Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

lunes, 11 de julio de 2016

Te veo venir soledad

Hoy es once de julio y comenzó oficialmente mi vigésimo sexto infierno astral. Se siente como se siente al frío, pesa más caminar y respirar. Han pasado meses transformadores de mi vida y aún no creo haber digerido bien los cambios.  En este día, por ejemplo, contemplo mi soledad, mi ausencia en el resto del mundo y todo continúa como siempre. Mi madre y padre siguen levantándose temprano a trabajar, mis plantas continúan creciendo, mis amigos continúan felices en la exploración de nuevos caminos y metas, Leandro ya ha dejado de quererme y eso me pesa como si tuviera encima de mis hombros a la humanidad entera.

En mi nuevo trabajo nada ha sido fácil, todo me cuesta y nunca me siento seguro de lo que hago y digo. A veces cuestiono si corresponde que me siga exponiendo en un ambiente profesional que no es el mío, pero la estabilidad que me entrega la institución no se encuentra fácilmente en otros empleos. Espero que algún día pueda disfrutar de mi trabajo, sentirme satisfecho y sentir que el esfuerzo y estrés de los primeros meses no fueron en vano.

Vivo solo en una casa en Vallenar, una casa que es amplia y bonita por un módico precio, en sus paredes rebotan mis suspiros y hasta mis pensamientos puedo oír jugando en el patio cuando no estoy escuchando música. El único amigo que tengo en Vallenar siempre tienes mejores panoramas con los que reemplazarme, siempre puedo ser postergado. Paso mucho tiempo en el trabajo para gastar mi tiempo en mi carrera profesional, aprendiendo de impuestos y a la vez cuestionando mi propia estrategia en cuanto a mi empleabilidad: ¿de qué sirve aprender tanto de algo en específico si no lo podré aplicar en ningún otro lugar más?


Me vine a Vallenar con un gato que se llama Chato, desde que aprendió a salir por la ventana que ya no llega a casa más que cuando lo corren de sus hogares postizos. En fin, soledad de soledades. Puede ser que yo espante a la compañía o que busque siempre aislarme del mundo. Mis pares ya son padres, madres o tienen relaciones de parejas prósperas o pasajeras pero las tienen y yo acá en mi soledad. Podría ser que mañana despierte y ya sea un senil esperando el fin para evitar los cuestionamientos del por qué nunca tuve hijos, por qué nunca me casé y siempre se me vio tan solo junto a una taza de té, los audífonos puestos y la mirada triste. 

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