Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

viernes, 6 de julio de 2012

Sueños a lo Matías y postre de arroz con leche.

Fíjate que mi cuerpo recordó la textura de tus manos y abrazo. La llevó a mis caderas en sueños, también hizo lo mismo con tus ojos y labios. He tratado de llamarte con la mente y como aquellos amores que comienzan a albergarse en las entrañas, todo está a la orden de ti, en ver tu nombre, en escuchar tu voz, tus dichos y formas de hablar. Miro, observo, huelo oigo a los elementos y todos llevan un resabio tuyo, puede ser que a todos nos suceda, que estemos predispuestos, pero la felicidad que estos eventos me producen merecen la pena de la ilusión. 

En el sueño sentí tu apoyo y abrazo. Dicen que en los sueños un abrazo significa traición y sólo por eso no lo conté a nadie antes de las doce del día. Pero caminamos a lo largo del lugar en que nos encontramos, por ahí nos veían y andaban los amigos y las amigas, sin mayor asombro de que pudiera tomar tu mano y gozar a fondo tu textura. Y nos mirábamos a los ojos abiertamente con la libertad de un viento invernal, me hablabas y yo escuchaba algo que despierto no soy capaz de recordar, mira si no me he demorado en quererte, Matías. Ni dos meses y ya te veo en mis sueños. Estamos en el Año del Dragón y ya don Pedro Engel ha dicho que es un año para soñar y hacer realidad. Me habías pedido lo que quedaba de un postre de arroz con leche, llevaba sabor a leche de vainilla, sí, te convidaba como siempre. Desde ahora será mi postre favorito.

Idea de Matías, me están llegando buenas rachas de suerte y éxito. Por mi parte no voy a modificar tus características como lo dije en una entrada anterior. Te acepto así como te veo, con tilde en tu nombre y tu sentido del humor. Ya no creo que pueda volver a soñar contigo, pero cuando coma arroz con leche siempre dejaré un poco para ti, al menos de manera simbólica. 

Nos vemos en quién sabe cuánto tiempo más.

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