Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)
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miércoles, 15 de enero de 2014

El violín de Yanko por Marcos Rafael Blanco-Belmonte

Madre, la selva canta,
y canta el bosque y canta la llanura,
y el roble que a las nubes se levanta,
y la flor que se dobla en la espesura,
y canta y juega el viento en el camino,
y en el rubio trigal las amapolas,
y en el cauce el arrollo cristalino,
y los troncos, los tallos, las corolas,
la tierra, el cielo azul, la mar gigante
y las hierbas que bordan el barranco.
Madre, es una canción dulce y vibrante,
que a Yanko llega y que comprende Yanko.

Era Yanko un chicuelo,
más rubio y sonrosado que la aurora,
con los ojos tan puros como el cielo
y el alma cual de artista soñadora.
La música del campo lo atraía...,
adivinaba un himno en los rumores,
que el viento recogía
al besar los arbustos y las flores,
y en el gorjeo matinal del ave,
y en el silencio de la noche grave
y en cáliz gentil de la violeta,
hallaba una canción tierna y sin nombre,
la canción sacrosanta del poeta
que apenas puede comprender el hombre.

Siempre que del mesón en la cocina
brotaban los armónicos raudales
de un violín cuya nota cristalina
es dulce cual la miel de los panales,
él escuchaba con sublime encanto
esa canción de arrullador cariño,
y con los ojos húmedos de llanto,
"quién tuviera un violín ", pensaba el niño.

La voluntad emperatriz altiva,
prestó a Yanko inventiva
para hacer un violín débil, crujiente,
cual hecho de un caballo con las crines
y con ramas de verdes limoneros;
violín tan semejante a los violines
como un trozo de vidrio a los luceros…
Mas, ¡ay!, en tal violín fue el llanto queja,
y fue la queja destemplado grito:
¡cual ruiseñor no gime la corneja
ni anida la endecha seductora
en un violín que llora cuando canta,
en un violín que chilla cuando llora!

Una noche estival toda fulgores,
al entreabrir sus párpados el cielo,
y al entornar sus cálices las flores,
arriesgóse el chicuelo
a entrar en la cocina,
y a impulsos de sus ansias ideales
tomó el rico violín de voz perlina
y le arrancó torrentes musicales.
Los peones: "Al ladrón", despavoridos
gritaron, despertándose del sueño
y sordos a los ruegos y gemidos,
feroces maltrataron al pequeño.

Agonizaba Yanko. En su agonía,
Febril y estertoroso, repetía:
"Madre la selva canta,
y canta el bosque y canta la llanura,
y el roble que a las nubes se levanta,
y la flor que se dobla en la espesura,
y las alondras al emprender el vuelo,
y las hierbas que bordan el barranco".
Y al expirar el niño, en noble anhelo,
Dijo: "¿Verdad, mamita, que en el cielo
Dios le dará un violín al pobre Yanko?"

Solea del amor indiferente por Manuel Benítez Carrasco

"Ni rencores ni perdón;
no me grites... no me llores;
lo nuestro ya se acabó...".
¿Rencores? ¿Por qué rencores?
No le va a mi señorío
guardarle rencor a un río
que fue regando mis flores.
Tú me diste los mejores
cristales de tu corriente,
y no sería decente
maldecirte por despecho
si sé que tienes derecho
a dar o negar la fuente.
Debo estarte agradecido
por tu generosidad.
Tú me diste por bondad
lo que yo di por cumplido
Me brindaste tu latido,
tus ojos siempre empañados
y los potros alocados
de tu amor en llamarada,
Me diste el beso primero
que el es que más atosiga
y me diste la fatiga
de un cariño verdadero. 
Me diste luna y estero,
tu corazón sin celaje;
y me regalaste el cielo
en tus ojos sin paisaje.
Por eso yo, bien nacido,
ni te odio ni te aborrezco.
Al contrario, te agradezco
todo lo que me has querido.
No me importa si te has ido
con tu barca hacia otro mar;
que yo no te puedo odiar
por esta mala partida, 
porque odiar, es en la vida,
un cierto modo de amar. 
Ni te vengas a mi lado
para pedirme perdón;
el perdón es la razón
de volver a lo pasado
y pasado... ¡acabado!
qué pasó... ¡porque pasó!
Déjame que viva yo
sin perdón y sin rencores,
porque por más que me llores
lo nuestro... ¡ya se acabó!

Profecía por Rafael de León

Me lo dijeron ayer
las lenguas de doble filo
que te casaste hace un mes...
Y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera, en mi caso,
se hubiera echado a llorar;
yo, cruzándome de brazos,
dije que me daba igual.
Nada de pegarme un tiro,
ni enredarme a maldiciones,
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.
¿Que te has casao? ¡Buena suerte!
Vive cien años contenta
y a la hora de tu muerte
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi madre
que no te guardo rencor,
porque sin ser tu marido
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy quien más te ha querido:
¡con eso tienes bastante!

-¿Qué tiene el niño, Malena?
Anda como trastornao;
le encuentro cara de pena
y el colorcillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destroza la ropa
subiéndose a coger nidos.
¿No te parece a ti extraño?
¿No es una cosa muy rara
que un chaval de doce años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo,
y estás demasiado tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigila, mujer, vigila...
Y fueron dos centinelas
los ojillos de mi madre.
-Cuando sale de la escuela
se va pa los olivares.
-¿Y qué busca allí?
-Una niña:
tendrá el mismo tiempo que él.
José Miguel, no le riñas,
que está empezando a querer.
Mi padre encendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
y te compró unos zarcillos,
y a mí, un pantalón de hombre.
Yo no te dije "te adoro",
pero amarré a tu balcón
mi lazo de seda y oro
de mi primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofreciste en recompensa
dos cintas de color de rosa
que engalanaba  tus trenzas.
-Voy a misa con mis primos.
-Bueno; te veré en la ermita..
¡Y que serios nos pusimos
al darnos agua bendita!
Mas, luego, en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
dice mi tía Rosario
que la cigüeña es sagrá...
Y el colorín y la fuente,
y las flores, y el roció,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río.
Y el  bronce de esta campana,
y el romero de los montes,
y aquella raya lejana
que le llaman horizonte.
¡Todo es sagrao! Tierra y cielo,
porque too lo hizo Dios.
-¿Qué te gusta más?
-Tu pelo.
¡Qué bonito te salió!
Pues, y tu boca, y tus brazos,
y tus manos redonditas,
y tus pies, fingiendo el paso
de las palomas zuritas.
Con la blancura de un copo
de nieve te compraré.
Te revestí de piropos
de la cabeza a los pies.
A la vuelta te hice un ramo
de pitiminí precioso,
y luego nos retratamos
en el agüita del pozo.
Y hablando de estas pamplinas
que inventan las criaturas,
llegamos hasta tu esquina
cogidos de la cintura.
Yo te pregunté;
¿En qué piensas?
Tú dijiste:
-En darte un beso.
Y yo sentí una vergüenza
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos en la ventana.
-Mi hermanito está en la cuna;
le estoy cantando la nana.
"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi padre no te quiere
ni yo tampoco".
Y mientras que tú cantabas,
yo inocente, me pensé
que la nana nos casaba
como a marido mujer.
¡Pamplinas, figuraciones
que se inventan los chavales!
Después la vida se impone:
tanto tienes, tanto vales...
Por eso yo, al enterarme 
que estabas un mes casá,
no dije que iba a matarme
si no... ¡que me daba iguá!
Mas, como es rico tu dueño,
te brindo esta profecía:
tú, cada noche, entre sueños,
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que tu boca me besó,
y te llamarás ¡cobarde!
como te lo llamo yo.
Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó una cigüeña 
mi corazón en el pico...
Pensarás: No es cierto nada;
yo sé lo que estoy soñando.
Pero allá en la madrugada
te despertarás soñando.
Pero allá en la madrugada
te despertarás llorando
por el que no es tu marío
ni tu novio, ni tu amante,
sino... ¡el que más te ha querío!
¡con eso tienes bastante!

La casada infiel por Federico García Lorca

Y que yo me la llevé al río 
creyendo que era mozuela, 
pero tenía marido. 

Fue la noche de Santiago 
y casi por compromiso. 
Se apagaron los faroles 
y se encendieron los grillos. 
En las últimas esquinas 
toqué sus pechos dormidos, 
y se me abrieron de pronto 
como ramos de jacintos. 
El almidón de su enagua 
me sonaba en el oído, 
como una pieza de seda 
rasgada por diez cuchillos. 
Sin luz de plata en sus copas 
los árboles han crecido, 
y un horizonte de perros 
ladra muy lejos del río. 


Pasadas las zarzamoras, 
los juncos y los espinos, 
bajo su mata de pelo 
hice un hoyo sobre el limo. 
Yo me quité la corbata. 
Ella se quitó el vestido. 
Yo el cinturón con revólver. 
Ella sus cuatro corpiños. 
Ni nardos ni caracolas 
tienen el cutis tan fino, 
ni los cristales con luna 
relumbran con ese brillo. 
Sus muslos se me escapaban 
como peces sorprendidos, 
la mitad llenos de lumbre, 
la mitad llenos de frío. 
Aquella noche corrí 
el mejor de los caminos, 
montado en potra de nácar 
sin bridas y sin estribos. 
No quiero decir, por hombre, 
las cosas que ella me dijo. 
La luz del entendimiento 
me hace ser muy comedido. 
Sucia de besos y arena 
yo me la llevé del río. 
Con el aire se batían 
las espadas de los lirios. 

Me porté como quien soy. 
Como un gitano legítimo. 
Le regalé un costurero 
grande de raso pajizo, 
y no quise enamorarme 
porque teniendo marido 
me dijo que era mozuela 
cuando la llevaba al río.

Adolescencia por Juan Ramón Jiménez

Aquella tarde, al decirle
yo que me iba del pueblo,
me miró triste -¡qué dulce!-,
vagamente sonriendo.
Me dijo: -¿Por qué te vas?
Le dije: -Porque el silencio 
de estos valles me amortaja
como si estuviera muerto.
-¿Por qué te vas? -He sentido
que quiere gritar mi pecho,
y en estos valles callados
quiero gritar y no puedo. 
Y me dijo: -¿A dónde vas?
Y le dije: -Adonde el cielo
esté más alto y no brillen
sobre mí tantos luceros.
Hundió su mirada negra
allá en los valles desiertos,
y se quedó muda y triste,
vagamente sonriendo.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Argentina: el llamado a la reivindicación latinoamericana

Esta entrada la quería escribir desde hace un tiempo, desde que al son de la noticia me surgió la inquietud acerca de si un nuevo hito internacional estaba naciendo y marcando un necesario -a mí parecer- punto de inflexión en América Latina. Debido a la vejez relativa de la información temo que esta opinión se interprete anacrónica, pero no fuera de contexto. No la he cambiado en ninguno de sus aspectos.

En menos de seis meses el gobierno argentino se enfrentó cara a cara con dos naciones europeas. Por una parte, reivindicó como legítimas las pretensiones de su estado para con la recuperación de las Islas Malvinas. En su estilo peronista suscitó la atención de los medios argentinos e internacionales, el tono de voz en las cadenas televisivas y radiales de la presidenta Fernández que mostraba un arrojo de imitar y una decisión a recuperar las islas en el corto plazo (en este periodo presidencial). De a poco y no consiguiendo muchas respuestas de David Cameron se le fue bajando el tono al conflicto. 

Pero el gobierno argentino no se quedó con eso, fue por más y concretamente. Hace casi un mes anunció la expropiación y postrera nacionalización de la petrolera YPF cuya gerencia y propiedad pertenecía, entonces, a una empresa española. Fernández consiguió el apoyo unánime del Congreso argentino y la nacionalización del 50,01% del petróleo ya es casi un hecho.

Más allá de las repercusiones de estos anuncios y las enérgicas respuestas del gobierno español (más amenazas que otra cosa), la reflexión que me cabe hacer es que visualizo a una Argentina dando el paso que nadie en la región ha querido dar. El paso que marca el fin de tanta obediencia al Consenso de Washington y que busca reposicionar a América Latina como un continente de países autónomos y descolonizados. Al menos, se puede entrever que Argentina esta vez no tomó una decisión con un análisis somero, sino que al contrario, tanteó el terreno del adversario y lo halló frágil, dominable, blando. En todo caso, el mundo entero lo pudo ver; la crisis de crisis económicas que azota a Europa no deja a alguno de sus países en pie de dar una batalla por dos frentes y con una balcanización tal que hay más recelo que confianza, más que temer que aliados. Ni Estados Unidos respaldó a España más de un día. Y cabe hacer la señalización pertinente de por qué este conflicto entre un Estado y una empresa extranjera se lleva a niveles de conflictos entre Estados. Esto puesto que el Estado de España tomó a título "personal" este, para ellos, desafío que Argentina vino a plantearles. Si ya los españoles estaban recortando el gasto público para reducir el déficit fiscal, dejar de recibir ingresos por impuestos a Repsol en YPF les resulta un ataque cada vez más cerca del Talón de Aquiles, un golpe a su estrategia cuyo planificador no tuvo la capacidad de avistar. Sin embargo, Argentina no dará pie atrás en sus actos y esto es algo que podría decir hasta científicamente en términos predictivos. 

Culturalmente, los argentinos se creen el cuento y aman a sus líderes peronistas (basta con leer los tweets de la presidenta Cristina). Puede que administrando estos nuevos recursos no lo hagan con la misma eficiencia ni gerencialismo que una empresa privada, pero ya el paso dado demuestra que están dispuestos a  asumir los costos y sacar su nación adelante con trabajo argentino, con su propia creación de valor. El pie que estaba pisando a Argentina perdió fuerza, comenzó a cojear y ésta se estabilizó, creció para ponerse de pie y ver frente a frente a su antiguo dominador y colonizador, quizá desde más arriba. 

Lamentablemente, el gobierno que me administra decidió dar la espalda a su vecino en momentos que necesita apoyo efectivo. El gobierno chileno no encontró decisión mejor que seguir con una política egoísta prefiriendo conflicto por sobre cooperación; pero como he manifestado antes, es un gobierno de derecha democráticamente electo y no podemos pedirle que actúe como de izquierda. El presidente colombiano por su país aseguró que en Colombia ningún gobierno iba a expropiar a las empresas, que fueran a invertir en paz, que siguen conformes con ingresos por impuesto que ingresos por utilidades de empresas públicas. Ciertamente en estos dos gobiernos no han advertido el mensaje que Argentina está transmitiendo a la región o no se están defendiendo los recursos nacionales para los nacionales.  No es el caso de Bolivia que el día de ayer anunciara la expropiación a una empresa española (otra vez) de electricidad para luego nacionalizar el bien. 

Quiero ser claro en mi opinión. Si existen Estados que no se han parado del piso en que los dejó el colonizador puede ser por dos motivos incluyentes: o les gusta estar en el piso, o bien les gusta mirar  de frente a su colonizador.