Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Duda o verdad? Verdad


No ha sido simple la tarea de establecerme en los pensamientos la ridícula norma de seguir evitando a mi amor imaginario. La vida está fría, el invierno peligroso para salvaguardarme de las aventuras que creo para sembrar algún grado de calor en este valle cada día más seco. Como preví, estoy experimentando los primeros coletazos luego de la despedida a Matías, sin duda son los más terribles y dolorosos porque aún van caminando tan cerca de la esquina que los vio partir que todavía es fácil arrepentirme. Se han hecho innumerables los sueños inundados de su imagen, la vida se me está complicando por riesgos que no existen y supuestos inventados.

En honor a la verdad, Matías está muy lejos de estar leyendo estos escritos repetitivos y azules. Nada ha cambiado mucho en este casi mes sin verlo. No ha cambiado mi inexistencia en su conciencia y a mí a veces me sigue importando alguien que no sabe que me importa. Matías en este momento piensa en mil cosas y yo no alcanzaré a ser mil uno; la noche, el alcohol, el fútbol, una película, una fiesta, la playa, una mujer, un amigo, un juego de computador podrían ser verdugos tan buenos para seguir neutralizándome.Y a veces digo que no me importa, que me da lo mismo pero acá estoy tratando de encontrarle una explicación a esta invención de muy mal tino: soberana cagada la que me mandé. Pésima estrategia escribir a alguien que no le importas lo que escribes en las redes sociales, que no le gusta leer y además en un idioma sensible y rebuscado. Jamás tuve por dónde. Ahora pienso que sería bueno saber quienes leen este blog porque el chisme es grande y así pudo haber llegado a sus ojos. Pero no, este blog no es leído por muchos y está virgen de sus ojos. Seamos honestos, estoy lejos de ser una contribución a la lengua española (lástima por mí que quiero ser columnista de una revista o diario).

Hubo un día anterior a la entrada de Matías en mi cabeza, un sábado frío y Ámsterdam en que dejé todo empezar, transformé un gesto sin importancia en un evento focalizante, armé una esperanza donde no la había, cree una ficción, algo parecido a enamorarse de un maniquí y no me di cuenta cuando de verdad entré al laberinto: noche que pasaba era una noche soñada con él, una mañana de esperanza y un día de ansias en que para disimular la derrota cotidiana me convencía de que esto no era siquiera un experimento, era un tipo de juego del que me serviría para escribir hasta que hubo cosas que ya no supe distinguir. Ahora lo he seguido soñando y dudo mucho, analizo mis sueños, les doy vuelta antes de levantarme, llego a creer que puede haber algo, que la magia existe. Hay días en que me gobierna la intuición, todo lo adivino y lo que pienso ocurre. Vivo en la desorientación total y con pocas certezas.Son pocas las cosas que me atrevería a decir con seriedad: no amo, a veces me he enamorado, pero esta vez he tenido una prudencia mínima de no caer en ello; más bien esto es un capricho que ha durado más de lo que debería, me sorprendió con las defensas bajas. La duda puede tanto, logra incluso que yo le de el beneficio de su existencia y que siga ampliando las ganas de que esto tome asidero en la realidad al nivel de romper toda verdad establecida. Al fin y al cabo el límite siempre estuvo en un beso.

Es difícil este tránsito entre la duda y la realidad. No hay peor ciego que el que no quiere ver, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, el que no se arriesga no cruza el río, no hay mal que por bien no venga: certeza cero. Por mientras caminaré por la ruta positivista, porque este blog no lo lee nadie y no hay globalización que valga para romper las barreras que yo mismo creé.

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