Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)
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domingo, 4 de agosto de 2024

Opinión: Lecciones de Química por Bonnie Garmus




Feminismo, resiliencia, química, pasión, comida, perros, maternidad, carrera, luto, remo… ¿cómo refundir todos esos conceptos en una novela?, ¿cómo escribir una novela conceptual con tantos elementos dando vueltas? Eso me gustaría preguntarle a Bonnie Garmus sobre su exitosa ópera prima “Lecciones de Química” elevada a las repisas de las librerías y bibliotecas durante el año 2022.

A comienzo de la década de 1960, la científica estadounidense Elizabeth Zott desarrolla su investigación sobre la abiogénesis, una de las teorías que explica el origen de la vida. Sin pareja, ni hijos, nada contra los vientos, mareas y tempestades del Instituto de Investigación Hastings, y claramente, con triple esfuerzo al que debía hacer un hombre para arribar a los mismos resultados y reconocimientos. Dentro del centro de estudios conocerá a Calvin Evans, un preclaro científico que se lleva fácilmente preces, laureles y presupuestos de investigación, con el que establecerá una relación sentimental a través de la cual, la protagonista evidenciará las brechas de género y los prejuicios sexistas en el ámbito laboral y científico. Ya sea por la fuerza del destino o por el libre albedrío de los personajes, Elizabeth Zott se transformará en la conductora de un programa norteamericano de cocina, en el que mudará el énfasis y el lente con el que se había mirado históricamente a las amas de casa, por uno que las trata como seres pensantes, con plenas capacidades para leer e interpretar las clásicas recetas de cocina a través del lenguaje de las reacciones químicas. Maillard, cómo olvidarte.

Sin necesidad de entregar mayores detalles de la historia y los vuelcos que dan los personajes, es preciso entrar en materia crítica. En los primeros capítulos se dejan ver algunos ripios de redacción que tornan el relato algo gregario, con evidente escasez de métodos narrativos o técnicas literarias. Pero se perdona por ser una primera vez, por el valor de la autora en tomar el riesgo de contarnos una historia que vale la pena terminar y llevar su aventura a un claro acierto.

Amén de lo anterior, no es recurrente en las novelas consagradas que los autores desarrollen tanto un personaje, que ahonden profusamente en su pasado e historia para sacarlo de acción a menos de la mitad del camino. Si bien este punto se trata de corregir con el final de la novela, no deja de ser un flanco, una herida de la historia difícil de cicatrizar.

Es a la vez una obra estadounidense de tomo y lomo, en que hasta los perros pueden ser superdotados y disputar heroísmo a los protagonistas; los buenos rayan en la santidad y los malos son unos bellacos de edición limitada. Una estructura muy hollywoodense.

No parece hasta ahora que Lecciones de Química sea una historia digna de recomendación, pero sí lo es. Goza de un lenguaje y estructura simple, es entretenida, coherente, la voz y ritmo de la narración producen adicción, tiene galope, tiene cadencia, balance. Hay también una habilidad de poner a bailar armónicamente diferentes conceptos alrededor del concepto matriz que es la brecha de género en el trabajo y la sociedad en general. Muchos aspectos de la vida de la ser humana colindan y convergen, como una reacción química de los mejores aromas y colores; un matraz en el que se mezclan con dosis y medidas perfectas, como soluto y solvente, emociones, vida, muerte, maternidad, deporte, resiliencia, perseverancia, ironías, humor, amor, decepciones, machismo, violencia, pasión y sobretodo, química.

Spoiler: qué bueno que nunca trataron la configuración electrónica de los átomos, no podría haber terminado la lectura.

No es mi afán naturalizar patrones machistas, sólo constato un momento cultural determinado para cerrar esta opinión con la misma frase que Elizabeth Zott usaba al cierre de sus transmisiones:

Y ahora, niños, a poner la mesa, que vuestra madre necesita un descanso” (Garmus, B., Lecciones de Química, 2022).



domingo, 28 de julio de 2024

Opinión: Los renglones torcidos de Dios por Torcuato Luca de Tena

 


La salud mental es el trending topic de las campañas políticas de los últimos años, pero no lo era cuando el español Torcuato Luca de Tena publicó su novela Los renglones torcidos de Dios en 1979. Casas de reposo, manicomios, centros de sanación, puntos de rehabilitación, nombres más, denominaciones menos, el punto es que la salud mental de seres afectados, perturbados o traumados, desde hace décadas viene gritando auxilio a los tomadores de decisiones.

Alice Gould es una detective profesional que llega al hospital psiquiátrico Nuestra Señora de la Fuentecilla fingiendo ser una paciente mental con el fin de resolver un crimen cuyo principal sospechoso estaba internado en el sanatorio. Una vez inserta allí comienza a embadurnarse de la realidad de los pacientes que se le acercan y el cuerpo médico, haciendo el ejercicio de la observación participante tal como lo hizo Luca de Tena previo a escribir la novela analizada. 

Con excelencia al abordar el lenguaje de la psicología y psiquiatría, y un conocimiento demostrado en las áreas de las corrientes de la disciplina, Luca de Tena narra con mucha facilidad y arte las divagaciones en la mente analítica y brillante de su protagonista. Tiene coherencia en la narración, conexión entre las historias, balance entre la proporción que les entrega a ellas y los personajes, y la bella capacidad de mantener al lector concentrado, confundido, atento a las pistas y distractores.

Sin escatimar en los laureles que merece esta obra, precisa destacar el vasto vocabulario castellano que se emplea en esta novela, algo que se extraña muchísimo en los títulos de los autores actuales, paupérrimos en el empleo de la lengua. Vocablos como asaz, grey, altozano, lontananza, regato, bogar, óbice, etc., realzan el relato, fortalecen la conexión del lector y su idioma. Probablemente en traducciones a otras lenguas, suceda el mismo efecto.

En la plataforma Netflix se encuentra la película que se produjo el año 2022 por Atresmedia Cine y fue dirigida por Oriol Paulo. La vi. Si bien me pareció una buena historia, no logra dar con la excelencia de la novela, sin contar que se toma demasiadas libertades editoriales al cambiar partes de la historia y el rol de los personajes en el desarrollo de los hechos. Sin ir más lejos, el título “Los renglones torcidos de Dios” proviene del parlamento del personaje “El Astrólogo” conocido también como “El autor de la Teoría de los Nueve Universos” y no del director de Nuestra Señora de La Fuentecilla, el doctor Samuel Alvar.

Cabe hacer mención honrosa al capítulo R. OTOÑO del que cito el siguiente extracto:

«Recordó los versos de Jorge Manrique:

…querer el hombre vivir

cuando Dios quiere que muera

es locura.

Y los recompuso de esta suerte:

 

No es cordura

querer hacer revivir

a aquel que quiere morir.

 

¡Ah, qué terrible es el sino de los pobres locos, esos “renglones torcidos”, esos yerros, esas faltas de ortografía del Creador, como los llamaba “el Autor de la Teoría de los Nueve Universos”, ignorante de que él era uno de los más torcidos de todos los renglones de la caligrafía divina! » (Luca de Tena, 1979, pág. 320).






domingo, 2 de junio de 2024

Opinión: Tokyo Vice por Jake Adelstein

 


El crimen organizado no es algo nuevo, lleva mucho tiempo causando daño en distintas sociedades del mundo. Así como en Centroamérica estaban las maras, el cartel de la droga en México y el Tren de Aragua en Venezuela, en Japón sufrían por los delitos de la yakuza. Las yakuzas son el genérico para las mafias japonesas que giran principalmente en el comercio de la explotación sexual y la industria de la usura financiera.  

Jake Adelstein[1], periodista y escritor estadounidense relata en Tokyo Vice (2009) su experiencia profesional como reportero del crimen japonés con bastante éxito, llevando al lectorado occidental a conocer de la cultura nipona, sus costumbres, jerarquías sociales, creencias y valores, así como los primeros pasos que dio en el periodismo.

En la primera parte de la historia narra su postulación e ingreso al diario más importante de Japón, el Yomiuri Shimbun y los ritos de iniciación para los novatos que él tuvo que vivir por partida doble al ser extranjero. Punto notable de esta primera parte es la narración de cómo un profesional de más experiencia le enseña a Jake Adelstein las normas éticas, teóricas y prácticas del periodismo como la protección a todo evento de las fuentes, la velocidad de la información, las primicias y la confirmación de la información hasta con tres fuentes diferentes.

Luego, el autor narrará las primeras coberturas que tuvo que hacer sin dejar, en momento alguno, de comentar sus impresiones de la cultura japonesa, como la xenofobia, el respeto a los mayores, el honor y la obsesión nacional con los manuales. No obstante haber comenzado la obra con una escena que se supone es el desenlace del relato, es fácil advertir que los casos que se van leyendo tienen poca relación con esa apertura y cierre, sirviendo más bien de relleno que como elementos claves del supuesto clímax, cual es la amenaza de muerte que le hace uno de los yakuzas más poderosos de Tokio.

Pese a eso, no deja de ser un relato periodístico intenso y se nota en la lectura la calidad profesional de Jake Adelstein, porque maneja técnicas narrativas propias de un periodista de sucesos, sabe contar la noticia y mantener al lector interesado hasta el final.

Merece particular mención el abordaje que hace Adelstein al mal desempeño del gobierno japonés a la hora de abordar temas sensibles para las mujeres y extranjeras, poniendo de manifiesto que no eran de relevancia para el poder institucional. Para tal cometido, narra el caso de Lucie Blackman[2] o la costumbre de que en los eventos sociales las mujeres deben servir la comida a los hombres. Adelstein no tiene pelos en los dedos para escribir claramente que a Japón no le importaban los crímenes en que las mujeres extranjeras eran víctimas, salvo que tuvieran que vivir una vergüenza internacional, en donde su honra nacional se viera altamente perjudicada.

Nunca hay que subestimar el poder de la humillación nacional para conseguir que el gobierno de Japón mueva el culo.” (Adelstein, 2009, pág. 387)

La policía no trata a las chicas de compañía como víctimas sino como victimarias, como prostitutas codiciosas y manipuladoras. Sobre todo a las que son extranjeras. No sé qué podría hacerse para cambiar esa mentalidad. La víctima, por más que sea prostituta, sigue siendo una víctima. Las prostitutas tienen derecho a decir que no. (Adelstein, 2009, pág. 295)

Mención honrosa al capítulo “Flores de tarde” y a cómo el autor explica con su propia experiencia el concepto “yarusenai”, un estado de desesperanza y dolor. También es importante relevar que este libro aborda temas muy delicados como el suicidio, por cuanto es necesario advertir discreción previamente al lectorado. No es en lo absoluto un texto para niñas, niños ni adolescentes. Se agradece la traducción al castellano de Ana Camallonga Claveria en 2021. Este libro está disponible en formato e-book. 





lunes, 27 de mayo de 2024

Opinión: I'm glad my mom died (Me alegro de que mi madre haya muerto) por Jennette McCurdy



Las autobiografías se han tomado poco a poco mi biblioteca. Llegó a mis manos esta memoria llamada en inglés I'm glad my mom died (2022) contada por la actriz Jennette McCurdy. Confieso que no la conocía, y hasta que no fui adviertiendo aspectos de la vida real en el texto, creí que era una escritora de moda a quien se le había dado una oportunidad. Los hechos me parecían espeluznantes, tétricos, no podía entender cómo una madre podía hacerle tanto daño a una hija y que ésta no pudiera darse cuenta a tiempo. Debía ser ficción. 

Jennette McCurdy es una actriz estadounidense que comenzó su carrera con personajes infantiles en la televisión y en publicidad para luego dar salto a la interpretación de personajes en series juveniles como iCardy en Nickelodeon. Este hecho, produjo que viviera una serie de eventos únicos en la vida en un set de televisión; acusa en su narración no haber crecido como una niña normal y anónima. Su madre, una paciente de cáncer, proyectó en su hija el futuro que vio frustrado, una carrera de actriz que se truncó a raíz de la maternidad. 

Este libro ahonda en las mútliples caras que tiene el abuso infantil y cómo los padres pueden fácilmente manipular a sus hijos so pretexto de hacerles feliz; frases como "Haz tu mejor intento y me harás profundamente feliz", "Ríete de los chistes del director de las grabaciones y me harás feliz", "Si dejas las grabaciones, mamá estará muy triste y podría avanzar el cáncer" son recurrentes en esta autobiografía cuyo resultado es la creación de una adulta altamente dependiente a sustancias, a compañía y a desórdenes alimenticios. También se desarrolla desde primerísima fuente la realidad que se vive en Hollywood, las exigencias y los sacrificios que se deben hacer para ganar un casting y obtener un papel en programas televisivos, por grandes o chicos que fueran; una industria muy deseada y muy exigente. 

Cuesta creer cómo una madre puede permitir, enseñar y alentar a su hija a incurrir en regímenes alimenticios anoréxicos, en vez de entregarle las herramientas para ser una persona segura de sí y plena en la vida, le entrega la semilla de su propia destrucción. Cuesta creer cómo una madre empuja a que su hija gaste su infancia y adolescencia en un set de televisión, que su primer beso sea dentro del contexto laboral. Cuesta creer que una madre desoiga los gritos de su hija cuando ella le pide detener el acoso de las fanáticos en la calle. 

El título de este libro es apenas tan fuerte como su contenido, ¿qué vivencias puede padecer una niña para alegrarse de la muerte de su madre? Aporto un extracto de traducción propia (leí el libro en inglés): 

"¿Qué puedo hacer para evitar que me crezcan los senos?" Repito, inclinándome más hacia mi pregunta ahora que sé que satisface tanto a mamá. Mamá baja la mirada, como hace cuando está a punto de contarme un secreto, como la vez que me dijo que la abuela tenía dentadura postiza o cuando dijo que encontraba aburrido a papá. Sé que algo jugoso está por venir. Algo especial, algo que sólo nosotras dos sabremos. Algo que consolidará y validará nuestra relación maravillosa de mejores amigas, como sólo los secretos pueden hacerlo. "Bueno, cariño, si de verdad no quieres crecer, tengo una técnica secreta que puedes hacer, se llama restricción calórica."

McCurdy, Jennette. I'm glad my mom died (p.90). Simon & Schuster. Edición de Kindle. 

Saquen sus propias conclusiones.



domingo, 28 de abril de 2024

Opinión: El Acontecimiento por Annie Ernaux


El Acontecimiento es el título que la autora entregó al libro por el que relata el aborto que se practicó en su juventud. Fue publicado el año 2000 en francés y en 2001 en castellano.

De principio a fin, Annie Ernaux comparte una vivencia íntima y personal, un proceso que comenzó apenas supo que se encontraba en gravidez. Decidida a no convertirse en madre, Annie reflexiona acerca de las limitaciones para ejercer su derecho reproductivo, cual en la juventud de la autora no estaba consagrado en la legislación francesa, por el contrario, estaba prohibido. 

Este relato en primera persona está despojado de cualquier eufemismo y emoción, ya que en palabras de la misma autora, no estaba considerado detener la ejecución de su decisión por la interposición quizás manipuladora de la lástima o del instinto del que no era dueña. 

En esta obra, la Premio Nobel pone de manifiesto los métodos que se manejaban en la Francia del siglo XX para interrumpir la gravidez, el alcance punitivo de la legislación, el boca-a-boca para traspasar datos de personas que practicaban abortos y los peligros del aborto clandestino. También, cuenta los detalles del "acontecimiento" -como ella prefirió llamar a su aborto- desde su planificación, búsquedas, ejecución y efectos. 

En definitiva, El Acontecimiento es una obra icónica de Annie Ernaux y un infaltable para los movimientos feministas y que promueven el acceso y consagración de los derechos reproductivos de las mujeres. Sin adornos, sin ripios ni historias innecesarias, con una traducción de calidad a manos de Berta y Mercedes Corral Corral (Tusquets Ediciones, Colección Andanzas), este relato tan personal intriga e impacta a quien lo lea. A continuación, extractos de la narración.

"No me producía ninguna aprensión la idea de abortar. Me parecía, si no fácil, al menos factible; que no era necesario tener ningún valor especial para hacerlo" (Ernaux, 2001).

"Estaba por todas partes. En los eufemismos y los lítotes de mi agenda, en los ojos saltones de Jean T., en los matrimonios forzados, en el filme Los paraguas de Cherburgo, en la vergüenza de las mujeres que abortaban y en la reprobación de las otras. En la imposibilidad absoluta de imaginar que un día las mujeres pudieran abortar libremente. Y, como de costumbre, era imposible determinar si el aborto estaba prohibido porque estaba mal, o si estaba mal porque estaba prohibido. Se juzgaba con relación a la ley, no se juzgaba la ley" (Ernaux, 2001). 

sábado, 27 de abril de 2024

Opinión: El lugar por Annie Ernaux



La muerte del padre como detonante de una reflexión sincera, sin miedo a la herida ajena es el primer resumen que viene al teclado a la hora de pensar en El lugar de Annie Ernaux. Elevada a los estantes de las librerías francesas en 2002, esta novela autobiográfica navega por la racionalidad y emociones de su autora frente a su padre moribundo.

Rememorando los alcances sociales de la Francia posguerra, la autora se enfrenta a la compleja relación con su padre y la percepción de él en la medida que va creciendo, lo recuerda en distintas épocas, como obrero y comerciante, como un hombre duro y orgulloso. Lo analiza también desde la fotografía y las facciones que él deja retratadas en la cámara. Como se suele decir, nadie se baña dos veces en el mismo río y es eso lo que se puede apreciar en la lectura, padre e hija van transitando por distintos lugares socioeconómicos y emocionales que se acercan más o menos, pero no se tocan.

Fiel a su estilo, la autora se despoja del sentimentalismo con el afán de exponerse a sí misma casi como el objeto de su propio estudio, generando una narración gráfica y silenciosa pero con ritmo, de todas maneras. Hay un mejor nivel en la traducción al castellano, las ideas ya no se tropiezas y las estructuras gramaticales del francés están mejor armonizadas que en La Vergüenza.

Esta novela es una recomendación que podría resultar útil para el público asiduo al género de la autobiografía, pero denso para quienes prefieren literatura con pirotecnia y efectos especiales; de la misma manera, podría resultar estimulante y cautivador para quienes tengan relaciones no resueltas o conflictivas con sus padres, o estudiantes de la salud mental.

jueves, 11 de abril de 2024

Opinión: La vergüenza por Annie Ernaux

                               

 

En marzo de 1998, la Nobel de Literatura Annie Ernaux[1] lanzó en formato de autobiografía La vergüenza, donde comparte cómo fue desarrollando una personalidad introvertida y vergonzosa a partir de una tarde de domingo de junio cuando su padre golpea a su madre hasta casi matarla.

En este relato, la autora aborda desde una marcada introspección, la sociedad francesa de la posguerra, el clivaje público privado, el laico religioso y las diferencias de clase, elucubrando a través de ellos por qué desde aquel episodio siente una soterrada vergüenza.

En el segundo tercio de la lectura, Annie Ernaux, narra su paso por el internado, su relación con las monjas y el conocimiento. La religiosidad católica marca su relato y lo invade, siendo en definitiva este punto de la lectura, el más fluido y nutrido.

La vergüenza no tiene música. Hay ciertos libros con cadencia y crean en el cerebro un ritmo especial, evocan canciones, conversaciones, colores y los personajes se mueven a medida que avanza la narración. Con La vergüenza, el silencio de apodera del relato, escuchándose la voz de la autora casi en un tipo de ASMR, recuerdo haber evocado en el primer capítulo el sonido de los tacos en el suelo cuando Annie reflexiona sobre la división social y geográfica de su ciudad, y el quiebre de los platos durante el fallido femicidio que perpetró el padre la autora contra su madre. Annie Ernaux tiene esa capacidad que algunos llaman “estilo directo y sin adornos”, yo lo llamaría, escribir en el vacío, en la suspensión, lejos de la velocidad del sonido, aunque cercana a la velocidad de la luz.

La traducción al castellano no es la mejor y, no es que sepa francés, sino que hay estructuras gramaticales de ese idioma que no están del todo bien adaptadas a la forma en que escribimos y leemos en castellano, por tanto, en ocasiones es posible encontrar que la narración se hace más compleja o tropezamos con una línea en varias ocasiones. Algo parecido me sucedió con Muriel Barbery en La elegancia del erizo. Ahora bien, si el lector es asiduo a los autores franceses, tanto mejor.

En esta obra prima el desarrollo psicológico del personaje por sobre la historia, permite conocer de entrada el carácter y estilo literario de la autora y prepara al lector para abordar, luego, otros de sus libros como El Acontecimiento o El lugar, porque La Vergüenza, más que una historia, es una larga reflexión.  

domingo, 7 de abril de 2024

Opinión: En agosto nos vemos por Gabriel García Márquez


 

Durante agosto, Ana Magdalena Bach acude a una isla del Caribe para visitar la tumba de su madre con el fin de dejarle flores y reencontrarse con su memoria. Sin embargo, terminará encontrándose con una parte desconocida de su personalidad y redescubriendo a la mujer que paradójicamente, nace en un cementerio. La trinidad del rol de la mujer adulta de la América Latina del siglo XX, madre, esposa e hija entra en jaque y crisis de la mano de Gabriel García Márquez, quien en vida se había negado a publicar En agosto nos vemos. No obstante, fue lanzada a la venta el 06 de marzo de 2024 por decisión de sus hijos.

Esta novela breve con características cercanas al cuento, va mostrando el imaginario de Gabriel García Márquez, recrea a través de las vivencias de la protagonista los paisajes y las culturas que conviven en El Caribe colombiano. No se podría decir, con justicia, que la historia quede trunca atendido el contexto de la muerte del autor, previo a las enfermedades que afectaron su intelecto y discernimiento. El cierre está bien ejecutado, aunque habría sido muy satisfactorio conocer el derrotero de ciertos personajes o ahondar en sus pasados. Pero así son las obras póstumas, permiten apreciar el proceso creativo del autor en sus últimos días; es esa su riqueza. Así como las biografías no admiten margen a la creatividad o ficción, la muerte no admite que se reversionen historias y se les prive, finalmente, de la esencia de su dueño.

Es muy interesante advertir el simbolismo, una vez finalizada la lectura, que hay en la visita de Ana a la tumba de su madre, pues también está asistiendo a la muerte de la madre y esposa que ella había sido hasta aquel 16 de agosto. Esta novela trae, como siempre en el universo de García Márquez, debates sociales o culturales como la infidelidad, la decadencia de la religión, los nuevos matrimonios, el deseo y la insatisfacción.  

Me pareció una historia entretenida, que vale el esfuerzo leer, una novela que le permitió de cierta forma a la familia de García Márquez, ganarle un poco a esa injusticia que subyace a la muerte de los ídolos, porque al cerrar la última sílaba de En agosto nos vemos, quedan vivas las ganas de seguir leyendo, de quitarle a la tumba el cuerpo y creatividad de Gabo. Eso siempre es una ganada para quien extraña.

domingo, 31 de marzo de 2024

Opinión: La contadora de películas de Hernán Rivera Letelier



La pampa salitrera de Chile puede evocar sed, desesperación y espejismos, los nostálgicos de sus incipientes oficinas mineras podrán remembrar los cines y las compañías de teatro que llevaban cultura y distracción al pueblo minero. Así lo dejó escrito Hernán Rivera Letelier, autor insigne y casi dueño del Desierto de Atacama, en La contadora de películas (2009) donde exhibe la relación mágica entre espectadores y películas, y adentra al lector en el pretérito y complejo oficio de contar.

María Margarita, la única mujer de cinco hermanos es designada por su padre para ir al cine a ver las películas y luego contarlas a la familia, tomando luego la expertiz de una juglar al punto de que se transforma en su forma de supervivencia material. La novela va apuntando en paralelo el derrotero de cada miembro de la familia en que todos los hijos llevan nombres con letra eme. También, como es natural en el autor, se lleva todo al plano de la vida en las oficinas salitreras y el desierto.

La historia es prometedora en un comienzo y toma un ritmo tan alto que llega a un final cuando recién se está disfrutando el desarrollo, se deja ver una desidia en la narración, un deseo de terminar con la novela cuanto antes y entregársela a la editorial. Sin duda, que una historia tan rica en su entramado y estructura, no debe quedar con la voz trunca, tijereteada y con tantas páginas en blanco. Incluso, ese vocabulario tan prolífico que se encuentra en La Reina Isabel cantaba rancheras se perdió en esta entrega. Además, presenta al menos dos errores de edición, puesto que una de las páginas se menciona a Mario, aun cuando ese personaje no existe y comete la falta ortográfica de escribir “mi” en vez de “mí”.

Un punto a favor de esta novela es que despierta la conversación acerca del arte de contar, ¿se están preparando a los estudiantes a hablar por sí mismos, a mejorar su comunicación oral, a relatar con el tono que deseen un periodo de su vida tan simple e interesante como por ejemplo, lo que pensaron cuando iban de la casa a la escuela?, ¿qué ventajas y desventajas tienen los celulares en el desarrollo de las habilidades del lenguaje hablado? 

Es de esperar que la adaptación al cine de la novela tenga mayores aciertos y complemente o cierre todo lo que Hernán Rivera Letelier no nos quiso contar. Recomendada para estandaperos e iniciados en oratoria. 

sábado, 30 de marzo de 2024

Opinión: Donde van a morir los elefantes de José Donoso


En 1995, José Donoso publicó su última novela llamada Donde van a morir los elefantes. A través de ella narró el viaje y estadía de Gustavo Zuleta en Estados Unidos como escritor y académico de literatura en la Universidad de San José. La especialidad del protagonista era la obra de Marcelo Chiriboga, otro escritor, ecuatoriano, que formaba parte del boom latinoamericano.

Ya instalado en Estados Unidos, Gustavo Zuleta encuentra una serie de personajes tan especiales y distintos a él que se hace inverosímil que puedan sostener relaciones laborales o amistosas si no es por la necesidad de adaptación en otra cultura y un nuevo trabajo. Ruby, Josefina, Rolando, Nina, Duo, Er, Maud y Jeremy, entonces entran en una narración que a momentos se torna psicodélica, policiaca, emotiva, intelectual e inconexa.

Ruby (o la Ruby como acostumbraba José Donoso a llamar a las mujeres en su obra) es el personaje que genera el vínculo más fuerte con Gustavo Zuleta; ella es una estadounidense exuberante y orgullosa de su obesidad y aficionada a los programas informáticos de realidad virtual (una adelantada a sus tiempos). Son dos polos opuestos destinados a atraerse y repelerse cada vez que logran avenencias; atracción y repulsión como las leyes físicas del magneto y la tensión sexual. La conexión de ambos se ve alterada por la irrupción de Marcelo Chiriboga y Nina, su esposa que llega de sorpresa desde Chile con su hijo recién nacido en brazos.

El relato pasa por distintas fases, tiene etapas de calidad, pero otras que lo opacan, como la vida pasada de Maud Buttler y su navegación delirante por un río, o la muerte de un perro en una cafetería, pues la profundización excesiva en esos personajes no tienen ninguna relación con el desenlace de la historia y quedan flotando como medusas en el mar. 

No me resultó una historia sobresaliente en comparación con el resto de la obra de Donoso, no obstante, mantiene aspectos clasistas y machistas como en Coronación y El lugar sin límites. Por no ser, entonces, una novela elemental de su biblioteca, se sugiere su lectura para estudiosos de José Donoso, del postmodernismo o del boom latinoamericano. Este libro está disponible en formato e-book.

miércoles, 31 de enero de 2024

Opinión: Jo, Pol Rubio por Héctor Lozano

 

Jo, Pol Rubio[1] (2020) es la segunda novela de Héctor Lozano[2], el a la vez creador de la serie televisiva Merlí (Cataluña). Pol, el toro Rubio es justamente uno de los protagonistas de esa producción audiovisual y se transformó a lo largo de ella en el sueño gay de la secundaria.

En la novela presentada por Lozano, Pol Rubio toma la voz de los hechos, cuenta del destino de sus compañeros del instituto Àngel Guimerà, desarrolla la relación con su papá, cómo ha vivido el luto por la muerte de su filósofo mentor, Merlí Bergerón y enfatizando sobre sus nuevas experiencias universitarias como estudiante de Filosofía junto a nuevos personajes. 

En este caso, los libros se han presentado con posterioridad al lanzamiento al streaming de las series y suelen quedar más cortos en contenido. Puede que sea una estrategia comercial, pero es de las pocas veces en las que prefiero la serie y no el libro, justamente porque el margen de creatividad queda muy reducido a los detalles y hechos que se pudieron ver y oír. Cuando se lee antes de ver, la imaginación es más flexible y no tiene los límites de lo preestablecido. Ya me empecé a expresar a la Karamanos.

No puedo entregar mucha opinión de vocabulario ni de redacción porque -modestia aparte- lo leí en la lengua materna del autor, el catalán. Igualmente, se hizo bastante fluido y lo más probable es que en castellano tenga el mismo ritmo que Cuando éramos los peripatéticos (Quan érem els peripatètics) del año 2018 y narrado bajo la voz del otro protagonista de la historia primigenia, Bruno Bergerón.

Si bien, Jo, Pol Rubio no es un texto indispensable, se entiende que pueda ser relevante o atractivo para los seguidores de la serie y al menos yo sentí al cerrar su última página que no había perdido el tiempo, pero tampoco me llevó al borde de la exacerbación del concepto o universo Merlí. 

Disponible en formato e-book. 


domingo, 29 de octubre de 2023

Opinión: Para acabar con Eddy Bellegueule por Édouard Louis


Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente. León Gieco.

La violencia tiene tantas maneras de expresarse, la más directa es la agresión de A contra B, la agresión de A contra A para herirse a sí mismo, o la agresión de A contra A para herir indirectamente a alguien más o castigar pasivo-agresivamente. También, se puede encontrar la violencia verbal, de clase, estructural y categorizarla bajo tantos parámetros porque la vida misma es una revelación dolorosa.

Por su parte, el método universal de castigar a lo que es distinto o se sale de la norma social es la violencia, una reacción aprendida al temor que produce lo novedoso. Así lo señala Édouard Louis[1] en Para acabar con Eddy Bellegueule (2014), una novela autobiográfica cuyo tema central es la violencia, según él mismo lo ha hecho saber en distintas entrevistas.

Desde pequeño, Eddy se descubrió a sí distinto al resto y aunque no lo hubiera hecho, su entorno se lo haría saber. Criado en una familia de clase baja, recibió las primeras miradas de reprobación de sus padres y hermanos al ver un desplante cada vez más femenino en sus formas, expresiones y palabras. También se lo haría ver la escuela, ese lugar que supone ser un centro de socialización que los expertos en educación promueven tanto, olvidando que puede ser a la vez un tabernáculo de crueldad entre pares, un nicho de impunidad, un centro de tortura física y psicológica para estudiantes de la diversidad y disidencia sexual, de otras razas u otros credos. Eddy acabaría así por naturalizar la ridiculización y las agresiones, justificando incluso que su orientación sexual tan evidente e indiscutible fuera un oprobio a su hombría o virilidad.

Para acabar con Eddy Bellegueule logra remover consciencias y examinarlas, consulta una y otra vez la moral del homofóbico al que tratamos de hacer desaparecer a medida que advertimos el daño del silencio cómplice, el daño del prejuicio, el daño de no conocer la compasión por los débiles. Asimismo, cabe destacar el rol ausente de los profesores y celadores (inspectores de patio) en la defensa de los estudiantes de la diversidad sexual perseguidos y agredidos por sus pares a causa de ser, a causa de respirar, a causa de hablar; ¿quién defendía entonces a los Eddy Bellegueule del crimen organizado que resultan ser las mafias de bullers y agresores en las comunidades educativas en Francia, en Chile, en el mundo?, ¿quiénes actuaron en la impunidad burlándose y agrediendo a sus compañeros de escuela premunidos del silencio cómplice de profesores, inspectores, sostenedores?, ¿quiénes cargan en sus consciencias y cuánto pesan las autolesiones y suicidios de las víctimas del bullying escolar?, ¿cuántos advirtieron el daño que se estaba produciendo en los años noventa, dos mil o de las últimas décadas y lo detuvieron a tiempo sin temor a ser calificados de débiles o promotores de la homosexualidad o de la supuesta e inventada "ideología de género"?

Esta novela es exitosa en su objetivo, en visibilizar un dolor que muchos llevamos dentro, una injusticia que no ha sido correctamente reparada, un ataque a la dignidad del ser humano percutido desde la moral heterosexual. Si bien, hay distintas opiniones del final de la novela, es preciso considerar que al ser una autobiografía, el mismo autor es dueño de mostrar hasta dónde quiera exhibir su dolor o bien, puede hacer de él un enganche comercial para la próxima narración. Édouard Louis en una muestra de entrega y lucha, rememora y desnuda los pasajes más  dolorosos y violentos de su infancia y adolescencia, sin reparar en la revictimización de recordar la vergüenza que sintieron los demás de él o él mismo de sí, por cuanto, a causa de esa enorme generosidad no hay otra conclusión que recomendar este libro y etiquetarlo como prioritario en la próxima visita a la librería. ¡Gracias!

sábado, 28 de octubre de 2023

Opinión: Tu cerebro por Amanda Céspedes



Toma trabajo abordar la literatura no narrativa, cómo describirla, cómo asirla sin que quede trunca y es lo que me sucede con Tu cerebro (2013) de la neuropsiquiatra chilena Amanda Céspedes[1]. Algo se hará.

Tu cerebro invita al lector a conocer la importancia de este órgano vital y fundamental en la regulación del comportamiento humano así como en la evolución de nuestra especie. No obstante, sirve de gran apoyo para quienes transiten por la preadolescencia y adolescencia (y a quienes convivan con ellos), pues les hace entender aspectos claves de la regulación hormonal, el autocuidado, las tentaciones y un mundo que comienza a ser visto desde una perspectiva desconocida e inevitable.

El aporte que hace Amanda Céspedes es inconmensurable. Práctica, concisa y pedagógica apela al lector a salir de las miradas tradicionales o menos informadas sobre el tránsito de la niñez a la juventud de manera tal que éste se transforme en un proceso acompañado y respetado, entregando herramientas de gran ayuda para que los adolescentes se autorregulen, conozcan sus límites, las consecuencias de sus actos y  en especial, se respeten a sí mismos y su entorno.

Pasando por conceptos psicológicos y estadísticas, Tu cerebro aporta importantes datos y análisis científicos sobre la salud del cerebro, el consumo de alcohol, marihuana y la calidad del sueño entre otros aspectos más. Es una lectura cautivante que cuesta dejar y apenas se termina un capítulo nos arrimamos al próximo de inmediato, no al otro día o semana. Sin duda que a quienes tienen hijos, son adolescentes o conviven con ellos les hará más eco que a quienes no, pero también es una lectura pensada en todo tipo de público pues sus datos permiten que muchos adultos le den vuelta a su propia adolescencia, a sus errores y aciertos; también es de gran utilidad para profesores, trabajadores sociales, asistentes de la educación o asesores del hogar que a diario realizan la extenuante labor de tratar con nuestros preadolescentes y adolescentes, a su vez dominados por la inexperiencia y un flujo desconocido de hormonas y emociones. No digan que no se les avisó, ¡a proteger el cerebro!

sábado, 30 de septiembre de 2023

Opinión: Cien años de soledad (1967) por Gabriel García Márquez

Se precisa de descaro para opinar sobre una novela de la literatura universal, un retrato del siglo XX latinoamericano, sobre un premio Nobel de las letras bajo la mirada de una opinión no experta. Como dicen mis amigos, quién es uno finalmente.

Hay tantas preguntas que formularse antes y después de leer Cien años de soledad [1] como por qué cien, por qué soledad, por qué se repiten los nombres, por qué gusta tanto una novela triste y desolada, pero son las respuestas a estas interrogantes las que pueden hacer que el lector esté evocando la magia de Macondo para siempre.

Dado que se trata de una historia nutrida de personajes, generaciones y años, para reseñarla como merece se requiere tomar distancia de la lectura inmediata a fin de juzgar sobre lo general y huir del detallismo que podría resultar agobiante para mi mala memoria. Los Buendía son la familia fundadora de la aldea de Macondo, ubicada en algún lugar de El Caribe y le afecta una suerte de pecado original o karma: el incesto. El matrimonio de Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía procrea con el miedo de engendrar seres humanos con cola de chancho puesto que son primos, aun cuando sus hijos nacen sin aquella deformación genética, sin embargo, la atracción entre la misma sangre se transformará en un patrón de conducta ya que con o sin conocimiento los miembros de la estirpe Buendía se acercarán como el hierro a un magneto. Otra característica que destaca en Cien años de soledad es que se rompe con una regla de la narración de diferenciar a los personajes en carácter y físico, no obstante y como si los padres sufrieran de una incapacidad creativa repiten en todas las generaciones de recién nacidos los nombres de Úrsula, José, Arcadio y Aureliano con pequeñas modificaciones que permiten no perder el hilo de la historia, aun cuando ello requerirá de una mínima concentración. La regla de esta novela era que los Aurelianos y los Arcadios tuvieran personalidades muy parecidas, los primeros eran tranquilos, introvertidos y les rodeaba un hálito de soledad, mientras que los segundos eran de fiestas, conquistas y extrovertidos, al punto que se instaló en la historia la teoría de que Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo se habían cambiado los papeles tantas veces que un día ya no supieron quién era quién y quedaron con las personalidades del otro para siempre.

También abunda en Cien años de soledad el realismo mágico, una corriente literaria donde lo imposible o inverosímil es parte de lo cotidiano como Mauricio Babilonia cuya llegada o cercanía es anunciada por mariposas amarillas, lluvias incesantes de cinco años o una ciudad inundada de flores el mismo día en que murió su fundador, la interacción de vivos y muertos, la ascensión al cielo de Remedios la bella y más. También lo mágico es acompañado por una realidad bañada de guerra, envidias, ejércitos, corrupción y explotación. Esta novela ilustra o recrea un paralelo a las sociedades latinoamericanas del siglo XX invadidas de guerras civiles sangrientas entre ejércitos poco inteligentes de liberales y conservadores y la sempiterna cooptación de los medios de comunicación a manos del poder económico, el relato de la historia y su difusión en la voz de los ganadores o poderosos, el miedo e indefensión de los humildes, la irrupción de la modernidad en la economía y la mala memoria histórica de los pueblos que olvidaron a los tres mil trabajadores bananeros asesinados por el ejército en plena huelga, guiñando al concepto de la verdad oficial. "Seguro que fue un sueño", insistían los oficiales. "En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz". Así consumaron el exterminio de los jefes sindicales.

Cien años de soledad es una obra que raya en la metáfora al nivel tal que puede aplicar a cualquier país de América Latina o del tercer mundo en sus periodos más oscuros. Es una narración bañada en técnica narrativa, vocabulario, creatividad y una eficiencia de contar que los reductos filosóficos más rebuscados son expresados con simpleza por personajes a la vez muy complejos. Se mezcla bien lo político, lo moral, lo pasional y la brutalidad sin dejar jamás de transmitirse la sensación de vacío y soledad que envuelve a los Aurelianos y las mujeres Buendía a lo largo de cien años.

Por último, hay personajes que me causaron mucha fascinación y si ya leyeron este imperativo literario latinoamericano, quisiera saber si les pasó igual con El Judío Errante, Francisco El Hombre, El sabio catalán, Visitación y Mauricio Babilonia. Desde luego, la invitación a no morir sin haber leído esta obra universal está extendida, y en mi opinión es un relato que genera una relación obra-autor llena de misterios como Leonardo da Vinci y Gioconda o Miguel Ángel con la Bóveda de la Capilla Sixtina y la Creación de Adán. Ritmo, pasión y técnica resumen a Cien años de soledad que por cierto, está disponible en formato e-book.





[1]https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez


martes, 26 de septiembre de 2023

Opinión: Temporada de huracanes (2017) por Fernanda Melchor


Van casi dos meses desde que leí Temporada de huracanes de Fernanda Melchor[1]. Hoy puedo dar un respiro y recordar esa novela tan cruda y desprovista de anestesias o eufemismos. Un relato desgarrador que me sumergió en la vulnerabilidad de las castas más bajas de la sociedad mexicana contemporánea.

Jugando, un grupo de niños encuentra casualmente el cadáver de la controvertida Bruja, cuya muerte es el desenlace de una serie de hechos que rozan en la decadencia del ser humano. La Bruja es un personaje complejo, construido de sus experiencias, malos tratos y una historia oscura, a la que recurren los habitantes de La Matosa en situaciones desesperadas, a solicitar encargos, amarres y más. Luego, la narración da paso a otros personajes como Norma, Luismi, Munra, Chabela y Brando, en cuyos destinos está la Bruja y por cuanto, se deduce que los motivos que les unen a ella no son precisamente de mucha cristiandad.

En Temporada de huracanes se mezcla la maldad, el lado más oscuro de la pobreza, la ignorancia, el machismo, la homo y transfobia, narradas de una forma tal que es imposible huir a su lectura, inevitable como escapar de un huracán de crueldad y dolor. Parece que la autora no conociera los puntos aparte, no hay pausas, la estructura del texto es extenuante por su extensión al no haber otra separación que los capítulos, pero también por el desgaste emocional de la narración.

Es un texto necesario para estos años, una historia que destapa todo aquello que cubren las luces, las poses rebuscadas de las redes sociales, las frases fáciles del mindfulness y la fingida configuración de nuestras vidas detrás de una pantalla. Cualquier meme de manual que busque justificar y aliviar la miseria de nuestras vidas no puede contra la potencia de Temporada de huracanes que desnuda con facilidad la fragilidad de la sociedad moderna mexicana o cualquiera otra occidental; violaciones no denunciadas, niñas sexualizadas, abortos clandestinos e inseguros, consumo problemático de drogas, violencia infantil, vulnerabilidad y más vulnerabilidad.

Creo que esta novela es necesaria pero no recomendable para niños o adolescentes, puede ser una terapia para quienes lamentablemente hayan pasado por estas sórdidas situaciones y requieran un apoyo para encontrar las palabras que les permitan identificar su herida, el dolor que ella provoca y una forma de cicatrizarlo. Esta novela está disponible en formato e-book y fue recomendada por el booktuber Diéresis o Crema en su canal de Youtube.

 

miércoles, 10 de mayo de 2023

Opinión: Retrato en Sepia por Isabel Allende

 


Retrato en Sepia (2000) de Isabel Allende es una novela histórica que narra la vida de Aurora del Valle, quien vive confundida respecto de sus orígenes y que ayudada de su cámara fotográfica intentará descifrar las claves de sus pesadillas y miedos. Esta historia forma parte de la trilogía de la familia del Valle (La Casa de los Espíritus, Retrato en Sepia e Hija de La Fortuna).

La primera parte de la novela narra la vida de la expansiva Paulina del Valle, una empresaria que gracias a su inteligencia y olfato comercial se hace de una fortuna dentro de la Fiebre del Oro californiano en Estados Unidos y conforma la rama paterna en los genes de Aurora. En paralelo, se conoce la loable vida de la familia chilena-británica-china Chi’en, rama materna de la protagonista. De esta suerte, en el primer tercio de la historia conoceremos abbastanza a los personajes más longevos de Retrato en Sepia y cómo se fraguan las circunstancias que permiten a los padres de Aurora encontrarse y concebirla. En el segundo tercio, la narración se torna hacia los primeros años de Aurora y su aproximación al mundo de la fotografía, asimismo, se desarrolla el vínculo que ella sostiene con su abuela Paulina del Valle y el surgimiento de los deseos de Aurora por conocer su origen, bañado de silencios e intrigas. Por último, en la tercera parte de la entrega, se puede encontrar a la Aurora adulta, más imbuida con la magia de los lentes de su máquina fotográfica y empujada a la vez a cumplir con roles sociales claramente fijados y delimitados por décadas de tradición como el matrimonio y la maternidad.

Como es costumbre en la literatura de Isabel Allende, el derrotero de sus personajes está altamente influido por el contexto político y social, ahí circunscribe los hechos para facilitar la comprensión del relato en la medida que al leer lugares o tiempos conocidos, se hace más fácil imaginar el desarrollo de los hechos y darles sentido de la realidad. A lo largo, se puede leer sobre la Fiebre del Oro, la Guerra del Pacífico entre la Confederación Peruanoboliviana y Chile, así como la crisis y el desenlace del Gobierno de Balmaceda.

Es destacable leer el progreso intelectual y ontológico de la protagonista con el objeto casi totémico de la historia: la fotografía. A medida que entra en la adultez, Aurora  sin querer va dibujando su vocación y su talento de captar en el papel la emoción de un instante o el sentimiento de toda una vida. Esta pasión fue inspirada y luego alentada por su maestro Juan Ribero, un fotógrafo cuyo taller de revelado se alojaba en el centro de Santiago de Chile. Me he decidido a hacer énfasis en este tema que puede resultar espurio, pero que a su vez guarda y recobra un tremendo valor para el arte fotográfico, pues en una época donde abundan los registros visuales en Internet y redes sociales hasta el punto del abuso de la imagen y el filtro, hubo alguien que reparó en la relación de los fotógrafos con sus cámaras, con los objetos y sujetos de retrato, con los ángulos, con la mirada, las luces y sombras. Tanto me ha sorprendido la profundidad y riqueza de este aspecto en la novela que cito algunos extractos:

Al hacer un retrato se establece una relación con el modelo que si bien es muy breve, siempre es una conexión. La placa revela no sólo la imagen, también los sentimientos que fluyen entre ambos. A don Juan Ribero le gustaban mis retratos, muy diferentes a los suyos. <<Usted siente empatía por sus modelos, Aurora, no trata de dominarlos sino de comprenderlos, por eso logra exponer su alma>>, decía.”… “La luz es el lenguaje de la fotografía, el alma del mundo. No existe luz sin sombra, tal como no existe dicha sin dolor”… “Como mi maestro Juan Ribero, ella consideraba que la fotografía no compite con la pintura, son fundamentalmente diferentes; el pintor interpreta la realidad y la cámara la plasma. Todo en la primera es ficción, mientras que la segunda es la suma de lo real más la sensibilidad del fotógrafo.”

Esta novela es conservadora dentro del estilo narrativo de Isabel Allende, no encontraremos estructuras ni personajes muy distintos a aquellos que podrían habitar en La Casa de los Espíritus o El Amante Japonés, lo que no es un defecto para quien lee afanosa y voluntariamente a una autora tan fiel a sí misma y a su criollo y mestizo imaginario. Nota: la historia es autosuficiente, se basta a sí para darse a entender y si bien se habla de que es parte de una trilogía, no es necesario leer Hija de La Fortuna ni La Casa de los Espíritus para disfrutarla, pero ya que estamos, ¿por qué no?