Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

viernes, 22 de noviembre de 2013

En agenda, hablemos de Horvath y otros

Creo que no existe amante de la politología, opinología política, ensayismo y columnismo que sea capaz de abstenerse de emitir posturas en un ambiente sobrepermeado de elecciones concurrentes. Al menos yo no puedo, incluso sin ser nada más que un ciudadano de a pie. 

Antes de argüir palabra alguna, permitan salirme de padres, hermanas, hermanos, madres, perros y gatas: ya no me está agradando el tono de ciertos compañeros de carrera (amigos, ¿por qué no?) que se espantan de que no quiera beber cerveza en la universidad. Varios de los que me conocen saben que repruebo esa conducta con el alma, ir a beber y emborracharse a nuestra Escuela de Gobierno y Gestión Pública es repudiable insulto a la generación de conocimiento y su difusión a las juveniles almas que desean aprender indistintamente de si es viernes, sábado en la noche o lunes en la mañana. 

Me tildan de serio, de amargado porque leo los diarios que hay disponibles en biblioteca, porque prefiero beber una taza de té antes que gastar dinero en una lata de cerveza. Creerán seguramente que son dueños de mi boca, de mis actos y que me dejaré intimidar e influenciar por sus arengas de "jóvenes", de "machos", de "winners" y tanto auto-halago. He observado también como a otros, un poco menos fuertes de carácter, prácticamente le empipan los centímetros cúbicos de cebada etílica. Lamentable. No importa que me digan abuelo porque me tomo una taza de té verde, yo decido cuando beber alcohol y cuando no, hacerlo en la universidad no está en mis planes. Imaginen cómo atacan cuando me opongo al consumo de marihuana.

Catarsis hecha. Hoy nos enfrentamos a un clima electoral cual año de la serpiente, cambiante, sinuoso. Los que hasta el 16 de noviembre renegaban de la Nueva Mayoría, la criticaban y decían que no había por donde acercarse, llegan de alguna manera u otra a sumarse a una de las dos candidaturas que lograron acceder a la segunda vuelta -repudio al término balotaje-, Michelle Bachelet o Evelyn Matthei. Pero en honor a la verdad todos se acercan a la ganadora y se alejan de Matthei. 

El primero de la lista es Franco Parisi, quien en el momento que reconoce su derrota hace el primero y más grande gesto de todos al calificar a Michelle Bachelet de dama y a Matthei de mala. Días después entrará en escena su jefe programático y Senador por Renovación Nacional, Antonio Horvath, díscolo evidentemente, que sin mayores problemas llegará a tener una reunión con la misma Michelle Bachelet a su comando, demorará cerca de una hora en la conversación y saldrá pronto a hablar con la prensa para comunicar que ve muchas convergencias con el programa de la Nueva Mayoría. Voltereta uno. Terremoto en la Alianza por Chile, salen personeros a comunicar reuniones de partido y mencionan al Tribunal de Disciplina y un etcétera grande seguido de Karla Rubilar anunciando que mañana Horvath se reúne con Matthei. El punto en discusión es qué hace un senador de RN negociando su apoyo con su misma coalición. Se podrá decir que lo obvio era que en la segunda vuelta volviera como hijo pródigo, pero en la política las lógicas van más allá de la mera disciplina partidaria. Por una parte, todos sabemos que la UDI y RN vienen con los flancos abiertos desde que existen y que sus diferencias se han agudizado ahora que son gobierno y también sabemos que Evelyn Matthei no llama para nada a la unidad, desune, produce anticuerpos, con ella no hay términos medios. 

El Senador Horvath está jugando con armas de doble filo, se deja querer por mientras por la Nueva Mayoría que necesita votos para cumplir con sus tres ejes programáticos, pero cuando pase su minuto de gloria quedará en medio de la nada y la Alianza le hará saber que no siempre es buena la indisciplina. Hoy hubo reunión con el comando de Evelyn Matthei pero no duró ni doce minutos. No hay convergencias, palabra de la agenda pública. 

Marco Enríquez Ominami ha asumido una postura de bajo perfil, como buen político no se cierra a brindar apoyos y tampoco los brindará a cambio de nada. La táctica del ganador minoritario (y de lo que debería aprender Franco Parisi). De todas maneras, indirectamente el apoyo ya está dado al no decir que no, se deja siempre abierta la posibilidad. Claro, como en el amor. 

Roxana Miranda y Marcel Claude ya negaron todo apoyo ¿habrán pensado que alguien se los iba a ir a pedir/rogar? De todas formas, con o sin pronunciamiento sus votantes no irán a votar el 15 de diciembre. 

Los porcentajes que importan son los de Parisi y Enríquez Ominami, ambos por arriba del 10%. De ellos dos se espera que vuelvan a presentar como candidatos a la Presidencia de la República en 2017, y sin duda, que dar o no el apoyo a Bachelet va a pesar en el discurso que sostengan en cuatro años más. Claro, porque el apoyo que arrastran no es por arte de magia ni por desmedido carisma sino más bien por una estrategia discursiva que reniega y rechaza la forma tradicional de hacer política, de la que fue parte por varios años Marco Enríquez Ominami y de la misma a la que Franco Parisi comenzó a reclamar justo para estas elecciones, ¿habrá nacido el año pasado?

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