Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

jueves, 24 de septiembre de 2009

Matrimonio

Anoche soñé que me casaba
Y no la quería, no la quiero
Ni la querré nunca
Ni siquiera me gusta
Ni lo hará nunca.

Vengo de un hoyo poblado con cajas de fósforos
Mi chispero, sin embargo, está húmedo de naturaleza
Lo único que bien hacía era hacerme vivir incómodo.

Como yo, había otros novios embelezados de otra empresa.
Tampoco se casaron, despertaron como yo absortos de asombro.
Rechazaron sin tapujos dar el sí a tales bellezas.

Anoche soñé que me casaba de repente
Y no lo hice, me quedé obnubilado en la tristeza
Pero, Dios, otros si se casaron, eran ellos,
Los que inventaron el matrimonio a su agrado.

Yo también quiero casarme, tener hijos que se parezcan a mí.
Yo también quiero casarme, cobrar el derecho a ser feliz.
Y bailar paso a paso los sonidos de aquel vals.
Yo también quiero ser el novio de alguien más.

Y sentir mano a mano parabienes de asfalto.
Los abrazos de mis padres, de mis tíos y hermanos.
Yo también quiero casarme, condenarme a vivir de ti
Y saber que en cada año, luces nuevas vengan aquí.

Trampa



Una por una así cayeron los cimientos
Que en mi soledad formó la locura.
Así se destrozó la matinal fortuna;
por una pérfida razón, bella, bella razón.

Primero es victoria, luego me lo paso amargo.
Cuando creo que se fue el tormento, Dios yo caigo
en un sueño sin velo.
Así está Dios, entonces, mirándome como se ve al perro.

Cuántas veces yo fui río y cuántas otras me sequé
Cuántos días van en suma, del tiempo vano en que te amé.

Ojitos chiquitos




Y miro sus ojos negritos


Miro su cuerpo bendito,


me imagino, Dios, que trino


es el que entono cuando soy su objetivo.



Me esfuerzo a gotas de sangre


Turbado en su acto sublime


Y sentimos cómo a diario


Siempre avanza lo que ambos construimos.



Te agradezco decirme te quiero,


Haz héchome tostar mis años con sol,


Con playa, arena y viento.


Tu sonrisa endichada espantóme el tiempo virulento.



Gracias arco iris, flor que corre al viento.


Gracias riachuelo de cristalinas, madrugada vespertina.


De estrella en estrella juguemos, de montaña en montaña celebremos, con risas, pan y fuego, pues haz díchome te quiero.

Al menos



En el mundo este


Ya las cosas no son iguales


La chispa natural que encendía


Loca, mi bría alegría


Parece funcionar por inercia.



Una marioneta con movimiento uniforme


Sólo ríe porque reír es más fácil.


Un corazón que ya no reconoce a su poeta


El poeta perdió el sentido de su inspiración.



Suerte de que siga vivo


Y de que al menos una lágrima


Sepa correr abajo por sus mejillas.


Suerte de que al menos,


Sepa el camino de memoria


Y que en mí siga habiendo algo humano.



Con el alma anestesiada, es difícil volver a los diecisiete


Con los dedos fríos ya no sé escribir lo que siento con el sentimiento.



Si con la cabeza repleta de nada


Me olvidé por quién yo lloraba


Si con la costumbre de soñar,


Me olvidé que algún día habría de morir.



No avanza este erotismo en bruto


No sale esta rabia acumulada


Y mi orgullo reprueba todo intento de perdón


La humildad, la humildad reprueba su curso de humillación.



Al menos no me muero de derrota


Y el cáncer al alma que padezco conoce de compasión


Al menos aún puedo creer


Al menos aún puedo creer que al menos, Dios me acompaña.

El gato y el ratón




Hoy te escribo, mañana no lo sé.
Hoy yo te quiero y mañana no lo haré
Soy sólo un gato y tú eres un ratón
Yo soy un gato y tú mi salvación.
Yo soy un gato y me debes atención
Yo soy un gato ¿Qué diablos nos pasó?

Eres una rata maliciosa, venenosa.
En tus venas corre sangre ominosa.
Vagando andas, como el niño pobre del Mapocho.
Vagando vienes, como el pobre gato que te ve ansioso.

Yo soy un gato sentenciado a los fríos y a los mares,
a las andanzas solitario.
Soy un gato que maúlla cada Agosto siempre en vano.
Pues yo no busco a una gata, busco un ratón ¡Qué desdichado!

Soy el gato que te espera sigiloso
Un minino sin solemnidades
Que en los ocasos se cuestiona muy dudoso
Si dejarte ir en alcantarillas

O cambiarte por cazar pájaros

lunes, 6 de julio de 2009

Diego


Diego mira sus ojos en un espejo y sabe que ellos reflejan mucho de lo que hay en él, Diego quiere que no reflejen tanto, pero sabe que es inviable y que su mirada dice cosas que nadie debiera saber. A menudo Diego es muy desgraciado. Diego busca un trozo de inteligencia en el aire. A menudo sus ojos son lindos y están listos para un buen rato. Diego usa muchos sus ojos, pero todo intento de conquista es siempre inútil. Diego siempre repite esto: Diego no existe.

En veces como ésta...


En veces como esta, me dan ganas de querer enamorarme
De enamorarme de este Santiago, de sus noches frías y bohemias, de su lujuria y simplicidad, caer de repente a amar un libro.
Entrar en esta tómbola de elucubraciones semovientes. Vivir cada partícula de capital, llorarme unas buenas lágrimas de soledad. Pero vivirlas. Despertar desorientado, extrañando mi tierra ahora tan lejana. Perderme, perderme en la selva del metro, de sus transantiagos, de sus peruanos, de la delincuencia y de esta fiebre de chanchos aterrante. Qué mágico fue empezar a vivir con miedo. Qué majestuoso ser parte del smog, de las caras amargadas que transitan sin ganas. Qué oportuno fue llegar, qué bien me hizo esta maldad santiaguina, esta que ayuda a desarrollar pizcas de valentía. Qué bueno no haberme quedado y haber llegado para saber que estoy pocas veces arrepentido. Ver árboles, sentir abrazos, creer en Dios, decir te quiero porque es más probable que llegue muerto y no vivo. Que me descuarticen, me secuestren o que un borracho me vuele los sesos en un atropello.
En veces como esta me quisiera emborrachar con un kilómetro de tabaco, quisiera revolcarme impunemente con un amor prohibido, ser irresponsable y actuar pensando que mañana es el fin de todo. Ser un poco invencible y un poco irresponsable. Transformarme de una vez por todas en ese viejo que va dentro mío, el harapiento. El melancólico que pierde el tiempo en su tonta poesía. En su vida sin vida y desacelerada. Quiero ser crítica provocativa que traiga sus muros abiertos. Quiero que siempre esté esa esperanza de ti que me alienta tener ganas de no tener ganas de cesar los hálitos. Quiero de todos modos quemar esta cama y sus sábanas con olor a sueños y sólo sueños. Quiero a mis hijos en un par de segundos y comenzar a vivir sin culpas y públicamente.

jueves, 2 de abril de 2009

El amor por Violeta Parra




Más van pasando los años 
las cosas son muy distintas 
lo que fue vino hoy es tinta 
lo que fue piel hoy es paño 
lo que fue cierto hoy engaño. 
Todo es penuria y quebranto 
de las leyes yo me espanto 
lo paso muy confundida 
y es grande torpeza mía 
buscar alivio en mi canto.

Los tiempos se van volando 
y van cambiando las cosas. 
Crecí en el trigo melosa 
la siembra fue castigando 
fue la cosecha mermando 
la esperanza quedó trunca. 
La gente no sabe nunca 
lo que mañana la espera... 
lo que mañana la espera 
la gente no sabe nunca.

Entré al clavel del amor 
cegada por sus colores 
me ataron los resplandores 
de tan preferida flor. 
Ufano de mi pasión 
dejó sangrando una herida 
que lloro muy conmovida 
en el huerto del olvido.
 Clavel no ha correspondido. 
¡Qué lágrimas tan perdidas!

La vida me da recelo 
me espanta la indiferencia 
la mano de la inclemencia 
me ha echado este nudo ciego.
La fuerza me ha consumido 
y me ha atormentado el alma 
pa'mí lo que llaman calma 
es vocablo sin sentido.
El sol reseca el barbecho 
lo deja como la espina 
me clava con negra inquina 
si piso este duro lecho.

Camino por un momento 
las calles a la sin rumbo 
veo que estoy en el mundo 
sin más que el alma en el cuerpo.
Miserias y alevosías 
anudan mis pensamientos 
entre las aguas y el viento 
me pierdo en la lejanía.
No lloro yo por llorar 
sino por hallar sosiego. 
Mi llorar es como un ruego 
que nadie quiere escuchar.