Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

lunes, 6 de febrero de 2012

Los garbanzos de Nacho y Kela.



No tenía planeado ir a visitarlo. Me juntaría con Giselle en mi casa luego de que ella terminara de cuidar a unos niños consumidores del canal de Disney. Habían pasado meses de que no iba a verme. Un evento desagradable sucedió en mi casa y debí correr a avisarle que era mejor que no llegara, que nos juntaramos a conversar en otro lugar. Teníamos poco dinero para ir a comer a un local. Nada que hacer más que conversar hasta que nos diera un hambre real. Le dije: ¿Vamos donde el Nacho? Me respondió: espera, déjame llamarlo. Yo di unas vueltas en su bicicleta cuando de regreso me avisa que Nacho no contesta. "Vamos no más, no creo que se enoje, si ese hombre es bondad pura" me apresuré. Caminamos por Conchalí hasta llegar a la casa de Nacho que había preparado garbanzos a la hora de almuerzo cerca de las cinco de la tarde. Me ofreció los garbanzos más deliciosos que probé en mi vida. 
De vuelta a casa entré a Facebook y en mi estado le di las gracias. Miren si no está lleno de bondad este muchacho que me reveló la receta sin más ni más.
Paso uno: dejar remojando los garbanzos la noche anterior. En una olla se debe dejar un litro de agua hervida junto a los garbanzos y darles cocción de 20 minutos. En otra olla se debe cocer en un litro y medio de agua, zapallo a gusto más una taza y media de arroz. Indicador: el arroz cocido. En un (y no una) sartén se fríe una cebolla grande a pluma, medio pimenton rojo en forma cúbica y dos dientes de ajo. 
Paso dos: aunar todo en una misma olla y dar cocción por diez minutos sin dejar de revolver para evitar que la mezcla se adhiera a la superficie de su continente. Ponga sal a gusto (ojalá que le guste poco, la sal). Disfrute acompañando de ají color. 
Días atrás le pedí autorización para compartir la receta en el blog. Me dijo sí, aunque me aclaró que la receta era más bien de su mamá Kela. Me repetí la porción.

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