Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

jueves, 14 de febrero de 2013

Mi cocina idílica


Estoy sentado en la mesa de la cocina pensando y afirmando de que soy un hombre lleno de manías y reglas que escucho en otras casas y cuando me parecen apropiadas las adquiero. ¡Cuántas de todas mis reglas son propias y cuántas no lo son! No sé. El año pasado, por ejemplo, fui a la casa de mi amigo en Freirina, y en la cocina había un sistema tan eficiente para que la loza se secara sola y me urge replicarlo en casa. Ellos no usan la típica estructura en que se deja la vajilla una vez lavada para que se seque y luego guardarla, sino que eso mismo está en los muebles donde se guardan las cosas de la cocina, en vez de una base de madera tienen una rejilla como las que tienen en los bancos de las escuelas, entonces, al ubicarse justo encima del lavaplatos, no hay necesidad de secar nada porque se hace solo. 

Sin embargo, en la cocina es donde más reflejo mi característica de hombre normado y sólo secaría los vasos y las fuentes de vidrio porque se ve muy feo que las manchas de gotas queden ahí. A nadie le da ganas de tomar agua en un vaso así, ni a mí aunque yo mismo los hubiera lavado. Soy un macho difícil, pero no se preocupen, porque somos pocos. 

En casa, la cocina ha transitado por diferentes lugares, debajo del baño adornada por una tubo de cañería colosal, luego la ubicaron en una ampliación en donde tomó condición de entrada a la casa provisoria -cerca de 10 años- para terminar en 2012 al lado del baño, pero más amplia y estética. Cada vez tenemos menos patio y es la cocina más grande que hayamos tenido, ¿será por eso que proporcionalmente hemos ido subiendo todo de peso? Quién sabe.

El piso es de baldosas café -mi condición me permite ver y conocer menos colores, lo que es un lujo- y antes de almorzar debe estar barrido, no necesariamente trapeado, pero sin basuras ni migas de pan. Lo mismo para todas las comidas porque la mesa está en la cocina. Cuando se terminan las comidas, soy partidario de que la mesa quede limpia y con, a lo más, un adorno encima. Así queda libre para el estudio, leer el diario o bien, para que las moscas no tengan en qué subirse. La cocina idílica no tiene televisores, sólo una radio y por si la necesidad espacial no deja más opciones, la lavadora. El refrigerador tiene prohibido almacenar alimentos cocinados por más de tres días y la organización debe ser ejemplar: una rejilla para los lácteos más lo del desayuno y once, en otra las frutas y en las de abajo las verduras que necesiten refrigeración. La bandeja de los huevos es para los huevos, no para otras cosas, lo mismo que la bandeja para las botellas. En el congelador las carnes y mucho espacio para las cubeteras, son muy buenos los refrigeradores no frost. Las frutas que queden en canastas deben estar correctamente tapadas para evitar que se posen las moscas. La cocina en sí la limpio después de todas las veces que preparo algo y si frío alimentos, la tetera y todas las ollas tienen que salir del lado del sartén para que no salpique aceite. Toda vez que se coma pescado o huevos he de lavar con cloro para que no se impregne en la loza el pésimo olor que dejan esos alimentos. El aceite se usa una vez y se bota, vaciándolo en una bolsa de nylon y luego al tarro de la basura. Todas las ollas y sartenenes se deben colgar, nunca guardarlos en el horno porque ese es el lugar para las fuentes. Algún día tendré un horno de barro si vivo en casa, incrustado en la pared si hablásemos de departamento. Encima del microondas, del refirgerador u horno eléctrico o de cualquier otro artefacto, jamás dejar otros elementos: pecado capital. Las cosas del aseo en un mismo lugar o compartimento. Las cosas de plástico están mejor en los muebles altos y las de vidrio o loza están mejor en muebles bajos para no correr riesgos ni peligros con los temblores. Que bueno que en la cocina de casa hay excelente ventilación e iluminación. Si por casualidad usted viviera en Copiapó, tener el bidón y dispensador de agua mineral hablará muy bien de sus niveles de información y gozará de buena salud urinaria (nunca tome agua de la llave). Nuestro posadero de utensilios tiene tres espacios y antes todos dejábamos los servicios en cualquier lugar luego de lavados para que se secaran, pero me di cuenta de cuánto sirve dejarlos desde ya separados: tenedores, cucharas de sopa y té y cuchillos de esparcir y cortar diferenciadamente. Para lavar, desde lo que tiene menos grasa hasta lo que tiene más, desde lo que no tiene huevo o pescado hasta lo que sí tiene, tazas y vasos, servicios, platos y platillos, fuentes. 

Finalmente, da mucho gusto ver una cocina bien ornamentada, aunque me reduzco a los post-it, a los números del camión del gas y a las pequeñas plantas de cactus. Si tiene animales, evite darles comida al lado de uno, mientras cocina, o tirarles los huesos mientras come o si se los pide, de lo contrario nunca se los sacará de encima. Por nada del mundo deje un papel higiénico encima de la mesa o un matamoscas.

P.D.: declaro mi total repudio a las cocinas que tienen papel de aluminio para que no se ensucien con el salpique de los líquidos. Mi repudio total a las ceras depilatorias y sus olores en la cocina, falta de respeto por donde se mire. 

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