Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

jueves, 7 de diciembre de 2017

Tu nombre por Coti y Julieta Venegas

Tu nombre es mi dulce castigo 
Mi sangre, mi droga y rubí 
Mi parte de vos, mi destino 
Tu nombre me sabe a jazmín

Tu nombre no tiene palabras 
Si está escrito en mi corazón 
Y de pronto sale de cualquier lugar 
No sabe más que hacerme sentir mal 
Tu nombre tan inoportuno no sabe llamar

Y es así que trato de contarte todo ésto que siento 
Es así que estoy adormecido en el mar de ilusión 
Es así que todo vale todo y todo se termina 
Todo se termina 
Todo menos vos

Tu nombre me tiene perdido 
Vagando en el mar de ilusión 
Yo nunca me doy por vencido 
Yo nunca me rindo, al menos por hoy

Y es así que trato de contarte todo ésto que siento 
Y es así que estoy adormecido en el mar de ilusión 

Es así que todo vale todo y todo se termina 
Todo se termina 
Todo menos vos

Y es así que trato de encontrarte por nuevos caminos 
Es así que en tu nombre hago rimas para ser feliz 
Es así que todo vale todo y todo se termina 
Todo se termina 
Todo menos vos

Todo se termina 
Todo menos vos.


martes, 5 de diciembre de 2017

Diez años

                                              Gracias a los ángeles que batieron sus alas para hacer volar este sueño desde mis noches hasta la vida real. Las cadenas funcionan. 

¿Te llevo a Copiapó? 

Ponte el cinturón de seguridad y me tienes que decir dónde vives para dejarte en la puerta de tu casa, ¿vas a tu casa, verdad?

No puedo creer que hayan pasado diez años desde que nos dejamos de ver, estás igual o mejor, en comparación a mí que sólo estoy peor por lo menos físicamente hablando. Los profesores nos solían comparar, principalmente el de matemáticas en tercero medio y yo lo encontraba una odiosidad porque jamás hubiera tenido el carisma y simpatía que detentabas, tanto talento y arte imposible de remontar, aunque tampoco hice el amague porque mis intereses eran otros. ¿Tú sentías lo mismo o nunca te importaron estos alcances tan comunes que producían una inevitable comparación?

A pesar de que nunca conversamos más allá de lo que la cordialidad permitía, guardaba una muy cálida atención hacia ti, me gustabas porque sentía que tus cantos y maniobras de artistas tenían un dueño que era yo. No recuerdo si en ese tiempo ya era un muchacho sin amigos y solitario o aún me juntaba con algunos compañeros que solidariamente me incluyeron en su grupo, pero me daba lo mismo porque me viera quien me viera no podía dejar de mirar cada maniobra de las performances con las que todos bailamos y cantamos. Mi boca abierta denotaba la incredulidad que me embargaba cuando parecía en que los versos de mayor melosidad el mirado por el artista era yo. No sé, me pasé mil rollos y para no arruinar más mi vida colegiala preferí guardar silencio y esperar que esta ilusión combustiera más temprano que tarde, segundo a segundo, año a año. 

¿Cómo te fue y qué ha sido de ti este tiempo? Recuerdo que te pregunté por Whatsapp y nunca me contestaste, tal como ahora. No has dicho nada. Nunca pensé que te fuera encontrar acá pero me alegra verte tan bien. 

Sácame de una duda, una que no me he podido contestar ni aunque buscara su respuesta una década más... ¿te gusté?

Bueno, si no me puedes contestar eso, háblame de algo que no me decepcione y mantenga viva esta ilusión de servidor solitario. 

Ya estamos llegando, ¿vas a tu casa o te dejo en el terminal de buses? 

Hubiera preferido contarte algo más de mí, de lo que hice y hago, pero saber de ti es algo que quiero tanto que en este viaje venido a sueño quise confirmar o descartar toda esperanza en cuanto a lo que no fue. Sólo por si vuelven a pasar diez años o más y no nos volvemos a ver, imagíname feliz, así como estoy ahora que te volví a abrazar. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Del Frente Amplio y las consecuencias

El Frente Amplio está en una posición de negociación privilegiada, lo sabe y ejerce su poder exigiendo a Alejandro Guillier que haga compromisos cuyo cumplimiento ellos tampoco podrían garantizar en caso de que fueran gobierno, considerando la correlación de fuerzas a nivel parlamentario. Es una posición algo caprichosa, una invitación a la seducción de los votos que está fuera de todo análisis pragmático porque en vez de entregar su apoyo en la segunda vuelta a quien pudiera ser un socio político, debilitan su credibilidad y aumentan la posibilidad de que la derecha vuelva al poder y dé pie atrás a los logros sociales alcanzados en esta administración.

Algunos de los simpatizantes de Beatriz Sánchez en primera instancia y en consecuencia del Frente Amplio, piensan que Guillier no es de confiar, que representa a la Nueva Mayoría y a todos los prejuicios que le atribuyen a la coalición gobernante y que en ese sentido no irían a votar o preferirían hacerlo por Piñera, suponiendo que la excandidata se volvería a presentar en cuatro años más a la Presidencia de Chile, lo que si bien es una posibilidad, no se sabe si seguirá siéndolo en cuatro años más dado los niveles de dinamismo que hoy tiene la política, tampoco conocemos a ciencia cierta el desempeño legislativo que hará el Frente Amplio con 20 diputados y 1 senador electo. ¿Quién hubiera  pensado el nivel de votación de Beatriz Sánchez el día en que la Presidenta Bachelet asumió el mando de la nación? Nadie, ni ella misma.

En cuatro años pueden suceder demasiadas cosas, surgir o caer muchos liderazgos por cuanto la invitación es a actuar pensando en el presente, en las posibilidades ciertas y en la necesidad de Chile de transitar hacia el reforzamiento de los derechos sociales que tiene como fin último dar a las personas las herramientas necesarias para transformarse a ellas mismas y por ende al país a través de la contribución que hagan desde sus profesiones y oficios.

En caso de que en cuatro años más el Frente Amplio sea coalición gobernante, tendrá mejor performance si comienza con un grado de avance importante en derechos sociales  posterior al Gobierno de Guillier que si por omisión no evita el triunfo de Piñera.


No se trata de responsabilizar a Beatriz Sánchez ni al Frente Amplio del resultado electoral del 17 de diciembre, esa es tarea del candidato, sin embargo, están en política e inevitablemente tienen una decisión que tomar, la que sí o sí tendrá consecuencias. 

lunes, 17 de julio de 2017

Adiós poesía

Cuando miro los años que han pasado y me encuentro con los amores de la juventud, puedo saber perfectamente si por esa causa escribí un poema, una expresión de desesperación y angustia. Cada verso era tan pensado y armado de forma tal que pudiera entregar la menor información posible y seguir viviendo en la comodidad de mi guarida, donde me refugié junto a los dolores, vergüenzas y frustraciones dada mi calidad de feo y desprovisto de todo sex appeal.

Amé y odié movido por la tiranía de mi inocencia y hormonas, rodeado de soledad y miedo. Y por ello, la poesía fue mi salida, desde que la escribí en un cuaderno que quemé hasta en mi querido blog. Antes de buscar a algún amigo o de enfrentar a los objetos de mi amor, preferí el encierro antes que el rechazo, un verso antes que la vergüenza.

Y no me arrepiento de haberlo hecho así, porque admitir mi derrota va contra mi propia esencia. Jugué y gané lo que no esperaba ganar. Suena mejor. Lo cierto, es que mi época de poeta refleja los momentos de dolores que me costaron mucho superar, porque nunca hubo terapia suficiente más que el tiempo; fueron los años en que experimenté con el amor, cuyos resultados fueron realmente decepcionantes. De pronto, empecé a escribir sin versos, en prosa, y palabra tras palabra me di cuenta de que ese sentimiento de esperanza ciega y corta que me inspiraba a crear rimas, no salió más. Se extinguió mi fe en la felicidad producto del amor de pareja, me di por vencido y me convencí de que “unos nacen pa queridos y otros para padecer”.

Me gusta la poesía, en todo caso, porque libera y explica, porque endulza lo atroz del amor en la melodía de una rima, pero perseverar en escribir de lo doloroso sólo aporta a esta noble rama literaria memorias que no merecen seguir viviendo, por dignidad y amor propio. En todo caso, no las borraré y las releeré para tomarlas de parámetro cuando crea que me volví a enamorar.

Adiós poesía, renuncio a ti y a la esperanza de ser amado con tal intensidad y lealtad como la que  merezco. Pero es mejor así, ni yo te contamino con mis sentimientos ordinarios, ni tú me torturas con el ahogo que me produce ser un derrotado. Hasta entiendo que nadie me ame ni se atreva a hacerlo porque ninguna esperanza vive más de veinticuatro horas en mi corazón autómata, por eso que ya no sufro, porque para mí, el amor dejó de valer la pena. 

sábado, 22 de abril de 2017

Recreo en el 2007

Nunca había escrito ni hablado mucho sobre uno de mis diversos amores de adolescencia. Este amor adolescente era como un recreo dentro de tanto desastre liceano, y como recreo que fue, duró poco y terminó con el despegue de un avión hacia foráneo destino.

Él cantaba y sus ritmos preferidos claramente que no eran los míos, pero cuando lo veía en performance notaba cómo sus ojos y sentimientos se volcaban en mí, parecido a que fuera yo una fuente inagotable de su inspiración y pasión. En el liceo no nos juntábamos (nunca tuvimos ni siquiera una amistad) y con escasas oportunidades nos hablamos para saludarnos o emitir palabras con torpeza y tartamudeo.

Fue en ese aniversario de tercero medio cuando abrí mis ojos y empecé a notarlo con mayor interés porque su mirada me seguía, me buscaba… y como también buscaba yo alguien con quien hacer conexión, no tardé en descubrir que frente al micrófono y encima del escenario hasta debajo del agua se podían adivinar sus reales intenciones.

En una de las celebraciones por el triunfo que tuvimos los terceros medios en el aniversario del liceo, y bajo el contexto de mis intentos fallidos por integrarme al mundo de los chicos carreteros y adinerados, asistí a tomar algunas cervezas en las dunas de Copiapó y como protagonista de la celebración estaba él derrochando espíritu de ganador, de amigo y borracho. Quién sabe en qué momento me acerqué a él porque mediaba entre lo que iba a buscar (ni idea) y yo, hasta que en un santiamén me vi feliz encerrado dentro de la fuerza de sus brazos y el olor a cigarro de su chaqueta para el invierno. Hubiera dado hasta la última de mis esperanzas por que él no estuviera ebrio y su instinto de amor hubiera sido por completo sincero y valiente.

Natural e inevitable, el tiempo pasó desde que ya no supe nada más de él y año tras año, su imagen comenzó a esfumarse por lo que cuando me acordaba de él al mirar mi cédula de identidad, lo miraba en sus fotos de perfil de Facebook. Al menos se ve bien, saludable y contento, no como uno que se alimenta de recuerdos, de cuando éramos comparados por los profesores, odiosamente, de cuando iba caminando detrás de él al llegar al liceo escuchando en un MP3 “Como un lobo” de Miguel y Bimba Bosé y cantaba…”y como un lobo voy detrás de ti, paso a paso tu huella he de seguir…”.


Admito que se ve bien y que Dios ha tenido con él más preferencia que conmigo, porque pese a su alcoholismo y drogadicción sigue siendo apuesto y seductor como siempre, con las neuronas que queden, pero me gana en actitud, en pose, en plantearse. Y uno acá debajo de una calvicie imposible, en una oficina oscura y con la falda abrigada por la ternura de mi gato. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

Adiós Manuel

Recuerdo aquel verano en que escribí efusivamente sobre el chino de la Candelaria, su proeza de humildad y devoción despertaban en mí los sentimientos más poéticos. Ha pasado el tiempo, y a Manuel lo he vuelto a ver en contadas ocasiones y casualmente. Casualmente, también supe que era primo de una amiga del amigo del vecino de la polola de la suegra del gato… no viene al caso.

Me interesa decir en esta breve narración, que por motivos laborales, el año pasado (2016) no pude asistir a saludar a mi China Candelaria en su cumpleaños y tampoco pude ver a Manuel. No obstante, este año volví a asistir a la Fiesta Grande y con decepción, vi que Manuel ya no integra el baile chino en donde lo conocí. Investigando, con el amigo del primo de la hermana de la vecina que estudió con la polola de, supe que ahora él se ausentó por motivos laborales también.


Dos años después, mis sentimientos hacia Manuel están más que muertos, bailan en el limbo de la prescripción.  Sólo deseo que siempre la Virgen lo cuide y lo bendiga en agradecimiento por haber hecho latir mi corazón según lo dispone Violeta Parra en Volver a los 17. 

lunes, 31 de octubre de 2016

Anti Halloween

Nunca me han gustado los disfraces ni las fiestas de. Ese es el tenor de mi amargor. Imaginen lo que pienso de Halloween.
 
¿Cuántos millones de pesos asignados al Ministerio de Salud para levantar programas que desincentiven el consumo de azúcar? ¡Cuántos para que padres y madres atosiguen a l@s niñ@s con dulces! 

Espero que al menos los manden a lavarse los dientes antes de ir a dormir.  

lunes, 10 de octubre de 2016

Maldita primavera

Es uno de esos días en que nada pasa ni motiva. Hay pura desesperanza y desesperación en mi corazón.

Las cosas que hago parecen en vano y lo que anhelo se aleja cada vez más de mis manos. No sé si me exijo mucho o poco pero no sé perdonarme ser yo mismo.

lunes, 11 de julio de 2016

Te veo venir soledad

Hoy es once de julio y comenzó oficialmente mi vigésimo sexto infierno astral. Se siente como se siente al frío, pesa más caminar y respirar. Han pasado meses transformadores de mi vida y aún no creo haber digerido bien los cambios.  En este día, por ejemplo, contemplo mi soledad, mi ausencia en el resto del mundo y todo continúa como siempre. Mi madre y padre siguen levantándose temprano a trabajar, mis plantas continúan creciendo, mis amigos continúan felices en la exploración de nuevos caminos y metas, Leandro ya ha dejado de quererme y eso me pesa como si tuviera encima de mis hombros a la humanidad entera.

En mi nuevo trabajo nada ha sido fácil, todo me cuesta y nunca me siento seguro de lo que hago y digo. A veces cuestiono si corresponde que me siga exponiendo en un ambiente profesional que no es el mío, pero la estabilidad que me entrega la institución no se encuentra fácilmente en otros empleos. Espero que algún día pueda disfrutar de mi trabajo, sentirme satisfecho y sentir que el esfuerzo y estrés de los primeros meses no fueron en vano.

Vivo solo en una casa en Vallenar, una casa que es amplia y bonita por un módico precio, en sus paredes rebotan mis suspiros y hasta mis pensamientos puedo oír jugando en el patio cuando no estoy escuchando música. El único amigo que tengo en Vallenar siempre tienes mejores panoramas con los que reemplazarme, siempre puedo ser postergado. Paso mucho tiempo en el trabajo para gastar mi tiempo en mi carrera profesional, aprendiendo de impuestos y a la vez cuestionando mi propia estrategia en cuanto a mi empleabilidad: ¿de qué sirve aprender tanto de algo en específico si no lo podré aplicar en ningún otro lugar más?


Me vine a Vallenar con un gato que se llama Chato, desde que aprendió a salir por la ventana que ya no llega a casa más que cuando lo corren de sus hogares postizos. En fin, soledad de soledades. Puede ser que yo espante a la compañía o que busque siempre aislarme del mundo. Mis pares ya son padres, madres o tienen relaciones de parejas prósperas o pasajeras pero las tienen y yo acá en mi soledad. Podría ser que mañana despierte y ya sea un senil esperando el fin para evitar los cuestionamientos del por qué nunca tuve hijos, por qué nunca me casé y siempre se me vio tan solo junto a una taza de té, los audífonos puestos y la mirada triste. 

domingo, 15 de mayo de 2016

El viaje

Leandro, hoy estuve en tu casa junto a Sylvia, la prima, Katia, tu Tata y Osita. Te dejé la mayoría de los materiales de mañana sobre la mesa y esperé mucho que llegaras pero al llamar a tu papá me contó que venías durmiendo. Necesitaba mucho despedirme de ti para decirte que te amo, darte un beso y un abrazo con los que desearte una buena semana.

Voy en el bus escribiendo y me asiste la necesidad de despedirme porque hoy en la mesa hablamos mucho de los familiares que se han ido y quedé con la angustia que me produciría no poder verte nunca más. No es mucho lo que pudiera dejarte más que mi amor y mi recuerdo, algunas enseñanzas y estos escritos. Nunca te sientas solo, por lejos que estemos en el tiempo y en el espacio estoy contigo en la palabra, la obra y el pensamiento. Sé muy feliz porque desde que te conozco tu alegría siempre es mi objetivo y cada vez que aprecio tus dientes, tus margaritas y tus ojos de aceituna sonriendo entiendo que no lo he hecho tan mal.

Ama a tus padres, a tus tatas y a Sylvia. Cuídense con la prima y respétense por sobretodo. Recuérdame con el mismo amor que me mueve a escribir estas palabras.

Como cada día, te amo ❤.

domingo, 31 de enero de 2016

Yo te quiero así

En la pronunciación de tu nombre se deja oír la quebraja que cabe a aquellos amores platónicos, aquellas ilusiones que no tienen otro sentido que llenar bien un momento de soledad. En la pronunciación de tu nombre puedo concretar en mi imaginación el dibujo de lo que es perfecto, de lo que es una primavera sin flores pero colorida y con aroma a pasión. En el dibujo de tu imagen vuelan como mariposas las palabras que te caracterizan alrededor de la ropa que usaste la última vez que te vi. Te veo con los ojos abiertos, sin sonrisa y la boca cerrada observando y analizando lo que escribo en mi computador mientras miro al vacío pensando que estás ahí según he descrito.

Sigues con la boca cerrada, con la postura incómoda que tienes cuando conversamos, desequilibrado por el peso de la moral y las buenas costumbres. Es esa la imagen que conservo de ti, la de quien conversa desde la reactividad, la de quien no ve en el otro interés. La camisa cuadrillé y los pantalones cortos azules. Eso es lo que interpreto, el discurso armado del que responde lo que corresponde, del que no quiere en realidad hablar. Y yo lo acepto, entiendo que no tienes por qué querer conversar conmigo, si quieres y te agrada vivir así, sigue así como un mudo incómodo, yo te voy a querer de todas maneras en las ocasiones escasas en que pueda abrazarte, desearte un buen día, darte la mano o responder alguna pregunta que quieras hacerme. En esas veces voy dejar todo mi cariño para involucrarme por segundos con esas mariposas que vuelan sobre tu camisa cuadrillé. Haré lo que esté a mi alcance para que me recuerdes por lo menos hasta antes de que llegue la noche.

Te quiero así, parco, con el sentido de la obligación y el trabajo viajando por tus venas, con tu egoísmo y carencia de habilidades sociales asertivas. Te quiero así como un hombre sin voz que me mira y pareciera que quiere marcharse y no vivir más la incomodidad de este momento en que estamos solos, uno frente al otro, yo real y tú virtual. Los ojos negros me miran y me observan pero no me quieren y sólo dicen algo que no puedo comprender.

Te liberaré, por favor abre la puerta del departamento y siente mi abrazo antes de irte porque de eso no tienes redención. Lleva hasta el ascensor mi olor, la voz mía que reza en ti los mejores deseos. Vuelve a vivir en la comodidad de tu soledad y silencio, en las canciones que cantas mejor con otros y otras. Miro como te alejas, veo tu espalda cubierta por la camisa cuadrillé y en mi mente cuento la cadencia de tus pasos porque sé en qué momento y de qué manera dejarás caer el derecho para levantar el izquierdo, veo tu espalda otra vez y sé que se ha vuelto a dibujar la sonrisa en tu cara y puedes mostrar al mundo tu blanca sonrisa, la alegría de ser tú y no admitir en tu mundo a nadie más que no sea tu mundo. Pero yo no la veo, sólo la recuerdo o supongo.


Cuando bajes por el ascensor tendré el alivio de que al menos yo también me iré pronto a olvidar más temprano que tarde la intensidad de este sentimiento que se arraiga cada vez que te veo. Cuando me suba al bus de vuelta y me pregunte al dejar la ciudad por qué te quiero así y me responda solo: porque yo te quiero así. 





lunes, 25 de enero de 2016

Rodrigo Peñailillo, te pienso

Así que el ex Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo no tenía capacidad de poner orden en los partidos de la Nueva Mayoría, que era un desastre a la hora de enfrentar coyunturas. Dijeron que la situación era insostenible y que no sabía alinear a las bancadas en el parlamento.

Mas, si lo comparamos con el actual desempeño del Ministro del Interior, Jorge Burgos, Rodrigo gana por lejos. Porque a la hora de los datos duros, los ciudadanos acabamos de enterarnos que casi la mitad de los proyectos de ley cuya completa tramitación fue dispuesta por la Presidenta para una fecha tope de 31 de enero, se postergarán para marzo, para dos meses más porque el supuesto ministro del orden, el de las canas y alabado por Tomás Mosciatti, Fernando Villegas y Sergio Melnick no ha podido poner orden en las bancadas y ni alinear a los partidos de la Nueva Mayoría. Parece que lo de la Democracia Cristiana es crónico: propensión a berrinches infantiles. Ya lo vimos con la fracasada renuncia al cargo cuando a la Presidenta de la República se le olvidó pedir permiso a Burgos para viajar a La Araucanía (¡vaya cosa!) o cuando el Partido Comunista tuvo la digna idea de solicitar la inadmisibilidad de la Ley de Pesca, la Democracia Cristiana se tiró al suelo a llorar por la gobernabilidad y el Estado de Derecho.

Resultado de imagen para ministro rodrigo peñaililloCuando el Ministro del Interior era Rodrigo Peñailillo, Chile no era una lumbrera, pero la ciudadanía percibía que había voluntad de cambio, de empujar la máquina que significa la tramitación de los proyectos de ley emblemáticos para nuestra administración. El 31 de enero de 2015 sonaron varias campanillas en las salas del Congreso anunciando leyes egresadas del tercer trámite pese a las fisuras de la coalición y del boicot de la prensa. El 31 de enero de 2016 quizás no suene ni la mitad.

Lo extrañamos Ministro Peñailillo, estamos frente a una Reforma Laboral tibia, a un gabinete político sin convicción, a parlamentarios leales a la vieja guardia y que desconocen el compromiso empeñado frente a la Presidenta de la República y al pueblo chileno.

jueves, 14 de enero de 2016

Adiós, que se va Sureño

En su tablet veo un capítulo favorito de Dr. House mientras él junto a Matías, un amigo, arregla su maleta para partir al sur a las once de la noche. Hace diez minutos me informó que vendría su novia para acompañarlo al terminal. Se acercó al refrigerador, lo abrió y me dijo que sacaría un pan pita de esos que como yo.

-          Te ofrecí comida- le comenté.
-          ¿Cuándo?- me respondió.

No le contesté. Le ofrecí comida, en un abrir y cerrar de ojos me quitó el tablet y se lo pasó a Matías desafiando mi territorialidad y celosía.

Felipe, nuestro Sureño, se va a Valdivia a pasar sus últimos días en Chile junto a sus verdaderos amigos, su mamá y familia. Antes de que comience febrero estará en otro continente, creo que Asia, pero terminará estudiando en Italia o haciendo ayudantías en alguna universidad de ese país.

Durante el último mes vivimos juntos, ambos amigos, distintos, opuestos, en un departamento de un ambiente, apretados y soportándonos porque todo lo que a él le gusta a mí no, y al revés.

Le he solicitado expresamente, delante de Matías, que por favor se apresure en guardar sus cosas porque no quiero que deje el departamento desordenado igual que la última vez que viajó en Navidad.

Lo he visto cabizbajo, triste y sé que es porque no quiere irse, a todos nos pasa que cuando tenemos que irnos a otro lugar es cuando más nos arraigamos en donde permanecemos. Él sólo dice que está pensando, miente.

Llegó Amaia, y me pregunta si me siento triste por su partida. Le respondo que sí, que me da mucha pena. Y a ti. Sí a mí también me da mucha pena contesta y le abraza, lo besa en su cabeza.

Cepilla sus dientes previo a la partida. Ella es Amaia. 
Ya son las diez de la noche, está sentado en la cama haciendo cosas, conversando y dilatando el momento de abandonar el departamento, el nido santiaguino. Hace como tres horas me dijo que no había sido difícil convivir conmigo, que tenía peores pronósticos. Cuando apela a mi emocionalidad yo prefiero evadirla, cambiar el tema porque soy llorón, todo me emociona, pero no he de echar más lágrimas en este río del adiós.

Le dedicaría una canción de Violeta Parra que se llama Adiós que se va Segundo. Pero no le gusta Violeta Parra, aunque esta canción fue hecha para este momento en que las luces del departamento parecieran brillar menos que de costumbre.

Se ha quedado a solas junto a Amaia en la pieza, se abrazan y murmuran. Sé que se enamoró y que por eso no quiere irse del país.  

¡Ay ay ay ay, la niña que lo quería casi se ha muerto llorando!

domingo, 10 de enero de 2016

Se juntan dos palomitas por Violeta Parra

"Palomito, yo te canto
en el más bello instrumento
que se abre en este momento
de dividir el encanto".

Se juntan dos palomitas
en el árbol del amor;
fin de la separación
que los tenía contritos.
Brillaba con sus rayitos
el sol en ese entretanto.
Los dos en un solo manto
se arrebozaron dichosos.
Dice un clarín misterioso:
“Palomito, yo te canto”.

Como el clavel y la rosa
florecen en el jardín,
la dalia con el jazmín
y la azucena olorosa,
se encuentran las mariposas
de aquellos dos sentimientos
y anudan sus pensamientos
al son de una melodía.
Se dicen los buenos días
en el más bello instrumento.

Lo que en ausencia fue pena
se convirtió en alegría;
así pasaron seguidas
horas de dicha serena.
Bendicen la luna llena,
señora del firmamento.
Dice una voz en el viento
en una lengua amorosa:
“¿Quién conservará la rosa
que se abre en este momento?”

Después de tanta dulzura
sonó la antigua campana
que anuncia alguna mañana
del adiós su cruel premura.
Como la fruta madura
al desprenderse del alto,
se desgarraron en llanto
los novios sin más demora,
porque ha llegado la hora
de dividir el encanto.

 Condimento de la vida
que alimenta el corazón,
más que alegría, dolor,
que nunca cierra su herida;
tisana para bebida
que calma por un instante.
Es ley de cada habitante
desde que el mundo fue mundo:
sólo dé dicha un segundo
para los pobres amantes.

Fugaz

Si yo fuera escritor de profesión o mi actividad principal fuera escribir las cosas que pienso y con coherencia, por seguro que mi blog no estaría del todo abandonado. Claramente, que al ver las estadísticas, antes de trabajar podía redactar más. Pero mi profesión es administrador público y cuando se trabaja y con ganas, el tiempo que queda no es mucho, de hecho, ahora debería estar estudiando y estoy escribiendo. Y tratando de tomar desayuno a la vez. El tiempo es un recurso que no me gusta perder. No me gusta perder. 

Primero tomé un vaso de leche cultivada de vainilla, deben quedar diez centímetros cúbicos, lo miro y no lo bebo, tecleo. También preparé un huevo frito y una taza de café. Algo piola. Ya no queda leche cultivada, ¡salud y que en salud se nos convierta!

Para la hora del estudio dejé estrujándose el mate de anoche con agua caliente. 

Escucho por streaming el disco de Javiera y Los Imposibles "El árbol de la vida", que contiene versiones cover de Violeta Parra. Voy en Los Jardines Humanos.  

Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar. 

Debo estudiar, el día corre y no perdona. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

Navidad 2015, ¡Gracias Viejito Pascuero!

Qué bueno que dentro de todo lo que significa finalizar el año calendario, exista un espacio mínimo de reflexión y detención. Por hoy, quiero detenerme en la felicidad que siento, en la dicha que produce esta bendición de amar. 

Hace pocas horas fue Navidad y tuve la oportunidad de pasar esta celebración junto a Leandro, junto a su humor, su risa y simpatía. Hace más de un mes que no tenía opción de verlo, oírlo ni abrazarlo. Ocupé mi día comprando regalos y lavando ropa luego de viajar la noche entera desde Santiago. Llegué a su casa, nos vimos y lo tomé en mis brazos para no seguir extrañándolo y él dejó caer su cabeza en mi hombro. Lloró cuando tuve que ir a armar los regalos oculto, sin presencia de niños y niñas, pero afortunadamente llegó su tío con quien jugó hasta tener hipo.

Llegó la hora de la cena y luego la de abrir los regalos. Leandro ama las ruedas y uno de sus obsequios fue una mochila de Cars con su personaje favorito: el Rayo McQueen, lo que por lejos fue lo que más le gustó y llenó su alma de felicidad, sus ojos de dicha y los míos de amor. Su mochila, obviamente tiene ruedas. Durante el día de la Navidad fuimos a la parcela en Hacienda San Pedro en donde aprovechamos de ver a los animales, conversar y jugar. Disfrutó bañándose con su abuelo Luis en la piscina, sus margaritas y dientes diseñaron el mejor regalo de esta Navidad, la felicidad de un niño que se contenta con lo simple de la vida, con patear una pelota en los brazos de su abuelo, con gritar de alegría al tirarle agua a alguien. 

Fuera de la piscina, usó su bicicleta pero no se convenció y rápidamente se puso a jugar con dos perros y a reírse de cómo se perseguían frenéticos y a veces lo alcanzaban o con un roce mínimo le hacían perder el equilibrio. Paralelamente, acarició a un conejo que comía pasto dentro de una jaula y cuando soltaron a las cabras y ovejas para que comieran, corría detrás de ellas para asustarlas, aunque falló en el objetivo. 

Pienso que hubiera sido útil tener una cámara fotográfica que inmortalizara el momento, pero no había una, y por eso escribo este relato lleno de felicidad y que reflejan la plenitud de este momento específico. Escribo para que no se me olvide nunca su sonrisa, sus ojos, su inocencia sin límites y el amor que siento aquí y ahora. Escribo esto porque es un regalo privativo (y el mejor) que Dios ha puesto sólo en mí en la Navidad 2015.

Gracias Viejito Pascuero por reencantarme con la Navidad; los mejores regalos se le hacen al alma.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Adiós al nido

Días atrás decidí poner fin a mi participación como Asesor Laboral del Programa Abriendo Caminos ejecutado por la Universidad de Atacama, luego de mucho pensarlo y poner en la balanza cientos de elementos que me tenían con el alma en un hilo. Por una parte, mi interés ha estado últimamente en dar a mi carrera de administrador público un cariz social y proyectarme en esa área, por otra, quisiera probar trabajar en un área algo más técnica y a veces desenvolverme más en el sector político o politológico.

Lo cierto es que uno de los tantos concursos a los que postulé, resultó, en el Servicio de Impuestos Internos para ser fiscalizador tributario. Cuando postulé lo hice para trabajar en Copiapó, pero cuando me llamaron para comunicarme acerca de mi selección me ofrecieron solamente Vallenar previa estadía de tres meses en Santiago en una capacitación. Ha sido una decisión demasiado difícil de tomar y desapegos demasiado fuertes que practicar en menos de dos semanas. Aún no logro despojarme de toda la pena  que me provoca decir adiós a uno de mis sueños profesionales que más quiero: trabajar en Copiapó para Copiapó.

La oferta es muy seductora, a mi breve experiencia profesional, inferior a un año, rechazar lo que se me pone en la mesa sería demasiado irresponsable. Me dará la oportunidad de explorar nuevas áreas de mi profesión, realizar sueños materiales, tener la estabilidad que un convenio de honorarios no puede ofrecer y aceptar un desafío que me hará crecer como administrador público.  Aunque lo anterior contempla una oportunidad caída del cielo, debo aclarar que esto tiene para mí un precio emocional demasiado alto, el cual he decidido pagar.


Me voy, dejo Copiapó por un buen tiempo, renuncio a mi sueño de ver crecer mi ciudad, de ver a la familia y al barrio todos los días. Lo que más me duele es dejar nuevamente a Leandro por tanto tiempo, nada hay como su cariño, sus abrazos, su sonrisa y el amor que siento por él. Creo que la vida me pone una prueba demasiado grande y que la pena me embarga cuando me imagino diciendo adiós arriba de un bus. Dios, dame la fuerza, dame el perdón que necesito al fallar a mi promesa de no dejar de lado jamás a Leandro, por no cumplir ni estar a la altura. Pero yo quiero también crecer, formar mi nido, solitario pero mío, para que un día Leandro pueda sentir orgullo de mí, mi coraje y esfuerzo. Recibo esta oportunidad con mucha gratitud, más gratitud que pena y quiero partir del nido, rezando, orando y pidiendo al universo que se alinee y así pueda recibir una llamada con la noticia de que en Copiapó hay un cupo para mí, que ya no es necesario irse a Vallenar. 

domingo, 11 de octubre de 2015

Manuel

Hace meses que busco el rostro del chino de la Candelaria por las calles de Copiapó, he buscado incluso por Vallenar, Freirina, Hacienda San Pedro y Caldera algún pedacito de su cara caminando encima de sus pies. Sólo pude verlo por segunda vez el quince de agosto en el baile y de nuevo mi corazón latió como un terremoto.

Esta semana, en las redes sociales busqué en los amigos de uno de mis contactos el rostro del chino de la Candelaria. Por enésima vez. Con resignación bajaba el cursor y miraba en esos cientos de rostros el de él, hasta que lo vi. Estaba junto al rostro de una mujer, la cual presumo su novia por los ademanes clásicos de las selfies de amor que circulan en redes sociales. Sentí alivio de conocer la verdad de aquel misterio que marcó tantos meses míos, pensando y chocando con las paredes de mis propias limitaciones. Cuando vi el nombre asociado a la foto me di cuenta de que en realidad se trataba del perfil de una mujer, su novia. Cuando pude averiguar más y conocí el nombre del chino de la Candelaria, entré a mirar su perfil, cuya imagen era la misma que la de ella, melosidad nivel infinito (entiéndase mi despecho). Facebook y sus facultades psicopáticas venían a poner fin a meses de dudas e ilusiones de mi idealismo mágico. 

Estuve impactado durante las primeras horas, cuando me conversaban en el trabajo sentía que estaba de pie en un terremoto y que la voz me salía sorda. De a poco tomé tranquilidad y continué trabajando hasta que pude retomar el ritmo de mis obligaciones. En la noche no entendía nada, sentía dolor, pero lo que más me molestaba era el sabor amargo de la derrota, en donde mis ilusiones fueron abatidas una vez más por el peso espantoso de la realidad. No me gusta perder. Prefiero ganar y tener la razón. 

Ahora que ya acepto la realidad y asumo mi dolor, reflexiono de mis patrones de ilusiones de la misma manera de siempre: buscando una canción que me lo explique. Si antes me gustaba escuchar versos como Fui de Bahrein hasta Beirut y no encontré ojos así como los que tienes tú (Ojos así de Shakira) o Cuando no tenía nada deseé, cuando todo era ausencia esperé... (A primera vista de Pero Aznar), ahora soy proclive a These precious illusions in my head did not let me down when I was a kid (Precious Illusions de Alanis Morissette), Me gustan los problemas, no existe otra explicación, esta sí es una dulce condena (Dulce condena de Los Rodríguez) y Me acerco y le pregunté por qué cantaba tan triste; porque no tuve respuesta del suspiro que me diste (¿Adónde vas jilguerillo? de Violeta Parra).

Se terminó el misterio de la Candelaria con sus miedos e ilusiones, comienza una nueva etapa de libertad y paz para mí. Agradezco a mi Virgen haberme devuelto aquella hermosa sensación de sentir el corazón latir más fuerte que un terremoto. No se me olvidará jamás, pero quizás ya es tiempo de que deba canalizar la voluntad de mi amor hacia nuevas tareas y misiones. Se llama Manuel.

lunes, 5 de octubre de 2015

Un domingo promedio con valores atípicos

Me levanté tarde, cerca de las 12 del día. Ayer sábado trabajé y necesitaba descansar lo suficiente para reponer las energías de seis días de trabajo. Debía lavar mi ropa de trabajo y el día acompañaba para que se secara pronto. Tomé desayuno antes de bañarme (nunca lo hago) pero al ser domingo excepcional no me importó. Pablo llamó a la puerta de la casa y me regaló dos empanadas de pino, me aventuré sólo con una. Me bañé, me vestí, salí a monitorear el crecimiento de mis plantas, le di comida a mis gatas, les tomé fotos, las subí a las redes sociales, colgué la ropa y fui al supermercado a comprar postre y una ensalada para el almuerzo donde mi tía Sylvia. 

Cuando llegué al almuerzo, pensé que ya estarían almorzando, pero sólo estaba la mesa puesta. Ayudé, preparé una ensalada, puse los vasos, llegó Millaray con Salvador y Ayalén. Almorzamos y nos servimos el postre. Todo muy lindo, muy caluroso pero eché de menos a Leandro. Su madre aún no me responde el mensaje de Whatsapp donde le solicito que me envíe una foto de él. Es verdad que está en una etapa de rabietas y mal comportamiento, pero yo lo entiendo, es un niño y es imposible ver maldad en sus acciones. Lo extraño, espero que vuelva pronto y que podamos volver a jugar (y no lo digo porque no juguemos desde hace mucho tiempo, sino porque su necesidad de estar siempre al lado de Gabriela ya se le ha hecho un hábito, su madre es su mundo ya nadie más existe para él). 

Luego de almorzar pasamos al living a conversar acerca de las plantas, libros en mano, mirando folletos y catálogos de plantas y flores. Salvador dormía plácidamente, ni siquiera tiene un mes y ya es un hombrecito adorable, no es llorón y lo que más amo de él es que no soporta estar sucio y cuando pasa mucho tiempo sin que cambien sus pañales se inquieta y llora, Es Virgo y se entiende, entonces. Después de tomar un té para agilizar el engullido de la comida, salí al patio a hacer un poco de orden, a botar basura y limpiar un espacio estrecho por el cual no podían transitar las energías, ni los gatos, ni uno. Quedó un poco mejor pero falta mucho, yo creo que es una misión imposible. El mal de Diógenes es terrible. 

Luego tomamos el té, conversamos como siempre y finalizado aquello, fuimos a conversar más y más con mi tía Sylvia acerca de cualquier cosa. Nunca nos falta tema. Eso es bueno. Me fui. Tomé colectivo. Vi a Alexis desde el colectivo, él no a mí. Llegué a mi casa a regar, cocinar algo rápido, ver qué tan secos estaban los pantalones y a darme cuenta de que el tiempo es demasiado cruel y no perdona. Me faltan horas y mi voluntad no es suficiente, nunca, para que pueda dormirme temprano. 

A descansar, previo Padre Nuestro, Dios te salve, Ángel de la Guarda, el Credo y la señal de la Santa Cruz. Leandro, te amo. 

lunes, 14 de septiembre de 2015

Querido Leandro

Querido Leandro:

La semana que comienza estaré de vacaciones de Fiestas Patrias y con ello podré hacer cosas cuyo tiempo el trabajo me priva. Debo comenzar a estudiar los estatutos de Revolución Democrática, salir al supermercado a comprar mercadería, ir  a la feria, descansar, verte si estás en la casa de Santa Elvira y sólo si estás de buen humor, jugar contigo.

Antes de todo aquello, quiero hacer algo que no he hecho desde hace mucho tiempo: escribir en mi blog. Te dedico esta entrada con el único propósito de que la puedas leer apenas sepas hacerlo. Por ahora sólo tienes dos años y tres meses. El objetivo es que no dudes jamás de mi cariño hacia ti, que es único y genuino. Yo no soy padre y no me imagino cómo es serlo, pero tú eres una aproximación a ello que me llena de instinto y de amor. Probablemente, nunca me transforme en tu padrino que es algo que deseo tanto, acercarte a Dios, a la Virgen de la Candelaria, enseñarte a rezar… acompañarte siempre. Siento que me pierdo en la estructura de este escrito porque todas las cosas que quisiera contarte se cruzan y no terminan nunca de ser del todo procesadas por mi cerebro.
Como es difícil que vayamos por partes, iré por puntos.
  • Estoy escuchando un concierto de Justin Timberlake, mi artista favorito de la semana. Todo lo genuino, lo original tiene un sello que a mí me llama. En cambio, el arte robado y forzado dura el momento que uno lo experimenta. Ojalá en tu juventud puedas escucharlo, aprender inglés para que conversemos en otro idioma, o bien italiano puesto que ya he comenzado algunas clases desde mi calidad de autodidacta.
  • Hay algo que me conflictúa permanentemente, y es que a veces, por tu instinto de niño de dos años me llamas “papá” o me identificas como tal, a lo cual no le encuentro pecado ni problema alguno y sé que a Carlos, tu padre, mucho menos. Pero me siento culpable de lo que ello pudiera generar en otras personas como Sylvia o Gabriela, a quienes no les causa gracia. En realidad, ellas quieren que no te confundas, pero qué le vamos a hacer, eres un niño al que adoro y mi deber como padrino clandestino es protegerte y mimarte, sin importar si me quieres llamar Diego, padrino, tío o como quieras, porque sé que cuando seas un poco más grande tendrás claro quién es tu padre. Madre y padre hay uno solo.
  • En mi casa preguntan por qué te quiero y consiento tanto. Yo no lo sé. Trataré de buscar ahora alguna explicación. Creo que lo que nosotros tenemos es apego, me reconoces como un ser protector ante la amenaza, confías en mí, yo te enseño muchas cosas como por ejemplo a contar cuando te pido que me eches endulzante al té contando quince gotitas o cuando contamos los días del calendario. También te enseñé a distinguir chico de grande, abajo y arriba (cuando señalabas arriba, subías tus brazos y dejabas tus axilas descubiertas, a las que hacía cosquillas). Te enseñé a decir tu nombre, pero con el tiempo lo olvidaste porque nadie te reforzó. Te enseñé la onomatopeya del lobo y de las palomas, a decir pez y las señas de la tortuga. En el primer pipí y en la primera caquita estuve presente. Fui testigo de tus primeros pasos. Sufrí cuando te enfermaste y recé para que te mejoraras. Cantamos juntos tantas veces, vimos los vídeos del Pollito Pío Pío hasta dormirnos, te mudé y te hice dormir en mis brazos, lo cual es la mejor experiencia de amor y ternura. Un día me puse a bailar delante de ti y comenzaste a imitarme, aprendiste a bailar. Cada vez que tuve que volver a Santiago a estudiar me dolía el estómago pensando en todo el tiempo que pasaría sin vernos. Tantos episodios que si pudiera escribirlos y mencionarlos, probablemente no terminaría. Son muchas las enseñanzas y conocimientos que quiero transmitirte, pero más me importa que aprendas de ternura, de compasión, que nazca de ti el deseo de tomar un niño o niña en brazos para mecerlo y quererlo como yo he hecho contigo.
  • Estoy momentáneamente molesto con tu mamá. Te compré una camisa preciosa, bella con motivos marineros. Te quedaba grande, es verdad, pero había que esperar a que crecieras para ponértela. Ella decidió cambiarla por una polera manga larga horrorosa. ¡Cómo! ¡Qué insulto más grande al buen gusto, al estilo, a estar in! (Así soy yo… exagero mis posturas muy a menudo).
  • También soy muy celoso, no lo demuestro, pero no soy envidioso. Ojo. No confundir.
  • No soporto la envidia, me alejo de la gente envidiosa porque pueden ser muy dañinas. Ojalá sigas este consejo.
  • Nunca sientas que nadie te quiere. Yo te amo con el alma. Cuando te sientas triste, recurre a esta carta del pasado y siente los abrazos y besos de tu padrino desde donde sea que esté. 
  • Las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para recibirte.
  • No dejes nunca de quererme, de visitarme o recordarme.
  • Nos quedan millones de cosas por vivir, tus primeras veces que ya han comenzado.
  • Te amo con virtudes y defectos, más allá de la sangre, los apellidos y del tiempo.

sábado, 18 de abril de 2015

Copiapó, pala a pala

Han pasado varias semanas desde la catástrofe natural más destructiva del último tiempo en la Región de Atacama, un feroz espectáculo al que asistimos con el alma partida, los ojos aguados y una mente desconcertada de la fuerza de la naturaleza y su ceguera a la hora de golpear sin mayores distinciones a aquellos que desestimando sus dimensiones, la desafiaron y habitaron lugares no habitados. 

Meses atrás, publiqué en este blog acerca de la incapacidad de las autoridades, en general, de aprender las lecciones que las experiencias nos dejan. Sin duda, hay un nivel de reflexión exiguo ante las tragedias, ante las experiencias de la vida misma y no sabría decir si es porque vivimos sin dejarnos sentir que vivimos, porque andamos, dormimos y despertamos de prisa, porque no nos da la cabeza o porque siempre esperamos que nos den la orden desde arriba ya que somos tan flojos que si no hay poder ni renta de por medio, simplemente no lo hacemos. 

Luego del voraz incendio de Valparaíso, de los terremotos del 27F y de Iquique, de los incendios forestales de cada verano, ¿alguna jefatura del área prevención de riesgos, de planificación, control de gestión pensó en "¿qué es lo que debemos proponer/hacer para evitar que estos sucesos logren probabilidad 1 en mi jurisdicción?" A los profesionales de la administración pública nos fascina elaborar cuadros y matrices, evaluar riesgos, redactar programaciones y planes anuales de auditoría para revisar calidad de los controles, también somos dados a la planificación de corto, mediano y largo plazo. No entiendo entonces dónde queda tanto entusiasmo por hacer una gestión pública preventiva decente. Sin voluntad política, entonces no hay conjugación entre proactividad y jerarquía que valga... los principios de la ley de bases: en la punta del cerro.

Sin duda, que cientos de voluntarios y autoridades públicas de la región hasta el día de hoy vuelcan sus energías en la recuperación de la normalidad en las comunas afectadas, y a veces sin mayores descansos puesto que sabemos que cada pala de barro fuera cuenta y mucho. Las acciones de mitigación y reparación no se han detenido desde el día 25 de marzo, el trabajo de despeje de los caminos, la distribución de las vacunas, la distribución de ayuda humanitaria no ha cesado como tampoco cesan las críticas a las gestiones de la autoridad por parte de buena parte de la ciudadanía. Las redes sociales se han convertido en una especie de eco o amplificador del enojo y la angustia. La desesperación de aquellos que fueron afectados directamente por el aluvión nos duele a todos y en la medida de nuestras posibilidades hemos aportado para que lo antes posible se restablezcan las condiciones mínimas de salubridad y habitabilidad.

Las autoridades se han llevado el grueso de las críticas por no actuar ni proceder como cada persona cree que es correcto. Los afectados pueden pensar que detrás de cada acción que no le parece adecuada hay amplias cuotas de maldad, negligencia, flojera o desinterés, pero olvidan o desconocen que la administración pública se caracteriza por ser centralizada, jerárquica y le guste a quien le guste, burocrática (harina de otro costal). Por dicha razón, la ayuda de fuentes privadas llega con mayor velocidad a las población afectada, mientras que la ayuda del Gobierno en bonos y dinero debe someterse a un proceso diferente pero necesario para liberar los fondos (firmas, visados y más firmas). Además, es importante considerar el número de funcionarios que posee la administración pública en cada comuna como a nivel regional. Se entiende que al ser una región de pocos habitantes comparativamente hablando, los equipos de trabajo no son tan amplios como lo son en regiones y comunas donde la población supera el millón de habitantes y, por lo tanto, para ser suficientes a la hora de manejar una catástrofe semejante. He ahí la importancia de decretar medidas administrativas y constitucionales como el Estado de Excepción Constitucional.

Cabe destacar la necesidad de, a la luz de los antecedentes, coordinar los esfuerzos de los organismos públicos locales, centrales, voluntariados y sector privado de forma que el trabajo se pueda hacer expedito y sin mayores complicaciones puesto que restablecer la normalidad en la región es una necesidad que de ser cubierta nos beneficiará a todos y todas. El exhorto a estas alturas es generalizado y por el que se pide a las autoridades a compeler a una coordinación efectiva en todo ámbito con todo actor de la vida regional, mayor claridad en los comunicados que emiten a la población así como privilegiar la seriedad de las fuentes por las que son difundidos ya que es un punto crítico a la hora de manejar las expectativas y frustraciones de la ciudadanía.

Los ciudadanos también tenemos que hacer un esfuerzo en la recuperación de nuestra región y comuna, saber ponernos en los zapatos de cada vecino, dirigente o autoridad antes de emitir juicios que no están correctamente respaldados, construir confianza toma años, destruirla toma una frase. Paciencia y más paciencia es la madre de todas las ciencias. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mi experiencia religiosa

Esta nueva historia tiene un sabor parecido a canciones ochenteras de Madonna... podrían ser La Isla Bonita, Like a Virgin o Like a Prayer. El factor de santidad está totalmente explícito en mi última pasión. 

Como buen copiapino y católico fui a la procesión y misa de Nuestra Señora de la Candelaria, festividad religiosa que en su versión de Fiesta Grande (todos los inicios de febrero) convoca a una importante cantidad de bailes religiosos que realizan el pago de sus mandas a través de danzas y alegorías a la Virgen María en las calles de Copiapó. Estas festividades religiosas se replican en diversas comunidades del país. Apurado y nervioso, fiel a mi estilo caminé a la procesión que comenzaba a las cinco de la tarde para ver el espectáculo de fe. Cerca de las cinco y veinte minutos aún no podía llegar al lugar, sin embargo, cuando llegué no me fijé en la hora, aún no llegaba el primero de los bailes.

El sol implacable siempre y con él, el calor que sin viento sería mortal. Vi los bailes de punta a cabo, no me perdí ninguno y en mi cabeza acostumbrada a algún cálculo o estrofa difícil de memorizar empecé a clasificar los bailes entre indios, diabladas, tinkus, chinos, etc. Fue una jornada larga porque al ser el primer día de procesión, se presentan ante Virgen Candelaria todos los grupos que vinieron a pagar mandas, de diversos lugares de Chile, además era domingo por cuanto los asistentes de los bailes aumentaron. Cerca de las nueve de la noche pasó el último baile chino, el más antiguo que es el que acompaña a la imagen grande de la Virgen, además tiene la función de trasladar a la imagen desde el templo a cada lugar así como la misión de despedirla y cerrar la fiesta.

Yo no me fijé bien en ese momento, caminé detrás de ella entre rezos, flautas y tambores pidiéndole que en su infinita bondad me diera las cosas que más deseo, aceptara mis gracias y perdonara mis errores. De esa forma llegamos al Santuario en cuyo patio se desarrolló la misa que escuché silencioso e inquieto. Equilibrando mi respeto a Dios con mi natural curiosidad mirona, no podía despegar mis ojos de un integrante del baile chino mientras repetía con obediencia los rezos y el amén. Era tan incómoda mi situación que sentía que mis subsistemas actitudinales peleaban entre sí porque estaba en una festividad religiosa en contacto pleno con la fe, pero mi instinto de cazador, mis fauces también hacían lo suyo. Dios todo lo sabe y sabrá comprenderme.

Aprendí tanto de la Fiesta, sus rituales, sus alegorías y muestras de fe a nuestra Madre. Al finalizar, el sacerdote solicitó que entraran a ambas vírgenes (la imagen histórica y la réplica de mayor tamaño) y allí comprendí que el baile chino más antiguo se arroga el derecho/deber de acompañar a las imágenes a cada lugar que sean trasladadas. Nunca pude conocer su nombre, ni mucho más por lo que no sé cómo llamarlo exactamente, "Chino" estaría bien para mí. En la misa, lo buscaba y de pronto ya no estaba, y aparecía a veces muy cerca de mí. Hasta entonces, era sólo algo efímero.

Segundo día de procesión y final de la Fiesta Grande, a las cinco de la tarde estuve con puntualidad y con la certeza de que al ser menos bailes sería menos el tiempo de procesión y por lo tanto, de volverlo a ver pasar bailando a la Virgen Grande. Me da una pena negra saber que me acerco al final de la historia. Cerca de las siete de la tarde ya estábamos en camino a la Iglesia junto a la Virgen Grande, mis ojos no querían perderlo de vista y lo buscaban. En la misa nos ubicamos un poco más alejados que el día anterior, memoricé con vano afán sus facciones y movimientos, en su dedo anular había un anillo, pero no vi a esposa ni a hijos, sólo a una madre y a una hermana a quienes una vez finalizadas la procesión se les acercó para darles un beso y abrazo. Mi corazón se estremeció y mis ojos se humedecieron... lo quiero para mí... era todo lo que podía articular en mis neuronas. Un hombre bueno, humilde y de fe, buen hermano y buen hijo que iba y venía pero yo no me daba cuenta, en cosa de pestañear aparecía y desaparecía. No era mi intención y ni es tampoco sacar provecho de la fe, no me iba a acercar para darle la paz ni nada por el estilo, yo iba allí por mi compromiso con la Virgen, si algo tuviera que pasar, que pase de la manera más natural. La estrategia es harina de otro costal.

Después de terminada la misa los bailes empezaron a despedirse y yo me quedé mirando eso en el patio y no vi a "Chino" en horas, pensé que se había ido... era lo más obvio porque quizás su baile se despediría dentro de la Iglesia, con la Virgen Grande. Se hizo de madrugada y el último baile en despedirse se retiró, se acabó -pensé- hasta que volví a verlo, agradecido profundamente de que esa breve historia no se hubiera acabado aún. Entraron a la imagen y yo los acompañé, tuvieron que esperar varios minutos para que el baile que se despedía saliera por completo de la Iglesia. Como eran las tres de la mañana y andaba con pantalón corto y polera preferí esperar adentro. Entraron, el sonido de la flauta y el tambor eran los más dulces en mis oídos, los movimientos de "Chino" eran una verdadera obra de devoción y fe. Mis papás comenzaron a llamarme por celular para que me devolviera a la casa porque andaba solo y sin plata para el colectivo, solicitud que me encolerizó... ¿hasta cuándo me cuidan tanto?, tengo veinticuatro años... yo tenía sueño y estaba cansado, con el llamado de mis papás realmente empecé a tener miedo porque imaginé una y mil cosas que pudieran pasarme a través del camino a casa. Debía irme porque además el canto de despedida y el ritual mismo comenzó a tornarse tan íntimo que preferí marcharme para no romper el clima que generaron entre cánticos, tambores y flautas.

Di tantas gracias a Dios de que aún pudiera sentir, hasta ese momento tenía el corazón hecho una roca, no me conmovía ni emocionaba con casi nada. Fueron horas de hermosa conexión con los latidos de mi corazón, aunque Chino nunca me dio mayor atención, me hacía feliz, yo divagaba en una historia de amor, de sueños como cuando tenía quince años. El futuro estaba en frente de mis ojos, aluciné porque sentía que sólamente yo había recibido esa bendición de estremecerme ante tamaña belleza y acto de devoción y fe.

No he vuelto a encontrar el par de ojos negros, cada vez que salgo a la calle miro atento para encontrarlo, para preguntarle si él es el "Chino" y hablar de Dios, de la Virgen y la fe... ¿cómo te llamas? ¿cuántos años tienes?, Dios proveerá conversación. Estoy todavía conmocionado y sorprendido de los milagros de la Virgen y su amor de madre. Esta fue mi experiencia religiosa. 

sábado, 6 de diciembre de 2014

¿Y los empresarios cuándo?

Creo que no hay chileno ni chilena, ni habitante alguno de esta patria que no se haya mareado con el bombardeo periodístico de la situación económica de Chile. Cada punto porcentual del Imacec, IPC, desempleo y más son méritos en sí mismos para redactar una nota, para reportear desde La Moneda, para un extra en televisión. Que la Reforma Tributaria, que la confianza, las expectativas y la macroeconomía y la microeconomía de la pyme y la gran empresa.

Desde antes que la Presidenta Bachelet asumiera su segundo mandato, una serie de personajes se han dedicado a tener un doble discurso de excelencia. Por una parte dicen estar preocupados y ocupados en el bienestar macroeconómico de Chile, pero por otra parte no hubo estrado salvo de dichos que apuntaran a perjudicar las expectativas del país y hacer caer las inversiones de capital. Sus especulaciones contribuyeron a hacer más confuso el escenario económico interno, a detener la inversión dada la poca claridad que produjeron. Mala manera de hacer oposición. 

Es sabido que previo a reformas económicas estructurales el escenario tiende a ser confuso puesto que se cambian las reglas del juego y obviamente el inversor querrá tantear toda la información del terreno que pisará, se entiende y se entendió que era un costo a pagar si queríamos lograr un sistema tributario con mayores grados de justicia impositiva. Pero cabe preguntarse, qué tipo de estrategia fue salir a recorrer el mundo y gestionar columnas en periódicos prestigiosos de Estados Unidos e Inglaterra para socavar la Reforma Tributaria, para predecir el infierno fiscal. Pésima estrategia, fueron a provocar la detención de las inversiones de capital extranjero en el mismo país en donde ellos trabajan, en el mismo país donde tienen sus industrias y viven los consumidores de sus productos. Produjeron un costo mayor del que naturalmente íbamos a pagar. Se entiende que quisieran legítimamente defender sus intereses, ¿pero a qué precio? La batalla política la tenían perdida, la batalla económica no... jugaron sus cartas en un escenario externo tendiente a la baja y hoy, diciembre de 2014 el Imacec de octubre no puede superar el 1,5%. 

La estrategia comunicacional interna

La estrategia comunicacional del empresariado chileno ha sido una ganada. Han convencido a buena parte de la población de que es el Gobierno el que está mermando los términos económicos sin que esto sea del todo cierto. Si bien el Gobierno llevó a cabo una reforma estructural del sistema tributario que produjo las inquietudes propias y de inherencia al cambio, ¿qué empresario será capaz de cumplir sus amenazas de retirarse del mercado? Ninguno. Están al acecho del monopolio esperando que la competencia cumpla la amenaza de retirarse. Microeconomía básica y teoría de juegos. Ganada de los empresarios sin que el Gobierno establezca una estrategia comunicacional más fuerte y logre revertir la desconfianza ciudadana. 

Francamente, este no es el empresariado que Chile merece, que no vela por la economía nacional, sino por la de su propio capital. Quizás lo que perdieron con la campaña externa de descrédito fue marginal en función de sus ganancias y lo han recuperado ya en el corto plazo, pero las repercusiones en los senos de las familias más necesitadas pueden sentirse con mayor agresividad si se considera la calidad de los empleos, la tasa de desocupación y el salario mínimo frente a las desproporcionadas utilidades de los mercaderes. 

Recuerdo cuando Obama acudió al salvataje de Ford. Finalmente es la economía, estúpido lo que importa a la ciudadanía, mejores indicadores económicos aumentan el aprecio por la democracia, las instituciones y los políticos. El triángulo de hierro de los gobiernos: inflación, empleo y crecimiento económico es un indicador de gobernabilidad por excelencia y eso los empresarios lo saben y lo aprovechan. Obama no salvó a Ford por ser bueno, sino por la cantidad de trabajadores y familias (electores) que arriesgaban su empleo/consumo y su contento con el gobierno. Así funciona la mano invisible del Estado de Smith. Citando a Stiglitz, a todos los empresarios les agobia pagar impuestos, pero cuando se usan para subvencionarlos o salvarlos se sienten más aliviados de la presión fiscal. Es esta la triste lógica de tira y afloja entre economía y política. 

Por ello es que cuando a riesgo de saturación, leo y escucho tanta insatisfacción de la clase empresarial de Chile, me pregunto si aparte de pésimas estrategias para atraer capitales externos, qué más hacen los empresarios de Chile que culpar al Gobierno. El ideario de empresario no se condice con la realidad, es evidente que se requieren líderes industriales con mayor capacidad de innovación y performance ante el cambio externo y con menos aversión al riesgo, con gobiernos corporativos estamentales,  capaces de una gestión empresarial eficiente y socialmente responsable. Los empresarios no pueden esperar a que el Gobierno desregule todos los mercados y sólo se encargue de brindar paz social y defensa nacional para que estén tranquilos . El empresario es en esencia un aventurero que asume los riesgos guiado por el olfato del negocio más que por los números de la calculadora. Hace falta que los empresarios estén a la altura de los desafíos, de la reactivación y a favor de Chile, no en contra. 

Teletón: la sociedad civil de oficio y no a petición de parte

Se podría entender a la Teletón con una variedad de ideas o nociones, entre las que destacarían: institución benéfica de rehabilitación, un show de televisión, una cruzada solidaria, veintisiete horas de amor en Chile, como Mario Kreutzberger, deuda del Estado con sus discapacitados, un niño símbolo, un negociado, un ejemplo de generosidad del pueblo, etc. 

Ciertamente, la Teletón es un modelo de convocatoria nacional a la solidaridad del pueblo para con los más desposeídos, es un evento nacional como el Festival de Viña del Mar, los partidos de la selección chilena de fútbol, las elecciones, las Fiestas Patrias. Lo que distingue a la Teletón de los anteriores eventos es su carácter de institución de rehabilitación en donde niños y niñas con discapacidades físicas son atendidos por profesionales y técnicos para lograr el mayor grado de independencia física posible, poder desplazarse con la menor ayuda, etc. Las funciones cotidianas de la institución evidentemente tienen un costo económico que debe cubrirse para que sigan adelante las rehabilitaciones de miles de niños y niñas que han llegado ahí desde su nacimiento o fueron víctimas de accidentes con consecuencias físicas incapacitantes. Hasta tal punto, no hay mayor controversia ni debates al respecto. 

El financiamiento de una institución, empresa u organización siempre es un tema que abre acalorados debates dada la diversidad factual, estratégica e ideológica de alternativas. Cómo se financia la Fundación Teletón no escapa a la discusión. Para algunos más cercanos al materialismo histórico de Marx, este medio de rehabilitación debería pasar a manos del Estado y ser gestionado por la burocracia gubernamental dado que hacerse cargo de los discapacitados de un país debería ser una obligación de las instituciones públicas (financiadas con impuestos), un imperativo moral, en otras palabras, un país se hace cargo de sus discapacitados con políticas públicas y sus respectivos programas y proyectos. No suena tan mal ni descabellado porque un Estado responsable con sus habitantes debe ser capaz de sostener políticas públicas con resultados e impactos efectivos, de entregar mediante sus proyectos productos de calidad, todo ello financiado con impuestos, utilidades de empresas públicas y ventas/arriendos de activos estatales (pertenencia de todos los ciudadanos del Estado chileno). Suena coherente hasta que se da revista a la realidad de Chile y los alcances presupuestarios de las instituciones públicas. 

Por una parte, un Estado subsidiario no brindaría las oportunidades a todos las niñas y niños lisiados puesto que su oferta pública por tradición u obligación estaría focalizada en aquellos en que por sus propios medios no pueden proveerse de una rehabilitación, en otras palabras, quien pueda pagar que pague. Mercado. Y aunque el Estado tuviera los medios presupuestarios, es complejo asegurar a estas alturas que mayor inversión asegure por sí sola una mejor calidad de servicio o producto. Es necesario añadir vocación profesional a la fórmula de manera que los funcionarios se sientan atraídos al servicio público por convicción, más que por necesidad, más que por poder. 

El Estado debe monopolizar actividades o funciones públicas estratégicas para el país como las funciones de defensa, educación, infancia, salud, tributos, pensiones, cancillería, justicia, minería, energía, aguas, medioambiente, etc. Pero ¿qué hay de aquellas áreas en que el aporte de la sociedad civil y del privado es necesario y deseable? ¿por qué siempre la mirada paternalista y desconfiada del Estado tiene que estar por sobre el desarrollo y aporte de los grupos intermedios de la sociedad civil? En el caso de la Teletón se ha podido apreciar un fenómeno social único en base a un llamado nacional de solidaridad entre todos los compatriotas que siempre surte efecto: pobres y ricos acuden a donar a los bancos en la medida de sus posibilidades presupuestarias y voluntad para ayudar a los niños y niñas discapacitadas que se atienden en la fundación. Distinto, claro, de la lógica de los impuestos en donde sin derecho a pataleo habría que entregar al Fisco una porción del ingreso personal. Entre una donación libre, voluntaria y de corazón, y un impuesto (regresivo a veces como el IVA) #yonomepierdo.

Es cierto que el evento televisivo de la Teletón es un negociado para muchos; los rostros de la farándula se pegan codazos por una pulgada más de pantalla y los empresarios dueños de Chile limpian sus imágenes hasta más no poder (querer), pero si Teletón fuera del Estado, ¿alguno podría asegurar su libertad de promesas de campañas políticas de carácter "mientras más financiamiento ofrezco al programa Teletón de tal ministerio, más votos calculo"? Es por eso que las veintisiete horas de amor no corren en años eleccionarios. 

En conclusión, ¿qué apoyo público a la estatización de la Teletón y la beneficencia se puede concitar en un país donde los niños vulnerados son víctimas de abusos y violencia en sus hogares y en los hogares licitados por el SENAME?, ¿en donde el reclutamiento meritocrático del servicio civil hace aguas? Es tiempo de apelar a la humildad de quienes creen que el Estado podría dar solución a todos los problemas públicos con igual calidad; a la luz de los números y de la realidad eso no es así por una serie de factores multidimensionales, a los que debiera darse revista ante de lanzar declaraciones como: "la Teletón debería ser del Estado". Podríamos tener un Estado de excelencia, pero eso no sería mérito suficiente para impedir que la sociedad civil participe activamente en el desarrollo nacional; un Estado es mejor en la misma medida que se involucra y dialoga con la sociedad civil para oír y compartir estrategias de servicio público. Lamentablemente, nuestro Estado aún no alcanza la excelencia y prueba de eso es el surgimiento de organizaciones de nuestra sociedad civil que vienen a cubrir aquellas necesidades a la que el Estado aún no puede llegar a satisfacer por medio de la política pública. Tercer sector. Basta mirar iniciativas tan loables como Techo (Ex Un Techo para Chile), Coaniquem, Bomberos de Chile, Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, Hogar de Cristo, etc. para probar la capacidad de la sociedad civil en la entrega de soluciones a los problemas públicos y para comprobar que puede ser una parte activa y beneficiosa de las políticas públicas puesto que las organizaciones que la componen surgen de la voluntad de los ciudadanos, es decir, de oficio y no a petición de parte. 

martes, 2 de diciembre de 2014

Después de 23 años

Anoche, con la intención de guardar las invitaciones a la Ceremonia de Titulación en una cartera del siglo pasado a modo de recuerdo, encontré un montón de cartas que mis padres en su época de noviazgo se enviaban a menudo. En esa cartera había innumerables recuerdos, cuadernos de consultorio, cartas de amor, dibujos de niños, santitos, cartas de felicitación, pésame y recuerdos de licenciaturas. Un ir y venir de nostalgias y los lugares en que nos formamos como familia. 

No hubo algo más meloso que las cartas que se enviaban mis papás, gastaban las hojas de sus cuadernos y horas de clases para repetirse a cada momento que se querían y se echaban de menos, gracias por ser como eres conmigo mi flaquita, mi flaquito. 

Ya con dos hijos, desde 1990 en adelante hubo un notorio déficit de epístolas, ya no había tiempo, sí desgaste, qué sé yo pero cartas con data noventera escaseaban para ser reemplazadas con cuadernos de control de niño sano, pruebas de rendimiento para entrar en algún colegio y cartas estándar con mensajes del día de la madre. 

Una de las pocas cartas de los años 90 estaba dirigida a mí con data de 21 de marzo de 1991, desde Iquique previo al cumpleaños de mi mamá y como conozco a mi padre sé que lo más probable es que estuviera confundido de fecha. Les dejo acá la carta dirigida a mí y que vine a leer después de 23 años. 

Iquique, 21 de marzo de 1991

Dieguito...

A tu corta edad, no importa que no sepas leer ni escribir.

Basta con recordar cuando reconoces que alguien te quiere y tú, hijito, le regalas una inocente y coqueta sonrisa.

Quiero que compartas con tu hermano Pablito y mamá Jannett un hermoso cumpleaños.

Un regalo es un regalo, pero tú, hijito, eres junto a tu hermano nuestra alegría y bendición.

Que Dios te proteja siempre en todo momento.

Tu papito extrañable, Betto.

P.D.: CÓMETE TODA LA PAPA Y NO TE CHUPES EL DEDO DEL PIE.-



miércoles, 8 de octubre de 2014

Para vivir

Copiapó, capital de la Región de Atacama, ciudad minera típica, no se escapa a los fenómenos naturales y sociales de las localidades que basan su actividad económica en la explotación y exploración minera. Ríos secos, relaves en medio de la ciudad, explosión demográfica, población flotante, aumento de precios y el respectivo costo de la vida, auge económico, migración nacional e internacional, demandas sociales y ciudadanas para que alguien o algo absorba las externalidades negativas de la actividad minera... un sin fin de problemas más, pero sin duda que hay una que duele un poco más, que llaga más la herida: los recursos que derivan de las ganancias de la producción minera y su comercialización parecen pedacitos de islas de hierro atraídos magnéticamente a un imán gigantesco que habita en Santiago, capital nacional. Algunos le llaman poder. 

Pero hay otra arista cuyo análisis ha sido más bien débil y ocasional: la vivienda. Por lo general, un tema logra tomarse la agenda pública luego de algún evento focalizante como se denomina en el lenguaje de las políticas públicas a los eventos o hechos que concitan la opinión pública y la hacen más sensible respecto de un problema público como ha sido el derrumbe de la mina San José en 2010 que evidenció a un disminuido Servicio Nacional de Geología y Minería e Inspección del Trabajo, como lo fueron los atentados terroristas en Santiago tras la colocación de bombas en concurridos lugares y que dejó en el descubierto una política de inteligencia y seguridad interna más bien vulnerable.

En el caso de la política de vivienda o habitacional es posible encontrar eventos que en su mérito serían lo suficientemente potentes para catalizar gestiones orientadas a generar viviendas que den dignidad y calidad de vida a sus habitantes además de seguridad en su posesión, goce y uso; me refiero a los terremotos de 2010 en la zona centro sur chilena y el que en primer semestre de 2014 azotó al Norte Grande, así como al mega incendio que quemó poblaciones enteras en los cerros de Valparaíso también en el primer semestre. La simple lógica, el más sentido de los comunes indicaría una revisión inmediata por parte de la autoridad de los estándares de construcción con que se edifican y levantan casas en el país, revista a las garantías de edificación en lugares seguros, de fácil acceso a los servicios básicos, cercanos a escuelas, consultorios, centros comerciales de abastecimiento, comisarías, etc., lo que en otras palabras se resumiría en una revisión al diseño de poblaciones y conjuntos habitacionales, a los planos reguladores de las comunas cuyo uso de suelo traba las nuevas concepciones de diseño de una comuna moderna, de los indicadores de crecimiento demográfico y poblacional en ciertas comunas y de cómo ello entra en proporción con la oferta privada y estatal subsidiaria de vivienda, los precios de los arriendos y dividendos, el surgimiento de tomas ilegales de terreno y más.

Puede que lo anterior esté estudiado ya (no pretendo descubrir América), que se hayan hecho los esfuerzos por parte de la autoridad pública para asegurar una vivienda digna, pero evidentemente no ha sido suficiente. Por una parte, mientras desde las regiones escuchamos por las noticias cómo en la Municipalidad de Santiago y de Providencia se congelan permisos de edificación en sectores determinados, en Copiapó vemos todos los días en los diarios los elevados costos de arriendo de viviendas vis a vis una población que crece más y más dentro de una ciudad que tiene cada vez menos lugares a los que expandirse.

Hace meses fue inaugurado un condominio con dos torres de edificios y los malos resultados de las ventas dejan a la vista menos del diez por ciento de ocupación y una tela que cuelga flamante rezando "entrega inmediata". Muchos pensamos que los departamentos iban a ser un éxito de ventas porque las páginas web radiales de la ciudad se reventaban con solicitudes y consultas de arriendo, sin embargo, el alza sostenida de precios producto de los sueldos que ofrece la minería terminó por levantar una barrera económica que no ha podido ser superada por muchas familias.

Mientras tanto, en otros sectores residenciales de la comuna surgen diversas tomas ilegales de terreno como otro síntoma de la débil y lenta respuesta que tanto el mercado como el Estado dan a las demandas de los copiapinos. Sumado el mínimo nivel de riesgo moral de los pobladores de las tomas ilegales con una pobre política habitacional local, se van formando y regenerando cordones de marginalidad en los cerros más agrestes de Copiapó ante la paciencia y permisividad del Gobernador que al no desalojar estas tomas ilegales pone en serio riesgo a los pobladores si se considera que no poseen acceso al agua potable ni a electricidad (pero sí poseen grandes vehículos y mediaguas más grandes que las casas de las poblaciones adyacentes, a las que nuestros vecinos y padres postularon veinticinco años atrás con verdadero esfuerzo y necesidad). Los pobladores además de vulnerar el derecho de propiedad, atentan contra la salud y calidad de vida de sus propias familias, una fuerte lluvia podría barrer con sus viviendas o un incendio podría poner en riesgo la vida de los habitantes de las mediaguas. ¡Cuán poco se ha aprendido del incendio en las poblaciones de los cerros de Valparaíso!

Ciertamente que existe un problema, una falta de oportunidad en la acción pública del Estado cuya acción se basa en la entrega de subsidios de vivienda social o impulsa el arriendo, pero siendo francos, ¿no hará falta algún incentivo mayor a la construcción, a la regulación del alza de los precios en general, o la denominación de Atacama como una región extrema? También la escasez hídrica es un agravante, si es que no una raíz del problema tratado, por cuanto el agua es un recurso indispensable tanto en la construcción de conjuntos habitacionales como en la posterior distribución del bien destinado al consumo humano. Ya es indesmentible que nuestra cuenca hídrica no está dando el ancho con las necesidades humanas e industriales de la región puesto que por la distribución geográfica de los asentamientos humanos e industriales la gran minería es la primera en cortar la primera y gran tajada de flujo acuífero para que el resto lo pelee el agro copiapino y la población... si adherimos a la batalla a las constructoras el panorama empeora más. El agua, recurso de composición natural para el sustento vital es también un recurso económico para el sustento material y que por lo tanto se transa en un mercado cuya industria está débilmente regulada.

En el lenguaje de las políticas públicas y a la luz de la teoría aportada por John Kingdon, el desarrollo de una política seria consiste de la existencia de tres tipos de procesos que fluyen por corrientes distintas y paralelas, a saber, una definición y delimitación del problema público, una serie de alternativas debidamente estudiadas y contrastadas científicamente, y un proceso político en donde diversos actores de poder están dispuestos a avalar e impulsar alguna solución. Afortunadamente, el aporte teórico de John Kingdon va mucho más allá de lo mencionado, que sin embargo, es lo medular y para efectos de esta columna no es necesario ahondar. Una vez que estas tres corrientes de procesos confluyen se abre una ventana de oportunidad que ofrece justamente a la autoridad pública la chance de dar categoría de problema público a una situación negativa, pero ello no siempre está destinado a suceder y por tanto he ahí la importancia de los eventos focalizantes mencionados párrafos atrás.

¿Y qué hay de todo esto en la política pública habitacional en Copiapó? La buena fe institucional permitiría dar por hecho la definición del problema con un respectivo árbol de problema y objetivos en que se identifiquen claramente los flancos a intervenir y los parámetros, las situaciones deseadas y en relación a esto, una serie de alternativas de solución a implementarse. No obstante, la tercera corriente está ausente, perdida, oculta, arcana. La necesidad de que algún parlamentario/a, alcalde, autoridad central u organizaciones de la sociedad civil tomen valientemente esta bandera de lucha (a la luz de toda evidencia, abandonada o poco considerada en las arenas de la política) es urgente. También urge que la autoridad pública no espere eventos desastrozos al respecto para tomar decisiones, sino que se involucre de oficio en avanzar a las reales soluciones que el problema amerita. Si bien el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet contempla un programa ambicioso y generoso con énfasis en tres principales reformas del Estado (educacional, tributaria y constitucional) que requiere una concentración de los esfuerzos y los recursos para su logro en cuatro años, ello no constituye una excusa para descuidar el resto de políticas sectoriales en donde se ubicaría la habitacional.

Son tantos los desincentivos para vivir en Copiapó que deberían abortar per se cualquier voluntad de raigambre en la zona, tantos son los desincentivos que cuesta creer que sólo por dinero migrantes nacionales e internacionales estén dispuesto a venir a probar suerte sin la garantía más mínima de éxito. Vislumbra, pues, la poca capacidad de atracción que tienen otros polos de desarrollo y de actividad económica para mantener a sus habitantes en sus zonas respectivas, tanto en el resto de Chile como en el vecindario. Las razones del problema vivienda están a la vista, una solución efectiva no tanto, ni en el corto plazo ni en el mediano, lo que es lamentable si se entiende que una vivienda conforma el hogar donde reside el núcleo de la base de la sociedad (la familia) y que por lo tanto debiera tener un trato más acucioso y ambicioso, el trato digno que merece el lugar que los chilenos elegimos para vivir.