Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)
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domingo, 4 de agosto de 2024

Opinión: Lecciones de Química por Bonnie Garmus




Feminismo, resiliencia, química, pasión, comida, perros, maternidad, carrera, luto, remo… ¿cómo refundir todos esos conceptos en una novela?, ¿cómo escribir una novela conceptual con tantos elementos dando vueltas? Eso me gustaría preguntarle a Bonnie Garmus sobre su exitosa ópera prima “Lecciones de Química” elevada a las repisas de las librerías y bibliotecas durante el año 2022.

A comienzo de la década de 1960, la científica estadounidense Elizabeth Zott desarrolla su investigación sobre la abiogénesis, una de las teorías que explica el origen de la vida. Sin pareja, ni hijos, nada contra los vientos, mareas y tempestades del Instituto de Investigación Hastings, y claramente, con triple esfuerzo al que debía hacer un hombre para arribar a los mismos resultados y reconocimientos. Dentro del centro de estudios conocerá a Calvin Evans, un preclaro científico que se lleva fácilmente preces, laureles y presupuestos de investigación, con el que establecerá una relación sentimental a través de la cual, la protagonista evidenciará las brechas de género y los prejuicios sexistas en el ámbito laboral y científico. Ya sea por la fuerza del destino o por el libre albedrío de los personajes, Elizabeth Zott se transformará en la conductora de un programa norteamericano de cocina, en el que mudará el énfasis y el lente con el que se había mirado históricamente a las amas de casa, por uno que las trata como seres pensantes, con plenas capacidades para leer e interpretar las clásicas recetas de cocina a través del lenguaje de las reacciones químicas. Maillard, cómo olvidarte.

Sin necesidad de entregar mayores detalles de la historia y los vuelcos que dan los personajes, es preciso entrar en materia crítica. En los primeros capítulos se dejan ver algunos ripios de redacción que tornan el relato algo gregario, con evidente escasez de métodos narrativos o técnicas literarias. Pero se perdona por ser una primera vez, por el valor de la autora en tomar el riesgo de contarnos una historia que vale la pena terminar y llevar su aventura a un claro acierto.

Amén de lo anterior, no es recurrente en las novelas consagradas que los autores desarrollen tanto un personaje, que ahonden profusamente en su pasado e historia para sacarlo de acción a menos de la mitad del camino. Si bien este punto se trata de corregir con el final de la novela, no deja de ser un flanco, una herida de la historia difícil de cicatrizar.

Es a la vez una obra estadounidense de tomo y lomo, en que hasta los perros pueden ser superdotados y disputar heroísmo a los protagonistas; los buenos rayan en la santidad y los malos son unos bellacos de edición limitada. Una estructura muy hollywoodense.

No parece hasta ahora que Lecciones de Química sea una historia digna de recomendación, pero sí lo es. Goza de un lenguaje y estructura simple, es entretenida, coherente, la voz y ritmo de la narración producen adicción, tiene galope, tiene cadencia, balance. Hay también una habilidad de poner a bailar armónicamente diferentes conceptos alrededor del concepto matriz que es la brecha de género en el trabajo y la sociedad en general. Muchos aspectos de la vida de la ser humana colindan y convergen, como una reacción química de los mejores aromas y colores; un matraz en el que se mezclan con dosis y medidas perfectas, como soluto y solvente, emociones, vida, muerte, maternidad, deporte, resiliencia, perseverancia, ironías, humor, amor, decepciones, machismo, violencia, pasión y sobretodo, química.

Spoiler: qué bueno que nunca trataron la configuración electrónica de los átomos, no podría haber terminado la lectura.

No es mi afán naturalizar patrones machistas, sólo constato un momento cultural determinado para cerrar esta opinión con la misma frase que Elizabeth Zott usaba al cierre de sus transmisiones:

Y ahora, niños, a poner la mesa, que vuestra madre necesita un descanso” (Garmus, B., Lecciones de Química, 2022).



domingo, 28 de julio de 2024

Opinión: Los renglones torcidos de Dios por Torcuato Luca de Tena

 


La salud mental es el trending topic de las campañas políticas de los últimos años, pero no lo era cuando el español Torcuato Luca de Tena publicó su novela Los renglones torcidos de Dios en 1979. Casas de reposo, manicomios, centros de sanación, puntos de rehabilitación, nombres más, denominaciones menos, el punto es que la salud mental de seres afectados, perturbados o traumados, desde hace décadas viene gritando auxilio a los tomadores de decisiones.

Alice Gould es una detective profesional que llega al hospital psiquiátrico Nuestra Señora de la Fuentecilla fingiendo ser una paciente mental con el fin de resolver un crimen cuyo principal sospechoso estaba internado en el sanatorio. Una vez inserta allí comienza a embadurnarse de la realidad de los pacientes que se le acercan y el cuerpo médico, haciendo el ejercicio de la observación participante tal como lo hizo Luca de Tena previo a escribir la novela analizada. 

Con excelencia al abordar el lenguaje de la psicología y psiquiatría, y un conocimiento demostrado en las áreas de las corrientes de la disciplina, Luca de Tena narra con mucha facilidad y arte las divagaciones en la mente analítica y brillante de su protagonista. Tiene coherencia en la narración, conexión entre las historias, balance entre la proporción que les entrega a ellas y los personajes, y la bella capacidad de mantener al lector concentrado, confundido, atento a las pistas y distractores.

Sin escatimar en los laureles que merece esta obra, precisa destacar el vasto vocabulario castellano que se emplea en esta novela, algo que se extraña muchísimo en los títulos de los autores actuales, paupérrimos en el empleo de la lengua. Vocablos como asaz, grey, altozano, lontananza, regato, bogar, óbice, etc., realzan el relato, fortalecen la conexión del lector y su idioma. Probablemente en traducciones a otras lenguas, suceda el mismo efecto.

En la plataforma Netflix se encuentra la película que se produjo el año 2022 por Atresmedia Cine y fue dirigida por Oriol Paulo. La vi. Si bien me pareció una buena historia, no logra dar con la excelencia de la novela, sin contar que se toma demasiadas libertades editoriales al cambiar partes de la historia y el rol de los personajes en el desarrollo de los hechos. Sin ir más lejos, el título “Los renglones torcidos de Dios” proviene del parlamento del personaje “El Astrólogo” conocido también como “El autor de la Teoría de los Nueve Universos” y no del director de Nuestra Señora de La Fuentecilla, el doctor Samuel Alvar.

Cabe hacer mención honrosa al capítulo R. OTOÑO del que cito el siguiente extracto:

«Recordó los versos de Jorge Manrique:

…querer el hombre vivir

cuando Dios quiere que muera

es locura.

Y los recompuso de esta suerte:

 

No es cordura

querer hacer revivir

a aquel que quiere morir.

 

¡Ah, qué terrible es el sino de los pobres locos, esos “renglones torcidos”, esos yerros, esas faltas de ortografía del Creador, como los llamaba “el Autor de la Teoría de los Nueve Universos”, ignorante de que él era uno de los más torcidos de todos los renglones de la caligrafía divina! » (Luca de Tena, 1979, pág. 320).






Opinión: Esta herida llena de peces por Lorena Salazar Masso


Un niño adoptado es solicitado de vuelta por su madre biológica en Quibdó, Colombia. Su madre adoptiva, quien es la voz que le da vida a Esta herida llena de peces, se embarca junto a su hijo adoptivo en el río Atrato, haciendo largas reflexiones sobre el dolor de tener que entregar al niño que criaba hace cinco años y combinando los hechos del viaje con sus experiencias personales de niña.

A lo largo de la lectura, se puede ir apreciando un paralelo entre el dolor de la protagonista con aquel que ha sufrido el pueblo colombiano a causa de la guerrilla, bañando el relato con los colores de la selva, las jergas del Chocó y los ritos de una región acechada por la sangre de los conflictos armados.

Esta novela tiene 183 páginas (novena edición de la Colección Ópera Prima, Angosta Editores) y sin embargo, no se hace una lectura fluida. En la mayoría del texto, hay mucha pausa, narra en tiempo presente simple y abundan los puntos seguidos luego de frases de no más de diez palabras. También, tiene una carga dolorosa excesiva, un desequilibrio que a menudo vuelve la lectura plana ya que no hay inflexiones ni efectos sorpresa. Es un relato narrado lágrima a lágrima.

Por otra parte, pone de manifiesto la maternidad adoptiva, las diferencias sociales de la Colombia de la guerrilla, la cultura de los pueblos entorno a los ríos y también las brechas raciales entre blancos y afroamericanos. El desenlace de esta triste novela no está exento de tragedia, salvo que a esa altura se transforma en conmoción producto de un conflicto humano donde el precio lo pagan civiles inocentes utilizados como rehenes y monedas de cambio.

La edición del libro impreso está en amarillo y azul; el rojo que completa los colores de la bandera de Colombia está en toda la sangre derramada en el relato (interpretación propia). Asimismo, los párrafos no se encuentran justificados sino que tiene el texto alineado a la izquierda ¿sugerencias editorial de Lorena Salazar Masso?, aun cuando puede hacer referencia a la irregularidad con que el agua de los ríos baña sus riberas.

Mi opinión ya está escrita; el riesgo de zambullirse en este río de llanto es vuestro. 




domingo, 2 de junio de 2024

Opinión: Tokyo Vice por Jake Adelstein

 


El crimen organizado no es algo nuevo, lleva mucho tiempo causando daño en distintas sociedades del mundo. Así como en Centroamérica estaban las maras, el cartel de la droga en México y el Tren de Aragua en Venezuela, en Japón sufrían por los delitos de la yakuza. Las yakuzas son el genérico para las mafias japonesas que giran principalmente en el comercio de la explotación sexual y la industria de la usura financiera.  

Jake Adelstein[1], periodista y escritor estadounidense relata en Tokyo Vice (2009) su experiencia profesional como reportero del crimen japonés con bastante éxito, llevando al lectorado occidental a conocer de la cultura nipona, sus costumbres, jerarquías sociales, creencias y valores, así como los primeros pasos que dio en el periodismo.

En la primera parte de la historia narra su postulación e ingreso al diario más importante de Japón, el Yomiuri Shimbun y los ritos de iniciación para los novatos que él tuvo que vivir por partida doble al ser extranjero. Punto notable de esta primera parte es la narración de cómo un profesional de más experiencia le enseña a Jake Adelstein las normas éticas, teóricas y prácticas del periodismo como la protección a todo evento de las fuentes, la velocidad de la información, las primicias y la confirmación de la información hasta con tres fuentes diferentes.

Luego, el autor narrará las primeras coberturas que tuvo que hacer sin dejar, en momento alguno, de comentar sus impresiones de la cultura japonesa, como la xenofobia, el respeto a los mayores, el honor y la obsesión nacional con los manuales. No obstante haber comenzado la obra con una escena que se supone es el desenlace del relato, es fácil advertir que los casos que se van leyendo tienen poca relación con esa apertura y cierre, sirviendo más bien de relleno que como elementos claves del supuesto clímax, cual es la amenaza de muerte que le hace uno de los yakuzas más poderosos de Tokio.

Pese a eso, no deja de ser un relato periodístico intenso y se nota en la lectura la calidad profesional de Jake Adelstein, porque maneja técnicas narrativas propias de un periodista de sucesos, sabe contar la noticia y mantener al lector interesado hasta el final.

Merece particular mención el abordaje que hace Adelstein al mal desempeño del gobierno japonés a la hora de abordar temas sensibles para las mujeres y extranjeras, poniendo de manifiesto que no eran de relevancia para el poder institucional. Para tal cometido, narra el caso de Lucie Blackman[2] o la costumbre de que en los eventos sociales las mujeres deben servir la comida a los hombres. Adelstein no tiene pelos en los dedos para escribir claramente que a Japón no le importaban los crímenes en que las mujeres extranjeras eran víctimas, salvo que tuvieran que vivir una vergüenza internacional, en donde su honra nacional se viera altamente perjudicada.

Nunca hay que subestimar el poder de la humillación nacional para conseguir que el gobierno de Japón mueva el culo.” (Adelstein, 2009, pág. 387)

La policía no trata a las chicas de compañía como víctimas sino como victimarias, como prostitutas codiciosas y manipuladoras. Sobre todo a las que son extranjeras. No sé qué podría hacerse para cambiar esa mentalidad. La víctima, por más que sea prostituta, sigue siendo una víctima. Las prostitutas tienen derecho a decir que no. (Adelstein, 2009, pág. 295)

Mención honrosa al capítulo “Flores de tarde” y a cómo el autor explica con su propia experiencia el concepto “yarusenai”, un estado de desesperanza y dolor. También es importante relevar que este libro aborda temas muy delicados como el suicidio, por cuanto es necesario advertir discreción previamente al lectorado. No es en lo absoluto un texto para niñas, niños ni adolescentes. Se agradece la traducción al castellano de Ana Camallonga Claveria en 2021. Este libro está disponible en formato e-book. 





sábado, 27 de abril de 2024

Opinión: El lugar por Annie Ernaux



La muerte del padre como detonante de una reflexión sincera, sin miedo a la herida ajena es el primer resumen que viene al teclado a la hora de pensar en El lugar de Annie Ernaux. Elevada a los estantes de las librerías francesas en 2002, esta novela autobiográfica navega por la racionalidad y emociones de su autora frente a su padre moribundo.

Rememorando los alcances sociales de la Francia posguerra, la autora se enfrenta a la compleja relación con su padre y la percepción de él en la medida que va creciendo, lo recuerda en distintas épocas, como obrero y comerciante, como un hombre duro y orgulloso. Lo analiza también desde la fotografía y las facciones que él deja retratadas en la cámara. Como se suele decir, nadie se baña dos veces en el mismo río y es eso lo que se puede apreciar en la lectura, padre e hija van transitando por distintos lugares socioeconómicos y emocionales que se acercan más o menos, pero no se tocan.

Fiel a su estilo, la autora se despoja del sentimentalismo con el afán de exponerse a sí misma casi como el objeto de su propio estudio, generando una narración gráfica y silenciosa pero con ritmo, de todas maneras. Hay un mejor nivel en la traducción al castellano, las ideas ya no se tropiezas y las estructuras gramaticales del francés están mejor armonizadas que en La Vergüenza.

Esta novela es una recomendación que podría resultar útil para el público asiduo al género de la autobiografía, pero denso para quienes prefieren literatura con pirotecnia y efectos especiales; de la misma manera, podría resultar estimulante y cautivador para quienes tengan relaciones no resueltas o conflictivas con sus padres, o estudiantes de la salud mental.

domingo, 7 de abril de 2024

Opinión: En agosto nos vemos por Gabriel García Márquez


 

Durante agosto, Ana Magdalena Bach acude a una isla del Caribe para visitar la tumba de su madre con el fin de dejarle flores y reencontrarse con su memoria. Sin embargo, terminará encontrándose con una parte desconocida de su personalidad y redescubriendo a la mujer que paradójicamente, nace en un cementerio. La trinidad del rol de la mujer adulta de la América Latina del siglo XX, madre, esposa e hija entra en jaque y crisis de la mano de Gabriel García Márquez, quien en vida se había negado a publicar En agosto nos vemos. No obstante, fue lanzada a la venta el 06 de marzo de 2024 por decisión de sus hijos.

Esta novela breve con características cercanas al cuento, va mostrando el imaginario de Gabriel García Márquez, recrea a través de las vivencias de la protagonista los paisajes y las culturas que conviven en El Caribe colombiano. No se podría decir, con justicia, que la historia quede trunca atendido el contexto de la muerte del autor, previo a las enfermedades que afectaron su intelecto y discernimiento. El cierre está bien ejecutado, aunque habría sido muy satisfactorio conocer el derrotero de ciertos personajes o ahondar en sus pasados. Pero así son las obras póstumas, permiten apreciar el proceso creativo del autor en sus últimos días; es esa su riqueza. Así como las biografías no admiten margen a la creatividad o ficción, la muerte no admite que se reversionen historias y se les prive, finalmente, de la esencia de su dueño.

Es muy interesante advertir el simbolismo, una vez finalizada la lectura, que hay en la visita de Ana a la tumba de su madre, pues también está asistiendo a la muerte de la madre y esposa que ella había sido hasta aquel 16 de agosto. Esta novela trae, como siempre en el universo de García Márquez, debates sociales o culturales como la infidelidad, la decadencia de la religión, los nuevos matrimonios, el deseo y la insatisfacción.  

Me pareció una historia entretenida, que vale el esfuerzo leer, una novela que le permitió de cierta forma a la familia de García Márquez, ganarle un poco a esa injusticia que subyace a la muerte de los ídolos, porque al cerrar la última sílaba de En agosto nos vemos, quedan vivas las ganas de seguir leyendo, de quitarle a la tumba el cuerpo y creatividad de Gabo. Eso siempre es una ganada para quien extraña.

domingo, 31 de marzo de 2024

Opinión: La contadora de películas de Hernán Rivera Letelier



La pampa salitrera de Chile puede evocar sed, desesperación y espejismos, los nostálgicos de sus incipientes oficinas mineras podrán remembrar los cines y las compañías de teatro que llevaban cultura y distracción al pueblo minero. Así lo dejó escrito Hernán Rivera Letelier, autor insigne y casi dueño del Desierto de Atacama, en La contadora de películas (2009) donde exhibe la relación mágica entre espectadores y películas, y adentra al lector en el pretérito y complejo oficio de contar.

María Margarita, la única mujer de cinco hermanos es designada por su padre para ir al cine a ver las películas y luego contarlas a la familia, tomando luego la expertiz de una juglar al punto de que se transforma en su forma de supervivencia material. La novela va apuntando en paralelo el derrotero de cada miembro de la familia en que todos los hijos llevan nombres con letra eme. También, como es natural en el autor, se lleva todo al plano de la vida en las oficinas salitreras y el desierto.

La historia es prometedora en un comienzo y toma un ritmo tan alto que llega a un final cuando recién se está disfrutando el desarrollo, se deja ver una desidia en la narración, un deseo de terminar con la novela cuanto antes y entregársela a la editorial. Sin duda, que una historia tan rica en su entramado y estructura, no debe quedar con la voz trunca, tijereteada y con tantas páginas en blanco. Incluso, ese vocabulario tan prolífico que se encuentra en La Reina Isabel cantaba rancheras se perdió en esta entrega. Además, presenta al menos dos errores de edición, puesto que una de las páginas se menciona a Mario, aun cuando ese personaje no existe y comete la falta ortográfica de escribir “mi” en vez de “mí”.

Un punto a favor de esta novela es que despierta la conversación acerca del arte de contar, ¿se están preparando a los estudiantes a hablar por sí mismos, a mejorar su comunicación oral, a relatar con el tono que deseen un periodo de su vida tan simple e interesante como por ejemplo, lo que pensaron cuando iban de la casa a la escuela?, ¿qué ventajas y desventajas tienen los celulares en el desarrollo de las habilidades del lenguaje hablado? 

Es de esperar que la adaptación al cine de la novela tenga mayores aciertos y complemente o cierre todo lo que Hernán Rivera Letelier no nos quiso contar. Recomendada para estandaperos e iniciados en oratoria. 

sábado, 30 de marzo de 2024

Opinión: Donde van a morir los elefantes de José Donoso


En 1995, José Donoso publicó su última novela llamada Donde van a morir los elefantes. A través de ella narró el viaje y estadía de Gustavo Zuleta en Estados Unidos como escritor y académico de literatura en la Universidad de San José. La especialidad del protagonista era la obra de Marcelo Chiriboga, otro escritor, ecuatoriano, que formaba parte del boom latinoamericano.

Ya instalado en Estados Unidos, Gustavo Zuleta encuentra una serie de personajes tan especiales y distintos a él que se hace inverosímil que puedan sostener relaciones laborales o amistosas si no es por la necesidad de adaptación en otra cultura y un nuevo trabajo. Ruby, Josefina, Rolando, Nina, Duo, Er, Maud y Jeremy, entonces entran en una narración que a momentos se torna psicodélica, policiaca, emotiva, intelectual e inconexa.

Ruby (o la Ruby como acostumbraba José Donoso a llamar a las mujeres en su obra) es el personaje que genera el vínculo más fuerte con Gustavo Zuleta; ella es una estadounidense exuberante y orgullosa de su obesidad y aficionada a los programas informáticos de realidad virtual (una adelantada a sus tiempos). Son dos polos opuestos destinados a atraerse y repelerse cada vez que logran avenencias; atracción y repulsión como las leyes físicas del magneto y la tensión sexual. La conexión de ambos se ve alterada por la irrupción de Marcelo Chiriboga y Nina, su esposa que llega de sorpresa desde Chile con su hijo recién nacido en brazos.

El relato pasa por distintas fases, tiene etapas de calidad, pero otras que lo opacan, como la vida pasada de Maud Buttler y su navegación delirante por un río, o la muerte de un perro en una cafetería, pues la profundización excesiva en esos personajes no tienen ninguna relación con el desenlace de la historia y quedan flotando como medusas en el mar. 

No me resultó una historia sobresaliente en comparación con el resto de la obra de Donoso, no obstante, mantiene aspectos clasistas y machistas como en Coronación y El lugar sin límites. Por no ser, entonces, una novela elemental de su biblioteca, se sugiere su lectura para estudiosos de José Donoso, del postmodernismo o del boom latinoamericano. Este libro está disponible en formato e-book.

miércoles, 31 de enero de 2024

Opinión: Jo, Pol Rubio por Héctor Lozano

 

Jo, Pol Rubio[1] (2020) es la segunda novela de Héctor Lozano[2], el a la vez creador de la serie televisiva Merlí (Cataluña). Pol, el toro Rubio es justamente uno de los protagonistas de esa producción audiovisual y se transformó a lo largo de ella en el sueño gay de la secundaria.

En la novela presentada por Lozano, Pol Rubio toma la voz de los hechos, cuenta del destino de sus compañeros del instituto Àngel Guimerà, desarrolla la relación con su papá, cómo ha vivido el luto por la muerte de su filósofo mentor, Merlí Bergerón y enfatizando sobre sus nuevas experiencias universitarias como estudiante de Filosofía junto a nuevos personajes. 

En este caso, los libros se han presentado con posterioridad al lanzamiento al streaming de las series y suelen quedar más cortos en contenido. Puede que sea una estrategia comercial, pero es de las pocas veces en las que prefiero la serie y no el libro, justamente porque el margen de creatividad queda muy reducido a los detalles y hechos que se pudieron ver y oír. Cuando se lee antes de ver, la imaginación es más flexible y no tiene los límites de lo preestablecido. Ya me empecé a expresar a la Karamanos.

No puedo entregar mucha opinión de vocabulario ni de redacción porque -modestia aparte- lo leí en la lengua materna del autor, el catalán. Igualmente, se hizo bastante fluido y lo más probable es que en castellano tenga el mismo ritmo que Cuando éramos los peripatéticos (Quan érem els peripatètics) del año 2018 y narrado bajo la voz del otro protagonista de la historia primigenia, Bruno Bergerón.

Si bien, Jo, Pol Rubio no es un texto indispensable, se entiende que pueda ser relevante o atractivo para los seguidores de la serie y al menos yo sentí al cerrar su última página que no había perdido el tiempo, pero tampoco me llevó al borde de la exacerbación del concepto o universo Merlí. 

Disponible en formato e-book. 


domingo, 29 de octubre de 2023

Opinión: Para acabar con Eddy Bellegueule por Édouard Louis


Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente. León Gieco.

La violencia tiene tantas maneras de expresarse, la más directa es la agresión de A contra B, la agresión de A contra A para herirse a sí mismo, o la agresión de A contra A para herir indirectamente a alguien más o castigar pasivo-agresivamente. También, se puede encontrar la violencia verbal, de clase, estructural y categorizarla bajo tantos parámetros porque la vida misma es una revelación dolorosa.

Por su parte, el método universal de castigar a lo que es distinto o se sale de la norma social es la violencia, una reacción aprendida al temor que produce lo novedoso. Así lo señala Édouard Louis[1] en Para acabar con Eddy Bellegueule (2014), una novela autobiográfica cuyo tema central es la violencia, según él mismo lo ha hecho saber en distintas entrevistas.

Desde pequeño, Eddy se descubrió a sí distinto al resto y aunque no lo hubiera hecho, su entorno se lo haría saber. Criado en una familia de clase baja, recibió las primeras miradas de reprobación de sus padres y hermanos al ver un desplante cada vez más femenino en sus formas, expresiones y palabras. También se lo haría ver la escuela, ese lugar que supone ser un centro de socialización que los expertos en educación promueven tanto, olvidando que puede ser a la vez un tabernáculo de crueldad entre pares, un nicho de impunidad, un centro de tortura física y psicológica para estudiantes de la diversidad y disidencia sexual, de otras razas u otros credos. Eddy acabaría así por naturalizar la ridiculización y las agresiones, justificando incluso que su orientación sexual tan evidente e indiscutible fuera un oprobio a su hombría o virilidad.

Para acabar con Eddy Bellegueule logra remover consciencias y examinarlas, consulta una y otra vez la moral del homofóbico al que tratamos de hacer desaparecer a medida que advertimos el daño del silencio cómplice, el daño del prejuicio, el daño de no conocer la compasión por los débiles. Asimismo, cabe destacar el rol ausente de los profesores y celadores (inspectores de patio) en la defensa de los estudiantes de la diversidad sexual perseguidos y agredidos por sus pares a causa de ser, a causa de respirar, a causa de hablar; ¿quién defendía entonces a los Eddy Bellegueule del crimen organizado que resultan ser las mafias de bullers y agresores en las comunidades educativas en Francia, en Chile, en el mundo?, ¿quiénes actuaron en la impunidad burlándose y agrediendo a sus compañeros de escuela premunidos del silencio cómplice de profesores, inspectores, sostenedores?, ¿quiénes cargan en sus consciencias y cuánto pesan las autolesiones y suicidios de las víctimas del bullying escolar?, ¿cuántos advirtieron el daño que se estaba produciendo en los años noventa, dos mil o de las últimas décadas y lo detuvieron a tiempo sin temor a ser calificados de débiles o promotores de la homosexualidad o de la supuesta e inventada "ideología de género"?

Esta novela es exitosa en su objetivo, en visibilizar un dolor que muchos llevamos dentro, una injusticia que no ha sido correctamente reparada, un ataque a la dignidad del ser humano percutido desde la moral heterosexual. Si bien, hay distintas opiniones del final de la novela, es preciso considerar que al ser una autobiografía, el mismo autor es dueño de mostrar hasta dónde quiera exhibir su dolor o bien, puede hacer de él un enganche comercial para la próxima narración. Édouard Louis en una muestra de entrega y lucha, rememora y desnuda los pasajes más  dolorosos y violentos de su infancia y adolescencia, sin reparar en la revictimización de recordar la vergüenza que sintieron los demás de él o él mismo de sí, por cuanto, a causa de esa enorme generosidad no hay otra conclusión que recomendar este libro y etiquetarlo como prioritario en la próxima visita a la librería. ¡Gracias!

miércoles, 10 de mayo de 2023

Opinión: Retrato en Sepia por Isabel Allende

 


Retrato en Sepia (2000) de Isabel Allende es una novela histórica que narra la vida de Aurora del Valle, quien vive confundida respecto de sus orígenes y que ayudada de su cámara fotográfica intentará descifrar las claves de sus pesadillas y miedos. Esta historia forma parte de la trilogía de la familia del Valle (La Casa de los Espíritus, Retrato en Sepia e Hija de La Fortuna).

La primera parte de la novela narra la vida de la expansiva Paulina del Valle, una empresaria que gracias a su inteligencia y olfato comercial se hace de una fortuna dentro de la Fiebre del Oro californiano en Estados Unidos y conforma la rama paterna en los genes de Aurora. En paralelo, se conoce la loable vida de la familia chilena-británica-china Chi’en, rama materna de la protagonista. De esta suerte, en el primer tercio de la historia conoceremos abbastanza a los personajes más longevos de Retrato en Sepia y cómo se fraguan las circunstancias que permiten a los padres de Aurora encontrarse y concebirla. En el segundo tercio, la narración se torna hacia los primeros años de Aurora y su aproximación al mundo de la fotografía, asimismo, se desarrolla el vínculo que ella sostiene con su abuela Paulina del Valle y el surgimiento de los deseos de Aurora por conocer su origen, bañado de silencios e intrigas. Por último, en la tercera parte de la entrega, se puede encontrar a la Aurora adulta, más imbuida con la magia de los lentes de su máquina fotográfica y empujada a la vez a cumplir con roles sociales claramente fijados y delimitados por décadas de tradición como el matrimonio y la maternidad.

Como es costumbre en la literatura de Isabel Allende, el derrotero de sus personajes está altamente influido por el contexto político y social, ahí circunscribe los hechos para facilitar la comprensión del relato en la medida que al leer lugares o tiempos conocidos, se hace más fácil imaginar el desarrollo de los hechos y darles sentido de la realidad. A lo largo, se puede leer sobre la Fiebre del Oro, la Guerra del Pacífico entre la Confederación Peruanoboliviana y Chile, así como la crisis y el desenlace del Gobierno de Balmaceda.

Es destacable leer el progreso intelectual y ontológico de la protagonista con el objeto casi totémico de la historia: la fotografía. A medida que entra en la adultez, Aurora  sin querer va dibujando su vocación y su talento de captar en el papel la emoción de un instante o el sentimiento de toda una vida. Esta pasión fue inspirada y luego alentada por su maestro Juan Ribero, un fotógrafo cuyo taller de revelado se alojaba en el centro de Santiago de Chile. Me he decidido a hacer énfasis en este tema que puede resultar espurio, pero que a su vez guarda y recobra un tremendo valor para el arte fotográfico, pues en una época donde abundan los registros visuales en Internet y redes sociales hasta el punto del abuso de la imagen y el filtro, hubo alguien que reparó en la relación de los fotógrafos con sus cámaras, con los objetos y sujetos de retrato, con los ángulos, con la mirada, las luces y sombras. Tanto me ha sorprendido la profundidad y riqueza de este aspecto en la novela que cito algunos extractos:

Al hacer un retrato se establece una relación con el modelo que si bien es muy breve, siempre es una conexión. La placa revela no sólo la imagen, también los sentimientos que fluyen entre ambos. A don Juan Ribero le gustaban mis retratos, muy diferentes a los suyos. <<Usted siente empatía por sus modelos, Aurora, no trata de dominarlos sino de comprenderlos, por eso logra exponer su alma>>, decía.”… “La luz es el lenguaje de la fotografía, el alma del mundo. No existe luz sin sombra, tal como no existe dicha sin dolor”… “Como mi maestro Juan Ribero, ella consideraba que la fotografía no compite con la pintura, son fundamentalmente diferentes; el pintor interpreta la realidad y la cámara la plasma. Todo en la primera es ficción, mientras que la segunda es la suma de lo real más la sensibilidad del fotógrafo.”

Esta novela es conservadora dentro del estilo narrativo de Isabel Allende, no encontraremos estructuras ni personajes muy distintos a aquellos que podrían habitar en La Casa de los Espíritus o El Amante Japonés, lo que no es un defecto para quien lee afanosa y voluntariamente a una autora tan fiel a sí misma y a su criollo y mestizo imaginario. Nota: la historia es autosuficiente, se basta a sí para darse a entender y si bien se habla de que es parte de una trilogía, no es necesario leer Hija de La Fortuna ni La Casa de los Espíritus para disfrutarla, pero ya que estamos, ¿por qué no?

sábado, 12 de febrero de 2022

Opinión: Distancia social por Daniel Matamala

Distancia social (2021) escrito por el periodista chileno Daniel Matamala es un libro que recopila una serie de columnas de opinión publicadas en el diario La Tercera y las redes sociales del autor. 

El texto busca repasar cronológicamente los hechos políticos y sociales de los últimos dos años desde un prisma periodístico crítico y agudo frente al poder económico y político. Leer en poco menos de trescientas páginas lo que ha vivido Chile produce vértigo, porque en efecto, ha sido vertiginosa la manera en que el espíritu de los habitantes del país se ha puesto a prueba desde el “oasis previo al 18 de octubre de 2019, el estallido social, el comienzo y desarrollo de la pandemia del covid-19 y un cúmulo de elecciones populares cuyas campañas, debates, pronósticos y resultados no le fueron indistintos ni a las élites ni a la ciudadanía. En un periodo relativamente corto vivimos demasiado y aún están sin madurar los aprendizajes, al leer cada capítulo parece que no existiera país capaz de resistir tanto quiebre, muerte y llanto. 

El tema central de Distancia social es la desconexión entre las élites y la ciudadanía sin poder real en las tomas de decisiones y cómo ésta se fue acentuando hasta producir el punto de inflexión del 18 de octubre de 2019. Tanto arraigó este divorcio que se reflejó claramente en la gestión sanitaria de la pandemia, cuyas decisiones se tomaron sin tener en cuenta las experiencias internacionales del manejo fiscal y macroeconómico en crisis, los sacrificios que significaron las cuarentenas y la carencia de un enfoque social mínimo al no ponderar el metraje cuadrado donde vivían las familias de clase media o de menor estrato a la hora decretar los confinamientos. 

Esa falta de calle y errado diagnóstico social de la élite hacia la ciudadanía no fue sólo una carencia del gobierno de turno; también fue un hecho atribuible a la oposición (izquierda y centroizquierda) puesto que, según Daniel Matamala, ir a comprar al mall nunca dijo relación con una identidad política de derechas, sino con carencias estructurales como el hacinamiento, el acceso a áreas verdes o a la cultura. Tampoco constituye una validación o extrema afección al capitalismo ni al consumo, pues como bien explica, en la medida que las clases medias se endeudan en el mercado por no recibir por derecho lo que el Estado les niega, el Fisco mantiene conservadores niveles de endeudamiento externo. El no lo vimos venir es una frase atribuible tanto a la derecha como a la Concertación.

Cuando en un mediano plazo algunos nos preguntemos cómo llegamos a las cifras récord de contagios por covid-19, más allá de la variante Ómicron, podremos servirnos de este libro para leer y analizar la secuencia de decisiones políticas tomadas y qué intereses y de cuáles grupos tuvieron mayor peso específico en cada una de ellas. 

El texto es un antídoto contra el mal de Chile: la mala memoria y sirve como un contrapeso frente a la sensación de que los miles de muertos que dejó la pandemia no fueran tales o que de a poco la élite busca revivir el oasis que imaginaron construir. Tibias fiscalizaciones sanitarias, fiestas masivas sin controles de aforo, colapso de los servicios de salud y una virulencia social inédita cuyas causas son todavía materia de investigación parecieran dar cuenta del shock emocional y social que vivimos en tan breve tiempo que probablemente lo bloqueamos de la memoria o lo enceramos en el baúl de las pesadillas. 

Distancia social es un ayuda-memoria que permite advertir el relieve de lo recorrido. Si hoy gozamos de vacunas contra el covid19 o si tenemos una Convención Constituyente redactando la propuesta de la próxima Carta Fundamental, ha de tenerse en cuenta los costos y obstáculos del proceso. Como oráculo, repasa el papel del Presidente Piñera en la performance del Grupo de Lima en Cúcuta y los efectos migratorios que produjo y que se han convertido hoy en parte innegable del desbalanceado legado del gobierno saliente y de los primeros desafíos del entrante. 

Cierra el texto con un capítulo inédito y de mayor extensión apoyado en un trabajo argumentativo ejemplar (ya quisiera uno hacerse de la memoria y bases de datos de Matamala) señalando citas, cuñas, autores y estadísticas. Se destaca Daniel Matamala por su brillante capacidad de reunir respecto de los temas país y en breve tiempo (columnas semanales), datos duros y bibliografía además de su procesamiento y comprensión.

Cada editorial y autor elige el género periodístico que le acomoda o que mejor vende. No obstante, sería interesante leer al autor en un formato de crónica o de un profundo reportaje al trabajo que hace o dejan de hacer con el poder que les damos, las élites dirigentes. 

Capítulos notables: El asilo contra la opresión, La democracia enferma, Elige matar y Hombrecitos o rebeldes.

Este libro está disponible en formato ebook. 

domingo, 31 de octubre de 2021

Opinión: La soberbia juventud (2013) por Pablo Simonetti

La soberbia juventud (2013) es una novela de ficción cuyo protagonista es un carismático arquitecto de treinta años, miembro de una familia conservadora, derechista, oligárquica, perteneciente al Opus Dei de Santiago de Chile. Su nombre es Felipe Selden y se caracteriza -fuera de su belleza física y magnetismo- por ser altamente influenciable y errante en sus sentimientos. La homosexualidad de Felipe Selden versus el natural afecto y respeto que guarda hacia su familia, genera en él un conflicto doloroso y paralizante puesto que comenzará a ser objeto de las manipulaciones de su madre para que lleve su vida íntima y privada tan oculta como el más vergonzante de sus secretos.  

Esta tensión se agudizará en la medida que Felipe Selden entable amistad con el escritor Tomás Vergara y sus amigos Camilo, Elvira y Santiago, dueños de una vida liberal, sin las aprehensiones que por años la Iglesia Católica estableció en la moral de Felipe como abyectas y pecaminosas. Estas nuevas amistades le permiten a Selden conocerse mejor, encontrarse con distintas versiones de sí mismo y a la vez conflictuarlo, enfrentarlo con su madre, un personaje casi siniestro con un perfil thatcheriano y codicioso. Una vez, sin embargo, superado el trauma que supone el quiebre de lo establecido normal en su conciencia, Felipe establecerá una relación afectiva con Camilo, cuyo desarrollo será un baile arrítmico y vertiginoso entre calor y frío, pasión, abulia y amores desesperados.

La estructura de esta producción se divide en cuatro capítulos que representan la dolorosa transición de Felipe Selden desde “la soberbia juventud” hacia una adultez humilde y condescendiente. En ellas habrá distintas tramas que permitirán conocer la relación entre Felipe y Camilo; la tía Alicia Mendieta y Tomás Vergara; Elvira, Tomás y Santiago; Felipe y Santiago; y Felipe y la paternidad.

Entre los puntos a destacar de esta obra cabe mencionar la habilidad descriptiva del autor respecto de los defectos que son comunes en la clase social alta, como el miedo a los no ricos (o pobres), a los outsiders que se infiltran en los herméticos y selectivos círculos de hierro de la oligarquía, el esnobismo y vano afán de evaluar entre el buen y mal gusto, el prejuicio que se tiene de todo aquello que, dentro de la burbuja clasista y segregadora de Santiago de Chile, es desconocido.

Existe en La soberbia juventud otra partícula movilizadora: el dinero. Felipe Selden recibirá inesperadamente una suma de recursos con las que podrá vivir con holgura el resto de sus días. Por ello, que el dinero se instituirá como un elemento revelador de la personalidad, que deja coritas las reales personalidades, las prístinas intenciones de los personajes que se enfrentarán al concepto del dinero no sólo como un medio de subsistencia, sino como un movilizador social o experiencia vital en tanto su posesión pone a prueba la firmeza de la personalidad, ¿soy quien soy más allá del grosor de mis arcas?, ¿eran mis valores y creencias tan fuertes como para no claudicar ante la pérdida total o la abundancia más plena? La habilidad de Pablo Simonetti para describir los conflictos internos y desde ahí perfilar a sus personajes permiten llevar al lector a estas reflexiones y de paso exhibir técnica literaria, siendo inevitable detectar cierta influencia de José Donoso.

Esta lectura es un aporte a la normalización de las relaciones homosexuales en la literatura chilena (por tanto a la sociedad) y el desdibujamiento de estas respecto de sus versiones más ortodoxas e idealizadas, pues se validan más allá de si en ellas hay o no amor, y es que los homosexuales también somos sujetos de deseo. De ello deriva, también una reedición del perfil que se ha creado de los hombres gay puesto que no sólo los bosqueja como tales por ser miembros de una relación afectiva, sino que los aborda desde la soledad, la vida profesional, la amistad, el desamor, los defectos y tantos otros elementos como la discriminación legal en materias civiles como la filiación, derechos de las niñas, niños y adolescentes y matrimonio. Simonetti en definitiva muestra en su obra a personas, seres humanos, despojado de morbo y prejuicio.

Esta obra es rica en vocabulario y realismo. Alejada de pretensiones felices permitirá al lector navegar en (acá viene un lugar común) un mar de emociones que no hace otra cosa que mecerse desde un sentimiento a otro. Presenta referencias a hechos reales como el terremoto del 27 de febrero de 2010 en el sur de Chile y la elección del primer presidente de derecha luego de la dictadura.

En oposición a los puntos brillantes de la obra, es posible constatar o, una omisión a las clases populares, o bien, una fijación en las filas conservadoras de Santiago de Chile. Hay un desequilibrio respecto de la representatividad de la sociedad chilena en general en la obra de Pablo Simonetti y La soberbia juventud no es la excepción. Poco es lo que se sabe de otros elementos que son recurrentes en la clase alta como la impunidad, los delitos de cuello y corbata, los disfraces de apendicitis, el consumo de drogas duras, la explotación laboral y la corrupción. Efectivamente, Santiago de Chile y en general, el país entero está segregado por clase e ingreso, pero esta novela omite a las clases bajas, sus formas de hablar, de vestir, sus códigos, sus lealtades y hasta sus formas de querer y malquerer, cuya presencia en la historia habría significado un rico contraste y desafío narrativo.

Por último, en la primera parte se advierte un quiebre entre el perfil de los personajes y sus parlamentos. Al leer, por ejemplo, las conversaciones de Tomás Vergara y Camilo en un bar, es muy difícil imaginar la escena en una sala de teatro o en el cine porque hay una divergencia entre lo que se ha creado de personaje y su forma de hablar; un abogado civil difícilmente emplea palabras, frases y conectores propios de un poeta o dramaturgo clásico, incluso, hasta el más excelso de los escritores hablaría en contextos gregarios con un nivel menor a aquel que llega cuando está en el pico de su inspiración.

sábado, 7 de agosto de 2021

Opinión: La perra por Pilar Quintana

La perra (2017) es la cuarta novela de la escritora colombiana Pilar Quintana, por la que ganó el IV Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. En esta novela se relata la relación que sostiene Damaris y Chirli, ama y mascota, respectivamente, y en paralelo las experiencias vitales que hicieron de Damaris la adulta en que se convirtió.

A raíz de una matanza de perros en la playa de su localidad, Damaris, sorprendida y conmocionada por la maldad humana, decide adoptar a una de las cachorras sobrevivientes. Damaris es una mujer adulta que trabaja en la casa de los Reyes, una familia acomodada que por circunstancias que deben leerse en el texto, deja la propiedad en manos de cuidanderos, despreocupándose de su mantención y cuidado. Damaris y su esposo Rogelio, viven de lo que sus manos pueden conseguir; la pesca y la mantención de la casa Reyes. Sin mayores ingresos ni comodidades, la pareja vive con otros tres perros y sufre por no poder concebir hijos, especialmente Damaris, para quien la maternidad es un anhelo frustrado.

A medida que Chirli crece, comienza a seguir sus instintos animales, lo que choca contra la mal formada impresión de Damaris acerca de los perros, tendiendo a humanizarla y sobreprotegerla. Tales contradicciones comenzarán a roer la relación entre ambas hasta un punto de no retorno cuando Damaris se dé cuenta de que su perra es capaz de hacer algo que ella nunca podrá.

Esta historia permitirá al lector elucubrar sobre la fuerza del instinto animal y lo urgente que es para los seres humanos aprender a comprender a las mascotas, quienes por más amor que despierten, siempre serán animales y responderán al llamado de la naturaleza. Ello no quiere decir que no haya que educar, esterilizar y respetarles; es que a veces se juzga a los perros o gatos, se les aplica un concepto de justicia que ni siquiera es efectivo en los seres humanos y, en consecuencia, se les aplican castigos asignándoles intencionalidades humanas, “Este perro me rompió las plantas porque quiere hacerme daño”¸ “Tu gato cazó un pájaro que cantaba hermoso y lo dejó botado de mera maldad”, “La coneja se comió a sus crías porque es una mala madre”. Estos prejuicios me suenan, los he tenido también, a veces mi paciencia tampoco es suficiente y se me nubla la razón, pero nunca es tarde para aprender a criar.

La gran moraleja de este texto es que nadie está lo suficientemente preparado, la vida siempre golpea y la falta de terapia es notoria. Los dolores, los fracasos y las frustraciones al no abordarse roen pensamientos, acciones y relaciones en el amplio sentido del término: relaciones consigo mismo, con la familia, amigos, colegas y un largo etcétera que contempla a las mascotas. Este libro permite cuestionar la capacidad económica e inteligencia emocional que demanda adoptar una mascota, ¿es todo el mundo apto?

Otro tema relevante es cómo los seres humanos extendemos los defectos de la especie a otras, como el racismo y la segregación social, ya que aquellos animales que tienen un linaje mestizo están generalmente más expuestos al abandono, a la adopción irresponsable, a matanzas masivas, infecciones y soledad. No así, aquellos animales de raza que son altamente cotizados en tiendas que promueven la explotación sexual de las hembras.

El texto traslada fácilmente al lector al ambiente playero, un pueblo alejado de la urbanización, la humedad caribeña y sus generosas lluvias. También y con la misma capacidad, puede la autora imbuirnos de la psicología de su protagonista, pasear por sus estados de ánimo, acompañarla en su soledad, en lo simple y lo complejo. Una técnica que es recurrente en su escritura es la de relatar de lo general a lo particular, como una toma desde un lente amplio que de a poco hace zoom. Recomiendo este libro como compañero de cuatro mascotas (y a veces he tenido más), levanta un mensaje potente, una llamada urgente a descentralizar la salud mental, a educarse respecto a las mascotas y abandonar las lógicas humanas y antro centristas en su crianza. Sin lo anterior, sufren los animales, pero apenas es posible darse cuenta ya que ellos no hablan ni votan.

domingo, 1 de agosto de 2021

Opinión: El lector por Bernhard Schlink

El lector (1995) es una novela escrita por el jurista alemán Bernhard Schlink donde se narra la relación de Michael y Hannah en la Alemania de la post Segunda Guerra Mundial. Michael es el protagonista y narrador de la historia, al comienzo de ésta tiene quince años de edad y luego de sufrir de vómitos en la vía pública, conoce a Hannah, una mujer adulta, quien le brinda apoyo en la ocasión sin pensar que tal acto de buena voluntad sería el comienzo de una relación sentimental impropia mirada desde un punto desde la moralidad y legalidad occidental en los últimos años. 

El intenso amorío que ambos viven tiene una peculiar característica: él le lee libros a Hannah, lo que enriquece la relación y los une más allá de lo cotidiano. De todas formas, prefieren mantener su relación en secreto; ella por causas que deberán descubrir en la lectura de este título si optan por él y Michael, para evitar que la opinión de la sociedad sobre la diferencia de edad les termine separando.

Hasta allí, la obra no parece más que el primer amor de un joven alemán, no obstante, a partir de la segunda parte, adquirirá un matiz histórico que resulta crítico para la relación de Michael y Hannah la que se verá interrumpida por los juicios a los responsables de las atrocidades perpetradas por el nacionalsocialismo contra la población judía, que fue duramente perseguida y asesinada en los campos de concentración nazis. ¿Quién es realmente Hannah? es la pregunta cuya respuesta convierte a Michael en un adulto.

Esta novela es exitosa en interpretar a Michael en su adolescencia y adultez, demarcando tonos y características distintas conforme el personaje va creciendo y desarrollándose. Sin embargo, logra mantener y capturar su esencia, al punto que su perfil psicológico pesa tanto más que la caracterización física. La idea del personaje es mucho más fuerte que su imagen. Confieso que, sin advertirlo, olvidé el nombre del protagonista, porque la historia se narra en primera persona y Michael se refiere a sí mismo indirectamente o con los apelativos que los demás tienen de él, pero esto no incide en la comprensión de la historia ya que su matriz está en los sentimientos, lo abstracto, el pensamiento, la conciencia y no en elementos superficiales. En esta historia está presente lo profundo, los paradigmas desde los que el protagonista toma decisiones o se juzga cuando descubre quién realmente es Hannah, y se ve contrariado por la culpa, el amor y la decepción.

Como es costumbre, es preciso hacer un análisis cultural de cierto aspecto que contiene esta novela juzgados desde occidente y en los 2020: las relaciones de pedofilia. Esta obra si bien tiene un contexto de posguerra europea, fue publicada el año 1995 y en ella no existe una mirada crítica ni condenatoria a la relación que sostuvieron Hannah y Michael, de hecho, puede leerse que para Michael, dicha relación podría haber sido un elemento del cual vanagloriarse en su círculo de pares. Para el autor no parecieron ser condenables, desde el punto de vista literario, las escenas explicitas de sexo entre un adolescente de quince años y una mujer que lo doblaba en edad. Si bien, el hecho se narra en pasado y se le entiende en el contexto cultural alemán posguerra, se puede leer que para el año 1995, para un adolescente era un logro en su vida sostener relaciones sexuales con una mujer mayor, una aventura, una travesura, de todo, menos un delito o una grave vulneración de derechos a los niños o adolescentes, de tal manera que su impronta narrativa no tiene una connotación negativa.

En El lector hay pasión, hormonas y sentimientos propios de la juventud y también hay soberbia, mesura y arrepentimientos propios de la vida adulta. También contiene un tinte sociológico pues a la luz de los cambios de conciencia de Michael, se deja ver el choque que hubo en la Alemania posguerra entre la generación de jóvenes que se avergonzaban de los crímenes cometidos por el nazismo y la generación de sus padres, a quienes acusaban de cómplices por guardar silencio, por no defender a las víctimas y desentenderse de la obligación moral de rebelarse ante el poder de Hitler. Pero, ¿qué tan fácil era juzgar desde la comodidad del ahora y desde la libertad, sin vicios de consentimiento ni fuerzas de por medio?

Como sostiene Felipe H. en su canal de Youtube “Diéresis o Crema”, esta es una novela para un público con conocimiento básico de Historia Universal y yo diría que también en algo de Literatura (aunque yo sin ser experto en la materia me ubiqué bien con los títulos que El lector le presentó a Hannah).

Recomiendo esta obra, es un realce de los matices, un espacio entre el blanco y el negro, se concentra en pocos personajes, los explota en su justa medida, no tiene excesos ni sobre-pretensiones jurídicas, históricas ni literarias, con humildad logra entregar al público el peso de lo relativo y los dilemas éticos a los que el ser humano se enfrenta en la vida. Cabe decir que, aun cuando leí una traducción al español, logré incluso, percibir el acento alemán en cada oración e idea y eso de cierta manera evidencia la magia de la literatura y la gracia de leer.

lunes, 26 de julio de 2021

Opinión: La bailarina de Auschwitz por Edith Eger

 La bailarina de Auschwitz (2017) es una historia autobiográfica narrada por Edith Eger cuyo tema central es la supervivencia post Holocausto de la protagonista. La historia se divide en cuatro partes; la primera aborda la persecución y exterminio nazi contra la población judía, hasta la liberación de los sobrevivientes, y todos los efectos postraumáticos producto de semejantes horrores. En la segunda parte, la autora da cuenta de cómo rearmó su vida y sobre las decisiones que tomó en su adultez, bajo la posterior persecución del régimen comunista y de cómo zafó de éste. En la tercera sesión, se aborda la vida profesional de Edith, su desarrollo como psicóloga y una de las pruebas límites que tendrá que pasar para sanar las heridas más trascendentales de su vida. Por último, producto de todas sus experiencias vitales, la autora busca encontrar sus propias respuestas a las preguntas que hace a sus pacientes; en una especie de exposición de casos clínicos, Edith invita a reflexionar las responsabilidades que caben a los seres humanos en sus procesos de victimización.

La bailarina de Auschwitz es una historia estremecedora como todo lo que puede conocerse de los crímenes de guerra del Holocausto y transita fácilmente por el horror, desesperación, desesperanza, valentía, superación y perdón. En todo momento, se encontrará a una autora reflexiva, optimista y apoyada fuertemente en su carga ancestral, en las remembranzas que le produce la relación que tuvo con sus padres y hermanas.

Rescato las historias que evitan que se olviden o relativicen los crímenes de lesa humanidad y esta aporta a la memoria colectiva, mantiene latente que el ser humano puede convertirse en un ente destructor atraído por sus prejuicios e ignorancia y operando bajo un manto de impunidad. Destaco aquellos aportes que relevan el valor de la psicología clínica y la terapia en tiempos en que la salud mental individual y colectiva está tan desprotegida y fuera del alcance de la población.

Sin duda que la experiencia traumática y límite de Edith Eger es excepcional, fuera de lo común; nadie perdona a su agresor y persecutor en circunstancias de guerra, ni se hace responsable de los actos de terceros una vez que diagnostica que el propio y constante estado de victimización no le permite ser feliz. Esta autobiografía es un aporte desde todo punto de vista y se constituye también como un ejemplar de autoayuda, permite llevar en su lectura una introspección, un examen de conciencia e ir haciendo la terapia junto con las preguntas vitales que se van planteando.

Literariamente, cabe decir que la traducción es óptima y logra transmitir el tono de una mujer nonagenaria, sabia y experimentada, siendo exitosa en el traspaso de las emociones. Al tratarse de una autobiografía, se logra potenciar los momentos claves y evitar entrar en excesos que no son fundamentales para el propósito de la novela, en el entendido de que en cuatrocientas páginas se han de leer más de 90 años de vida, lo que a su vez revela un trabajado poder de síntesis. El cuarto capítulo raya en el límite de lo preciso; como se explicó, se trata de una serie de casos clínicos que son aceptables sólo porque Edith es capaz de hacerse las preguntas necesarias que lo vinculan con su paso por Auschwitz y responde a éstas satisfactoriamente a la luz de lo que un no-psicólogo puede comprender.  

Este libro se encuentra disponible en formato ebook.