Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

miércoles, 17 de agosto de 2011

Revuelta y Fuga. Adaptado de Mal de Amores de Ángeles Mastretta



Personajes:
Emilia Sauri (protagonista, hija de  Josefa y Diego, enamorada de Daniel)
Josefa Veytia (madre de Emilia)
Diego Sauri (padre de Emilia)
Milagros Veytia (tía de Emilia)
Doctor Cuenca (amigo de la familia)
Daniel Cuenca (hijo del doctor, novio de Emilia, luchando lejos en la Revolución)
Un herido

Relator
Esta es la historia de Emilia Sauri, que ya había llorado dos noches por el último abandono de Daniel Cuenca, su enamorado. Sus padres, Josefa y Diego, se culpaban mutuamente hasta que llega su padre insistiendo una respuesta.

Acto primero, escena 1 (Diego y Josefa)

Diego
¡Emilia! (silencio). Este Daniel es un imbécil. ¡Estoy de acuerdo contigo en que este Daniel es un imbécil!

Josefa
(Sorprendida mirando a Diego) Yo nunca he dicho que sea un imbécil. Yo digo que es muy egoísta. Que todos esos que dan en redimir a otros no saben pensar, sino, en como notarse. (Diego repite que es un imbécil). Al pobre lo mandaron a un colegio de internos, no tuvo cariño suficiente y ahora es un descobijado en busca de notoriedad. ¡Te lo dije, te lo dije…! (luego de 5 segundos, Diego comienza a llorar, ella lo acaricia).



Escena 2 (Diego, Josefa y Milagros)

(Entra Milagros suponiendo que algo andaba mal con Emilia. Diego cesa el llanto)

Milagros
(Tono de seguridad, apunta a la puerta de Emilia) ¿Está encerrada?

Josefa
(Tono de novedad) Y no encuentro las llaves de repuesto.

Milagros
Esta puerta se puede abrir de una patada.

Josefa
¡Quítate Diego!

(Diego se quita y de 5 patadas, Milagros abre la puerta. Emilia no se ve. Silencio total)

Milagros
¿No habrá escapado por el balcón?



Escena 3 (Milagros, Diego, Emilia y Josefa)

(Diego coloca cara de recelo, Josefa camina delante de su hermana y encuentra a Emilia en el suelo)

Milagros
Se ve muy cansada

Josefa
Cansada de crecer.

(Diego le besa a Emilia la frente, mira a su mujer y Josefa le devuelve la mirada)

Josefa
Hay algunos renovadores incapaces de entender lo esencial.

Milagros
(Alzando la voz) ¿Qué es lo esencial?

Josefa
Los hombres tienen pasiones, las mujeres tenemos hombres. Emilia no es un hombre. No la pueden tratar como si tuviera los sentimientos mal acomodados como ellos. (Diego se acerca a Josefa) ¡Qué ridícula fui yo! al protestar frente a ustedes mientras le tendían la cama a los muchachitos (mira a ambos). Como si fuera un chiste que Daniel le quitara la paz a Emilia.

Milagros
La paz es para los viejos y aburridos, ella quiere la dicha, que es más difícil y breve, pero mejor.

Josefa
¡Por favor no empieces con tus discursos! ¡Hace rato que no puedo con los discursos!

(Sale Josefa)



Escena 4  (Diego, Emilia y Milagros)

Diego
Tiemblo cuando se enoja contigo.

Milagros
No te aflijas. Ella sabe que tenemos razón, lo que pasa es que le cuesta mucho aceptarlo.

Diego
Yo ya no estoy tan seguro de  no haberla casado como las demás. Lo nuevo angustia.

Milagros
Más angustia lo viejo… y a propósito, más me angustia el viejo Díaz. ¿Qué si sigue tan terco como está con quedarse?, la campaña electoral es un sainete, no quiere más elecciones que la suya. Mientras más perseguidos, más radicales. Algunos ya quieren levantar las armas.

Diego
¡Líbranos el destino de los redentores!

Milagros
Mañana llegan de México unos enviados de Madero a intentar que Serdán renuncie a la revolución y combata con la ley.

Diego
No creo que logren algo, quién convence a ese montón de pasiones. Quiere ser héroe y eso es muy peligroso. Los héroes no traen sino dictaduras, sólo mira al gran héroe de la República, el General Díaz. ¿Me crees si te digo que tengo miedo?, una cosa es querer vivir en una sociedad tranquila digna de llamarse así, buscar justicia para otros como un modo de hallar la propia y la otra meterse en una guerra.

Milagros
Dicen que sería una guerra corta.

(Entra Josefa)



Escena  5  (Josefa, Diego, Milagros y Emilia)

Josefa
No hay guerras cortas. Empezar una guerra es como raja una almohada de plumas, por eso me gusta Madero, porque es un hombre de paz.

Diego
Se pasa de ingenuo.

Josefa
Es un buen hombre, como tú.

Diego
Con la diferencia de que a mí no se me ocurre acaudillar a nadie.

Milagros
Los dejo tan de acuerdo en ese tema y me voy a ver en que va la protesta. Es ya muy tarde.

Josefa
No vayas Milagros. Por un día que faltes no pasa nada.

Milagros
Ya falté, voy a ver en qué termina.

Emilia
(Despierta rápidamente) Quiero ir contigo.

Josefa
(Sonriendo) ¿Y tú de dónde sales?

(Diego toma una almohada rota)

Diego
La guerra es como una almohada rota, eso sólo se le puede ocurrir a Josefa.

(Silencio)

Milagros
Se me está haciendo tarde. Chao. (Sale cerrando la puerta fuertemente)



Escena 6  (Diego, Josefa, Emilia y Milagros y el herido)

Josefa
Cierra las puertas como si quisiera sellarlas para siempre.

Diego
Como si quisiera tirarlas.

Emilia
¿Me traes un pan con queso y una sopa por favor?

Josefa
¿Alubias?

Emilia
(Con cara de satisfacción) Sí, por favor.

(Josefa va por el pedido y vuelve rápidamente)

Diego
Hasta cuando vas a confundir el hambre con la tristeza, llevas dos días llorando y uno y medio es de puro hambre.

Josefa
No te quites las culpas Diego.

Diego
No las tengo, o ¿tú crees, Emilia, que tengo la culpa de que adores a Daniel?

Emilia
¿A quién se le ocurrió eso?

Diego
A tu mamá.

Emilia
¿Qué cosas se te ocurren? Él sólo tiene la cuarta parte de la culpa; otra cuarta es de mi tía Milagros por presentármelo cuando nací y de lo que queda, una cuarta es tuya porque me gustó que no te gustara y la otra es mía porque soy necia.

Diego
Esa repartición me gusta, con la cuarta parte estoy dispuesto a cargar.

Josefa
(Murmurando) No faltaba más.

(Emilia sorbe su sopa. Silencio. Se oyen golpes en la puerta)

Diego
(Siguiendo a Josefa a mirar por la ventana) Debe ser Milagros.

(Emilia corre a abrir la puerta, entra Milagros cargando a un herido, Emilia los conduce al estudio, lo examina. Milagros descompuesta. Diego llega al estudio).

Milagros
(A Josefa) Voy por el Doctor.



Escena 7 (Emilia, Diego y el herido)

Emilia
(A secas) Papá, morfina.

(Diego obedece en silencio y vuelve. Emilia examina e inyecta al herido sin dudar. Entra Josefa con un lavatorio)



Escena 8 (Josefa, Emilia, Diego y el herido)

Josefa
Milagros fue por el doctor Cuenca.

Emilia
(Casi derrotada) Dudo que haya alguna esperanza.

Diego
(Al herido) ¿Hubo más muertos?

Emilia
(Enojada) ¡¿Acaso no ves que se está muriendo?! ¡¿Cómo le preguntas eso si no puede hablar?!

(Entra Milagros con el doctor Cuenca)



Escena 9 (Emilia, Doctor Cuenca, Milagros, Josefa, Diego y el herido)

Emilia
(Al doctor) Se va a morir igual ¿para qué lo maltratas?

Doctor Cuenca
Eso nunca se dice. Ayúdame.

(Sin saber qué hacer, salen Milagros y Josefa. Emilia acaricia a su enfermo, Diego estaba anonadado, dejan al enfermo durmiendo)



Escena 10  (Emilia, Doctor Cuenca y el herido)

Emilia
(Urgida) ¿Puedo salir?

Doctor Cuenca
Claro que sí.

(Emilia corre al baño y empieza a vomitar. El doctor la sigue, entra Josefa)



Escena 11 (Josefa, Doctor Cuenca)

Doctor Cuenca
¿La niña está vomitando? (Josefa asiente, el doctor prende un cigarro) Hay que vomitar mucho para convertirse en médico, pero la niña tiene talento y pasión. Denle comida. (A Josefa) ¿Me puedes traer una infusión?

(Sale Josefa y Diego busca un trago, entra Milagros y Diego le sirve un vaso)



Escena 12  (Milagros, Doctor Cuenca, Diego)

Milagros
Ahora de remate quiere ser médico (toma un trago)

Doctor Cuenca
Emilia decidió cambiar sus clases de chelo por las de medicina. Como vi sus aptitudes la ayudé y dio resultado, es muy buena. Complementó con sus conocimientos boticarios.

Diego
Me siento como un cornudo. Se le va a cumplir, doctor, el sueño de tener una hija médica.

Doctor Cuenca
Ojala y fuera mi hija, no me dio la sangre.

(Entra Josefa, le pone llave al portón)


Escena 13 (Josefa y Doctor Cuenca)

Josefa
Mejor así para que no entren más heridos doctor.

Doctor Cuenca
Pero yo tengo que irme.

Josefa
Lo siento mucho pero está muy peligroso afuera.

(Entra Emilia, sale el doctor y Josefa)



Escena 14 (Emilia, Doctor Cuenca, Daniel Cuenca)

Emilia
Voy a ver a mi enfermo.

(Vela al enfermo por algunos segundos, se queda dormida. Los demás también se van a dormir. Empieza a sonar la puerta como si la estuvieran abriendo. Emilia mira por la ventana. Entra Daniel a su cuarto. Se miran y no se hablan. Se besan y abrazan, pero no se hablan. Entra el doctor y abraza a su hijo)

Doctor Cuenca
Cuando amanezca se habla. (Sale)

(Emilia y Daniel siguen en su encuentro)




Acto segundo, escena 1 (Todos los personajes, a excepción del herido)

Relator
Luego de la apasionada noche, los Sauri  están ya casi terminando el desayuno.

Daniel
Y como ya habrán sabido, vengo a llevarme a quien quiera irse conmigo.

Doctor Cuenca
Ya yo no quiero que tengan ustedes más preocupaciones de las que ya hay. Mi presencia en este lugar solamente trae más en qué pensar y yo se lo agradezco mucho, pero es hora de que me vaya.

(Se despiden todos)

Doctor Cuenca
(Abrazando a Emilia) Los médicos no sabemos más de lo que vamos sabiendo con la vida. (La suelta)

(Daniel toma del brazo a su papá y mirando a Emilia, caminan hacia la puerta)

Daniel
Ya tú sabes

Emilia
¿Irás a la guerra?

Daniel
No habrá guerra.

(Se van, cierran la puerta y el telón)

FIN

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