Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

viernes, 1 de marzo de 2013

Carta

Estimado: 

Esperando que te encuentres muy bien y que hayas desintoxicado ya tu cuerpo del alcohol y toda sustancia ilícita a la que gustoso te expones, permíteme contarte lo siguiente. Antes de escribir tripe doble ve punto blogger punto com. En realidad el triple doble ve ya no se escribe. Te iba a decir que estoy bien y lo único que me aqueja es un dolor en uno de los huesos de mi pie izquierdo, lo notarás cuando me veas cojeando allá en Santiago si es que a la fecha aún no se me pasa. Es realmente molesto, más porque no sé porque me duele, no me he tropezado, ni caído, sólo he ido a correr al Parque Schneider de Copiapó para bajar estos kilos demás que estropean la idea de mi belleza. Me angustia esto, me asusta no saber. De ti tampoco sé mucho y eso también me angustia. Pero lo sobrellevo bien, es parte del dolor diario que uno lleva, el peso de los fracasos que llevamos toda la vida que a veces ni los sentimos. ¿Me entiendes? Es como acostumbrarse a perder los partidos, parecido a asumir que en muchas mañanas vamos a despertar solos y sin abrazos.

Ojalá que no puedas entenderme, que en tu vida siempre hayas sido un ganador. También ojalá que sí porque sería tan triste verte sin saber manejar tus frustraciones y yo sin poder hacer algo, sin encontrar justificaciones para correr a levantarte, a darte ánimo ni el mejor de mis abrazos. Ni siquiera podemos llamarnos amigos. Somos dos hombres que se tratan de "estimado". Pero nos hemos dado un abrazo insípido en ciertas ocasiones, un saludo de manos que no se distingue, como el saludo que se le da a todos, olvidable; nos hemos deseado el bien al despedirnos y nos hemos preguntado que cómo estamos al vernos por primera vez en el día y efectivamente me importa saber si estás bien o mal, me incumbe que sepas que te deseo buenas noches y no es mera costumbre. Yo me preocupo hasta de cuando hay temblores cerca tuyo, porque te dan miedo y no sabes qué hacer. Yo te dedicaría todos los eslogan de campaña de los políticos, desde 'Estoy contigo' hasta el 'Es posible'. Hasta me sacaría un uno (no uno) para ayudarte, espera.

Son las doce de la noche y hace meses que no te veo, meses sin preguntar inocentemente ¿cómo estás?. Espero que mejor que todos, que hayas comido mucha sandía con harina tostada, papas fritas con ketchup y sémola con leche, que hayas tomado mucha cerveza viendo fútbol, que hayas olvidado rápido las derrotas de tu equipo.

Sin otro particular más que mis buenas intenciones, me despido agradecido.

Saludos cordiales.

Post data: hace una semana que soñé contigo. Después nunca más pude.

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