Río Huasco llegamos a la casa de la señora Mila, que vivía de sus animales y seguramente del aporte de algunos de sus hijos, era una casa rosada a la que no habíamos atinado a bajar, pero la curiosidad fue más fuerte. La fuimos a saludar a ella y su hija, una mujer de casi cuarenta años. Lo que más me sorprendió fueron sus numerosas y enormes gallinas; cuando vimos a la señora Mila, ella estaba preparándoles la comida e incluso me confundió con Raúl, qué grande está me dijo. De pronto llegó a nuestro lado un gato y creo que es el más hermoso que he visto alguna vez, un pelaje gatopardo que daba la impresión de ser un fondo plateado y rayas negras. No recuerdo su nombre, pero a veces la gente no les da nombre a sus animales, ¿para qué? si basta con decirles cuchito chuchito o hacerles sonar la comida de pellets y llegan. Terminada la visita donde la señora Mila nos dirigimos a conocer el sector en que la empresa Agrosúper instaló las plantas de producción y alimento de chanchos.Por el camino no había olor y todo era muy rural y conmovedor para alguien que se acostumbra a vivir en el cemento: caballos, vacas, riachuelos, canales, burros, etc. Nos detuvimos y bajamos en el Río Huasco a tomar fotografías mientras don Raúl bajaba a la ribera para cortar algunos berros y comerlos en la ensalada. Cuando nos adentramos camino a las plantas comenzó a emanar el olor a cerdo, pestilente y penetrante y a medida que nos acercábamos por el camino público nos seguían de más cerca una camioneta con guardias y vigilantes en su interior pensando que éramos periodistas. Cuando hablamos con funcionarios de manera amable, ellos se dirigieron a contarnos de lo decepcionado que estaban de la empresa que había prometido empleo local pero cada día llegaba un santiaguino más al sector. En noticias de hoy, oí por Radio Bío Bío que Agrosúper será quién pague y encargue un estudio para evaluar los avances en materia medioambiental y si se ha disminuido el impacto negativo del traslado de los chanchos a la zona, ¿pero qué estudio puede ser serio y gozar de validez si se da la figura de juez y parte? Creo que ninguno. El ministro de salud Jaime Mañalich ordenó a la firma llevarse los cerdos de la zona en seis meses y los habitantes ya están perdiendo la paciencia. Al retirarnos del lugar nos fuimos al área de Hacienda Atacama a visitar al Paisano, hermano de la tía Charo porque tenían que dejarle unos medicamentos para el tratamiento de su pierna. En la pieza del Paisano había otro gato: el Lulo. El sector debe caracterizarse por tener gatos bellos. El Lulo tenía un pelaje que era claro en la punta de cola y se iba oscureciendo hasta llegar a ser café oscuro en la punta de la nariz, un espectáculo de felino que además no era lobo ni arisco. Pero lo entretenido de Lulo es la historia de su nombre porque cuando llegó donde el Paisano creyó que era hembra y la llamó Lulú hasta el día que se encontró con la sorpresa de estar travistiendo al animal inconscientemente. Nos despedimos del Paisano y llegamos a la casa de la señora Eva. Estábamos todos ya un poco cansados, pero adivinen: ella también tenía gatos bellos y decidí que ese era un presagio de día de suerte. Cuando entramos ella nos saludó y corrió a poner la tetera a hervir para que tomáramos té junto a su esposo, conocido por su afición a criar caballos. Pero nos debíamos ir rápido por alguna razón. Debió ser que el chofer Ignacio ya estaba cansado de tanta vuelta y además hacía frío. Nos marchamos con la sensación de tener hambre. De vuelta en casa, don Raúl y la tía Charo prepararon los huevos frescos que nos había dado la señora Mila y tomamos té felices y contentos. Al otro día debía volver a Copiapó y la noche se me fue cantando y conversando con mi amigo Ignacio, los pasajes eran para las once de la mañana y a las nueve ya debía estar en pie. Nos dormimos cerca de las dos de la mañana. Ya en Vallenar dimos un breve paseo en auto hasta llegar al terminal en donde nos abordaron unas gitanas, el bus demoró en llegar y por mientras Ignacio se puso a conversar con ellas cuando un chofer de buses la instó a lavarle la cara a su niño -que a decir verdad estaba en pésimas condiciones higiénicas- en los baños lo cual fue contestado con un 'nos cortaron el agua paisa'. Llegó el bus y con él se terminaba mi estadía en el Valle del Huasco, un bello paraje que merece respeto y cuidado. No quería despedirme de mi amigo, pero era hora de emprender un nuevo viaje.


Vista al mar desde el faro
Gallinas de la señora Mila
Postal del faro de Huasco
Municipio de Freirina

Traslado de cerdos
Río Huasco
Antiguo estanque



Burros a medio camino

Caballos y atardecer
Ignacio Rojas





Kike Morandé: El señor de la Querencia de la televisión chilena

Para ser sincero, habría preferido mil veces escribir desde el nuevo notebook una entrada más optimista, contar de alguna conquista, algún logro o algo no humilde que me levantara el ego. He tenido de todo lo que he mencionado, pero cualquier cosa no merecía  más de un párrafo. Hoy me reivindico como candidato a columnista o líder de opinión. Si usted de alguna manera u otra se ofendió con los diversos esquemas del programa del patrón de fundo de la televisión chilena, considere esta columna como propia.

Es viernes y llegó la noche. No estoy de fiesta ni en alguna reunión social bebiendo algún licor. Estoy solo en el departamento en conversaciones conmigo mismo y mirando televisión; me dieron las diez de la noche y empezó Primer Plano, el programa de farándula de nuestra tele. Si no cambié el canal fue sólo porque consideré que había una discusión interesante pero mal conducida y armada. Representantes de la Iglesia Evangélica comentaban sus impresiones y pareceres frente a la caricaturización de sus pastores y hermanas en el programa nocturno conducido por Kike. Al caracterizar a este ser humano no hace falta muchas palabras ni párrafos enteros, por mi parte me apronto a decir que es un hombre con rasgos de latifundista, abiertamente de derecha conservadora, pinochetista, machista, homofóbico, de aquellos que piensa que tiene amigos, etc. Algo me hizo pensar en que hay otro adjetivo que le calza bien: fascista. ¿Pero por qué fascista? Además de tener en cuenta que aprueba el régimen dictatorial de Pinochet de forma pública, a lo largo de las once temporadas en que ha tenido el (lamentablemente) estelar del pueblo al aire ha aprovechado de mofarse y humillar a diversos grupos que componen la estructura social de Chile, a las mujeres, peruanos, prostitutas, homosexuales, alcohólicos, niños y niñas que sufren de abandono, entre otros. ¿No calza eso con el rasgo fascista de situarse en un pedestal y mirar hacia abajo cómo la clase trabajadora se ríe de sus mismos problemas? Creo que sí, pese al sesgo que he cometido con toda conciencia. El tipo toma todo lo que le parece mal en la sociedad para burlarse de ellos, para que los mismos burlados se rían de sí mismos. La única diferencia en el paralelo entre lo descrito y un soldado nazi arrancándole la barba a un judío es que el último sabía que se lo estaba humillando.

Hace algún tiempo escribí En búsqueda de la homofobia y sus causas primeras para despotricar en contra de los factores que permitían asesinatos a homosexuales y su histórica discriminación. El caballero Kike ya estaba en las causales junto al detestable personaje y caricatura de Tonny Esbelt. En sus puestas en escena hacía humor con una estructura bastante básica y repetitiva en que Kike remataba los chistes con un "Quítate de aquí maricueca". Yo no tengo datos y dudo que alguien o alguna institución los pueda tener, pero hay muchos niños y niñas en este país que ven este programa junto a sus padres y reciben este mensaje sin cuestionarlo; mi hermana lo ve, cuando tenía menos edad también lo vi y no sólo en mi casa con mis padres. Pude comprobar con el tiempo que hay otros hogares en que los adultos aprueban que los niños consuman este tipo de basura, incluso los niños con los que desarrollo mis trabajos de voluntariado también comentan de personajes como La Rupertina, La Polillita, entre otros, los amigos de mi hermana de once años experimentan el mismo rito; de ir a alguna escuela pública o privada estoy seguro de que me hallaría en el mismo panorama. Es triste cómo los niños y niñas consumen homofobia, denostación a las diferencias y un ímpetu implícito de superioridad que en realidad no tienen; esto es tan palpable y su medio de verificación toma asidero en el bullying (en las noticias nos espantamos, pero en la noche nos olvidamos viendo en familia el estelar del pueblo). Creo que hemos llegado demasiado lejos al permitir que la televisión eduque más que un libro. 

Y hablando de la infancia, el cuadro es más triste cuando se pone en escena a La Polillita: una niña que llora mientras espera que su padre vuelva por ella luego de haber ido a comprar cigarros, pero el reencuentro nunca ocurre. Incluyéndome, nos hemos reído de esto, del dolor real que sienten los niños y niñas cuyos padres se han ido, quizá muerto y se sienten desamparados en la espera buscando distintas explicaciones a su abandono. Francisco Morandé permite estas situaciones en pantalla, mientras que detrás de ella puede haber un pequeño riéndose de sí sin saberlo o un adulto que vivió lo mismo años atrás. Por eso digo que él se ha puesto en un pedestal a mirar cómo tantos pueden reírse de sí sin darse cuenta y estoy seguro de que goza el espectáculo de sus rotos.

Ya hablé de los homosexuales y de los niños. Con eso dan ganas de que el Consejo Nacional de Televisión tome alguna posición al respecto y sin embargo esto no se ha acabado; los alcohólicos han sido otro blanco del estelar del pueblo. Pero no todo tipo de alcohólicos, sino los más pobres y vulnerables interpretados por personajes como el Che Copete, el Náufrago o Ruperto (con participación en el Festival de Viña del Mar). Seguramente pocos hemos dimensionado lo terrible que debe ser vivir con personas alcohólicas que entregan su dignidad de manera fácil para conseguir un litro más y dudo que la realidad de las personas alcohólicas sea de la misma liviandad con que se presenta en las pantallas de Mega de Lunes a Sábado; se distorsiona la realidad del alcoholismo y con ello la violencia intrafamiliar, los accidentes de tránsito, niños abusados o centros de rehabilitación lucrando, el cáncer hepático, el terror de los niños que ven llegar a sus padres con el tufo etílico. Podría seguir agravando la lista, pero con ello creo que es suficiente; de lo contrario mire a su alrededor. 

Las mujeres son las víctimas implícitas más perjudicadas desde mi punto de vista; desde un comienzo el estelar del pueblo puso en su escaparate a mujeres guapas, con rasgos evidentemente exuberantes, algunas usaban implantes de silicona para aumentar el tamaño de los bustos (malamente he escuchado a niñas que dicen que lo hacen no por verse bien, sino por que la imagen vende y ellas viven de eso). No voy a decir que el estelar del pueblo tenga por giro la cultura o la educación -en realidad, todo lo contrario- pero qué ofensivo debe ser para el resto de las mujeres ver cómo su función ante la sociedad según las señoritas Jannet, las Márlenes Olivaríes o las Adrianas Barrientos se reduce al mejor cuerpo, a la sonrisa más tapizada en labial o qué sé yo. Voy a ser categórico en lo siguiente: si no hay más hombres desnudos pudiendo cumplir la misma función que otras mujeres es porque Morandé siempre defenderá que su programa sea para hombres heterosexuales que llegan cansados del trabajo a ser atendidos por sus esposas, las que luego se sentarán a ver con ellos como su género es reducido socialmente a la belleza, lo harán de manera pasiva y quizá se diviertan, repitiendo el mismo esquema del niño abandonado. No estoy generalizando, sólo describo a la mayoría de la población objetivo del estelar del pueblo. En mi casa ocurre, en la de los vecinos también. Esta ha sido una estrategia incluso política. Qué mal por la cantidad enorme de mujeres que se ganan la vida con su trabajo, inteligencia y valentía, cómo no les va a costar a esta sociedad reducir brechas salariales en función del género, cómo no les va a costar a ellas llegar al poder. Así es la situación con Francisco Morandé, si la mujer es esforzada o trabajadora no puede ser linda ni estar en un puesto de poder (esto debe aterrarle a su dimensión machista) debe, pues, ridiculizarla y ponerle bigotes como a La Rupertina. 

El estelar del pueblo no sólo ha incentivado este tipo de violencias, con los Hermanos Sin Dolor, pudo disfrazar la violencia con traje de chiste y los niños y niñas lo imitaron en sus escuelas; ni quienes padecen enanismo se han salvado. Se ha frivolizado con la figura del delincuente chileno con La Malena o El Malo. Pero la polémica última del programa ha sido por la ridiculización del pueblo evangélico con Las Hermanas Evangélicas en que parodian los ritos religiosos de éstos. No voy a defender a la fé protestante, ni la católica ni a sus dogmas porque hay que reconocer que han sentado un amplio piso a la discriminación, pero sí me corresponde abogar por el derecho a pensar, decir, actuar y manifestarse de la manera en que uno esté convencido de que se debe hacer, de modo libre, dentro del marco del respeto y sin miedo a réplicas o a las impunes humillaciones públicas que ocurren en Morandé con Compañía a la cabeza de El Señor de la Querencia de la tele chilena, al que nadie le dice nada porque uno es amargado y no sabe reírse de sí o bien el Consejo Nacional de Televisión no sirve para nada. Porque si se ofendiera a los sacerdotes pedófilos de la Iglesia Católica, a los militares torturadores y golpistas, el programa no sería de Mega, no sería conducido por El Señor de la Querencia Morandé o bien el Consejo Nacional de Televisión habría puesto el grito en el cielo como lo hizo a El Club de la Comedia luego de parodiar a Jesucristo. 

Usted puede ver lo que quiera y para eso es libre dentro de la república; mis palabras le pueden parecer una soberana amargura o un sermón más. Pero cuando maten a otro Daniel Zamudio, a otra mujer, o abandonen a un niño no lo lamente tanto. 

viernes, 17 de agosto de 2012

Lo que quiero, Martha Masters y merecer

En el capítulo Last Temptation de House M.D., la interna Masters decide renunciar a conformar parte del equipo de diagnóstico de Gregory. Escena final con la canción que inspiró esta entrada: You can't always get what you want (No siempre puedes tener lo que quieres) de The Rolling Stones. Y es verdad, no siempre podemos tener lo que quisiéramos aunque lo merezcamos, aunque hayamos luchado y renunciado a tanto, está en el ADN de la injusticia que alguien que jamás ha jugado a la lotería se la gane y uno que siempre ha apostado, se queda mirando cómo la suerte se lleva el premio. Violeta Parra cantaría: "Yo no sé por qué mi Dios le regala con largueza, sombrero con tanta cinta a quien no tiene cabeza"; Alanis Morissette, en tanto, diría: "you're meeting the man of your dreams and the he meets his beautiful wife, and isn't it ironic?" 

Yo no pude tener al Matías, a los Antonios ni al Alexis que quise,  ni vivir cómodamente y que me preocuparan cosas tontas como el peinado del perro fifi o de los cuadros chuecos en el muro. Y aunque no todo está dicho, no soy tan bello como me gustaría o como lo han sido mis padres, mi camino a la calvicie temprana es evidente, ni puedo estudiar de la manera que me gusta, a veces quisiera no saludar a la gente, gritarle a Mario que no me importa y confesar que me causa placer irme de los lugares sin despedirme, que hoy me desperté con ganas de abrazar a todos, pero se me pasa cuando veo a todos, que soy el más cínico, que me quiero sacar un moco con los dedos y pegarlo en una pared, decirle a la gente que se va a paro por la educación que la considero ridícula y poco cool, y darle un beso a Matías que cada día está más irresistible o bien asesinarlo por no gustarle y hallarme ridículo, que la novia de César termine con él por descubrirlo mirando mis fotos y leyendo este blog, que se rompan el corazón el par de highcientos hediondos a Rotary ¡Esa sí es justicia mierda! Sí yo también soy resentido, odio a los rotarientos y a la gente que habla con papas calientes en la boca. Los perros no, los gatos sí. Y le tengo miedo a los ratones, sí pavor prístino ¿y qué?, si me pueden morder en el cuello una noche y me matan los perversos. 

Pero no. Uno tiene que ser un hombre bueno y decente, ocultar sus gustos, no decir que ve la teleserie ni que llora con las escenas más tontas, tiene que decir que no cree en el Horóscopo porque es persona de ciencia, aceptarse físicamente como el adefesio que se es y decir: todos somos bellos a nuestra manera; saludar, preguntar cómo estás aunque sea lo último que me interesaría escuchar de los otros, y luego despedirse; ser honesto y falsamente modesto; sonarse con papel higiénico, aceptar los costos vinculantes de la democracia, y ser buen amigo para soportar todas las pesadeces y deslealtades, ponerle el hombro para que te lloren las penas y reír de chistes añejos; aguantarme las ganas de llorarle a Matías que por qué todo tiene que ser así, no alcanzar a ser siquiera diferentes, ser virtuoso y perdonar para no vivir con odio porque pesa tanto, perdonar a un César al que no puedo calificar más que como un desgraciado y cobarde, nocivo, perdonar porque es más fácil vivir con tristeza que con rencor a ese pobre diablo. Tengo que ser bueno y de corazón noble, hacer el bien sin mirar a quien, mostrar valentía ante los ratones y decirle a los niños que el cigarro es malo y ocultarles el placer que me trae. 

De todas formas, voy a seguir en el camino del bien, esforzándome ya no por merecerme una recompensa sino porque siempre me he dedicado a hacerlo y de esa manera me voy a morir. La justicia no existe y  es este el mensaje amargo y desesperanzado que he querido dejar y tal como Masters, voy a renunciar a dejar de hacer lo correcto porque no siempre puedo tener lo que quiero (ni lo que necesito).


viernes, 10 de agosto de 2012

Veintidos detrás de la puerta, el par de patos al acecho de mi paciencia

Será que estoy viejo por dentro o es sólo un vicio más de la profesión que estudio. Quiero medir los aspectos de la vida, los avances, los tropiezos, las alegrías, las penas. Puede que de ahora en adelante, todos los 10 de Agosto me vea al trote de esta fría prácticas. Son dos las cosas que han dominado este día mis adentros: una idiotez producto de una ansiedad mal gestionada y una inquietud ante la necesidad de medir mis logros en veintidós años de vida. No es que quiera exponerlos en esta página, creo que me falta valentía para descubrir cuánto y quién he llegado a ser, finalmente tanto los logros como las derrotas se olvidan porque se está constantemente buscando algo más o se piensa que hay más necesidades, son los grandes hitos los que cuentan, las experiencias que nos construyen abriendo o cerrando etapas. 

Mi papá me diría que ando "espeso" para decir que ando con el genio corto. Me lleva el nerviosismo y al parecer descubrí la causa y no es que vaya a cumplir veintidós años, es el cierre de semestre; luego de un mes y medio de paro, vuelven las evaluaciones y con ellas las madrugadas sin ir a dormir y Santiago, quiero que todo salga bien, el relajo no es buena señal antes de una prueba y por ahora lo que menos logro es concentrarme a pesar de que no he perdido el training. Todo se concentró en un fin de semana: kilos de bibliografía por releer, el cumpleaños, el viaje, la disertación, que no me vaya a ir mal, que me vaya a ir bien, que me cae mal el profesor pero él no sabe, mi cabeza cada vez tiene más espacio. ¡Cómo no voy a andar irritable!

Pero bueno, no hay mal que por bien no venga. A darlo todo, a dormir nada y a sonreír que es la manera mejor de expresar la gratitud a la vida, a los padres y a Dios por este nuevo año. ¡La victoria está cerca!

lunes, 6 de agosto de 2012

Por todo y por nada


Por cada sueño con el sostén de tu mano
existe también una mañana de asombro.
¡Qué vivan los azares que guían tus pasos
a mi mente durmiente de las noches de Agosto!

Y pasea la ilusión chocando por mis adentros
saltando y buscando una muerte o un escape,
mas creo que no hay poro que habite mi cuerpo
que no haya expresado mi alegre mensaje.

Tú que de nada o de todo me haces el verso,
navegas, aunque me niegue, por un sentimiento impune.
Tú que por todo y por nada te me haces pensamiento
has dado a mis noches soleadas el carácter inmune.

miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Duda o verdad? Verdad


No ha sido simple la tarea de establecerme en los pensamientos la ridícula norma de seguir evitando a mi amor imaginario. La vida está fría, el invierno peligroso para salvaguardarme de las aventuras que creo para sembrar algún grado de calor en este valle cada día más seco. Como preví, estoy experimentando los primeros coletazos luego de la despedida a Matías, sin duda son los más terribles y dolorosos porque aún van caminando tan cerca de la esquina que los vio partir que todavía es fácil arrepentirme. Se han hecho innumerables los sueños inundados de su imagen, la vida se me está complicando por riesgos que no existen y supuestos inventados.

En honor a la verdad, Matías está muy lejos de estar leyendo estos escritos repetitivos y azules. Nada ha cambiado mucho en este casi mes sin verlo. No ha cambiado mi inexistencia en su conciencia y a mí a veces me sigue importando alguien que no sabe que me importa. Matías en este momento piensa en mil cosas y yo no alcanzaré a ser mil uno; la noche, el alcohol, el fútbol, una película, una fiesta, la playa, una mujer, un amigo, un juego de computador podrían ser verdugos tan buenos para seguir neutralizándome.Y a veces digo que no me importa, que me da lo mismo pero acá estoy tratando de encontrarle una explicación a esta invención de muy mal tino: soberana cagada la que me mandé. Pésima estrategia escribir a alguien que no le importas lo que escribes en las redes sociales, que no le gusta leer y además en un idioma sensible y rebuscado. Jamás tuve por dónde. Ahora pienso que sería bueno saber quienes leen este blog porque el chisme es grande y así pudo haber llegado a sus ojos. Pero no, este blog no es leído por muchos y está virgen de sus ojos. Seamos honestos, estoy lejos de ser una contribución a la lengua española (lástima por mí que quiero ser columnista de una revista o diario).

Hubo un día anterior a la entrada de Matías en mi cabeza, un sábado frío y Ámsterdam en que dejé todo empezar, transformé un gesto sin importancia en un evento focalizante, armé una esperanza donde no la había, cree una ficción, algo parecido a enamorarse de un maniquí y no me di cuenta cuando de verdad entré al laberinto: noche que pasaba era una noche soñada con él, una mañana de esperanza y un día de ansias en que para disimular la derrota cotidiana me convencía de que esto no era siquiera un experimento, era un tipo de juego del que me serviría para escribir hasta que hubo cosas que ya no supe distinguir. Ahora lo he seguido soñando y dudo mucho, analizo mis sueños, les doy vuelta antes de levantarme, llego a creer que puede haber algo, que la magia existe. Hay días en que me gobierna la intuición, todo lo adivino y lo que pienso ocurre. Vivo en la desorientación total y con pocas certezas.Son pocas las cosas que me atrevería a decir con seriedad: no amo, a veces me he enamorado, pero esta vez he tenido una prudencia mínima de no caer en ello; más bien esto es un capricho que ha durado más de lo que debería, me sorprendió con las defensas bajas. La duda puede tanto, logra incluso que yo le de el beneficio de su existencia y que siga ampliando las ganas de que esto tome asidero en la realidad al nivel de romper toda verdad establecida. Al fin y al cabo el límite siempre estuvo en un beso.

Es difícil este tránsito entre la duda y la realidad. No hay peor ciego que el que no quiere ver, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, el que no se arriesga no cruza el río, no hay mal que por bien no venga: certeza cero. Por mientras caminaré por la ruta positivista, porque este blog no lo lee nadie y no hay globalización que valga para romper las barreras que yo mismo creé.

martes, 24 de julio de 2012

Jump por Madonna


Jump (Saltar) es uno de los sencillos del disco de Madonna llamado Confessions on a Dance Floor. La esencia de la canción llama al avance, a seguir adelante y vivir el momento: un carpe diem. Es la invitación a dar el salto sin miedo a fracasar porque la vida nunca será perfecta y lleva desafíos y sinsabores en todo tiempo y espacio. Debería ser mi himno, siempre lo debió ser.

Agradable canción que para entenderla es conveniente leerla y pensarla en inglés, de todas maneras dejo la traducción que hice de la letra.

Hay mucho de lo que puedes aprender en un solo lugar.
mientras más espero: más es el tiempo que pierdo.

No tengo mucho tiempo para perder, 
es hora de construir mi camino.
No temo a lo que enfrentaré, 
pero sí de quedarme,
de ir sola en las bajadas de mi ruta.
Trabajaré y lucharé hasta que encuentre un lugar propio.

¿Listo para saltar?
Prepárate para saltar, 
nunca mires atrás.
Estoy listo para saltar
sólo toma mi mano.
Prepárate para saltar.

Aprendemos lecciones desde el comienzo,
mis hermanas y yo.
De lo único que puedes depender es de tu familia.
La vida se te caerá como el miembro de un árbol,
se balancea, se mece y se dobla hasta que te hace ver.

jueves, 19 de julio de 2012

Se ha caído el muro

Me armé de valor para decir lo que sigue. Hoy tomé la decisión de escribir el fin a la utopía, al anquilosamiento de mi misión imposible. Habría costado menos si mi papá no se hubiera bebido la última lata de cerveza que quedaba en el refrigerador o me hubiera ofrecido un cigarro, pero es mejor así: la sonajera de tripas me lo prohíbe; prefiero perder este amor que mi intestino, al fin y al cabo este es el punto más crítico de todos porque me quiero tanto y más de lo que había creído. Se debe tener coraje para concluir con la frente en alto esta idea de melodrama inventado. Se va Matías, si lo quisieron o lo odiaron, laméntenlo o celébrenlo por vez última; mi deseo legítimo y superior de bienestar permeó las largas ganas de concreción. Por más que quise, la vida no es justa y uno no siempre tiene lo que cree merecer. 

Ya no habrá más de sus maneras irresistibles ni de su cortesía intachable. Sólo va a quedar una experiencia rica en conocimiento de cómo no se hacen las cosas y de las cosas que un tipo impaciente no debería hacer. Tampoco seguiré forzando mi imaginación para aumentar o crear cualidades que Matías no tiene ni tendría, en que modelaba tiernos escenarios y finales inconclusos pero con el comienzo del próximo episodio totalmente maquinado. Él seguirá siendo un hombre feliz y pleno como la ha sido hasta ahora en la vida real, su idea y realidad dentro de este blog se morirán y sin embargo yo lo seguiré queriendo y extrañando igualmente, dentro de lo posible y límites autoestablecidos, de manera decreciente. Seguramente albergaré el mismo sentimiento de impotencia mientras por algunos meses Matías siga alojando en mis sueños, porque de eso sé bien y no podré hacer mucho, pero se nos va y debemos aceptarlo tanto como al amor inmenso que no sabía tenía por mí, un egocentrismo profundo. 

Tengo miedo a terminar como El niño que enloqueció de amor y a ese sentimiento de ser foco de lástima. Es verdad que nadie me provocó, que yo empecé todo queriendo ser un envalentonado y jugar a la ficción, pero como en todo juego tenía el cincuenta por ciento de las probabilidades de fracasar y perdí, ahora quedan las canciones, los poemas y las cartas que jamás me habría atrevido a enviar. 

Es por eso, Matías, que si alguna vez accedes a estos trozos de divagación y te das cuenta de esta realidad, que no alcanzó a serte siquiera paralela, sabe que te quise con un cariño diáfano y con las mejores intenciones, pero quizá el arroz con leche no era suficiente, las diferencias eran más grandes que mis expectativas, un beso no hizo el verano que quise, el amor propio primó o quizá el miedo a ser derrotado por una invención, nuestros nombres no eran compatibles o bien nuestros cumpleaños. Hay tantas hipótesis y ninguna con relevante significancia. Ha sido un honor, pero más que todo un temor. Nadie merece vivir así.

martes, 10 de julio de 2012

Dr. Wilson, siempre pensaré que fue un mal diagnóstico



Evoco con fácil nostalgia esta imagen. Sin duda marcó el final de un proceso de ocho temporadas. Si bien cada temporada tuvo un sello distintivo, al final de cada capítulo de la octava sentía una angustia y pesar ante la incertidumbre en la salud de mi doctor predilecto, más aún luego de Body and soul (capítulo 18) en que confesó a House su diagnóstico de cáncer.

Creo que luego de ese capítulo quise negarme a la veracidad de esa declaración a pesar de las evidencias venideras. Hasta hoy confío en que existen las coincidencias y en que hasta un oncólogo perito pueda errar su mismo diagnóstico, debió ser una mala broma de House, porque si eso fuera real, cabría pensar en que Wilson está viviendo sus últimas horas de vida o bien puede que ya haya muerto en quién sabe qué lugar, acompañado quién sabe de cuáles gentes. House debió haber sido descubierto por la justicia en su búsqueda irrestricta de vicodina. Pero no, alejémonos de los malos pensamientos que tan poco ayudan. Debió haber habido un error en el diagnóstico y el cáncer era perfectamente reversible. Está mejor, en tratamiento porque la justicia existe y la muerte se merece. Un hombre noble no merece morir. La magia de la televisión todo lo puede, como pudo reunir a la mayoría de los personajes en un último capítulo, qué podrá costar que Wilson muera como un hombre viejo y realizado. Claramente mis deseos contradicen la esencia entera de la serie cuyo mensaje siempre fue la existencia de la injusticia tan inexorable como la muerte, pero mis deseos siempre se basan en imposibles.

El punto, pues, es que cada uno puede cerrar como le dicte su imaginación este final semi abierto. Para mí Wilson no debe morir y en estos momentos está haciendo su tratamiento para superar el mal paso. Y así como predije en su mayoría el desenlace del drama médico, podría asegurar que de haber un bonus track esta sería más o menos la estructura a seguir.

Este apartado no representa un homenaje a la serie que colmó tantos de mis momentos de soledad. Más bien, es el ejercicio casi escolar de cambiar el final y hacer prevalecer la tan añorada justicia a los procesos humanos, es reafirmar la fe en Dios y vencer las veces que uno quiera a la muerte. No existe Robert Sean Leonard, él incluso puede morirse mañana, pero el doctor Wilson representa un imaginario superior, un valor de vida que no morirá jamás.

viernes, 6 de julio de 2012

Sueños a lo Matías y postre de arroz con leche.

Fíjate que mi cuerpo recordó la textura de tus manos y abrazo. La llevó a mis caderas en sueños, también hizo lo mismo con tus ojos y labios. He tratado de llamarte con la mente y como aquellos amores que comienzan a albergarse en las entrañas, todo está a la orden de ti, en ver tu nombre, en escuchar tu voz, tus dichos y formas de hablar. Miro, observo, huelo oigo a los elementos y todos llevan un resabio tuyo, puede ser que a todos nos suceda, que estemos predispuestos, pero la felicidad que estos eventos me producen merecen la pena de la ilusión. 

En el sueño sentí tu apoyo y abrazo. Dicen que en los sueños un abrazo significa traición y sólo por eso no lo conté a nadie antes de las doce del día. Pero caminamos a lo largo del lugar en que nos encontramos, por ahí nos veían y andaban los amigos y las amigas, sin mayor asombro de que pudiera tomar tu mano y gozar a fondo tu textura. Y nos mirábamos a los ojos abiertamente con la libertad de un viento invernal, me hablabas y yo escuchaba algo que despierto no soy capaz de recordar, mira si no me he demorado en quererte, Matías. Ni dos meses y ya te veo en mis sueños. Estamos en el Año del Dragón y ya don Pedro Engel ha dicho que es un año para soñar y hacer realidad. Me habías pedido lo que quedaba de un postre de arroz con leche, llevaba sabor a leche de vainilla, sí, te convidaba como siempre. Desde ahora será mi postre favorito.

Idea de Matías, me están llegando buenas rachas de suerte y éxito. Por mi parte no voy a modificar tus características como lo dije en una entrada anterior. Te acepto así como te veo, con tilde en tu nombre y tu sentido del humor. Ya no creo que pueda volver a soñar contigo, pero cuando coma arroz con leche siempre dejaré un poco para ti, al menos de manera simbólica. 

Nos vemos en quién sabe cuánto tiempo más.

martes, 3 de julio de 2012

Adiós

Adiós. Nunca está demás despedirse y decir gracias, fue un gusto tanto el consenso como el disenso. Nadie puede saber bien si mañana podremos despedirnos otra vez. No es que sea mi decisión, pero en noches difíciles como esta y las que vienen no puedo asegurar mi disponibilidad para saludar de nuevo. Ya no dije te quiero ni te amo, tampoco me lo dijeron muchas veces. Adiós, no sé si podamos volvernos a ver para decirlo de nuevo. A veces las ganas de seguir fingiendo se agotan y un tango se asoma a mis oídos. Adiós a tantos y ojalá se pueda volver a empezar, no depende de mí. Adiós a la mala suerte, a la lejanía. Adiós a todos, a Matías, a Esteban, a Christian y al resto de mi lista de imposibles, a mis amigos y amigas, a mis padres, hermanos e hijos. Ojalá mañana pueda nacer de nuevo. Muchas gracias.


sábado, 23 de junio de 2012

¿Y cómo es él? Metodología y creatividad

Mucha gente ya se ha preguntado quién es Matías, hay hipótesis por cada lugar en que se desarrolla mi vida, aunque no sé si tal ejercicio tenga mucho sentido o surta un efecto satisfactorio. Yo tampoco sé quién es, no lo conozco más que como una invención que viene a rellenar los vacíos producto de tan poca actividad sentimental. Como un acto más de todas mis entregas, Matías ha venido a ser el depósito de una experiencia que bien no poseo. Sí, hay un Matías que existe de forma corpórea y reúne las características que despiertan ciertos componentes de mi química y biología; tiene nombres, apellidos, casa, vida, pasiones, amistades e historia. Pero no lo conozco y mi juego sólo ha sido tomar su imagen, trabajarla con las herramientas de mi imaginación, una práctica bastante penosa a decir verdad. En esta figura interinamente ficticia he estado depositando sueños, deseos, proyecciones, los sentimientos más completos que he podido sentir a lo largo de vivir, funciona como una batería recargable, al punto de que sólo me valdré de su plusvalía hasta que la voluntad diga otra cosa. 

Es todo lo que yo no soy, tiene todo de lo que carezco, yo nazco como respuesta a él o él nace como respuesta a mí, no tenemos puntos en común. Vivimos en la misma dimensión de maneras antagónicas no complementarias. Es todo lo contrario a mi amargura, mi ternura, a mi poesía y mis pasiones, pero así es como he decidido quererlo y rearmarlo en los escondites de mi mente, a veces lo puliré y resaltaré sus defectos y otras será la víctima de mis caprichos y malas noches. De su boca perfecta y su sonrisa constante inventaré un beso; de sus brazos tostados y sus ojos de miel me dirá buenas noches. 

Da lo mismo saber quién es Matías y qué parte de lo que narro es cierta y cuál no. Sólo tengo conocimiento del punto de partida de la ficción. Las características físicas y psicológicas del personaje vienen dadas y por tanto sólo me remitiré a forjar su historia, a intensificar las maneras en que me mira y a extender la poesía que hace emanar de mi química. Debo darle las gracias por salvar la poesía que hace mi existencia menos sombría y en su honor escribiré como un loco sin mesura las páginas más colmadas de dicha o tristeza. Será mi fuente, el motor de cada letra y la razón porfiada de cada palabra. Buenas noches idea de Matías, despiértame a las nueve de la mañana por favor.

domingo, 17 de junio de 2012

Monólogo entre Matías y yo

Me sorprendió que el conserje me dijera tu nombre, adelante, bienvenido. Está difícil el clima en Santiago. ¿Siempre ha sido así? Voy a que de un momento a otro se nubla y llueve como si... toma asiento, voy a buscar la chaqueta para mineros que me regaló mi tío Flaco hace dos años en Copiapó, es lo más abrigado que hay, hecha para soportar el frío en la cordillera. No me esperaba que vinieras, demás está decirte que puedes venir cuando desees, sólo avísame porque a veces salgo. ¡Qué mentira la mía, con suerte salgo a pasear a la universidad, vivo encerrado! Acá está, póntela si gustas. Tengo té ¿quieres? No doy más del frío, lo único que deseo es terminar de estudiar y largarme al norte. Prefiero vivir con calor todos los días que andar tomando cosas para calentar el cuerpo, con guateros y dolor de los huesos. Sí, me he avejentado, pero debo tener alma de viejo, sólo alma porque la sabiduría no la reflejo por ningún poro, por ninguna palabra; boto pelo, no bebo alcohol por mucho tiempo, prefiero el té, escuchar radio, escribir, leer, mirar a los animales y reclamar. Mi mal genio lo habrás notado. Sí, supe que perdieron, una lástima... pero sólo es un juego y perder tiene el treinta y tres por ciento de probabilidades. Es bueno aprender a vivir con la derrota, transversal a la vida. ¿Te abrigaste? ¿Más té? ¿De verdad que no? He visto que te ha ido bien en la universidad, me alegro tanto. No a mí no como quisiera, pero creo que aprobaré. Sí, dime, de verdad que no te esperaba por acá. Pero relájate hombre, te noto nervioso. No te preocupes, confía en mí. Sabía que alguien te iba a decir que la leyeras, pero sí, me refiero a ti y lo siento por no ser tan directo, pero es mi manera de decir las cosas, un cobarde por donde se me mire. Prefiero llamarle estrategia, en todo caso, discúlpame si es que esto te incomoda aunque por esa sonrisa veo que incómodo es lo menos que estás. Claro que se te nota, ¿o no te estabas comiendo las uñas recién? De todas maneras me importa bien poco que te inquiete o que te moleste, no hay mucho que esté a mi alcance para evitar lo que siento y si así fuera, no funcionaría. ¿Por qué no puede ser? ¿Ser qué, en primer lugar? ¿Y qué es esto según tú? Yo sí sé y puede ser que haya sido exagerado en mis términos, puede ser que no te ame (no, en lo absoluto) y que haber dicho que te quería sonara y fuera forzado, pero acá estamos, me gustas y mañana también me vas a gustar, ¿y yo te gusto? Bueno, eso es lo que esto es: me gustas y estás acá, en la boca del lobo, aunque nadie te invitó. Podemos seguir siendo amigos, lo sé, pero también es legítimo que siempre pueda verte con otros ojos y que me vuelvas loco, un poco irracional. Pero qué ojos que tiene, qué labios tan bien definidos, el color de su piel seduce, ese cuerpo atlético y su sentido del humor. No es mi culpa que nunca te haya pasado, podrías acostumbrarte a esto, no debo ser el único ni el último. ¿Por qué miras tanto la hora? Prende el televisor, quizá estén transmitiendo el partido, yo no los veo ni me gustan, pero para que veas que he querido quererte, prende el televisor y veamos el partido juntos, ¿a quién tengo que apoyar? No es tan difícil, nunca me ha gustado Colo Colo. Soy de la U entonces, pero no se siente nada. Una cerveza estimado, para que se nos pase el frío digo, me imagino que no te da asco compartirla. Bueno, ahí va a estar. En la tele siempre muestran que los partidos de fútbol se miran de frente y los otros sillones no miran al televisor de frente, así que permiso. Faltan como diez minutos para que empiece, que bueno que jueguen afuera si no no estarías acá pues. Puchas Mati, lo siento pero no puedo evitar que me gustes, quizá se me pase como muchas otras veces. Pero no me toques mucho para hablarme o no respondo, no forcemos las cosas mejor. ¿Y estás pololeando? Yo tampoco, qué coincidencia, parece que nos hubiéramos puesto de acuerdo. Siempre me dicen eso de que "sé hacerla", pero cómo un hombre con tu aspecto está solo, no lo entiendo, eso es para personas como yo, más bien feas y desabridas. No empieces, soy feo y mis papás nada más tienen derecho a negarlo. Gracias, no está demás decirte y repetirte que también eres muy bonito, en especial muy lindos ojos y labios. No te sonrojes, cualquiera lo diría. Sí, tengo el autoestima baja, pero de lo poco que me gusta de mí son mis manos, la manera de mis dedos, la configuración de mis venas. Déjame ver las tuyas, no están mal pero esas uñas mascadas se ven pésimo, buena textura. Te salvó la campana, llegaron los chiquillos como dicen acá en Santiago. Hola niños ¿cómo les fue en el centro? ¡Trajeron cosas ricas para comer! ¿Cuánto les debo? Les presento a Matías, un amigo. ¿Cómo? ¿Cómo cuál Matías? Ese que está ahí mirando fútbol, ¿no lo ven?

jueves, 14 de junio de 2012

You don't have to

You don't have to touch my lips 
neither stare directly at me.
Before it all I felt my verses could dance.
You don't have to know who I am
to make me feel like I was going to die.

You don't need to get beyond my name,
to know how much this was meant to be.
You don't need to be more than you can
to make me feel able to swim all oceans and deep.

I didn't have to know how tasted your tongue,
to realize how easy I might give my thoughts away.
Even the blood which runs through my vains
can feel your presence and wake up my heart.

I shouldn't take this kind of romance again.
Maybe I forced it could knock on my door,
like an offer I can't refuse on my own.
I pray this is real and not just a poem instead.

domingo, 10 de junio de 2012

Matías en mi cabeza, un sábado frío y Ámsterdam

Fue un día frío que comenzó y terminó con Matías en mi cabeza. Nueve de la mañana y en pie. No sentí el frío hasta que salí del departamento. Como en los ni tan viejos tiempos, supondré que esta es otra sesión de chat con un viejo amigo en que me decía te leo, te leo y yo escribía como si nunca hubiera hablado con alguien. Siempre me agradaron los halagos de mi viejo amigo. No diré que no sé qué pasó porque supongo muchas hipótesis. Mientras vas a fumar un cigarro al balcón o hablas por celular, dejaré esta entrada pensando que en media hora vendrás a leer para decirme de mis talentos en la escritura. Pues bien viejo amigo, fue un día frío que comenzó y terminó con Matías en mi cabeza. Nueve de la mañana y en pie. No sentí el frío hasta que salí del departamento camino a los Trabajos Voluntarios, ¿volviste? No. Sabía que no vendrías aún, ¿no te da frío en el balcón? 

Parecía un día parisino o londinense aseguré hacia a mis adentros que me respondieron con una risotada ser un siútico, si nunca había ido unos kilómetros más allá de Santiago, pero hacía frío y el panorama era deprimente. Ni una gota de sol, niebla y viento helado. Esta vez no puse la música fuerte ni fui a hacer una fila para esperar la micro porque ya no vivo en Recoleta. Pero sí canté y no me importaron mucho los santiaguinos con sus caras de vergüenza ajena. Como dicen tantos y tantas, "me da lo mismo, no me conocen". No se van a acordar  en dos minutos de mi voz desafinada, de un veinteañero calvo con necesidad de norte. A los feos se nos olvida rápido. Sí, ya basta de halagos, me declaro feo sin suerte y el que diga que no que me dé un beso. 

Ámsterdam de Coldplay es la canción que oigo ahora y la que iba sonando camino al Metro. No sé bien lo que dice, pero nada alegre puede esperarse de los británicos con sus calles pletóricas de niebla y frío los trescientos sesenta y cinco días del año, simplemente me deprimió un poco más y marcó mi introversión por este día entero. Matías. Debes saber quién es Matías, pero no por qué estuvo en mi cabeza el día entero y la noche que empezó antes de las seis de la tarde. Aunque en el Metro no hacía frío, sino más bien había un clima cálido y abrigado, quedé introvertido por el resto de la jornada. Los niños de Trabajos Voluntarios tardaron como siempre en llegar, si yo fuera ellos, en un día como el que pasó, simplemente me habría quedado viendo los Power Rangers o Tronia ¿eso es lo que ven ahora?, pero están bien. Celebramos el cumpleaños de Ayleen, limpiamos el estante y lo ordenamos, casi me congelé por tener que dejar la puerta abierta para que los niños supieran que los tíos estábamos dando las clases. La actividad fue bonita, me gustó. Aunque reconozco que he pensado dar un paso al costado en el voluntariado por motivos que denominaré "personales" mas los abrazos de los niños, sus sonrisas, sus realidades, sus ganas de aprender y crecer no me dejan, llego de vuelta al departamento extenuado pero con una sonrisa en la cara cuando Felipe me pregunta cómo nos fue en los trabajos y le digo que bien mientras como hoy, hago algo de fideos con algo de algo, almuerzo y me baja un sueño imperante al que no obedezco porque veo los capítulos de la segunda temporada de Dr. House que no he visto nunca, quedan pocos de esos, en dos semanas no sé que haré, tal vez esté con Matías. Luego escribí el blog del voluntariado, puse ropa a lavar y el sueño desapareció hasta la alta hora de la madrugada que hace ya. 

Estoy bien, sobreviviendo a estos fríos glaciares en que los huesos de mis pies sufren un dolor que quema. Recién hubo un partido entre Venezuela y Chile, me preocupa el nivel de nacionalismo que surge en esos momentos, me imagino que imaginas que no lo vi. Es raro que la gente tenga que ir a comprar para ver un partido de fútbol, que se enferme de los nervios, que sufra como si estuviera en un examen de grado, que salga a celebrar un triunfo ajeno. Me dirán amargado como me dices a veces y reconozco que no soy el hombre más dulce dentro de este país, pero las pasiones están dominando a las personas más que su raciocinio y eso me preocupa. Se comportan bajo la lógica de una guerra y el nacionalismo chauvinista está en aumento en estos días.

¿Te conté que fui a la feria? Está entre Avenida Brasil y Avenida Ricardo Cumming a lo largo de calle Martínez de Rozas. La palta estaba baratísima, mil pesos el kilo en la mayoría de los puestos, pero esta vez no quise comprar, en el otoño pierde el sabor por lo que preferí comprar huevos y me arriesgué ante la oferta de 15 huevos en mil pesos. Una vez compré la misma oferta y me encontré con cinco huevos hueros. Pero qué importa ya, Matías estaba en mi cabeza, a pesar del frío y a pesar del amor. Siempre me gustó el nombre Matías, de pequeño me preguntaba por qué no me llamé así y por qué no era Sagitario en vez de Leo. Desde ayer que Matías viene en mi cabeza y no sé si podrá salir, quizá no alcance a darme cuenta de si salió, pero ahora lo está y no debe salir. Yo sé que él me ama, es por eso tal vez que te siento en su sala. 

Este ha sido mi día viejo amigo. Espero que te encuentres bien, abrígate y deja de fumar. Me iré a dormir pues nunca llegó el halago ni el "te leo, te leo". No creo que vuelvas porque se cortó la luz. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Despertar en la pieza de Copiapó

Caminando por los cerros, las piedras, la tierra, el polvo, el calor que atravesaba el cielo sin nube alguna. Hacia abajo se veía la ciudad, el conjunto de casas bañadas en polvareda y ausente de lluvia. Ni los árboles se salvaban de este aspecto de sequía. Siempre acompañado de un perro y de alguno de mis hermanos. Seguí hacia los recovecos inhabitados y soplados de los cerros que incluso se podía gritar y escuchar la reproducción del eco por treinta segundos, por lo opaco era fácil advertir las seis de la tarde, caminé tanto que incluso pasé el lugar favorito de los suicidas que a una mina abandonada van a dar cumplimiento a su último fin. 

Repentinamente, distinguí un riachuelo que al seguirlo me llevó a algo que en la realidad no existe, un lago de aguas color turquesa en que encontré a varias personas conocidas, algunos se bañaban y yo me abstuve al descubrir que el color turquesa venía de una llave que al abrirla chorreaba un mineral que al contacto con líquido liberaba la solución que teñía el lago.

Más allá de la precaución que tomé, el hecho me parecía bien. Aparecería una nueva flora y fauna en ese lugar que ni siquiera las lagartijas habitaban. Por último nacía una fuente que nos ayudara a nivelar el calor sofocante de nuestra zona. De seguro las lluvias volverían y el lago sería el recurso de nuevas historias, un nuevo sello distintivo, nuevas leyendas y el inicio de otra etapa para Copiapó. La fuente hídrica nacía de las profundidades de la tierra, a nadie le importaba mucho cómo, pero se bañaban disfrutando de este nueva piscina pública, libre y del pueblo. Cuando comprendí eso, entonces quise llamar a mi tío Luis, hombre de grandes virtudes y defensor de las causas de los pueblos sin voz ni conocimiento. Pero no andaba trayendo el celular y tenía que bajar el cerro (lugar que cobijó las aventuras y juegos de mi infancia), en cuyo descenso vi a mis amigos, a mis ideas y proyectos de niño: el cementerio de animales, la base, la veterinaria, la escuela que enseñaba a leer a mi hermano menor y sus amigos, mi casa en el cerro, la pandilla enemiga, mis intentos de ir a pasar la noche al cerro siempre frustrada por mis padres, la guardia municipal, los volantines, los carritos con rodamientos, los niños jugando con las poroteras y las armas de palo en forma de T con un elástico y una traba, los cartuchos, mis mascotas y tantas otras cosas que en esta redacción no hacen más que emocionarme el alma de poeta viejo que Dios me dio o que la vida me forjó. 

De vuelta en casa me dirigí a buscar el celular y a llamar a mi tío Luis para que evitáramos que el gobierno o los privados se adueñaran del descubrimiento de los vecinos, de personas naturales que no tenían otra forma de indicar que esa era su propiedad más que por haberlas encontrado primero. Al mirar por la ventana las y los copiapinos subían en masa a bañarse al cerro aunque fueran ya las ocho de la noche. Tenía ya sueño y me puse a buscar el celular debajo de las sábanas. Lo encontré y marqué a mi tío (que ojalá estuviera en Copiapó) y lo único que sonaba era el tono que esperaba escuchar al otro lado del teléfono su voz. No me contestaba por más que lo llamé, y mientras esperé que me devolviera el llamado me quedé dormido de manera profunda, casi irreversible para volver al menos a tal escenario. 

Cuando desperté ya no estaba en la misma pieza, casa ni ciudad. Sólo conservé la nostalgia que caracteriza este relato y las ganas de volver a la tierra en que crecí, de volver a correr y mirar los cerros copiapinos. Estaba lejos, con personas de estilos de vida distinto y otras tareas que cumplir. Ya han vuelto los tiempos en que mi cuerpo recuerda a donde pertenece y sólo quiere volver a despertar en la pieza de Copiapó.

domingo, 6 de mayo de 2012

Himno Cotidiano por Gabriela Mistral

Este último tiempo no le he dado espacio suficiente a mi propiedad intelectual ni a mi creatividad. Sólo un poema predecible fue lo último realmente artístico a lo que di vida. Es de admirar a los escritores que trabajan con editoriales y producen literatura por obligaciones contractuales, aún sin estar inspirados/as. Yo no podría producir por obligación ni por cumplir. 

Pues bien, como pueden prever por lo que he dicho y el título de la entrada, lo que leerán a continuación es una creación de Gabriela Mistral, la Premio Nobel de Literatura chilena que se ha venido a configurar como una de mis grandes inspiradoras junto con Violeta Parra. El poema lo aprendí de memoria en séptimo básico por una calificación y por ser tan niño, relativamente al alcance de varias comodidades, no entendí muy bien qué era el esfuerzo que se relata en la obra; a lo más asumí que era levantarse temprano para llegar a la escuela. Junto al paso de los años he ido aprendiendo lo que significa el esfuerzo y el mensaje entregado. Himno Cotidiano es la invitación a amar lo que hacemos, a trabajar con tesón y convicción y a no darse por vencido/a ante los obstáculos y  a ser agradecidos/as de Dios/a.

En este nuevo día 
que me concedes ¡Oh Señor!
dame mi parte de alegría
y haz que consiga ser mejor.

Dame Tú el don de la salud,
la fe, el ardor, la intrepidez,
séquito de la juventud;
y la cosecha de verdad,
la reflexión, la sensatez,
séquito de la ancianidad.

Dichoso yo si, al fin del día,
un odio menos llevo en mí;
si una luz más mis pasos guía
y si un error más yo extinguí.

Y si por la rudeza mía 
nadie sus lágrimas vertió,
y si alguien tuvo la alegría 
que mi ternura le ofreció.

Que cada tumbo en el sendero
me vaya haciendo conocer
cada pedrusco traicionero
que mi ojo ruin no supo ver.

Y más potente me incorporé,
sin protestar, sin blasfemar.
Y mi ilusión la senda dore,
y mi ilusión me la haga amar.

Que dé la suma de bondad
de actividades y de amor
que a cada ser manda dar;
suma de esencias a la flor
y de albas nubes a la mar.

Y que por fin, mi siglo engreído 
en su grandeza material,
no me deslumbre hasta el olvido
de que soy barro y soy mortal.

Ame a los seres este día;
 a todo trance halle la luz,
ame mi gozo y mi agonía:
¡ame la prueba de mi cruz!

miércoles, 2 de mayo de 2012

Argentina: el llamado a la reivindicación latinoamericana

Esta entrada la quería escribir desde hace un tiempo, desde que al son de la noticia me surgió la inquietud acerca de si un nuevo hito internacional estaba naciendo y marcando un necesario -a mí parecer- punto de inflexión en América Latina. Debido a la vejez relativa de la información temo que esta opinión se interprete anacrónica, pero no fuera de contexto. No la he cambiado en ninguno de sus aspectos.

En menos de seis meses el gobierno argentino se enfrentó cara a cara con dos naciones europeas. Por una parte, reivindicó como legítimas las pretensiones de su estado para con la recuperación de las Islas Malvinas. En su estilo peronista suscitó la atención de los medios argentinos e internacionales, el tono de voz en las cadenas televisivas y radiales de la presidenta Fernández que mostraba un arrojo de imitar y una decisión a recuperar las islas en el corto plazo (en este periodo presidencial). De a poco y no consiguiendo muchas respuestas de David Cameron se le fue bajando el tono al conflicto. 

Pero el gobierno argentino no se quedó con eso, fue por más y concretamente. Hace casi un mes anunció la expropiación y postrera nacionalización de la petrolera YPF cuya gerencia y propiedad pertenecía, entonces, a una empresa española. Fernández consiguió el apoyo unánime del Congreso argentino y la nacionalización del 50,01% del petróleo ya es casi un hecho.

Más allá de las repercusiones de estos anuncios y las enérgicas respuestas del gobierno español (más amenazas que otra cosa), la reflexión que me cabe hacer es que visualizo a una Argentina dando el paso que nadie en la región ha querido dar. El paso que marca el fin de tanta obediencia al Consenso de Washington y que busca reposicionar a América Latina como un continente de países autónomos y descolonizados. Al menos, se puede entrever que Argentina esta vez no tomó una decisión con un análisis somero, sino que al contrario, tanteó el terreno del adversario y lo halló frágil, dominable, blando. En todo caso, el mundo entero lo pudo ver; la crisis de crisis económicas que azota a Europa no deja a alguno de sus países en pie de dar una batalla por dos frentes y con una balcanización tal que hay más recelo que confianza, más que temer que aliados. Ni Estados Unidos respaldó a España más de un día. Y cabe hacer la señalización pertinente de por qué este conflicto entre un Estado y una empresa extranjera se lleva a niveles de conflictos entre Estados. Esto puesto que el Estado de España tomó a título "personal" este, para ellos, desafío que Argentina vino a plantearles. Si ya los españoles estaban recortando el gasto público para reducir el déficit fiscal, dejar de recibir ingresos por impuestos a Repsol en YPF les resulta un ataque cada vez más cerca del Talón de Aquiles, un golpe a su estrategia cuyo planificador no tuvo la capacidad de avistar. Sin embargo, Argentina no dará pie atrás en sus actos y esto es algo que podría decir hasta científicamente en términos predictivos. 

Culturalmente, los argentinos se creen el cuento y aman a sus líderes peronistas (basta con leer los tweets de la presidenta Cristina). Puede que administrando estos nuevos recursos no lo hagan con la misma eficiencia ni gerencialismo que una empresa privada, pero ya el paso dado demuestra que están dispuestos a  asumir los costos y sacar su nación adelante con trabajo argentino, con su propia creación de valor. El pie que estaba pisando a Argentina perdió fuerza, comenzó a cojear y ésta se estabilizó, creció para ponerse de pie y ver frente a frente a su antiguo dominador y colonizador, quizá desde más arriba. 

Lamentablemente, el gobierno que me administra decidió dar la espalda a su vecino en momentos que necesita apoyo efectivo. El gobierno chileno no encontró decisión mejor que seguir con una política egoísta prefiriendo conflicto por sobre cooperación; pero como he manifestado antes, es un gobierno de derecha democráticamente electo y no podemos pedirle que actúe como de izquierda. El presidente colombiano por su país aseguró que en Colombia ningún gobierno iba a expropiar a las empresas, que fueran a invertir en paz, que siguen conformes con ingresos por impuesto que ingresos por utilidades de empresas públicas. Ciertamente en estos dos gobiernos no han advertido el mensaje que Argentina está transmitiendo a la región o no se están defendiendo los recursos nacionales para los nacionales.  No es el caso de Bolivia que el día de ayer anunciara la expropiación a una empresa española (otra vez) de electricidad para luego nacionalizar el bien. 

Quiero ser claro en mi opinión. Si existen Estados que no se han parado del piso en que los dejó el colonizador puede ser por dos motivos incluyentes: o les gusta estar en el piso, o bien les gusta mirar  de frente a su colonizador.

domingo, 29 de abril de 2012

Return to be 17 (Volver a los 17 English translation)


Return to 17's, after living a century
is like reading signs without being wise or competent,
return to be, suddenly, as fragile as a second,
return to feel deeply as a kid in front of God,
that is what I am feeling in this fertile time.

It gets tangled, it does, as the ivy on the wall,
it goes sprouting, sprouting like the little moss on the stone,
yes, yes, yes.

My regressed step when yours goes ahead,
The alliance arc has penetrated in my nest,
with all its colors, it has walked through my veins
and even the tough chains which destiny ties us with
are like a fine diamond which enlightens my serene soul.

It gets tangled, it does, as the ivy on the wall,
it goes sprouting, sprouting like the little moss on the stone,
yes, yes, yes.

Which feeling has achieved, knowledge has not yet,
either the clearest procedure,
either the widest thought.
Everything changes by the moment,
such condescending wizard
keeps us away, sweetly, from rancors and violence.
Only love with its science becomes us so naive.

It gets tangled, it does, as the ivy on the wall,
it goes sprouting, sprouting like the little moss on the stone,
yes, yes, yes.

Love is a whirlwind of original pureness.
Even the fierce animal whispers its sweet trill,
(love) stops pilgrims, sets prisoners free,
Love with its cares becomes old people into child ones.
And the bad people, only by love, become pure and sincere.

It gets tangled, it does, as the ivy on the wall,
it goes sprouting, sprouting like the little moss on the stone,
yes, yes, yes.

Totally wide open got the window opened, as if by magic,
love came in with its mantle, like a warm mourning,
to the sound of its beautiful reveille,
made the jasmine sprout out,
flying such as seraph, wore the sky with earrings.
And the cherub became my age into seventeen.

It's getting tangled, it's getting, as the ivy on the wall,
it goes sprouting, sprouting like the little moss on the stone,
yes, yes, yes.


I'm here (Estoy aquí English translation)


I already know you won't come back,
everything which happened, time has left it behind.
I know that you won't return. 
What we had won't ever repeat.

Thousand years aren't enough to erase you and forget.

And now I'm here wishing fields become in cities,
by mixing sky with the sea.
I know I let you go, I lost you
and nothing is going to be the same.

Thousand years might be enough for making you forgive.

I'm here loving you,
getting drowned between pictures and notebooks,
between things and memories which I can't understand.
I'm going crazy, changing a feet over my face,
this night for the day, oh what!
There's nothing I can do!

I never sent all the letters I wrote,
I guess you won't want to know of me.
I can't understand how fool I was,
it was just a thing of time and faith.

Thousand years and thousand more are enough to fall in love.

If you're still thinking a little of me,
just know I am still waiting for you.






martes, 3 de abril de 2012

En búsqueda de la homofobia y sus causas primeras.

Digamos que este es uno más de los escritos homenaje a Daniel Zamudio. Hace cierto tiempo atrás que venía con ganas de escribir algo como lo que se leerá a continuación, pero sólo me alcanzaba para una frase en las redes sociales e interactuar a través de las mismas respecto de por qué sí y por qué no. Aunque por venir estas ideas dentro de mí desde mucho antes que los tristes acontecimientos que acabaron con la vida de Daniel, esta columna refiere a temas que van más allá de la discriminación y poca tolerancia; también trata de cuestionar ciertas costumbres arraigadas y otras suertes de axiomas, en Chile al menos, que estancan la convivencia social.

Hay evidencia suficiente para decir que la población heterosexual chilena machista considera a la homosexual como un inferior, alguien de quien burlarse, obedeciendo a la máxima universal del agresor: atacar a una víctima incapaz de defenderse. En contadas ocasiones hemos visto cómo se caricaturiza la imagen de un homosexual en la televisión, por lo general en programas de humor, vistiendo a los personajes de rosado, con gestos afeminados, vaivenes de cadera de izquierda a derecha al caminar, una voz suave y las pestañas encrespadas por mencionar algunos de los personajes como Tony Sbelt, los peluqueros del Jappening con Ja, entre más. En estos personajes se advierte, en el desarrollo de sus rutinas, una estructura que por cúpula tiene al mundo heterosexual y por base supone a un homosexual o transgénero buscando acceder a las cuotas de poder que tiene cualquier ciudadano de la cúspide. Se observa a un homosexual que busca entregar su cariño, su mensaje a un interlocutor y por el lado de Jappening con Ja se veía a un par de peluqueros que conversaban y comentaban respecto de una invitada atractiva de la cual no advertían presencia puesto que ella leía una revista que le tapaba el rostro. En el caso de Tony, su interlocutor, por lo general un heterosexual abiertamente homofóbico lo rechazaba por todos los medios y de todas las maneras (creo que todos pensamos que fuera de cámaras el señor Morandé no dista mucho de lo que interpreta su personaje, si es que es un personaje), dirigía hacia el amplias denostaciones como: córrete de aquí maricón, aléjate de mí maricueca. En Jappening con Ja el desenlace de la rutina es un poco más deformador de la realidad: frente a las atracciones de la dama invitada, los peluqueros olvidan su condición sexual y presentan conductas heterosexuales buscando tocar o besar a la mujer como mínimo. Estos han sido programas de televisión que han marcado altas sintonías cuyo público objetivo son adultos que llegan a casa luego de trabajar buscando reírse y distracción y el Jappening con Ja nació como un programa familiar de la dictadura de Pinochet. Con estos datos se me hace más comprensible el escenario social actual, la segregación y falta de respeto, pero no menos lamentable. Y lo más triste es que la gente lo encuentra gracioso, se ríe, se burla, busca la posibilidad de pisotear a los otros, de sentirse mejores, de sentirse aceptados por la sociedad y de detentar la cuota de poder que en lo cotidiano sienten que no poseen porque hay una policía, un gobierno, un estado, un jefe o jefa que a fin de cuentas manda. Es la misma gente que cuando un homosexual se suicida por ser víctima de agresiones es sus trabajos o escuelas, o bien matan a un Daniel Zamudio se lamenta y se cuestiona por qué pueden existir personas tan poco tolerantes, que se piensan superiores, tan crueles y neonazis.

Aún no me aventuraría a decir con el rigor que se merece cualquier investigación seria cuáles son las causas primeras. Esto es un blog y hablo (pienso y redacto) desde la subjetividad misma, sin ciencia, sólo mirando y analizando. No obstante, al final de esta escritura habrá una idea más corpórea. Por lo pronto diré que la última consecuencia que se ha registrado en este apartheid es un país sin respeto, que exige ser respetado sin respetar, homosexuales reprimidos, suicidas, si no asesinados. De alguna manera, a los más silenciosos, la sociedad los mata de alguna forma u otra; un darwinismo social que sin la cooperación ni empatía mínima esta muy lejos de ser superado. En fin, creo que nos han reducido a ciudadanos sin derechos  ni libertades y que esa es la consecuencia cuyas causas me esmero en buscar desde un análisis simple y del sentido común. No hace falta mayor método ni estadística para exigir lo justo al menos en este caso. Si no los hubo para inventar la institución del matrimonio heterosexual, ¿por qué habría de haberla para exigir la resolución de este desequilibrio? Si se acude como recurso discursivo básico para decir que hombres y mujeres somos iguales en derechos, no veo el por qué hacer esta distinción teórica.

 Un segundo punto al que quisiera dirigir mis dardos es a una maldad que pocos han advertido, una discriminación sin corazón ni moral. Es de desgraciados, desde todos los puntos de vista, que las sociedades condenen a los transgéneros a actividades tan reducidas y demarcadas como la prostitución, la delincuencia, y a lo más a un emprendimiento en una peluquería, impidiéndolo desarrollar su capital humano. No se debe condenar tan sólo al mercado, porque desde el punto de vista motivacional, ante niños crueles en las escuelas y jóvenes desmedidos en los liceos con homosexuales, digámoslo, ¿qué persona querrá seguir asistiendo a clases en que no socializan, en que son humillados y sufren crueles crisis de identidad? En este sentido, la deserción escolar también tiene causas inexploradas. Honestamente me saco el sombrero frente a los transgéneros que apuestan por su educación, por su capital intelectual porque sé que no les es fácil, que a diario luchan contra la poca diversidad, las miradas de admiración, los murmullos por los pasillos y habladurías sin sentido. Es una batalla contra un gigante la que ellos dan. Un día, más temprano que tarde, espero ver una institución policial transgénero, a una presidenta con su primera dama, y que en el marxismo (corriente a la que no pertenzco) el fin de la historia también comprenda el fin de estas injusticias. Así enlazo mi tercer dardo y ripio: las instituciones.

En un país decente y desarrollado, instituciones como SERNAM, SENAME, SENAMA o CONADI no deberían existir. La lógica de la superioridad que arrastra el machismo y la discriminación racial alcanza para tanto y si se quiere desarraigar se debe atacar el proceso educativo recibido desde la infancia. Sin ir más lejos, el incentivo de décimas o puntos para la prueba a quién termine primero o la simple carita contenta  desencadena la lógica de la competencia y la necesidad de ser mejor y superior que otros, pero no de sí. Y como impacto se ve que si se es mujer, infante, anciano, homosexual o indígena se está en una posición de desventaja y mientras más cerca se esté del modelo de hombre heterosexual proveedor en edad productiva pues tanto mejor. El Estado al ir tomando cierta conciencia de esta disyuntiva fue creando instituciones para corregir los desequilibrios y nació SENAME para proteger niños golpeados o abandonados, SERNAM para proteger a la mujer de las indolencias del machismo y patriarcado, SENAMA para los ancianos vulnerables, CONADI para corregir la falta de respeto a nuestros indígenas e historia, SENADIS para quienes presentan discapacidades, CONACE para que se rehabiliten los drogadictos. En contraste con la realidad del mundo homosexual y transgénero en que no hay instituciones ni servicios públicos que brinden protección a nuestras integridades y derechos. Creen que con una ley antidiscriminación bastará, que con las palabras de aliento del Ministro del Interior a la familia de Daniel Zamudio diciendo que no habrá impunidad con neonazis o que con que una campaña del Ministerio de Salud para prevenir el SIDA es suficiente. Ni la campaña de Jordi Castell y el SERNAM diciéndole maricón a los femicidas es suficiente. Yo no me quedaré tranquilo con esas minucias, con esos picoteos para bajarle la llama a la olla presión. No. Se requiere una institución con calidad de Servicio Público que dependa del Ministerio de Desarrollo Social con patrimonio y personal propio, que lleve a cabo proyectos y políticas públicas serias que ataquen esta problemática cuyo objetivo sea devolver la dignidad a los ciudadanos, una igualdad de verdad, la libertad de casarse sea o no sea por amor, sea o no sea por conveniencia, el derecho de formar una familia mediante la adopción o con inseminación artificial, incentivos a privados que incorporen transgéneros a sus empresas, que los Programas de Mejoramiento de Gestión con enfoque de género comprendan inclusión de recursos humanos transgéneros en la función pública. Es evidente la desigualdad y podría pasar esta noche entera desmantelando las injusticias que nos afectan. Condenas al Estado de Chile por el caso de la jueza Atala en que se le negó criar a sus hijas por ser lesbiana me devuelven la esperanza y el deseo de seguir atacando por donde sea esta deficiencia. Lucharé contra la Iglesia Católica y Evangélica o cualquier otro conjunto de creyentes con remilgos sexuales y pondré el grito en el cielo (hasta que me escuche Dios) cuando en los noticieros digan el joven homosexual sin decir el joven heterosexual; porque para eso utilizan otras palabras: el antisocial, el individuo, el estudiante, el chofer, el abuelo, el Presidente, el honorable, etc. está bien, pero les falta la rigurosidad de informar que son heterosexuales. Ley pareja no es dura.

En las sociedades tradicionales y machistas (como la chilena) los hombres se ubican por sobre las mujeres, a las cuales subsumen y subordinan a labores domésticas, reproductivas – no productivas, crianza, y otras irrespetuosidades más. Claramente una desventaja.  Erróneamente, se vincula con la figura del homosexual al mundo femenino, al estereotipo rosa, a un hombre que debió haber nacido mujer, aún cuando las cosas sean más claras como la diferencia entre un pene y una vagina. Y es por eso, según creo apriorísticamente que se da esta humillación; un heterosexual que ve las cosas como un binomio en que si lo pretende otro hombre, él tomará la posición de una mujer, evidentemente no querrá verse en este rol de desventaja que conlleva bajos sueldos, violaciones, crianza de hijo y asesorías de hogar no remuneradas, orgasmos fingidos, etc. y recurre al máximo rechazo, no tanto a la idea de amar a otro hombre, sino más bien al temor de perder la seguridad que la sociedad y el patriarcado le entrega. No hay más que mirar al mundo árabe y la inferioridad que han entregado a sus mujeres y correlacionar con los castigos y leyes que atentan contra la integridad de homosexuales. Y también basta con observar a las sociedades en que la paridad entre hombre, mujer y transgénero no representa ninguna aberración ni desventaja, al contrario, se aúnan las fuerzas y los puntos de vista: cooperación por sobre el conflicto. No sé bien, dentro de este mar de ignorancia por el que navego, por qué se produce esta invalidación del vínculo entre dos mujeres o dos hombres y a lo más lejos a lo que puedo llegar es a ello: el machismo. Y es tanto así que las mujeres feministas son más receptivas con sus pares lesbianas y las mujeres machistas están más cerca de la homofobia. Rechazo con toda el alma la suposición de que si hay dos hombres o dos mujeres, uno adquiere el rol de mujer u hombre respectivamente, dejando fuera de esta línea discursiva a los transgéneros que sí representan una disconformidad con el sexo que la naturaleza les dio.

Hace pocos días un amigo me sorprendió diciendo un discurso en contra de la Iglesia Católica, pues asegurando y agradeciendo haber tenido una formación jesuita, aseveró que un matrimonio entre dos personas del mismo sexo no era inválido ni antinatural ante los ojos de Dios, como insisten los peones de Benedicto XVI, porque si hay amor es tan valedero como el amor de un hombre y una mujer y que bajo este sentimiento podrían tener hijos y familia. No dejé de sentir una satisfacción al oír sus palabras. Tenía razón y de seguro quiso decir más cosas como que no era un tema de amor ni legitimación ante Dios o la sociedad (el amor, lo creo importante si es que hay intención de formar familia), habría dicho de seguir, que era un tema de libertad porque para estar con otra persona o contraer matrimonio con ella es uno quien libremente define el para qué y el por qué. Si es amor, deseo o conveniencia es sólo un dato irrelevante en el análisis.

Da lo mismo lo que uno es. Yo soy persona y soy libre.