Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

domingo, 9 de septiembre de 2012

Coplas por Gabriela Mistral


A la azul llama del pino
que acompaña mi destierro, 
busco esta noche tu rostro, 
palpo mi alma y no lo encuentro. 

¿Cómo eras cuando sonreías?
¿Cómo eras cuando me amabas? 
¿Cómo miraban tus ojos 
cuando aún tenían alma?

¡Si Dios quisiera volvérteme
por un instante tan sólo! 
¡Si de mirarme tan pobre 
me devolviera tu rostro!
...................................

Para que tenga mi madre
sobre su mesa un pan rubio, 
vendí mis días lo mismo 
que el labriego que abre el surco. 

Pero en las noches, cansada,
al dormirme sonreía, 
porque bajabas al sueño 
hasta rozar mis mejillas. 

¡Si Dios quisiera entregárteme
¡por un instante tan sólo! 
¡Si de mirarme tan pobre 
me devolviera tu rostro! 

...................................

En mi tierra, los caminos
mi corazón ayudaran: 
tal vez te pintan las tardes 
o te guarda un cristal de aguas. 

Pero nada te conoce
aquí, en esta tierra extraña: 
no te han cubierto las nieves 
ni te han visto las mañanas. 

Quiero, al resplandor del pino,
tener y besar tu cara, 
y hallarla limpia de tierra, 
y con amor, y con lágrimas. 

Araño en la ruin memoria;
me desgarro y no te encuentro, 
¡y nunca fui más mendiga 
que ahora sin tu recuerdo!

No tengo un palmo de tierra,
no tengo un árbol florido... 
Pero tener tu semblante 
era cual tenerte un hijo. 

Era como una fragancia
exhalando de mis huesos. 
¡Qué noche, mientras dormía, 
qué noche, me la bebieron! 

¿Qué día me la robaron,
mientras por sembrar mi trigo, 
la dejé como brazada 
de salvias junto al camino? 

¡Si Dios quisiera volvérteme
por un instante tan sólo! 
¡Si de mirarme tan pobre 
me devolviera tu rostro! 
...................................

Tal vez lo que yo he perdido
no es tu imagen, es mi alma, 
mi alma en la que yo cavé 
tu rostro como una llaga. 

Cuando la vida me hiera,
¿a dónde buscar tu cara, 
si ahora ya tienes polvo 
hasta dentro de mi alma?

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