Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)
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martes, 19 de febrero de 2013

Mi mejor amigo

Creo que tendré muy (muy) en cuenta la invitación de por vida que los Rojas Alarcón me hicieron a su familia y casa en Freirina. No sé si la generalización sea adecuada o si el prejuicio positivo de que todos los habitantes del Valle del Huasco son seres muy cálidos sea válido, pero me saco el sombrero ante la amabilidad y generosidad de la gente del mejor de mis amigos, Ignacio. 

Ignacio, es un amigo muy celoso del resto de los otros. Pero es una prerrogativa que sólo le concedo a él por ser un hombre que ha demostrado amistad y lealtad incondicional. Siempre que tenemos la oportunidad de compartir me saca en cara que cómo pude escribirle un poema a Dayán y no a él, ¡pero eso fue hace más de 5 años! (aún se acuerda). Muchas veces se refiere de forma irónica a 'tu amigo Mario, tu amigo Diego, tus nuevos amigos de Santiago', pese a que conoce mi lealtad e incondicionalidad. Nos conocemos desde el 2005 cuando ambos entramos a estudiar al Liceo Católico Atacama a nuestro primero medio. Él era un adolescente tímido, oriundo de Freirina entre meros copiapinos -capitalinos de la región- mientras yo era un adolescente a veces introvertido y otras, extrovertido a quien de todas maneras nadie tomaba en cuenta. Terminando segundo medio Ignacio decidió volver a su casa y terminar sus estudios en Vallenar pese a que todo el curso le rogó para que no lo hiciera, finalmente todos terminamos extrañando a nuestro Frei, Freiri o Freirina. Ignacio se fue y yo sentí mucho la ausencia de aquel único amigo que mi personalidad me permitió hacer, sin desmerecer el cariño que aún tengo por el resto de mis compañeros de curso a pesar de tanto, del espacio y tiempo.

En aquellos años usábamos Messenger para comunicarnos o bien yo iba a alguna casa que tuviera teléfono de red fija y podíamos conversar por horas. No sé bien cuánto tiempo pasó para que nos volviéramos a ver, me imagino que cerca de un año en que me imaginaba cómo estaría, si habría crecido, adelgazado o engordado. Y antes de que yo empezara a olvidar las facciones de este buen amigo (porque jamás actualizaba sus imágenes de avatar en Messenger) apareció Facebook. Cuando me acostumbré a la ausencia de Nacho ya habían pasado algunos meses de que empezara el tercero medio, él se había afianzado en su nuevo curso y fue muy querido en poco tiempo hasta el punto en que participaba en festivales, actos y las chicas se lo peleaban. Le hizo muy bien el cambio, me alegro mucho por él y concuerdo con sus aseveraciones: se fue a tiempo, aprendió todo lo que tenía que aprender, ni un minuto más, ni un minuto menos. Ya no recuerdo bien en qué estaba yo, ni enamorado de quién, por suerte tenía la amistad de María José (mi Pepa) a quien la vida también expulsó de Copiapó en 2008. Terminando aquel año, rendíamos la PSU y los resultados de esa prueba fueron un punto de inflexión para mí: al tiempo en que yo optaba por la burocracia del Estado en Santiago, él volvía a Copiapó para estudiar Pedagogía en Inglés y convertirse en profesor en la Universidad de Atacama. Cuando la Escuela de Gobierno y Gestión Pública se va a paro y puedo venir a pasar esos días a mi casa, nos podemos ver en los almuerzos que preparo para agasajarlo. Mi papá y mamá lo quieren mucho, se lleva muy bien con mis hermanos. Le caigo muy bien a su novia –espero-.

Llegué cerca de las once de la noche a uno de los terminales de buses de Vallenar mientras aguardaba Ignacio mi llegada y partimos hacia el oeste, Freirina. Ya no había tanto olor a chancho, sin embargo, Agrosúper sigue siendo tema de conversación en las familias de la comuna. Era 14 de Febrero y por ello es que fuimos a buscar a sus padres al centro luego de que la municipalidad organizara un espectáculo para los enamorados, junto a ellos nos dirigimos a casa en donde me recibieron con fuerte abrazo y las palabras de siempre: bienvenido, estás en tu casa, puedes hacer lo que quieras, si te da hambre puedes comer de todo mientras nos tomábamos un café e Ignacio calentaba el aliado en el microondas. 

Terminada aquella comida que me arrebató el hambre que sentía, partimos a buscar a su hermana Dhayizka y a sus primas, no las pude conocer la vez anterior. Excelente experiencia sobretodo con su hermana con quien tuvimos a bien congeniar. Imaginen: Ignacio se puso celoso, en las típicas rencillas domésticas de todo hogar me reclamó que no le diera la razón a su hermana. Yo soy tu amigo, ella no. Fuimos a un asado luego en donde conocí a la tía Chata -un amor ella-, me tomé una cerveza mientras conversaba con Fernando, Keila y varios más. Luego llegamos a Huasco para ir a dejar a Dhayizka a una celebración, la discoteca se veía entretenida, pero hacía mucho calor dentro según oí y tocaban música axé. El sueño de las tres de la madrugada impidió quedarme, el bolsillo también.

Al día siguiente nos fuimos a la playa Los Toyos, una comunidad ecológica a pocos kilómetros de Huasco Bajo, agradables temperaturas y hermosas playas. Realmente disfruté mi estadía entre largas conversaciones, trasnoches agradables y el cielo plagado de estrellas que incluso me tomé algunas piscolas. Una vez iniciado el segundo día en la playa -a las dos de la tarde- almorzamos y fuimos a hacer dedo para que nos llevaran a Huasco Bajo y allá tomar micro hasta llegar a Freirina y dar en el gusto a un capricho de mi amigo: ir a buscar las bicicletas y volver en ellas aunque más que complacer a Ignacio, lo hice para hacer ejercicios y encontrar alguna manera de bajar los kilos que me sobran, pero no lo logré, comí mucho. Los automovilistas eran tan amables que incluso si uno los hacía parar y no podían llevarnos se detenían a darnos explicaciones, incluso sin conocernos, finalmente alguien de muy buena voluntad nos llevó de vuelta al paradero. Cerca de 30 kilómetros encima de la bicicleta, con el viento en contra, nos permitieron llegar a destino luego de una hora y media. Llegué a bañarme, aunque sólo unos minutos porque el oleaje era demasiado bravo en Los Toyos y el agua estaba muy fría, eran alrededor de las ocho de la tarde y el sol se despedía rápidamente. Nos esperaba de regreso un Raúl Rojas padre preparando la parrilla para comer sabroso asado. Luego de algunos tragos no supe más de mí, de todas maneras estoy entero y no estoy en Youtube.

Volvimos a Freirina para poder llegar a buena hora al Festival del Velero 2013 en Huasco, el primer día estuvo Mario Guerrero y Manuel García como platos fuertes y se presentaron 12 canciones a la competencia, al día siguiente vimos a la Sonora Barón (lo mejor de la noche en mi opinión), a los Juan Lennon Band -autóctona- y a los autodenominados pop-cebolla: Los Vásquez. Además se presentó Carolina Soto quien conducía el certamen junto a un conductor de la zona. El participante de María Elena ganó la competencia interpretando Dueño de nada de José Luis Rodríguez. Muy buena iniciativa, el público fue en su mayoría muy respetuoso. 

Al día siguiente terminó mi estadía con los Rojas Alarcón, esta vez no estaba 'Champita' como le dicen a Raúl Rojas hijo, ni Benjamín, ni Fernanda. Con mi tío Papo alcancé a compartir apenas una once. Ese día había llegado Jaqueline, novia de Ignacio, por fin la conocí a pesar de vivir en la misma ciudad, muy simpática y atenta. Antes de volver al terminal, Ignacio me llevó a conocer la parcela de su familia que para sorpresa mía tenía una acequia, algo que anhelo desde siempre, tener una acequia en el patio de mi casa. Los membrillos, olivos, damascos, los perros y gatos expelían el revitalizante olor a campo, a tierra, un olor a verano y tradición. Las hojas de los árboles están apestadas le dije a Ignacio, quedan así por el humo que llega desde Guacolda y la CAP, imagínate cómo va a quedar si se aprueba Punta Alcalde en Huasco, me contestó. ¡Qué pena! Después de que la tía Chata nos sirviera helado emprendimos la vuelta a casa por mis maletas y mientras manejaba Ignacio, me indicaba: acá veníamos nosotros a tomarnos los caminos para que no entrara la policía ni los camiones de Agrosúper, hasta que por fin los echamos, en esa casa nos escondíamos cuando venían los carros de Carabineros, mis papás se desilusionaron por completo del gobierno de Piñera pese al apoyo que le han brindado siempre a la derecha, se dieron cuenta de cómo eran las cosas, me comentó. 

Cuando llegué a la casa para despedirme tuve la oportunidad de hablar por teléfono con Benjamín, sobrino de Ignacio a quien conocí en mi anterior visita en donde me catologó como el tío Diego. Hola sobrino, cómo le va, le pregunté para que me contestara con tierna voz que bien y preguntándome que por qué me iba a Copiapó si yo era de Santiago. ¡Aún recuerda donde estudio el adorable niño!, me dijo además la ruta para irme: primero tiene que irse a Vallenar, después a su casa de Copiapó y después de allá se va a Santiago. Me dejaron la invitación abierta con un ven cuando quieras, te esperamos, llámanos cuando estés en Vallenar y te pasamos a buscar. En el terminal esperé al bus cerca de treinta minutos hasta que de repente se me acercó Loreto, ex compañera de la enseñanza básica junto a su hija: nos vinimos en el mismo bus. Y me conversó las dos horas de viaje, sin parar, conversamos y recordamos con risas nuestro paso por la escuela hasta que salimos de octavo básico. Nos acordamos de todos y decíamos: él o ella tiene tantos hijos, en resumidas cuentas, sólo tres o cuatros compañeros aún no somos padres ni madres ni nos hemos casado. ¡Ni lo sueñen! Es que ella es Géminis, por eso es que habla mucho pensé y recordé a mi compañero de viaje Copiapó - Vallenar: no me conocía y me conversó todo el camino, un sureño de casi cuarenta años que me contaba de todo como si fuera mi mejor amigo. Quizás también sea Géminis. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA - MOVIMIENTO SOCIOAMBIENTAL DEL VALLE DEL HUASCO

Freirina, 28 de Diciembre de 2012

Ante el anuncio formal hecho por la empresa Agrosuper de cerrar su proyecto de forma indefinida en Freirina, y la ratificación hecha por el Directorio junto al anuncio de no recurrir al Consejo de Ministros para obtener una RCA bajo sus condiciones, el Movimiento Socioambiental del Valle del Huasco declara:

1.- Lo que se ha logrado hasta ahora es fruto de la organización, la inteligencia y la unidad de la comunidad. Expresamos nuestro reconocimiento a la valiosa y decidida movilización de hombres y mujeres, adultos, jóvenes y niños en defensa de nuestros derechos y dignidad como habitantes del Valle del Huasco. Hemos tomado en nuestras manos la defensa del territorio, de la salud y de nuestras vidas ante el abandono de parte del Estado de su obligación de brindarnos la debida protección que como seres humanos y ciudadanos nos merecemos.

2.- Agradecemos también la decidida y valiosa solidaridad expresada por la inmensa mayoría del país que reconoce la lucha de una comunidad organizada que ejerce su legítimo derecho a hacerse respetar, porque las personas estamos antes que el lucro y que los intereses de las grandes empresas.

3.- La suspensión del bloqueo de la carretera C-46, responde a una decisión por parte de la asamblea, pero en ningún caso significa el fin de nuestro proceso histórico de movilización, sabemos cómo actúa el gobierno y la empresa, por este motivo permanecemos vigilantes y preparados para seguir manteniendo la defensa de nuestro territorio.

4.- Entendemos como una maniobra y un acto desesperado por parte de la empresa el intento de dividir a la comunidad a través del despido masivo de sus trabajadores. Dicha actitud demuestra el poco valor que esta empresa tiene por las personas, por el medio ambiente y por la organización e interrelaciones de nuestros vecinos.

5.- Exigimos al Gobierno que no siga intentando imponer por la fuerza y la represión un proyecto altamente contaminante y rechazado mayoritaria y categóricamente por la comunidad por ser inviable en nuestro Valle. Mantener esta postura que privilegia ideológicamente los intereses privados por sobre la vida de las personas, lo hace único responsable de todo lo que ha ocurrido y pueda ocurrir.

Es la propia empresa la que ha ratificado que no seguirá con su proyecto en Freirina. Es, además, la misma clase política la que ha reconocido que el proyecto Agroindustrial Valle del Huasco desde un comienzo fue mal planificado y mal ejecutado, por lo cual nos han dado la razón de sostener su absoluta inviabilidad. 

6.- Por esta razón emplazamos al Gobierno a ANULAR Y REVOCAR DE INMEDIATO TODA AUTORIZACIÓN O RESOLUCIÓN que daba continuidad a este proyecto, y DECRETAR EL CIERRE DEFINITIVO DE SUS PLANTAS, declarando LA IMPOSIBILIDAD DE QUE ESTE TIPO DE PROYECTOS SE PUEDAN VOLVER A INSTALAR EN NUESTRO TERRITORIO.

7.- Denunciamos que el puerto de Huasco nuevamente esta amenazado por la muerte y la devastación, ya que el gobierno haciendo uso de la institucionalidad aprobó forzosamente el proyecto termoeléctrico Punta Alcalde, el cual fue previamente rechazado en las instancias técnicas de evaluación. La aprobación por el Consejo de Ministros es una decisión política que sólo favorece intereses privados de grandes empresas, sin considerar la salud y la vida de las personas que habitamos este valle. La comunidad rechaza tajantemente esta aprobación lo que se demostró en el coraje y determinación con que la comunidad de Huasco enfrentó a las fuerzas represivas del Estado.

8.- Le recordamos al Presidente Piñera sus palabras anunciadas durante su discurso del 21 de mayo en donde señala que el valle del Huasco vive una tragedia ambiental, sin embargo, ha condenado a nuestro territorio a ser una zona de "sacrificio ambiental".

9.- A pesar de la existencia de decretos en donde se declara el agotamiento de la cuenca del río Huasco, denunciamos que se siguen entregando derechos de agua a privados, incumpliendo y actuando una vez más de manera mentirosa y cobarde frente a la comunidad.

10.- Por ultimo declaramos que nuestra comunidad se mantiene organizada, informada y movilizada en defensa de nuestro Valle del Huasco y de nuestras vidas.

MOVIMIENTO SOCIOAMBIENTAL DEL VALLE DEL HUASCO

sábado, 25 de agosto de 2012

De paseo en Freirina y el Valle del Huasco

Dedicado a los Rojas Alarcón por su inmensa hospitalidad y cariño.


Incluso soñé con que Ignacio me llamaba por celular para decirme que iría a almorzar a mi casa y que debíamos encontrarnos en la Biblioteca Pública de Copiapó a las 12 del día tal como lo previmos con anterioridad. Tanto fue mi sueño y cansancio que al abrir un ojo y antes de que fuera demasiado tarde lo llamé para avisarle que no iría a leer y que prefería que llegara directo a mi casa. Él me respondió que no me preocupara porque también tenía sueño y aún no se levantaba, que no olvidara que ese día o el siguiente nos íbamos de viaje a Freirina, su tierra. ¡Verdad! Me había invitado a conocer su casa y familia. Luego de almorzar nos dispusimos a ir al centro a comprar los pasajes. Viernes ocho de la noche y camino a Vallenar por dos horas para abordar el auto con que su hermano nos esperaba para ir a Freirina junto a su pareja Fernanda. 

Alrededor de las once de la noche nos dirigíamos de la ciudad de Vallenar hacia Freirina y en el camino Ignacio y Raúl, su hermano, me indicaban los lugares en que hubo barricadas y se quemó uno de los vehículos de la policía por los manifestantes que protestaban en contra de le fetidez que emanaba de las plantas de cerdos de la empresa Agrosúper. Hasta ese momento, para mí todo lo que me contaban se reducía a lo que oí en la radio o a las imágenes de la televisión, era de noche y no podía hacer mucho. Ni abrir las ventanas quisieron para evitar el desagradable hedor a chancho. Ya en casa conocí a los padres de mi anfitrión, aunque ya conocía a la tía Charo, había pasado años desde que no nos veíamos así que fue la segunda vez. Don Raúl me saludó con un abrazo: los quise de forma inmediata. Luego llegó Benjamín, el sobrino de Ignacio que rápido me preguntó: ¿Cómo se llama usted tío? ¿Usted sabe que el tío Nacho se va a casar con la tía Yako? Cuando volví a Copiapó ya tenía un sobrino y un lugar donde quedarme si es que volvía a esas tierras donde se junta el frío y el calor de Chile. Después de comer y tomar té supimos que Fernanda y Raúl irían a una reunión con sus amigos y amistosamente nos invitaron y amistosamente aceptamos ir, pese al sueño y cansancio. Al salir sentí el olor a chancho, pero conocí su real intensidad a los dos días venideros cuando dimensioné todos los kilómetros que debe viajar por el aire para llegar a las casas de manera penetrante. Afortunadamente no soy asquiento como para correr a vomitar, pero hay personas que sí lo son y que se afectan por este problema no sólo del ámbito de la dignidad, sino también de la salud. Entre otras cosas lo pasé muy bien con los amigos de Raúl y Fernanda, noche de karaokes, cueca y saya. 

Debido a la hora en que nos dormimos, alrededor de las seis de la mañana, despertamos a la hora de almuerzo. Me avergoncé de haber mostrado la hilacha tan rápido, pero qué se le iba a hacer, los Rojas Alarcón son pura comprensión. No recuerdo bien si fue en la noche en que llegué o a la hora del almuerzo en que conocí a mi nuevo tío, mi tío Papo, un caballero muy respetable y culto, agradable de quien jamás olvidaré cómo se tomó de un puro trago un pequeño vaso de pisco sin chistar y destilado. Eran los días de los Juegos Olímpicos en Londres y él sabía de todos los deportes, sus nombres y récords como quién se sabe cuántos días tiene cada mes. Luego de almorzar nos encaminamos al auto y partimos a conocer el Puerto de Huasco pasando por Huasco Bajo, hasta llegar a las inmediaciones de CAP y de la Termoeléctrica Guacolda que hace años viene contaminando el valle y a la población que no dista demasiado de allí. Ahí mismo un barco de Japón exportaba o importaba algo cuyo nombre ya no recuerdo.

En las imágenes de la izquierda se refleja parte del último párrafo en relato. Eso es lo que vive la población huasquina de forma diaria y la fauna marina yo puedo imaginarla muerta o casi inexistente debido al cambio de temperatura constante de las aguas cuando son devueltas al mar a altas temperaturas. De aprobarse el proyecto de Termoeléctrica Castilla este será el panorama para los habitantes del Valle de Copiapó que dicho sea de paso ya está desertificado y sin río.
Posterior a tan desalentador panorama cogimos rumbo hacia la caleta donde nos servimos una empanda de mariscos y otra de queso. Mucho frío y humedad a las seis de la tarde pero no fue suficiente para evitar las ganas de subir al faro y mirar el mar desde una altura vertiginosa; ya arriba me imaginaba y pensaba hacia donde caería el faro en caso de terremoto o fin de mundo, al cemento o al mar. De vuelta a casa la tía Charo nos esperaba con más empanadas de queso y fue de visita el niño Cocó y la niña Bárbara, amigos de Fernanda y Raúl con quienes compartí la noche anterior. En la mesa no entrampamos con fábulas, mitos, leyendas y penaduras entre las cuales oí una nueva versión de La Llorona y me enteré de la existencia de El Duende de la Campanilla que todos, a excepción mía, aseguraban haber visto. De mi parte hablé de La Llorona versión Copiapó y de las carretas, del burro que se alarga, del Alicanto y de experiencias paranormales propias e impropias. Qué día agradable aquél. Benjamín jugaba por mientras con su amigo Cristián. No estoy seguro pero creo haberme dormido temprano ese día en que el olor a cerdo se me hizo secundario.

Al siguiente día tomamos desayuno mientras nos  se cocinaban unas ricas lentejas a la hora de almuerzo. Don Raúl tenía la tarde libre, pero por mientras con mi sobrino Benjamín nos dedicamos a leer cuentos y enciclopedias, y por eso espero haber sembrado en él las ganas de aprender a leer. Hasta que estuvo listo el almuerzo de la tía Charo y no pude creer que Ignacio fuera tan mañoso para comer legumbres. Cuando va a mi casa de Copiapó come de lo que haya, todo y siempre dice que está rico. Mi mamá lo quiere, en realidad toda mi familia, incluso me retan cuando cocino comidas inventadas y le convido a Ignacio, pero él dice que está todo rico e incluso me pide la receta. Debe ser porque siempre le dije que en mi casa mi mamá se enojaba si rechazaban la comida, lo que es mentira, porque el que se enoja en esas ocasiones soy sólo yo. No es enojo en realidad, es otra cosa parecida a la reprobación. Finalizado este espacio de mi peor defecto, el egocentrismo, nos preparamos para ir a conocer más del Valle del Huasco y partimos con don Raúl, la tía Charo e Ignacio a conocer el centro de Freirina para después adentrarnos en los parajes que embellece el fenómeno del Desierto Florido atacameño con sus añañucas y cactus inmensos. Una vez atravesado el Río Huasco llegamos a la casa de la señora Mila, que vivía de sus animales y seguramente del aporte de algunos de sus hijos, era una casa rosada a la que no habíamos atinado a bajar, pero la curiosidad fue más fuerte. La fuimos a saludar a ella y su hija, una mujer de casi cuarenta años. Lo que más me sorprendió fueron sus numerosas y enormes gallinas; cuando vimos a la señora Mila, ella estaba preparándoles la comida e incluso me confundió con Raúl, qué grande está me dijo. De pronto llegó a nuestro lado un gato y creo que es el más hermoso que he visto alguna vez, un pelaje gatopardo que daba la impresión de ser un fondo plateado y rayas negras. No recuerdo su nombre, pero a veces la gente no les da nombre a sus animales, ¿para qué? si basta con decirles cuchito chuchito o hacerles sonar la comida de pellets y llegan. Terminada la visita donde la señora Mila nos dirigimos a conocer el sector en que la empresa Agrosúper instaló las plantas de producción y alimento de chanchos.Por el camino no había olor y todo era muy rural y conmovedor para alguien que se acostumbra a vivir en el cemento: caballos, vacas, riachuelos, canales, burros, etc. Nos detuvimos y bajamos en el Río Huasco a tomar fotografías mientras don Raúl bajaba a la ribera para cortar algunos berros y comerlos en la ensalada. Cuando nos adentramos camino a las plantas comenzó a emanar el olor a cerdo, pestilente y penetrante y a medida que nos acercábamos por el camino público nos seguían de más cerca una camioneta con guardias y vigilantes en su interior pensando que éramos periodistas. Cuando hablamos con funcionarios de manera amable, ellos se dirigieron a contarnos de lo decepcionado que estaban de la empresa que había prometido empleo local pero cada día llegaba un santiaguino más al sector. En noticias de hoy, oí por Radio Bío Bío que Agrosúper será quién pague y encargue un estudio para evaluar los avances en materia medioambiental y si se ha disminuido el impacto negativo del traslado de los chanchos a la zona, ¿pero qué estudio puede ser serio y gozar de validez si se da la figura de juez y parte? Creo que ninguno. El ministro de salud Jaime Mañalich ordenó a la firma llevarse los cerdos de la zona en seis meses y los habitantes ya están perdiendo la paciencia. Al retirarnos del lugar nos fuimos al área de Hacienda Atacama a visitar al Paisano, hermano de la tía Charo porque tenían que dejarle unos medicamentos para el tratamiento de su pierna. En la pieza del Paisano había otro gato: el Lulo. El sector debe caracterizarse por tener gatos bellos. El Lulo tenía un pelaje que era claro en la punta de cola y se iba oscureciendo hasta llegar a ser café oscuro en la punta de la nariz, un espectáculo de felino que además no era lobo ni arisco. Pero lo entretenido de Lulo es la historia de su nombre porque cuando llegó donde el Paisano creyó que era hembra y la llamó Lulú hasta el día que se encontró con la sorpresa de estar travistiendo al animal inconscientemente. Nos despedimos del Paisano y llegamos a la casa de la señora Eva. Estábamos todos ya un poco cansados, pero adivinen: ella también tenía gatos bellos y decidí que ese era un presagio de día de suerte. Cuando entramos ella nos saludó y corrió a poner la tetera a hervir para que tomáramos té junto a su esposo, conocido por su afición a criar caballos. Pero nos debíamos ir rápido por alguna razón. Debió ser que el chofer Ignacio ya estaba cansado de tanta vuelta y además hacía frío. Nos marchamos con la sensación de tener hambre. De vuelta en casa, don Raúl y la tía Charo prepararon los huevos frescos que nos había dado la señora Mila y tomamos té felices y contentos. Al otro día debía volver a Copiapó y la noche se me fue cantando y conversando con mi amigo Ignacio, los pasajes eran para las once de la mañana y a las nueve ya debía estar en pie. Nos dormimos cerca de las dos de la mañana. Ya en Vallenar dimos un breve paseo en auto hasta llegar al terminal en donde nos abordaron unas gitanas, el bus demoró en llegar y por mientras Ignacio se puso a conversar con ellas cuando un chofer de buses la instó a lavarle la cara a su niño -que a decir verdad estaba en pésimas condiciones higiénicas- en los baños lo cual fue contestado con un 'nos cortaron el agua paisa'. Llegó el bus y con él se terminaba mi estadía en el Valle del Huasco, un bello paraje que merece respeto y cuidado. No quería despedirme de mi amigo, pero era hora de emprender un nuevo viaje.


Vista al mar desde el faro
Gallinas de la señora Mila
Postal del faro de Huasco
Municipio de Freirina

Traslado de cerdos
Río Huasco
Antiguo estanque



Burros a medio camino

Caballos y atardecer
Ignacio Rojas