Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

domingo, 9 de marzo de 2014

Calla Diego, calla

Mientras todos están en sus respectivas fiestas o funerales, estoy redactando acerca de lo que parece volver a imponerse como moda: bloguear. Una lástima, dos entradas de verano hasta que se nos van las ideas dada la alta dosis de estrés que conlleva marzo, abril, mayo hasta llegar a enero. El otro día me solicitó un viejo amigo por guía bloguera detrás de un desganado: "me podrías decir cómo se hace". Fácil, se escribe y se le mete mano a la página de Blogger. Uno sabe cuando alguien quiere entrar a estas lides por mera apariencia de intelectual: claro, el que es un bloguero innato no requiere que nadie le enseñe a escribir ni a editar sus entradas. Realmente terapéutico escribir con la sensación de un público desahogo. Mi libre canción. 

Vaya introducción, y pensar que estuve una hora en el baño pensándola. Escribir blogs representa siempre una apuesta a mostrarse al mundo por mucha vergüenza que ello conlleve, no se trata de plataformas como ask.fm o las famosas confesiones de Facebook porque escribir en esta plataforma no es para personas asiduas a seguir modas que se olvidan pronto con el tiempo, sino para los que tenemos vocación de columnistas, algo que contar y compartir. No, esto no se trata de vanguardias. De hecho, hay personas que no tienen cuentas de Twitter ya que saben que lo de ellos no es la emisión de opiniones (lo que no significa que no las tengan). Sé que estamos y soy parte del mundo libre, hagan lo que quiera mientras no me molesten, pero en realidad, ¿no les causa molestia ver cuentas de Twitter o Blogger con cinco paupérrimos comentarios o entradas? Moda, mera moda. 

Esta actividad, que muchos psicólogos recomiendan por ser terapéutica, también conlleva ciertas responsabilidades como hacerse cargo de lo que uno escribe. Hace algunos días estuve apunto de escribir una historia que involucra a mis amigos, es verdad, el deseo de ser leído y comentado casi me hace perder el norte. En mi cuenta de Twitter comenté que hace poco me había enterado de unas historias de compañeros de la universidad cuyo relato sorprendería a sus protagonistas ya que no saben que yo lo sé. Pese a que varios seguidores me conminaron a hablar, logré dimensionar el daño que harían mis palabras. Es una compleja reflexión y debate interno el que tengo todas las noches, por proteger a un amigo de una verdad dolorosa y guardarle el secreto a otro, a uno le soy desleal. Hashtag: del terror. Sólo confirmaré que siempre hubo alguien actuando y otro creyendo, fingía llorar y reía... como dicen algunos: manipulación pura. Me consuela que la verdad caerá por su propio peso, más temprano que tarde. Difícil ser confidente de tanto amigo. Otra cosa, no hay algo más aburrido que los dramas burgueses, es lo que pasa con las teleseries porque a medida que los canales fueron ambientando sus melodramas en los barrios altos, la audiencia fue bajando y las historias repitiéndose. No quiero sonar a Noesnalaferia, pero los dramas populares triunfan siempre. 

Hoy son las selfies e ir a los funerales de blanco, mañana todo podría cambiar. Qué frustrante ver que ahora todos se crean Pedro Cayuqueo, Noesnalaferia o la querible @JuanaRivers. Crean páginas de blog para comentar las galas de los Premios Oscar o de cómo se vistieron los faranduleros en los eventos televisivos de supuesto alto nivel. Jóvenes que quieren escribir blogs de historias sexuales como seres anónimos o para protestar por el mal de moda, a ellos jamás les tendré en mi lista de blogs que sigo... en fin, he vuelto amigos, he soltado en esta entrada una leve dosis de veneno y desahogo... me retrasé porque no estaba seguro de muchas cosas y ha sido un tiempo de grande lucha interna que cada palabra podría acabar comiéndomela al siguiente día. 

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