Versos
"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)
lunes, 27 de mayo de 2024
Opinión: I'm glad my mom died (Me alegro de que mi madre haya muerto) por Jennette McCurdy
domingo, 28 de abril de 2024
Opinión: El Acontecimiento por Annie Ernaux
De principio
a fin, Annie Ernaux comparte una vivencia íntima y personal, un proceso que comenzó apenas supo que se encontraba en gravidez. Decidida a no convertirse en madre, Annie reflexiona acerca de las limitaciones para ejercer su derecho reproductivo, cual en la juventud de la autora no estaba consagrado en la legislación francesa, por el contrario, estaba prohibido.
Este relato en primera persona está despojado de cualquier eufemismo y emoción, ya que en palabras de la misma autora, no estaba considerado detener la ejecución de su decisión por la interposición quizás manipuladora de la lástima o del instinto del que no era dueña.
En esta obra, la Premio Nobel pone de manifiesto los métodos que se manejaban en la Francia del siglo XX para interrumpir la gravidez, el alcance punitivo de la legislación, el boca-a-boca para traspasar datos de personas que practicaban abortos y los peligros del aborto clandestino. También, cuenta los detalles del "acontecimiento" -como ella prefirió llamar a su aborto- desde su planificación, búsquedas, ejecución y efectos.
En definitiva, El Acontecimiento es una obra icónica de Annie Ernaux y un infaltable para los movimientos feministas y que promueven el acceso y consagración de los derechos reproductivos de las mujeres. Sin adornos, sin ripios ni historias innecesarias, con una traducción de calidad a manos de Berta y Mercedes Corral Corral (Tusquets Ediciones, Colección Andanzas), este relato tan personal intriga e impacta a quien lo lea. A continuación, extractos de la narración.
"No me producía ninguna aprensión la idea de abortar. Me parecía, si no fácil, al menos factible; que no era necesario tener ningún valor especial para hacerlo" (Ernaux, 2001).
"Estaba por todas partes. En los eufemismos y los lítotes de mi agenda, en los ojos saltones de Jean T., en los matrimonios forzados, en el filme Los paraguas de Cherburgo, en la vergüenza de las mujeres que abortaban y en la reprobación de las otras. En la imposibilidad absoluta de imaginar que un día las mujeres pudieran abortar libremente. Y, como de costumbre, era imposible determinar si el aborto estaba prohibido porque estaba mal, o si estaba mal porque estaba prohibido. Se juzgaba con relación a la ley, no se juzgaba la ley" (Ernaux, 2001).
sábado, 27 de abril de 2024
Opinión: El lugar por Annie Ernaux
La muerte
del padre como detonante de una reflexión sincera, sin miedo a la herida ajena
es el primer resumen que viene al teclado a la hora de pensar en El lugar de Annie Ernaux. Elevada a los
estantes de las librerías francesas en 2002, esta novela autobiográfica navega
por la racionalidad y emociones de su autora frente a su padre moribundo.
Rememorando
los alcances sociales de la Francia posguerra, la autora se enfrenta a la compleja
relación con su padre y la percepción de él en la medida que va creciendo, lo
recuerda en distintas épocas, como obrero y comerciante, como un hombre duro y
orgulloso. Lo analiza también desde la fotografía y las facciones que él deja
retratadas en la cámara. Como se suele decir, nadie se baña dos veces en el
mismo río y es eso lo que se puede apreciar en la lectura, padre e hija van
transitando por distintos lugares socioeconómicos y emocionales que se acercan
más o menos, pero no se tocan.
Fiel a su estilo, la autora se despoja del sentimentalismo con el afán de exponerse
a sí misma casi como el objeto de su propio estudio, generando una narración
gráfica y silenciosa pero con ritmo, de todas maneras. Hay un mejor nivel en la
traducción al castellano, las ideas ya no se tropiezas y las estructuras
gramaticales del francés están mejor armonizadas que en La Vergüenza.
Esta
novela es una recomendación que podría resultar útil para el público asiduo al
género de la autobiografía, pero denso para quienes prefieren literatura con
pirotecnia y efectos especiales; de la misma manera, podría resultar
estimulante y cautivador para quienes tengan relaciones no resueltas o
conflictivas con sus padres, o estudiantes de la salud mental.
jueves, 11 de abril de 2024
Opinión: La vergüenza por Annie Ernaux
En marzo de
1998, la Nobel de Literatura Annie Ernaux[1]
lanzó en formato de autobiografía La vergüenza, donde comparte cómo fue
desarrollando una personalidad introvertida y vergonzosa a partir de una tarde
de domingo de junio cuando su padre golpea a su madre hasta casi matarla.
En este
relato, la autora aborda desde una marcada introspección, la sociedad francesa
de la posguerra, el clivaje público privado, el laico religioso y las diferencias
de clase, elucubrando a través de ellos por qué desde aquel episodio siente una
soterrada vergüenza.
En el segundo
tercio de la lectura, Annie Ernaux, narra su paso por el internado, su relación
con las monjas y el conocimiento. La religiosidad católica marca su relato y lo
invade, siendo en definitiva este punto de la lectura, el más fluido y nutrido.
La
vergüenza no tiene música. Hay ciertos libros con cadencia y crean
en el cerebro un ritmo especial, evocan canciones, conversaciones, colores y los
personajes se mueven a medida que avanza la narración. Con La vergüenza,
el silencio de apodera del relato, escuchándose la voz de la autora casi en un
tipo de ASMR, recuerdo haber evocado en el primer capítulo el sonido de los tacos
en el suelo cuando Annie reflexiona sobre la división social y geográfica de su
ciudad, y el quiebre de los platos durante el fallido femicidio que perpetró el
padre la autora contra su madre. Annie Ernaux tiene esa capacidad que algunos
llaman “estilo directo y sin adornos”, yo lo llamaría, escribir en el vacío, en
la suspensión, lejos de la velocidad del sonido, aunque cercana a la velocidad
de la luz.
La traducción
al castellano no es la mejor y, no es que sepa francés, sino que hay estructuras
gramaticales de ese idioma que no están del todo bien adaptadas a la forma en
que escribimos y leemos en castellano, por tanto, en ocasiones es posible
encontrar que la narración se hace más compleja o tropezamos con una línea en
varias ocasiones. Algo parecido me sucedió con Muriel Barbery en La elegancia
del erizo. Ahora bien, si el lector es asiduo a los autores franceses, tanto
mejor.
En esta obra
prima el desarrollo psicológico del personaje por sobre la historia, permite
conocer de entrada el carácter y estilo literario de la autora y prepara al
lector para abordar, luego, otros de sus libros como El Acontecimiento o
El lugar, porque La Vergüenza, más que una historia, es una larga reflexión.
domingo, 7 de abril de 2024
Opinión: En agosto nos vemos por Gabriel García Márquez
Durante
agosto, Ana Magdalena Bach acude a una isla del Caribe para visitar la tumba de
su madre con el fin de dejarle flores y reencontrarse con su memoria. Sin embargo,
terminará encontrándose con una parte desconocida de su personalidad y
redescubriendo a la mujer que paradójicamente, nace en un cementerio. La trinidad
del rol de la mujer adulta de la América Latina del siglo XX, madre, esposa e
hija entra en jaque y crisis de la mano de Gabriel García Márquez, quien en
vida se había negado a publicar En agosto
nos vemos. No obstante, fue lanzada a la venta el 06 de marzo de 2024 por
decisión de sus hijos.
Esta
novela breve con características cercanas al cuento, va mostrando el imaginario
de Gabriel García Márquez, recrea a través de las vivencias de la protagonista
los paisajes y las culturas que conviven en El Caribe colombiano. No se podría
decir, con justicia, que la historia quede trunca atendido el contexto de la
muerte del autor, previo a las enfermedades que afectaron su intelecto y
discernimiento. El cierre está bien ejecutado, aunque habría sido muy
satisfactorio conocer el derrotero de ciertos personajes o ahondar en sus
pasados. Pero así son las obras póstumas, permiten apreciar el proceso creativo
del autor en sus últimos días; es esa su riqueza. Así como las biografías no
admiten margen a la creatividad o ficción, la muerte no admite que se
reversionen historias y se les prive, finalmente, de la esencia de su dueño.
Es muy
interesante advertir el simbolismo, una vez finalizada la lectura, que hay en la
visita de Ana a la tumba de su madre, pues también está asistiendo a la muerte
de la madre y esposa que ella había sido hasta aquel 16 de agosto. Esta novela
trae, como siempre en el universo de García Márquez, debates sociales o
culturales como la infidelidad, la decadencia de la religión, los nuevos
matrimonios, el deseo y la insatisfacción.
Me
pareció una historia entretenida, que vale el esfuerzo leer, una novela que le
permitió de cierta forma a la familia de García Márquez, ganarle un poco a esa
injusticia que subyace a la muerte de los ídolos, porque al cerrar la última
sílaba de En agosto nos vemos, quedan
vivas las ganas de seguir leyendo, de quitarle a la tumba el cuerpo y
creatividad de Gabo. Eso siempre es una ganada para quien extraña.
domingo, 31 de marzo de 2024
Opinión: La contadora de películas de Hernán Rivera Letelier
La pampa
salitrera de Chile puede evocar sed, desesperación y espejismos, los
nostálgicos de sus incipientes oficinas mineras podrán remembrar los cines y
las compañías de teatro que llevaban cultura y distracción al pueblo minero. Así
lo dejó escrito Hernán Rivera Letelier, autor insigne y casi dueño del Desierto
de Atacama, en La contadora de películas (2009)
donde exhibe la relación mágica entre espectadores y películas, y adentra al
lector en el pretérito y complejo oficio de contar.
María
Margarita, la única mujer de cinco hermanos es designada por su padre para ir
al cine a ver las películas y luego contarlas a la familia, tomando luego la
expertiz de una juglar al punto de que se transforma en su forma de
supervivencia material. La novela va apuntando en paralelo el derrotero de cada
miembro de la familia en que todos los hijos llevan nombres con letra eme.
También, como es natural en el autor, se lleva todo al plano de la vida en las
oficinas salitreras y el desierto.
La
historia es prometedora en un comienzo y toma un ritmo tan alto que llega a un
final cuando recién se está disfrutando el desarrollo, se deja ver una
desidia en la narración, un deseo de terminar con la novela cuanto antes y
entregársela a la editorial. Sin duda, que una historia tan rica en su
entramado y estructura, no debe quedar con la voz trunca, tijereteada y con
tantas páginas en blanco. Incluso, ese vocabulario tan prolífico que se
encuentra en La Reina Isabel cantaba rancheras
se perdió en esta entrega. Además, presenta al menos dos errores de edición,
puesto que una de las páginas se menciona a Mario, aun cuando ese personaje no
existe y comete la falta ortográfica de escribir “mi” en vez de “mí”.
Un punto a favor de esta novela es que despierta la conversación acerca del arte de contar, ¿se están preparando a los estudiantes a hablar por sí mismos, a mejorar su comunicación oral, a relatar con el tono que deseen un periodo de su vida tan simple e interesante como por ejemplo, lo que pensaron cuando iban de la casa a la escuela?, ¿qué ventajas y desventajas tienen los celulares en el desarrollo de las habilidades del lenguaje hablado?
Es de
esperar que la adaptación al cine de la novela tenga mayores aciertos y
complemente o cierre todo lo que Hernán Rivera Letelier no nos quiso contar. Recomendada para estandaperos e iniciados en oratoria.
sábado, 30 de marzo de 2024
Opinión: Donde van a morir los elefantes de José Donoso
Ya instalado en Estados Unidos, Gustavo Zuleta encuentra una serie de personajes tan especiales y distintos a él que se hace inverosímil que puedan sostener relaciones laborales o amistosas si no es por la necesidad de adaptación en otra cultura y un nuevo trabajo. Ruby, Josefina, Rolando, Nina, Duo, Er, Maud y Jeremy, entonces entran en una narración que a momentos se torna psicodélica, policiaca, emotiva, intelectual e inconexa.
Ruby (o la Ruby como acostumbraba José Donoso a llamar a las mujeres en su obra) es el personaje que genera el vínculo más fuerte con Gustavo Zuleta; ella es una estadounidense exuberante y orgullosa de su obesidad y aficionada a los programas informáticos de realidad virtual (una adelantada a sus tiempos). Son dos polos opuestos destinados a atraerse y repelerse cada vez que logran avenencias; atracción y repulsión como las leyes físicas del magneto y la tensión sexual. La conexión de ambos se ve alterada por la irrupción de Marcelo Chiriboga y Nina, su esposa que llega de sorpresa desde Chile con su hijo recién nacido en brazos.
El relato pasa por distintas fases, tiene
etapas de calidad, pero otras que lo opacan, como la vida pasada de Maud
Buttler y su navegación delirante por un río, o la muerte de un perro en una
cafetería, pues la profundización excesiva en esos personajes no tienen ninguna
relación con el desenlace de la historia y quedan flotando como medusas en el
mar.
No me resultó una historia sobresaliente en
comparación con el resto de la obra de Donoso, no obstante, mantiene aspectos clasistas y
machistas como en Coronación y El lugar sin límites. Por no ser, entonces, una
novela elemental de su biblioteca, se sugiere su lectura para estudiosos de
José Donoso, del postmodernismo o del boom latinoamericano. Este libro está disponible en formato e-book.
miércoles, 31 de enero de 2024
Opinión: El Imperio del Opus Dei en Chile por María Olivia Mönckeberg
Opus Dei es una frase en latín que en
castellano significa “Obra de Dios” y es la Prelatura de la Iglesia Católica
más influyente del último siglo. Se caracteriza por ser hermética,
compartimentada, constante, proselitista sólo en las élites, conservadora en lo
sexual y muy liberal en materia económica; en tres ocasiones ha sido puesta
bajo la lupa de la Premio Nacional de Periodismo e investigadora chilena María
Olivia Mönckeberg[1] en
las distintas versiones de El Imperio del
Opus Dei en Chile cuyo contenido vengo en recomendar.
Fundada por el hoy santo católico Sn. Josemaría
Escrivá de Balaguer (España), el Opus Dei no ha dejado a nadie indistinto
dentro del cristianismo occidental y contemporáneo. Sus esfuerzos por llevar un
ejercicio de la fe prácticamente en paralelo a las instrucciones de El Vaticano
han concitado el cuestionamiento de distintas congregaciones y también han
convertido a la Obra de Dios en un atractivo nicho para los sectores más
conservadores y puristas del catolicismo. Se podría decir que sus miembros,
divididos en numerarios, supernumerarios y otras categorías menores, han
realizado un trabajo de hormigas, inclaudicable e incesante justamente porque
para pertenecer a esta prelatura se ha de estar convencido de que el trabajo es
la mejor forma de alcanzar la santificación y agradar a Dios; en eso han puesto
todo su esfuerzo material y espiritual, en difundir la fe católica y cooptar a
la élite no sólo de Chile, sino de todo país que ha estado a su alcance,
permitiéndole en consecuencia la difusión de las enseñanzas de Escrivá de
Balaguer, no sólo en las iglesias, sino también a nivel cultural como en
librerías, medios de comunicación, empresas, clínicas, colegios y
universidades. Sin duda, que la santificación del trabajo de este movimiento resulta
muy conveniente para los destacados empresarios de la prelatura, pues justifica
y confunde el límite que hay entre hacer un buen trabajo y aceptar la explotación
laboral so pena de no agradar a Dios.
En El
Imperio del Opus Dei en Chile, María Olivia Mönckeberg, pone de manifiesto
la extensa malla societaria de los empresarios del Opus Dei, su origen en
España y en Chile, entrevista a los
intelectuales de la Obra y a sus críticos, su rechazo a los métodos
anticonceptivos, las polémicas mortificaciones promovidas por la Prelatura
(verdaderos atentados a la salud mental y física del ser humano), sus espacios
de influencia económica y cultural, entre otros interesantísimos aspectos.
Si bien al momento de leer concienzudamente este
libro, lo hice con su segunda y más extensa edición (2016), no sentí que
hubiese hoja alguna desactualizada, y es que es tan vasto el mapa de conquistas
del Opus Dei y su impacto cultural tan transversal en el tiempo que no hay delay; es más, quedé con ganas de leer
la última versión que abarca a Luis Silva, primera mayoría del Consejo
Constitucional de Chile.
La autora en un afán de llegar a todo público,
utiliza un lenguaje claro y simple, y elige una redacción que estimula y ordena
las ideas con brillante estrategia. El
Imperio del Opus Dei en Chile es una lectura casi obligatoria para los
estudiantes y profesionales de las Ciencias Sociales de América Latina, para
quienes recomiendo desde ya los capítulos “La voz crítica de José Comblin[2]”
en donde se contrapone la vocación colectiva del cristianismo versus la promoción
de los logros individuales del Opus Dei, “Don José Miguel” referido a José
Miguel Ibáñez Langlois[3],
sacerdote e intelectual de la Obra en Chile y quien ejerce el control y censura
previa de los libros y contenidos a los que los numerarios pueden acceder según
su nivel de madurez espiritual, “Entretelones de la Prelatura” y “Vida de
numerarios”. Están bajo aviso.
[2] Cofundador de la Teología de la
Liberación.
[3] Conocido también con el pseudónimo
de Ignacio Valente, crítico literario de El Mercurio.
Opinión: Jo, Pol Rubio por Héctor Lozano
Jo, Pol Rubio[1] (2020) es la segunda novela de Héctor Lozano[2], el a la vez creador de la serie televisiva Merlí (Cataluña). Pol, el toro Rubio es justamente uno de los protagonistas de esa producción audiovisual y se transformó a lo largo de ella en el sueño gay de la secundaria.
En la novela presentada por Lozano, Pol Rubio toma
la voz de los hechos, cuenta del destino de sus compañeros del
instituto Àngel Guimerà, desarrolla la relación con su papá, cómo ha vivido el luto por la
muerte de su filósofo mentor, Merlí Bergerón y enfatizando sobre sus nuevas experiencias universitarias como estudiante de Filosofía junto a nuevos personajes.
En este caso, los libros se han presentado con
posterioridad al lanzamiento al streaming
de las series y suelen quedar más cortos en contenido. Puede que sea una
estrategia comercial, pero es de las pocas veces en las que prefiero la serie y
no el libro, justamente porque el margen de creatividad queda muy reducido a los
detalles y hechos que se pudieron ver y oír. Cuando se lee antes de ver, la
imaginación es más flexible y no tiene los límites de lo preestablecido. Ya me
empecé a expresar a la Karamanos.
No puedo entregar mucha opinión de vocabulario
ni de redacción porque -modestia aparte- lo leí en la lengua materna del autor,
el catalán. Igualmente, se hizo bastante fluido y lo más probable es que en castellano tenga el mismo ritmo que Cuando éramos
los peripatéticos (Quan érem els peripatètics) del año 2018 y narrado bajo la
voz del otro protagonista de la historia primigenia, Bruno Bergerón.
Si bien, Jo,
Pol Rubio no es un texto indispensable, se entiende que pueda ser relevante
o atractivo para los seguidores de la serie y al menos yo sentí al cerrar su
última página que no había perdido el tiempo, pero tampoco me llevó al borde de
la exacerbación del concepto o universo Merlí.
Disponible en formato e-book.
lunes, 29 de enero de 2024
Opinión: El príncipe y el mendigo por Mark Twain
Publicada en 1881, la novela “El príncipe y el
mendigo” de Mark Twain[1]
narra las peripecias y desventuras que corren el mendigo Tom Canty y el
Príncipe Eduardo de Gales. De parecido semblante, ambos niños poseídos por su
nobleza e inocencia deciden intercambiar sus papeles diametralmente opuestos, sin
pensar que el primer juego de roles de la literatura universal se les saldría de
las manos.
Si bien esta novela hasta hace veinte o quince
años era parte de los planes de estudios de las escuelas chilenas, hoy se
vuelve algo impensado recomendarla como literatura infantil por las altas
escenas de violencia que contiene, fuera de la traducción del inglés de la Edad
Moderna que hace la lectura algo más lenta.
Fuera de lo anterior, El príncipe y el mendigo entrega y refleja los valores de la
lealtad, la nobleza y justicia, sin dejar de lado la profunda inocencia de una
mente infantil. Asimismo, pone sobre la mesa las injustas y regresivas leyes de
la Inglaterra de 1547, sus profundas inequidades y desigualdades para perseguir
los delitos de ricos y de pobres, así como lo más terrible: el abuso infantil.
Niños obligados a mendigar so pena de severas reprimendas por parte de sus
padres. Todo ello, en alto contraste con la histórica comodidad y lujo de la
monarquía británica, llena de banquetes, simbolismos y reverencias frente a un
bajo pueblo pobre y vulnerable.
Recomendado para adolescentes y amantes de la
novela histórica. Este libro está disponible en formato electrónico o e-book.
domingo, 28 de enero de 2024
Opinión: La Reina Isabel cantaba rancheras (1994) por Hernán Rivera Letelier
Se dice que en los velorios se reúnen
familiares y amigos que el tiempo ha desterrado, que no hay muertos malos y
entorno a ellos, se reviven anécdotas y se reversionan las historias que dieron
origen a un amor, una pasión o un apodo. “Murió la Reina Isabel” es la oración
con que cierra el primer capítulo de esta novela y se abre un hilo de historias
escritas más que en páginas, en el polvo del Desierto de Atacama, en la pampa
chilena.
A partir de su muerte, el autor recorre la vida
y virtudes de la protagonista, por una parte. Por otro lado, realiza un
paralelo con la vida diaria en las oficinas salitreras y en cada capítulo
relata la historia de los apodos de los personajes como la Dos Punto Cuantro,
el Poeta Mesana, el Astronauta, la Ambulancia, la Malanoche y más. Es que en su
primera entrega, ningún personaje se conoce por su nombre real, sin por su
sobrenombre forjado bajo la luna y el sol del desierto o en los camarotes de
las prostitutas más variopintas de la literatura chilena.
Cae en gracia, más para quienes provienen del
desierto, advertir la especie de oxímoron que
crea Rivera Letelier[1]
con el desierto. Es que en un lugar donde no se supone exista vida ni otro
elemento que la tierra, el sol y las estrellas, se aplica un talento que crea
historias, más allá del color sepia que la pampa suele evocar; que alimenta un
caldo de cultivos con palabras escondidas en el diccionario que no redundan ni
se rebuscan, un campo nutrido, un desierto florido de castellano. Gárrula,
verba, malquisto, garumaje, atiplada, avieso, célicas, birlar, mayestática,
ablución, hetaira, ringorrangos, salaz, íngrima; ¿quién diría que todas esas
voces podrían vivir en una historia del desierto?
En veinte capítulos de regular y semejante
extensión, Rivera Letelier puso a disposición de su incipiente lectorado la
vida pampina, las supersticiones de la vida minera y la mirada masculina sobre
el oficio más antiguo del mundo, con capítulos notables como el número 12, 16 y
17 donde se narran con pasión y buena pluma el temple de los mineros pampinos,
su pasión por el fútbol, las desalmadas desvinculaciones con “palomas de oficio”
y la gloriosa mesa de las oficinas salitreras en sus tiempos dorados.
Salvo que se trate de una persona ducha en la
lectura en castellano, que maneje con facilidad su vocabulario, es complejo
avanzar con normalidad cuando hay que detenerse casa tres líneas a revisar el
significado de un adjetivo. Y es que tanto ama el relator a la Reina Isabel que
no escatima en los más impensados adjetivos para crear en el lector no una
imagen, sino un verdadero concepto.
domingo, 29 de octubre de 2023
Opinión: Para acabar con Eddy Bellegueule por Édouard Louis
Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente. León Gieco.
La violencia tiene tantas maneras de
expresarse, la más directa es la agresión de A contra B, la agresión de A
contra A para herirse a sí mismo, o la agresión de A contra A para herir indirectamente
a alguien más o castigar pasivo-agresivamente. También, se puede encontrar la
violencia verbal, de clase, estructural y categorizarla bajo tantos parámetros
porque la vida misma es una revelación dolorosa.
Por su parte, el método universal de castigar a
lo que es distinto o se sale de la norma social es la violencia, una reacción
aprendida al temor que produce lo novedoso. Así lo señala Édouard Louis[1]
en Para acabar con Eddy Bellegueule (2014),
una novela autobiográfica cuyo tema central es la violencia, según él mismo lo
ha hecho saber en distintas entrevistas.
Desde pequeño, Eddy se descubrió a sí distinto
al resto y aunque no lo hubiera hecho, su entorno se lo haría saber. Criado
en una familia de clase baja, recibió las primeras miradas de reprobación de
sus padres y hermanos al ver un desplante cada vez más femenino en sus formas,
expresiones y palabras. También se lo haría ver la escuela, ese lugar que supone
ser un centro de socialización que los expertos en educación promueven tanto,
olvidando que puede ser a la vez un tabernáculo de crueldad entre pares, un
nicho de impunidad, un centro de tortura física y psicológica para estudiantes
de la diversidad y disidencia sexual, de otras razas u otros credos. Eddy
acabaría así por naturalizar la ridiculización y las agresiones, justificando
incluso que su orientación sexual tan evidente e indiscutible fuera un oprobio
a su hombría o virilidad.
Para acabar con Eddy
Bellegueule logra
remover consciencias y examinarlas, consulta una y otra vez la moral del
homofóbico al que tratamos de hacer desaparecer a medida que advertimos el daño
del silencio cómplice, el daño del prejuicio, el daño de no conocer la
compasión por los débiles. Asimismo, cabe destacar el rol ausente de los
profesores y celadores (inspectores de patio) en la defensa de los estudiantes
de la diversidad sexual perseguidos y agredidos por sus pares a causa de ser, a
causa de respirar, a causa de hablar; ¿quién defendía entonces a los Eddy
Bellegueule del crimen organizado que resultan ser las mafias de bullers y
agresores en las comunidades educativas en Francia, en Chile, en el mundo?,
¿quiénes actuaron en la impunidad burlándose y agrediendo a sus compañeros de
escuela premunidos del silencio cómplice de profesores, inspectores,
sostenedores?, ¿quiénes cargan en sus consciencias y cuánto pesan las
autolesiones y suicidios de las víctimas del bullying escolar?, ¿cuántos
advirtieron el daño que se estaba produciendo en los años noventa, dos mil o de
las últimas décadas y lo detuvieron a tiempo sin temor a ser calificados de
débiles o promotores de la homosexualidad o de la supuesta e inventada "ideología de género"?
Esta novela es exitosa en su objetivo, en
visibilizar un dolor que muchos llevamos dentro, una injusticia que no ha sido
correctamente reparada, un ataque a la dignidad del ser humano percutido desde
la moral heterosexual. Si bien, hay distintas opiniones del final de la novela,
es preciso considerar que al ser una autobiografía, el mismo autor es dueño de
mostrar hasta dónde quiera exhibir su dolor o bien, puede hacer de él un
enganche comercial para la próxima narración. Édouard Louis en una muestra de
entrega y lucha, rememora y desnuda los pasajes más dolorosos y violentos de su infancia y
adolescencia, sin reparar en la revictimización de recordar
la vergüenza que sintieron los demás de él o él mismo de sí, por cuanto, a causa
de esa enorme generosidad no hay otra conclusión que recomendar este libro y
etiquetarlo como prioritario en la próxima visita a la librería. ¡Gracias!
sábado, 28 de octubre de 2023
Opinión: El viento conoce mi nombre por Isabel Allende
Hay Isabel Allende[1]
para mucho tiempo más y así lo ha demostrado la icónica escritora
latinoamericana con el lanzamiento de su novela El viento conoce mi nombre (2023). Una vez más, la autora realiza
una entrega bañada de realidad y contingencia teniendo como tema central la
separación a causa de la violencia del Estado.
Es del más primitivo instinto que las niñas y
niños estén tomados de las manos de sus padres o tutores. Asimismo, el término prematuro
de este vínculo protector resulta traumático y deja efectos psicológicos en
ocasiones irreversibles. Sin embargo, esta lamentable disociación ha ocurrido y de ello no se
ha aprendido lo suficiente, incluso los tomadores de decisiones del mismísimo
Estados Unidos han caído en el error y horror de estas prácticas inhumanas.
Ocurrió durante el nazismo donde la separación de niños judíos de sus padres
era un medio de sobrevivencia y amor[2],
ocurrió en la frontera de México y Estados Unidos durante la administración de
Donald Trump y aunque no lo crean, el estado sionista de Israel aplica la misma
crueldad con las familias palestinas en medio del conflicto en la Franja de
Gaza.
Es lo que han atravesado Samuel Adler y Anita
Díaz, protagonistas de esta entrega, en tiempos y lugares distintos pero con la
misma sensación de abandono y desesperanza. Ambos han sido sacados de cuajo de
la vida de sus padres a raíz de la violencia estatal carente de toda empatía y
humanidad. Por otro lado, El viento
conoce mi nombre tiene un rasgo novedoso y es que una niña toma la palabra
de la narración en primera persona, lo que nos hará recordar a Papelucho y su inocencia, su tierna
manera de ver la vida y de procesar sus emociones; mientras en las poblaciones
más adultas reina la desesperanza y el sentido práctico, en las infancias
predomina la esperanza, la fantasía y la capacidad de asombro.
El texto tiene una estructura narrativa
dividida en personajes y tiempos que en la segunda mitad de la novela
convergerán. Antes de eso, si bien cada historia es autónoma y se puede
entender por sí misma, el lector se preguntará por qué se pasa sin más ni más
de Viena a Arizona y luego a El Salvador. Hasta allí, cada historia podría
parecer un cuento separado de otro, pero la experimentada pluma de Isabel
Allende conducirá la narración hacia un punto común en donde todo cobrará sentido.
Si bien los temas y los personajes de Allende
tienen puntos en común entre sus novelas, según ella mismo ha comentado, es de
su interés escribir sobre el papel de las mujeres en distintos tipos de
sociedades, enfrentadas a dilemas económicos y premunidas de un común
denominador: la resiliencia. Esta novela no es la excepción, son las mujeres
las articuladoras de los pasos frente a la adversidad, las que toman decisiones
y buscan soluciones.
Aunque El
viento conoce mi nombre no es la novela icónica de Isabel Allende, no
decepciona. El talento narrativo está intacto pero la técnica se ve afectada
por la rapidez de los hechos narrados, es como si se estuviera oyendo un audio
con velocidad 2x, como si hubiera una necesidad externa de narrar en menos de
cuatrocientos páginas una novela que por los hechos históricos podría haber
aportado más al debate sin caer en el exceso de relleno y personajes planos.
Ese es el problema que surge cuando detrás de una historia prevalece más la
presión de una editorial que la narración en sí misma; una historia
contingente, un título pomposo y por favor, no vayas a ponerte ingeniosa Isabel que
más de cuatrocientas hojas encarecen la producción, en fin, porque qué importa
el proceso creativo, la emoción y la trascendencia del personaje en un best seller. Muy poco.
Opinión: Tu cerebro por Amanda Céspedes
Toma trabajo abordar la literatura no
narrativa, cómo describirla, cómo asirla sin que quede trunca y es lo que me
sucede con Tu cerebro (2013) de la
neuropsiquiatra chilena Amanda Céspedes[1].
Algo se hará.
Tu cerebro invita al lector a conocer la
importancia de este órgano vital y fundamental en la regulación del
comportamiento humano así como en la evolución de nuestra especie. No obstante,
sirve de gran apoyo para quienes transiten por la preadolescencia y
adolescencia (y a quienes convivan con ellos), pues les hace entender aspectos
claves de la regulación hormonal, el autocuidado, las tentaciones y un mundo
que comienza a ser visto desde una perspectiva desconocida e inevitable.
El aporte que hace Amanda Céspedes es inconmensurable.
Práctica, concisa y pedagógica apela al lector a salir de las miradas
tradicionales o menos informadas sobre el tránsito de la niñez a la juventud de
manera tal que éste se transforme en un proceso acompañado y respetado,
entregando herramientas de gran ayuda para que los adolescentes se autorregulen,
conozcan sus límites, las consecuencias de sus actos y en especial, se respeten a sí mismos y su
entorno.
Pasando por conceptos psicológicos y
estadísticas, Tu cerebro aporta
importantes datos y análisis científicos sobre la salud del cerebro, el consumo
de alcohol, marihuana y la calidad del sueño entre otros aspectos más. Es una
lectura cautivante que cuesta dejar y apenas se termina un capítulo nos
arrimamos al próximo de inmediato, no al otro día o semana. Sin duda que a
quienes tienen hijos, son adolescentes o conviven con ellos les hará más eco
que a quienes no, pero también es una lectura pensada en todo tipo de público
pues sus datos permiten que muchos adultos le den vuelta a su propia adolescencia,
a sus errores y aciertos; también es de gran utilidad para profesores,
trabajadores sociales, asistentes de la educación o asesores del hogar que a
diario realizan la extenuante labor de tratar con nuestros preadolescentes y
adolescentes, a su vez dominados por la inexperiencia y un flujo desconocido de
hormonas y emociones. No digan que no se les avisó, ¡a proteger el cerebro!
martes, 17 de octubre de 2023
¿A dónde?
¿A dónde se van a morir los amores que fracasan?
¿Será que se evaporan de la memoria emotiva?
¿O se los devora un nuevo amor de luna nacarada?
¿A dónde se van a morir los amores que no nacen?
¿Se les hace una ceremonia, un luto o reencarnan?
¿O cual planta rebrotan si en sus raíces una lágrima cae?
Un hueco detrás de la pared
Si hubiera un hueco detrás de la pared
donde guardar secretos y emociones
lo llenara de los sueños que una vez abracé
de tus ojos mirando el suelo, de ilusiones
de rimas rebuscadas, de errores no forzados
de lágrimas y de risas, de cien mil canciones.
Y tus pasos no son más que burbujas volando,
esquivas, delicadas, volátiles y efímeras.
Seguirlos es abrazar sin pausa una pasión ígnea
que no deja otra cosa que mi corazón extasiado.
Yo pusiera en este hueco oculto el color de tu piel morena
como quien guarda en su memoria el olor de un momento feliz
y lo acompañara de mi expresión disfrazada y terca
y lo cerrara para juntarles en eternidad, en primaveras sin abril.
Porque mil veces podremos jugar a los desconocidos
y muchas más huir como un pájaro asustado
Pero sólo somos más ingenuos que la ilusión de un niño
frente a un karma que mil veces más nos cruzará los caminos.
sábado, 30 de septiembre de 2023
Opinión: Cien años de soledad (1967) por Gabriel García Márquez
Se precisa de descaro para opinar sobre una novela de la literatura universal, un retrato del siglo XX latinoamericano, sobre un premio Nobel de las letras bajo la mirada de una opinión no experta. Como dicen mis amigos, quién es uno finalmente.
Hay tantas preguntas que formularse antes y después de leer Cien años de soledad [1] como por qué cien, por qué soledad, por qué se repiten los nombres, por qué gusta tanto una novela triste y desolada, pero son las respuestas a estas interrogantes las que pueden hacer que el lector esté evocando la magia de Macondo para siempre.
Dado que se trata de una historia nutrida de
personajes, generaciones y años, para reseñarla como merece se requiere tomar
distancia de la lectura inmediata a fin de juzgar sobre lo general y huir del
detallismo que podría resultar agobiante para mi mala memoria. Los Buendía son la familia fundadora de la aldea de Macondo, ubicada en algún lugar de El
Caribe y le afecta una suerte de pecado original o karma: el incesto. El matrimonio
de Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía procrea con el miedo de engendrar
seres humanos con cola de chancho puesto que son primos, aun cuando sus hijos nacen
sin aquella deformación genética, sin embargo, la atracción entre la misma
sangre se transformará en un patrón de conducta ya que con o sin conocimiento
los miembros de la estirpe Buendía se acercarán como el hierro a un magneto.
Otra característica que destaca en Cien
años de soledad es que se rompe con una regla de la narración de
diferenciar a los personajes en carácter y físico, no obstante y como si los
padres sufrieran de una incapacidad creativa repiten en todas las generaciones
de recién nacidos los nombres de Úrsula, José, Arcadio y Aureliano con pequeñas
modificaciones que permiten no perder el hilo de la historia,
aun cuando ello requerirá de una mínima concentración. La regla de esta novela
era que los Aurelianos y los Arcadios tuvieran personalidades muy parecidas, los
primeros eran tranquilos, introvertidos y les rodeaba un hálito de soledad,
mientras que los segundos eran de fiestas, conquistas y extrovertidos, al punto
que se instaló en la historia la teoría de que Aureliano Segundo y José Arcadio
Segundo se habían cambiado los papeles tantas veces que un día ya no supieron
quién era quién y quedaron con las personalidades del otro para siempre.
También abunda en Cien años de soledad el realismo mágico, una corriente literaria
donde lo imposible o inverosímil es parte de lo cotidiano como Mauricio
Babilonia cuya llegada o cercanía es anunciada por mariposas amarillas, lluvias incesantes de cinco años o una ciudad inundada de flores el mismo día en que murió su fundador, la
interacción de vivos y muertos, la ascensión al cielo de Remedios la bella y
más. También lo mágico es acompañado por una realidad bañada de guerra,
envidias, ejércitos, corrupción y explotación. Esta novela ilustra o recrea un
paralelo a las sociedades latinoamericanas del siglo XX invadidas de guerras
civiles sangrientas entre ejércitos poco inteligentes de liberales y
conservadores y la sempiterna cooptación de los medios de
comunicación a manos del poder económico, el relato de la historia y su
difusión en la voz de los ganadores o poderosos, el miedo e indefensión de los
humildes, la irrupción de la modernidad en la economía y la mala memoria
histórica de los pueblos que olvidaron a los tres mil trabajadores bananeros asesinados
por el ejército en plena huelga, guiñando al concepto de la verdad oficial. "Seguro que fue un sueño",
insistían los oficiales. "En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni
pasará nunca. Este es un pueblo feliz". Así consumaron el exterminio de
los jefes sindicales.
Cien años de soledad es una obra que raya en la metáfora
al nivel tal que puede aplicar a cualquier país de América Latina o del tercer
mundo en sus periodos más oscuros. Es una narración bañada en técnica
narrativa, vocabulario, creatividad y una eficiencia de contar que los reductos
filosóficos más rebuscados son expresados con simpleza por personajes a la vez
muy complejos. Se mezcla bien lo político, lo moral, lo pasional y la
brutalidad sin dejar jamás de transmitirse la sensación de vacío y soledad que
envuelve a los Aurelianos y las mujeres Buendía a lo largo de cien años.
Por último, hay personajes que me causaron
mucha fascinación y si ya leyeron este imperativo literario latinoamericano,
quisiera saber si les pasó igual con El Judío Errante, Francisco El Hombre, El
sabio catalán, Visitación y Mauricio Babilonia. Desde luego, la invitación a no
morir sin haber leído esta obra universal está extendida, y en mi opinión es un
relato que genera una relación obra-autor llena de misterios como Leonardo da
Vinci y Gioconda o Miguel Ángel con la Bóveda de la Capilla Sixtina y la
Creación de Adán. Ritmo, pasión y técnica resumen a Cien años de soledad que por cierto, está disponible en formato e-book.
[1]https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez
martes, 26 de septiembre de 2023
Opinión: Temporada de huracanes (2017) por Fernanda Melchor
Jugando, un grupo de niños encuentra
casualmente el cadáver de la controvertida Bruja, cuya muerte es el desenlace de una serie de hechos que
rozan en la decadencia del ser humano. La Bruja
es un personaje complejo, construido de sus experiencias, malos tratos y una
historia oscura, a la que recurren los habitantes de La Matosa en situaciones
desesperadas, a solicitar encargos, amarres y más. Luego, la narración da paso
a otros personajes como Norma, Luismi, Munra, Chabela y Brando, en cuyos
destinos está la Bruja y por cuanto,
se deduce que los motivos que les unen a ella no son precisamente de mucha
cristiandad.
En Temporada
de huracanes se mezcla la maldad, el lado más oscuro de la pobreza, la
ignorancia, el machismo, la homo y transfobia, narradas de una forma tal que es
imposible huir a su lectura, inevitable como escapar de un huracán de crueldad
y dolor. Parece que la autora no conociera los puntos aparte, no hay pausas, la
estructura del texto es extenuante por su extensión al no haber otra separación
que los capítulos, pero también por el desgaste emocional de la narración.
Es un texto necesario para estos años, una
historia que destapa todo aquello que cubren las luces, las poses rebuscadas de
las redes sociales, las frases fáciles del mindfulness y la fingida configuración
de nuestras vidas detrás de una pantalla. Cualquier meme de manual que busque
justificar y aliviar la miseria de nuestras vidas no puede contra la potencia de Temporada de huracanes que desnuda con facilidad
la fragilidad de la sociedad moderna mexicana o cualquiera otra occidental;
violaciones no denunciadas, niñas sexualizadas, abortos clandestinos e
inseguros, consumo problemático de drogas, violencia infantil, vulnerabilidad y
más vulnerabilidad.
Creo que esta novela es necesaria pero no
recomendable para niños o adolescentes, puede ser una terapia para quienes
lamentablemente hayan pasado por estas sórdidas situaciones y requieran un
apoyo para encontrar las palabras que les permitan identificar su herida, el
dolor que ella provoca y una forma de cicatrizarlo. Esta novela está disponible
en formato e-book y fue recomendada
por el booktuber Diéresis o Crema en
su canal de Youtube.

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