Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)
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martes, 26 de septiembre de 2023

Opinión: Temporada de huracanes (2017) por Fernanda Melchor


Van casi dos meses desde que leí Temporada de huracanes de Fernanda Melchor[1]. Hoy puedo dar un respiro y recordar esa novela tan cruda y desprovista de anestesias o eufemismos. Un relato desgarrador que me sumergió en la vulnerabilidad de las castas más bajas de la sociedad mexicana contemporánea.

Jugando, un grupo de niños encuentra casualmente el cadáver de la controvertida Bruja, cuya muerte es el desenlace de una serie de hechos que rozan en la decadencia del ser humano. La Bruja es un personaje complejo, construido de sus experiencias, malos tratos y una historia oscura, a la que recurren los habitantes de La Matosa en situaciones desesperadas, a solicitar encargos, amarres y más. Luego, la narración da paso a otros personajes como Norma, Luismi, Munra, Chabela y Brando, en cuyos destinos está la Bruja y por cuanto, se deduce que los motivos que les unen a ella no son precisamente de mucha cristiandad.

En Temporada de huracanes se mezcla la maldad, el lado más oscuro de la pobreza, la ignorancia, el machismo, la homo y transfobia, narradas de una forma tal que es imposible huir a su lectura, inevitable como escapar de un huracán de crueldad y dolor. Parece que la autora no conociera los puntos aparte, no hay pausas, la estructura del texto es extenuante por su extensión al no haber otra separación que los capítulos, pero también por el desgaste emocional de la narración.

Es un texto necesario para estos años, una historia que destapa todo aquello que cubren las luces, las poses rebuscadas de las redes sociales, las frases fáciles del mindfulness y la fingida configuración de nuestras vidas detrás de una pantalla. Cualquier meme de manual que busque justificar y aliviar la miseria de nuestras vidas no puede contra la potencia de Temporada de huracanes que desnuda con facilidad la fragilidad de la sociedad moderna mexicana o cualquiera otra occidental; violaciones no denunciadas, niñas sexualizadas, abortos clandestinos e inseguros, consumo problemático de drogas, violencia infantil, vulnerabilidad y más vulnerabilidad.

Creo que esta novela es necesaria pero no recomendable para niños o adolescentes, puede ser una terapia para quienes lamentablemente hayan pasado por estas sórdidas situaciones y requieran un apoyo para encontrar las palabras que les permitan identificar su herida, el dolor que ella provoca y una forma de cicatrizarlo. Esta novela está disponible en formato e-book y fue recomendada por el booktuber Diéresis o Crema en su canal de Youtube.

 

domingo, 20 de noviembre de 2022

Opinión: Como agua para chocolate de Laura Esquivel


Como agua para chocolate (1989) es la novela icónica de la escritora mexicana Laura Esquivel cuya historia se centra en la vida de Tita, la hija menor de la familia de La Garza, por cuanto vivirá bajo la temible sombra y autoridad de su Mamá Elena, como rodeada de los aromas y secretos de la cocina del México revolucionario. La condición de hija menor era condenada por la tradición familiar a la soledad y al cuidado de la madre hasta su muerte.

Llena de realismo mágico, Como agua para chocolate es una novela eminentemente de amor, con toques históricos y criollos. Se estructura en doce capítulos asociados cada uno a un mes del año y a una receta en particular donde la sobrina nieta de Tita irá dando la pauta de la preparación en breves líneas y las irá mezclando con la vida de la protagonista sin que se pierda en momento alguno el ambiente de una cocina del siglo XX con sus aromas, sus palabras y sus sabores a chiles, chocolate y fritura. Es una novela clásica desde el punto de vista de los riesgos, donde la protagonista y la antagonista están llenas de virtudes y defectos, respectivamente; lo que si bien le evita confusiones al lectorado, tampoco le propone un desafío cognitivo, ni le permite comprender que los seres humanos tenemos defectos y virtudes, obedeciendo a un modelo de narración propio de los años 90 de la industria de ficción mexicana, pues las mismas estructuras reduccionistas y simplistas se pueden apreciar, por ejemplo, en las telenovelas de Televisa.

Esta novela retrata la alta carga cultural del machismo en el México del siglo pasado, la cocina era un lugar de mujeres, demandaba horas excesivas de trabajo no remunerado y le era privado a los hombres salvo para sentarse a comer o cortejar a las cocineras. También relata indirectamente la explotación indígena y las marcadas relaciones de dominación y estructuras de poder insanamente asimétricas, por ejemplo, militares-civiles, madre-hijas y señora-sirvientes. De ello deriva una crítica a esta historia puesto que en lugar de representar una crítica –abierta o disimulada- a la cultura machista, romantiza la explotación, el abuso y la comodidad del poderoso respecto de sus privilegios. Es cierto que las novelas al suscribirse a una época obedecen también al espíritu de los tiempos por cuanto para reflejarlos fielmente tienen personajes e historias que al lector le pueden resultar chocantes; sin embargo, en la actitud del narrador frente a los hechos hay mucho de la manera en que el o la autora ven y conciben el mundo.

Esta novela es de rápida lectura, privilegia más a la historia que a los personajes y tiene desbalance de género en la narración pues es notorio que le cuesta llegar a los tonos, actitudes y palabras de los hombres en los hombres; pero es muy hábil en dar a Mamá Elena características culturalmente masculinas como la dureza, el liderazgo seco, incuestionable y desprovisto de toda dulzura, lo que denota que para la autora el poder es masculino.

Recomiendo leer esta novela desde el punto de vista analítico, quizás desde el culinario y si es leído por niñas, niños o adolescentes, siempre es sugerente invitarles a desarrollar su sentido crítico, pidiéndoles su opinión moral respecto a los hechos narrados pues el machismo mata y mientras antes se entienda tantito mejor, como se dice en México.