Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

jueves, 3 de noviembre de 2011

Metodología post mortem

No se trata de estar tentando a la muerte. No. Pero algo me dice que mi existencia no trascenderá como quisiera por el resto de siglos de humanidad. Y en vista de ello, al menos quiero que mi velorio y funeral cumpla un cuerpo mínimo de requisitos que honren mi memoria. De esto siempre se habla en los almuerzos, pero por alguna razón u otra se olvida. A continuación, lo que escriba puede sonar frívolo y quizás lo sea, mas deseo que mis seres queridos sientan haber cumplido los últimos de mis deseos.
Empezaré ideológicamente. Que no haya sacerdotes ni monjas. Si llegara un religioso o religiosa de cualquier credo (de quienes fui amigo en vida o amigos de mis deudos) que asistan de civil. No está demás aclarar que por ningún motivo quiero ceremonias o misas. Yo me relaciono con Dios directamente, sin intermediarios. Ese punto es intransable. La única oración posible se cantará: Zamba para no morir de Mercedes Sosa cada dos horas de velorio. Sin depósito de cosas en el féretro, descalzo y de blanco de cabeza a pies. Que nadie coloque banderas de ningún tipo ni ideología política o social cerca de mis restos. De preferencia que se eviten las ropas negras y se privilegien las blancas. Dono todos los órganos que pueda donar. Por último: quiero descansar en paz en Copiapó.
En mi lápida debe decir el siguiente verso de mi autoría: 

"Yo, en mis adentros estoy hecho el amor y de amor me hice verso también."

Tal vez suena frío, y parezca estar haciendo un circo con los sentimientos ajenos. Pero uno se muere una vez en la vida.
Que nadie diga: es que nunca lo dijo bien. Si me marchara en poco tiempo contando desde hoy, que nadie diga: parece que él presentía.


"Y sólo de ti espero, Padre Nuestro que estás en los cielos, recoge mi cabeza mendiga si en esta noche muero." 
(Poema del Hijo, Gabriela Mistral en Desolación)

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