Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

sábado, 15 de octubre de 2022

Opinión: Mujeres que no perdonan por Camilla Läckberg



Mujeres que no perdonan (2022) es la última novela breve de la escritora sueca Camilla Läckberg. En ella cuenta la historia de tres mujeres tocadas por el abuso machista, violentadas por el hecho de ser mujeres. La estructura de esta novela breve es de tres narraciones paralelas que relatan los abusos que sufren las protagonistas: Ingrid, Victoria y Birgitta.

Ingrid priorizó la crianza de su hija en desmedro de su carrera profesional al mismo tiempo que su marido creció profesionalmente llegando al peak de su carrera como periodista jefe de un medio de comunicación.

Victoria es una joven rusa que escapó de la pobreza a través de citas por Internet a cambio de casarse con hombres de otros países. Ella se casó con Malte, un hombre sueco quien a medida que pase el tiempo derivará en un violento, machista y alcoholizado marido.

Por último, Birgitta, profesora de avanzada edad es maltratada física y psicológicamente por su marido e hijos, respectivamente. Su esposo ejerce en su contra una violencia selectiva pues la golpea sin dejar rasgos visibles de sus vilezas.

El clímax de la violencia obligará a estas tres víctimas a tomar medidas desesperadas para salvar sus vidas e integridades, lo que inducirá al lector a debatir si estas son venganza, justicia o sobrevivencia.

Mujeres que no perdonan es una novela de menos de cien páginas y hace uso de varias hojas en blanco, pero por otra parte no abusa de la estrategia de Las mil y una noches en que se crean historias artificiales a cambio de engrosar el volumen de una novela. A mi juicio, hay un timing preciso para contar una historia cualquiera, no obstante, cabe cuestionarse sobre cuántas páginas deben utilizarse para lograr transmitir la real gravedad de la violencia de género y perfilar como se merece a las víctimas y a los agresores.

En cuanto a la calidad del relato, Camilla Läckberg conserva su capacidad de mantener el suspenso, el drama y esa necesidad tan profunda que nace en el lector de continuar con el siguiente capítulo.

Este título está disponible en formato e-book.


miércoles, 5 de octubre de 2022

Opinión: Río Muerto por Ricardo Silva Romero

Río Muerto (2020) es una novela del autor colombiano Ricardo Silva Romero cuyo tema central es el precio que paga un pueblo oprimido por la impunidad de los grupos que se reparten el poder. Diáspora, persecución, impunidad, luto, religión y dignidad son las palabras claves de este título. 

En la localidad de Belén de Chamí, Colombia, los grupos militares tienen el poder político tomado y con él cometen abusos en contra de la población civil; el poder de las armas, la manipulación de los poderes fácticos y la sociedad inmensamente temerosa conforman un círculo vicioso que alimenta la impunidad. Sin embargo, el día en que Hipólita, la protagonista de la novela, despierta del letargo del luto se rebela contra los poderosos con el único objeto de morir ejecutada, es que ya no tenía ganas de vivir, el asesinato impune de su marido, el "mudo" Palacios, por el que quedó viuda con dos hijos; Máximo y Segundo, mutiló todo atisbo de futuro.  

Luego de pasar por una depresión asociada al luto, Hipólita buscará a la muerte a como dé lugar, excepto por suicidio pues lo consideraba un pecado. En cambio, sus hijos, bajo el liderazgo de Máximo, el mayor, buscarán sobrevivir y recomponer sus vidas de niños con la madurez que ganaron de porrazo producto de la muerte de su padre.

Hipólita convencida por la propia experiencia de que la valentía se castiga fatalmente en Belén de Chamí, decide encarar y desahogarse de la rabia contenida con la sociedad, las autoridades armadas y la Iglesia Católica de manera pública, frente a muchos testigos de su coraje con el objeto de que a sus hijos y ella los fusilaran cuanto antes y así lograr la vida eterna los cuatro juntos nuevamente, viendo televisión en el estar de su casa. Por su parte, pavoridos por la decisión tenaz de su madre, Máximo y Segundo buscarán zafarse de la muerte pero sus estrategias se tropezarán en más problemas que soluciones. 

En materia literaria, es posible reconocer en el escritor cierta influencia de Gabriel García Márquez y recordar la pluma del escritor chileno Hernán Rivera Letelier. Contiene personajes típicos de Latinoamérica como los militares, los sacerdotes católicos y las videntes junto a todas las instituciones que a éstas les subyacen, por cuanto logra retratar conforme el contexto histórico en el que se desarrolla la obra: los pueblos escondidos de Colombia que no aparecen en el mapa, en la década de los 90 bajo el tenso conflicto entre militares y las fuerzas paramilitares revolucionarias. 

Río Muerto contiene una alta dosis de drama, no existe un contrapunto que dé respiro a la narración, se siente el calor sofocante, el miedo, la desesperanza frente a la impunidad al nivel de que la protagonista deambula entre la vida y la muerte, desprovista del primitivo instinto de la sobrevivencia; no hubo justicia con la muerte de su marido, el "mudo" Hipólito, quien al ser acusado de "sapo" fue ejecutado por las autoridades militares. Despojada de la esperanza vital en la justicia humana encuentra en la muerte una mejor opción frente al dolor. 

Se sugiere investigar acerca de la historia política de Colombia y de su cultura antes de comenzar la lectura de este texto puesto que hay una cantidad importante de modismos o palabras que sacadas de contexto no podrían interpretarse de acuerdo con el sentido de la narración. Por ejemplo, es básico entender acerca de las guerrillas colombianas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, los procesos políticos y sociales por la paz todo en un espacio alejado de la civilización, de la costa caribeña y los carnavales. 

Rio Muerto es una novela breve pero potente que en alrededor de cien páginas entrega el mensaje con eficacia, transmite los sentimientos de los personajes con éxito pues se ha logrado delinear e identificar el lenguaje del miedo, la impunidad y la valentía. Agradezco a mi influenciador literario Diéresis o Crema por la recomendación.

Este texto está disponible en formato e-book.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Poema

Dime otra vez en sueños de tus culpas y excusas

de los años que pasaron sin mirarme, sin hablarme.

Dime nuevamente a través del tiempo y el viento

qué estación del año es la que prefiere tu silencio.

 

Todo lo tuyo confabula para que te sienta,

tu nombre, tu cumpleaños, tu voz, tu casa.

Tu amor es promesa de lluvia sobre desierto;

una nube de colores, una apuesta truncada.

 

¿Cómo te sientes imposible mío?,

¿cómo huele tu pelo, tu piel, tu espalda, tu tacto?

Enfréntame ahora sin desviar la mirada,

que se difuminen los límites de mi piel en tus manos.

 

Es todo lo que quiero saber, es todo.

No hay flor ni piedra en mi jardín que no te recuerde

que no me enrostre la rudeza de la mala suerte

por cuanto le oculto a ella el duende de tu rostro.

 

Dime al fin, dime, esto y aquello, verborrea lejana.

convénceme o disuádeme de robarte el alma.

No hay vida, ni risas, ni llantos, ni muertes

de no venir tu casa a la mía, de no encontrarse mi gente y tu gente.

martes, 6 de septiembre de 2022

Opinión: La princesa de hielo por Camilla Läckberg

La princesa de hielo (2003) es la primera novela de la escritora sueca Camilla Läckberg. A través de esta historia, se develan los misterios que encierra la muerte de Alexandra Wijkner, una bella joven de Fjällbacka cuyo cuerpo es encontrado calato y sin vida en la tina de su casa.


Fjällbacka es una región costurera de Suecia, relativamente aldeana y pequeña en donde sus habitantes se conocen desde pequeños y donde se desarrollan los hechos. 

Erica, la protagonista de esta novela descubre el asesinato de su amiga cuando accidentalmente, al ir caminando por las calles, un hombre le pide ayuda porque dice haber encontrado el cuerpo de una mujer en el baño de una casa bajo su custodia. Ese hecho, la reencuentra con Patrick, uno de los detectives que toma el caso Wijkner y sobre el cual ambos desarrollarán una investigación paralela; ella lo hará de una manera más intuitiva y él de una manera más técnica.

La princesa de hielo es narrada con técnica y talento innato, presenta a los personajes cuidadosamente y hace de sus vivencias una historia en sí misma, pero siempre procurando mantener el diálogo y la relación Erica y Patrick.

También logra transmitir exitosamente la identidad de los habitantes de la región de Fjällbacka, exponiendo costumbres y códigos que dan cuenta de ciertos aspectos transversales en las sociedades occidentales como el resguardo de las apariencias, el alcoholismo, la violencia intrafamiliar o doméstica, el abuso sexual y el poder del dinero.

Se deja apreciar cómo la autora logra describir los contextos y los escenarios con detalle y sin riesgo de agotar al lector. Relacionado con esto, es posible evidenciar el talento narrativo en su capacidad de equilibrar voces, de interpretar a los personajes conforme a sus edades, géneros y vivencias. De pronto, cuando la lectura parece venir en un tono de violencia in crescendo, Camilla Läckberg logra producir quiebres narrativos poniendo en la boca o pensamientos de los personajes cierta picardía, ironías o humor. Es el caso de la oficina de policías, en donde hay un jefe de casos muy presumido y arrogante frente a un equipo de detectives que son muy distintos entre ellos tanto en lo profesional como en lo personal lo cual conlleva a choques, bromas y abuso de poder. Este contexto que podría prejuzgarse de aburrido y gris, toma ritmo y color a través de la narración porque se aprovecha la oportunidad de enriquecer el texto con tintes cómicos en una historia cuya carga tiende hacia el drama. Lo mismo sucede con el aspecto romántico y las relaciones sentimentales de los personajes; refrescan en el momento exacto en que la historia policial comienza a desgastarse.

Evidentemente, que el mérito de ello se comparte entre la traducción de Carmen Montes Cano y la pericia de Camilla Läckberg para sintonizar finamente aquellos puntos en que la historia debe presentar inflexiones.

Una de las escenas que me quedó grabada en la memoria es la visita que hace el detective Patrick a una anciana en cuya casa hay muchas figuras de duendes y que lo atiborra de dulces hasta el riesgo de producirle un coma diabético.

También es meritorio que para ser su primera novela, Camilla Läckberg logre un desenlace ejemplar de cómo el personaje del detective llega a la verdad de los hechos con técnica y experiencia; acomodando palabras y gramática, le sacará la verdad de la boca a la o el asesino de Alexandra Wijkner, la Princesa de Hielo.

Ya sea por habilidad o por descuido, Camilla Läckberg deja una historia sin resolver al cierre de la novela, quizás previendo el éxito del lanzamiento que la llevaría a escribir finalmente una trilogía denominada Los crímenes de Fjällbacka, en la que probablemente esté la continuación de una de las historias más oscuras de La princesa de hielo y que sin duda leeré apenas tenga la oportunidad.

Esta novela está disponible en formato e-book.

miércoles, 13 de julio de 2022

El hombre obtuso

Hay un hombre, dos, veinte, millones. 

Hay uno que es pan de cada día o miel de cada noche. Él es mi sueño, el objeto de mi deseo y el sujeto de mi cariño. 

Este hombre obtuso parece vivir bajo un grueso y pesado caparazón que le cuida los sentimientos, aunque sus pasos son tan livianos que una mañana casi me lo roba el viento. Pero antes que el viento, me lo hurtó la maraña de su ruidoso silencio, se lo llevó todo lo que odio de él: su voz, su humor, que no le gusten los gatos pero sí los perros. 

A veces vuelve, intenso a besar mis noches, a meterme en la mente palabras y poesía. En otras, cuando me ahoga la desolación, requiero su ilusión, lo invoco como a un hecho cierto para, en la mañana siguiente, destrozarlo por completo. 

Este hombre obtuso tiene manos ásperas y duras que prometen futuro esplendor. Este hombre obtuso cuyos labios delinean el magneto de mis hierros me rompe la voluntad, derrite nieves, me quema el hielo. Es energía, celo, campo, ira y el dolor de un niño herido. Es miedo que me gana, un mal de amores, de mi fuego, el agua, la lluvia y el río. 

Es oda, canción, réquiem, aria, melodía que construye mi locura, el dueño de mi peligrosa inventiva y el ladrón de mi paz. Es una inestable estridencia, un idioma que no entiendo, el verdugo de mi orgullo, mi amargura y mi sal. 

Hay millones de hombres, pero de ellos, mis hormonas sólo responden a uno que a veces es todos pero otras ninguno. 

martes, 14 de junio de 2022

Opinión: La elegancia del erizo por Muriel Barbery

La elegancia del erizo (2006) fue la segunda novela de la profesora de filosofía y escritora Muriel Barbery. En ella, se narran dos historias paralelas que confluyen a la mitad del texto.

Por una parte, conoceremos a Renée (o señora Michel), la conserje del edificio 7 de la calle Grenelle de París, tiene cincuenta y cuatro años, es viuda y dueña de una parca personalidad. Esta primera protagonista esconde muy bien su alta formación intelectual autodidacta en materia de filosofía, política y literatura, prefiriendo siempre mantenerse en perfil discreto pero analizando a la vez a los propietarios del edificio burgués donde trabaja. 

Por otro lado, encontraremos a Paloma, una lista preadolescente de doce años cuyo principal nudo es no sentirse lo suficientemente comprendida por su familia, a la que juzga de superficial por cuanto se propone cometer suicidio e incendiar la casa en el día de su próximo cumpleaños a modo de lección moral. Ella habita en el edificio 7 de la calle Grenelle donde Renée es conserje pero sin conocerse la una con la otra con mayor profundidad. 

En definitiva, se trata dos mujeres cuyas vidas no podrían confluir naturalmente pero que a la vez guardan muchos aspectos en común como la soledad, su elevada capacidad reflexiva y crítica de la sociedad francesa. De manera paralela y en primera persona darán voz al relato con una acentuada presencia de soliloquio. El tema central es, si se quiere, la capacidad que tiene el prejuicio de crear falsas paradojas, pues sería de fácil argumento plantearse por qué la portera de un edificio burgués podría tener el conocimiento de un catedrático humanista sin hacer alarde de él, o por qué una preadolescente de quien se supone está llena de vida, se propone quitársela por falta de puntos de encuentro con su familia. 

Ambas no se conocerán sino hasta que al edificio llegue un personaje clave: el señor Kakuro Ozu, un japonés desprejuiciado que cumple un rol articulador entre Paloma y Renée, permitiendo a la vez, cambiar sus vidas para siempre.

La elegancia del erizo es un libro para aquellos lectores que ponderen mejor a los personajes por sobre la historia. Soy tajante en decir que, si eres de los que prefiere la historia por sobre el personaje, este no es tu libro, puesto que lo que prima en buena parte de la estructura de la obra es el desarrollo del pensamiento y psicología de Paloma y Renée. Aunque a mí me resultó tedioso y pesado el exceso de filosofía y referencias a la literatura de León Tolstoi, creo que de todas maneras es un punto a destacar de Muriel Barbery ya que las personalidades de Paloma y Renée son de un carácter altamente reflexivo, introspectivo e introvertido, y haberles quitado páginas de relato podría haber creado una brecha entre las características del personaje y sus actos. 

Se logran apreciar también, las voces claras de las protagonistas y ajustadas a sus edades puesto que sus relatos dan luces de los pensamientos propios de una mujer de cincuenta y cuatro años versus una niña de doce, utilizando las palabras y esquemas discursivos adecuados para sus edades y géneros. En cuanto a la traducción, se puede notar fácilmente la falta de fluidez en los primeros dos tercios de narración de Renée versus el último en que mejora considerablemente la velocidad lectora y de comprensión apoyada en mayor cantidad de diálogos. 

Bajo la división en tercios recién hecha, el primero de ellos está bien logrado pues crea el enganche con el lector al conocer la decisión de Paloma por suicidarse y le alienta a conocer más de ella. En cuanto al segundo, hay un exceso de pensamiento, reflexión y contenido filosófico que tiende a aburrir a quien está interesado en el desarrollo, puesto que este tercio es el que lo enfatiza en la generalidad de las novelas. Luego, en el último hay un repunte y se da un ritmo más veloz a la lectura, Paloma y Renée se conocen, dejan ver sus sentimientos, hay cambio de ambientes, de actitudes y más emoción. El cierre de la novela entrega un valioso aprendizaje sobre la vida misma y no dejará indiferente a nadie que haya llegado hasta allí. 

Recomiendo esta novela sólo a lectores con alta capacidad de compromiso y responsabilidad, o digámoslo, con compulsiones a terminar algo que empiezan. Si hay alguien que prefiera la historia por sobre el personaje, les sugiero pasar directo a la película llamada El encanto del erizo (2009) dirigida por Mona Achache y protagonizada por Josiane Balasko (Renée), Garance Le Guillermic (Paloma) y Togo Igawa (Ozu Kakuro).

Este libro está disponible en formate e-book.

lunes, 13 de junio de 2022

Opinión: Violeta por Isabel Allende

Violeta (2022) es la última novela de la escritora Isabel Allende a través de la cual narra la vida de una mujer cuya particularidad fue nacer durante la pandemia de la gripe española y morir durante el azote mundial del Covid-19.

La protagonista de esta novela es Violeta del Valle, quien -como se puede esperar en cien años- vivirá una montaña de picos y valles muy pronunciados, alegrías y pérdidas claves que forjarán su carácter y, se rodeará de personajes tan entrañables como reprochables que tal como llegarán se irán y cuyas acciones se enmarcarán siempre dentro del marco político y social del siglo XX latinoamericano. Desde su niñez, Violeta del Valle enfrentará episodios determinantes como la muerte de su padre y la ruina económica de su familia, y será marcada por su relación con su institutriz inglesa Miss Taylor y con su madre enfermiza de quien nunca tuvo otra imagen. 

En Violeta no hay una mención directa al espacio en que se desarrolla la historia, no obstante, todas las pistas conducen a Chile a raíz de las claves históricas y geográficas entregadas, de hecho, se conservan ciertas estructuras narrativas propias de Isabel Allende, como lo es la familia aristócrata Del Valle que vive en un caserón del centro de la capital del país aunque esta vez con menor presencia del realismo mágico. 

Se puede apreciar además, que la autora nos presentará a los personajes secundarios con roles subsidiarios puesto que enriquecerán la historia en la medida que sean relevantes para ella, pero cuando dejen de serlo, los eliminará antes de que logren suscitar un mayor interés del lector. También, en los aspectos técnicos de la novela, se puede apreciar una ejercitada capacidad de síntesis al narrar sólo ciertos episodios de la vida de la protagonista pero que fueron claves en su destino, evitando ahondar en historias sin mayor sentido narrativo, como solía hacer en otras novelas (Eva Luna o El Plan Infinito). Esta eficiencia le permite contar con pocas palabras y en breves líneas la vida de los personajes secundarios sin defraudar en emoción y suspenso, como ocurrió con Miss Taylor, su querida institutriz inglesa.

Aún en lo técnico, la novela guarda un tinte epistolar puesto que en distintas ocasiones pero con más acento en el final de la narración, ésta es dirigida al sacerdote jesuíta Camilo, nieto de Violeta. Este estilo se vio también en la novela autobiográfica Paula (1994) y La suma de los días (2007) y mantiene en su relato cadencia y eufonía, lo que permite concentrarse en la historia y aumentar la velocidad de la lectura.

En cuanto a temáticas, Isabel Allende invita a su lectorado a conocer mejor la tan romantizada vida campestre y la retrata con la calidez y crudeza que la envuelve, en paisajes fríos, húmedos y donde la civilización capitalina es un concepto demasiado abstracto para los locales y la gente ligada a la tierra. También nos muestra el campo de provincias alejadas como el paraje preferido de los aristócratas caídos en ruina, quienes luego de la vergüenza de la quiebra buscan con las artimañas burocráticas propias del siglo XX comenzar de cero con nuevas identidades alejados de sus acreedores. 

Otra temática relevante que abarca esta novela es el desarrollo de relaciones sentimentales tóxicas, que antes se disfrazaban como apasionadas o intensas: el mal querer. Violeta formará pareja con un inescrupuloso Julián Bravo, dueño de belleza y capacidad seductora pero también de muchos defectos y negocios sucios. Por años permanecerá con él sumida en una relación de pasiones bajas, violencias, y manipulaciones. Este tópico es el punto de inflexión en la evolución del personaje protagónico, lo cual es importantísimo al hablar de una novela que narra los cien años de una mujer. La violencia disfrazada de pasión erótica, y la manipulación machista de Julián Bravo fueron hechos que la protagonista optó por soportar durante años pese a que ello significó el deterioro la relación con sus hijos y el deterioro de los mismos, pero no veremos un cambio de conducta en la protagonista hasta que la vida le pase una dolorosa factura. Esa decisión de mantener una relación tóxica por el bien mayor de la familia que no existía es la que justamente muchas personas, en especial, mujeres, sostienen en sus familias, con sus parejas, con sus trabajos, con sus padres cuando fracasa la propia validación y el autoestima. 

Violeta no es una protagonista habitual en la literatura de Allende; es una mujer de derecha, más racional que apasionada, hábil empresaria que se acomodaba en la conveniencia de la ignorancia bajo la sombra de la dictadura. Madre, abuela, sobrina y amiga. También, acompañada de sus recurrentes personajes de apoyo como su nana, el entrañable Torito y un amante leal a toda prueba. En estos personajes, se puede apreciar tangencialmente otros temas interesantes como el amor lésbico en el siglo XX, la otrora Iglesia Católica al servicio de los perseguidos por la dictadura, la compleja educación rural, la solidaridad latina, las impunes colonias alemanas y la drogadicción. 

Si bien Violeta no es una obra icónica en la literatura de Isabel Allende, logra transmitir al lectorado la madurez y muñeca que ha logrado la escritora a lo largo de su carrera así como su capacidad de adaptar sus ideas a la actualidad, en que hasta donde sé, a nadie se le había ocurrido narrar la historia de una mujer que vive y muere en medio de pandemias asoladoras integrando con habilidad las relevantes temáticas sociales y culturales de los últimos cien años. Punto para la originalidad. 

Este libro está disponible en formato e-book.

lunes, 2 de mayo de 2022

Despedida

Claro que los gatos no leen, menos si sus almas han partido recién. Pero me atrevo a insertar este cúmulo de letras y vocales que más que figuras y sonidos son mis emociones y pensamientos. No quiero olvidar, en definitiva, todo lo que he sentido en este día oscuro y nublado de punta a cabo.

La culpa me carcome porque en lo que uno ama siempre prosperan esperanzas. Tu organismo ya no te permitía ser una gata, porque ser gata es saltar, jugar, arriesgarse, maullar y salir de la casa por varios días para dejarme el alma en un hilo. Sin embargo, tú, mi Pasca, mi niña preciada ya te habías ido, no estaba mi amiga para saludarme y conversar cuando llegaba del trabajo o la que me regañaba con su indiferencia si llegaba muy tarde. Habías partido lentamente para dejar un cuerpo silencioso y liviano que sólo permanecía conmigo por amor, es que me acompañabas desde hace tanto que conocías muy bien el hombre solitario que soy.

Al menos, si algún día me vence el olvido, quedarán en estas líneas las remembranzas de tu aversión a la velocidad y la lata que te producía ir al veterinario. También la fuerza física con la que me amasabas como recordando tu tierna lactancia.

Nadie te arrebató de mi lado, yo te liberé de una muerte segura y dolorosa. Me adelanté en la jugada para ganar dignidad y paz en ti, amiga. Aunque no me arrepiento, tampoco me lo perdono porque sé que siempre hubieras preferido estar conmigo hasta el final y para calmar mi consciencia rompí tu voluntad animal, tu instinto felino, tu amor leal. Dime tú, quién está dispuesto a estar con uno hasta el final si no es por amor. Cada día sin verte comer era una angustia y frustración dolorosa, era también hacer a diario un duelo mudo de cada parte de ti que me iba abandonando.

Hoy es un día de dolor en casa, quienes gozamos la bendición de tu existencia sufrimos amargamente tu ausencia, tu invisibilidad, porque pese a que sabemos que nos sigues acompañando necesitamos tu mirada, tu calor y mal genio. No importan las veces que te escapaste, no importan los arañazos, los sillones rotos ni los maceteros que usaste de baño. Te lo perdonamos todo.

No sufres más, sino que lo has ganado todo: paz, amor y luz.

Anoche, consciente de que sería la última de nuestra vida terrenal te pedí que te fueras tranquila, te dije que mi dolor no importaba entonces, que al lugar al que irías estaba lleno de juegos, de flores, agua, comida de sobre, sillones para rascar, que allá no hay perros a los que temer, nadie ladraba, nadie gritaba. Si algo te distraía, seguro sería mi llanto y rabia porque no hay otra forma de expresar mi dolor.

Gracias por encontrarme en Vallenar cuando todos en la oficina te querían echar a la calle, ese maullido insistente y esa socialización tan simpática, esa mirada pidiendo ayuda y comprensión me animaron a llevarte al auto e invitarte a mi manada. Gracias por elegirme tú a mí porque no sé qué viste en este hombre tan aburrido y rabioso.

Nunca es suficiente para decirlo todo, pero con esto aliviano el peso de mi dolor, rindiéndote homenaje con lo único que creo hacer bien: escribir. Sigue la luz mi niña, que no te detengan mis lágrimas, ni mi humanidad, incorpórate en la felicidad y la paz de no estar más en el mundo. Espérame porque tarde o temprano nos uniremos tú, tus hermanos y yo en una energía de amor eterna e inseparable.

Adiós mi mágica Pasca.

Con amor y gratitud,

Tu doliente humano.

Copiapó, 02 de mayo de 2022.


viernes, 22 de abril de 2022

Opinión: La Edad de Hierro por J.M. Coetzee

La Edad de Hierro (1990) es una novela de J.M. Coetzee, escritor sudafricano y Premio Nobel de Literatura del año 2003. Esta historia narra el ocaso de la señora Curren a causa de un cáncer terminal; ella es una mujer blanca que vive en Sudáfrica y le cuenta a su hija a través del libro cómo han sido sus últimos días de vida, decidida entonces, a que su hija radicada y exiliada hace algún tiempo en Estados Unidos lea esta carta sólo una vez que muera. 

El relato está permeado por el contexto social y político de la Sudáfrica de fines de 1980, en los últimos años del apartheid, lo que condiciona a que sea imposible salir del ambiente dramático y melancólico. La narración comienza con una fuerza desgarradora que deambula entre los hechos y las reflexiones, la descripción del dolor del alma y el padecimiento físico causado por el cáncer. No hay medios tintes, esta novela no logra equilibrar el drama con aspectos suavizadores como alguna historia de amor, algo de comedia o al menos ironía y es que el contexto no lo permite so pena de ser poco creíble. 

Sudáfrica vivía olas de violencia protagonizadas por células armadas de niños dispuestos a matar y robar por fines cuya nobleza se había contaminado tanto que ya no los discernían. Era una batalla donde la pobreza, la corrupción y la injustica habían corrompido la última pizca de moral. 

Acá no hay pretensiones felices, todo es crudo, directo y real. J.M. Coetzee presenta esta historia con una capacidad de transmitir la desesperanza de un pueblo, la incomodidad y los gritos de una nación oprimida y discriminada. Logra también hacer el contraste entre la mirada de la población blanca no discriminada versus la realidad de la población negra con un cruce de discursos y miradas que no se entienden y llegan siempre a un punto muerto. 

No hay en La Edad de Hierro pasión, amores ni aventuras. Sólo una historia que exije valerse de coraje y sentimiento antes de ser leída. No recomendable para personas en procesos de indefensión aprendida, depresivas o en duelo. 

Esta novela está disponible en formato ebook. 

viernes, 25 de febrero de 2022

Cierro los ojos

Cierro los ojos y en la oscuridad cae una lluvia que me baña el cuerpo. Cierro los ojos y mi respiración es calma, se mece mi peso como una pluma arrastrada por un río manso. Cierro los ojos y mi mente se sumerge en sueños ahogados de mar. Cierro los ojos y todo es posible, lo divino y el peor de mis pavores. Cierro los ojos y en el viento me escapo del desierto, visito un jardín florido, me subo en una nube, salto sobre ella y del impacto surgen seres alados derramando oro. Cierro los ojos y en segundos una luz blanca me invade. Cierro los ojos y te veo. Te veo y cierro los ojos porque sin mirar la realidad puedo ver a ese constructo que mi ilusión diseñó a crudo antojo. Te quiero y cierro los ojos porque he de obviar toda evidencia dolorosa. Perezco lentamente y evadiendo mi verdad, cierro los ojos.

sábado, 12 de febrero de 2022

Opinión: Distancia social por Daniel Matamala

Distancia social (2021) escrito por el periodista chileno Daniel Matamala es un libro que recopila una serie de columnas de opinión publicadas en el diario La Tercera y las redes sociales del autor. 

El texto busca repasar cronológicamente los hechos políticos y sociales de los últimos dos años desde un prisma periodístico crítico y agudo frente al poder económico y político. Leer en poco menos de trescientas páginas lo que ha vivido Chile produce vértigo, porque en efecto, ha sido vertiginosa la manera en que el espíritu de los habitantes del país se ha puesto a prueba desde el “oasis previo al 18 de octubre de 2019, el estallido social, el comienzo y desarrollo de la pandemia del covid-19 y un cúmulo de elecciones populares cuyas campañas, debates, pronósticos y resultados no le fueron indistintos ni a las élites ni a la ciudadanía. En un periodo relativamente corto vivimos demasiado y aún están sin madurar los aprendizajes, al leer cada capítulo parece que no existiera país capaz de resistir tanto quiebre, muerte y llanto. 

El tema central de Distancia social es la desconexión entre las élites y la ciudadanía sin poder real en las tomas de decisiones y cómo ésta se fue acentuando hasta producir el punto de inflexión del 18 de octubre de 2019. Tanto arraigó este divorcio que se reflejó claramente en la gestión sanitaria de la pandemia, cuyas decisiones se tomaron sin tener en cuenta las experiencias internacionales del manejo fiscal y macroeconómico en crisis, los sacrificios que significaron las cuarentenas y la carencia de un enfoque social mínimo al no ponderar el metraje cuadrado donde vivían las familias de clase media o de menor estrato a la hora decretar los confinamientos. 

Esa falta de calle y errado diagnóstico social de la élite hacia la ciudadanía no fue sólo una carencia del gobierno de turno; también fue un hecho atribuible a la oposición (izquierda y centroizquierda) puesto que, según Daniel Matamala, ir a comprar al mall nunca dijo relación con una identidad política de derechas, sino con carencias estructurales como el hacinamiento, el acceso a áreas verdes o a la cultura. Tampoco constituye una validación o extrema afección al capitalismo ni al consumo, pues como bien explica, en la medida que las clases medias se endeudan en el mercado por no recibir por derecho lo que el Estado les niega, el Fisco mantiene conservadores niveles de endeudamiento externo. El no lo vimos venir es una frase atribuible tanto a la derecha como a la Concertación.

Cuando en un mediano plazo algunos nos preguntemos cómo llegamos a las cifras récord de contagios por covid-19, más allá de la variante Ómicron, podremos servirnos de este libro para leer y analizar la secuencia de decisiones políticas tomadas y qué intereses y de cuáles grupos tuvieron mayor peso específico en cada una de ellas. 

El texto es un antídoto contra el mal de Chile: la mala memoria y sirve como un contrapeso frente a la sensación de que los miles de muertos que dejó la pandemia no fueran tales o que de a poco la élite busca revivir el oasis que imaginaron construir. Tibias fiscalizaciones sanitarias, fiestas masivas sin controles de aforo, colapso de los servicios de salud y una virulencia social inédita cuyas causas son todavía materia de investigación parecieran dar cuenta del shock emocional y social que vivimos en tan breve tiempo que probablemente lo bloqueamos de la memoria o lo enceramos en el baúl de las pesadillas. 

Distancia social es un ayuda-memoria que permite advertir el relieve de lo recorrido. Si hoy gozamos de vacunas contra el covid19 o si tenemos una Convención Constituyente redactando la propuesta de la próxima Carta Fundamental, ha de tenerse en cuenta los costos y obstáculos del proceso. Como oráculo, repasa el papel del Presidente Piñera en la performance del Grupo de Lima en Cúcuta y los efectos migratorios que produjo y que se han convertido hoy en parte innegable del desbalanceado legado del gobierno saliente y de los primeros desafíos del entrante. 

Cierra el texto con un capítulo inédito y de mayor extensión apoyado en un trabajo argumentativo ejemplar (ya quisiera uno hacerse de la memoria y bases de datos de Matamala) señalando citas, cuñas, autores y estadísticas. Se destaca Daniel Matamala por su brillante capacidad de reunir respecto de los temas país y en breve tiempo (columnas semanales), datos duros y bibliografía además de su procesamiento y comprensión.

Cada editorial y autor elige el género periodístico que le acomoda o que mejor vende. No obstante, sería interesante leer al autor en un formato de crónica o de un profundo reportaje al trabajo que hace o dejan de hacer con el poder que les damos, las élites dirigentes. 

Capítulos notables: El asilo contra la opresión, La democracia enferma, Elige matar y Hombrecitos o rebeldes.

Este libro está disponible en formato ebook. 

lunes, 7 de febrero de 2022

Opinión: La Catedral del Mar por Ildefonso Falcones

La Catedral del Mar (2006) es la novela debut del escritor y abogado catalán Ildefonso Falcones. La historia narra la vida de Arnau Estanyol, hijo de Francesca Esteve y Bernat Estanyol, cuyo desarrollo ocurre en Navarclés y Barcelona durante la Edad Media feudal. 

Luego de la muerte de su padre cuyo gen rebelde se replica por generaciones, Bernat Estanyol se casa con Francesca Esteve; durante la misma jornada, el señor feudal Ponç de Bellera reclama yacer con la novia el primer día de matrimonio como lo permitía la anacrónica ley, aunque eso supusiera ultrajar a una mujer. Sin embargo, luego de golpear a Francesca para quebrar su voluntad y teniendo en cuenta, a la vez, que ya tenía muchos hijos abandonados, el señor feudal decide obligar a Arnau a tener relaciones sexuales con Francesca, en contra de la voluntad de ambos. De aquella triste primera vez, nace el protagonista de La Catedral del Mar, Arnau Estanyol, quien por motivos que se han de leer en el relato crece acompañado únicamente de su padre. A lo largo de su infancia, conocerá a Joan, un niño cuya madre perece en el encierro cumpliendo condena por adulterio, sin ver la luz del sol ni tener otro contacto con su hijo salvo que oírlo y tocarle la cabeza. Ese hecho unirá para siempre la vida de Arnau y Joan, quienes bajo la paternidad de Bernat crecerán como dos hermanos que buscarán en la Virgen María de la Mar el amor de madre terrenal que no tuvieron.

En su primer encuentro con la imagen de Santa María, ambos conocen de primera fuente el trabajo de los bastaixos, un grupo de hombres humildes que cargaban pesadas piedras en sus espaldas desde el puerto de Barcelona hacia el lugar en que se levantaba la catedral dedicada a Santa María de la Mar y cuya particularidad radicaba en ser la única y primera catedral construida con los aportes en capital y trabajo del pueblo llano de Barcelona. Este primer encuentro de Arnau con la Virgen María y los bastaixos marcaría el destino de su vida y la de Joan.

La Catedral del Mar es una obra de difícil resumen en que se encontrarán aventuras de toda índole bajo el antagonismo de la obscura Edad Media. La extensión de la historia impide seguir redondeando en los hechos sin caer en el spoiler. Sin embargo, es relevante notar cómo el contexto histórico representa grandes relieves y obstáculos en la toma de decisiones de los personajes, opciones vitales que cambiarán para siempre sus vidas so pena de ser acusados, juzgados y condenados por contravenir el natural y divino orden de la vida; clase, religión y privilegio.  

El poder político se sostenía en el sistema feudal donde el Rey Pedro entregaba la administración de los feudos (territorios) a los señores a cambio del pago de impuestos y cooperación en conflictos bélicos. A su vez, los señores feudales sostenían con los siervos o vasallos contratos asimétricos basados en el abuso, la violencia y la impunidad; una de las instituciones feudales más condenables eran los malos usos, en donde, por citar un episodio de la novela, los señores feudales tenían el derecho -que por lo demás ejercían en plenitud- de hacerse de la cosecha que los siervos tenían para su propia familia, cobrarles arriendo por vivir en sus campos y de quedarse con la virginidad de las esposas antes que los maridos en el día del matrimonio, lo que se conocía como Derecho de Pernada.

Sin perjuicio del poder institucional, es posible advertir el poder fáctico de la Iglesia Católica a través de los juicios de la “Santa” Inquisición, una institución religiosa que tenía por fin perseguir el pecado y la brujería con prácticas totalmente contrarias a las enseñanzas de Cristo como la tortura y la manipulación.

El abuso de poder de estas dos instituciones será lo que desde muy joven despierte en Arnau el espíritu de la rebeldía, la necesidad de impartir justicia con mínimos comunes de ética y paz social.

También esta historia permite poner el acento en el machismo histórico que ha afectado a las mujeres en el mundo; la madre de Arnau, Francesca Esteve y su primera novia, Aledis Segura fueron dos víctimas de sus tiempos, les fue prohibido el amor y la libertad. Las mujeres de la Edad Media no eran sujetas de derechos, sólo un elemento más de la cadena productiva y reproductiva que debían ponerse al servicio de los hombres so pena de muerte. Sin ir más lejos, se podrá leer cómo un hombre podía salvarse de ser ejecutado luego de violar a una mujer soltera si al reconocer su acto proponía casarse con su víctima, siempre que el padre de la afectada consintiera.

La religión católica y el poder político forjaron a sangre y fuego una cultura machista, agresiva y manipuladora, a veces da la impresión de que en 2022 aún se viviera en ella, que el mundo diera saltos temporales retroactivos al ver grupos que se sirven de la fe, del nombre de Dios y Cristo para reducir a las mujeres a lo privado, al hogar y al silencio, apoyados con fervor por las derechas más duras. Sin embargo, las mujeres no fueron el único dardo que el catolicismo usó para atemorizar a los fieles, también satanizaron y estigmatizaron a los judíos y musulmanes. Esta historia retrata con crudeza dos episodios ejemplares; la culpabilidad que endilgaron a los judíos por la propagación de la peste bubónica y que azotó a Barcelona, diciendo que habían envenenado los pozos de agua (muy al estilo fake news) y una cobarde maquinación donde por motivos que deberán leerse, con el fin de perjudicar a Arnau Estanyol, alguien roba las hostias de la iglesia con el fin de culpar a los judíos como se les acusaba también de secuestrar niños cristianos en época pascual para comerles el corazón y crucificarlos tal como habían matado a Cristo. En definitiva, el antisemitismo no es algo nuevo ni propio del siglo XX, ya en la Edad Media existían antecedentes de odio racial y religioso.

Algo más que es un rasgo valorable de esta novela es que permite entender el sentimiento nacionalista del pueblo catalán. Ya desde la Edad Media los catalanes mostraban un exagerado orgullo por su origen, los hombres -claro está porque de haber sido gobiernos de mujeres no hubiese habido guerras- a la menor provocación invocaban la alarma de guerra, Via Fora, con plena disposición de ir a combatir a sangre a aquel extranjero que osara tocar a uno de los suyos fuera por mar o tierra. Pese a que la versión original de la novela fue escrita en castellano, probablemente por motivos comerciales, un barcelonés podría imaginar sin mayor esfuerzo los diálogos en catalán porque finalmente resulta inorgánico leer a personajes con nombres como Arnau, Joan, Ponç, Bernat, Albert, Pere en castellano antiguo. Esto pudo haberse corregido en la serie de televisión basada en la novela, pero tampoco ocurrió.

En esta primera novela, Ildefonso Falcones logra varios méritos literarios aun cuando es de profesión abogado, uno de ellos es retratar el efecto de la Iglesia Católica del medioevo en las personas. Joan, el hermano adoptivo de Arnau, a la vez que éste se transforma en un bastaix, decide sumarse a la congregación franciscana y convertirse en fraile. Antes de ello, era un niño inocente, leal, buen amigo y luego vuelve a escena convertido en un sacerdote prejuicioso, obsesionado con la vida privada de su hermano y receloso de Guillem, un esclavo musulmán que servía para Arnau; estos rasgos se encrudecerán cuando se convierta en un temible inquisidor.

Un punto menos luminoso de la obra es que hay poca naturalidad en los diálogos de pasión o amor, no existe una intensidad que dé sentido de realidad a los parlamentos de los personajes a la hora de exponer sus sentimientos más viscerales. Tampoco resulta cómodo al lector que desconoce la Historia de Catalunya, un excesivo detalle de las dinastías, las guerras entre reinados o los matrimonios reales cuya densidad finalmente resulta agotadora y distrae del hilo conductor.

La Catedral del Mar, es una novela histórica que tiene como eje central las dos caras de la fe, por una parte, el protagonista, además de estar guiado por nobles sentimientos e ideales, basa sus actos en corresponder al amor que tiene por su madre espiritual, la Virgen María y por ello dedica su vida a la construcción de su catedral, no obstante, también debe concentrar sus esfuerzos en combatir contra las arbitrariedades y abusos de una Iglesia Católica que en la Edad Media alcanzó el máximo de influencia política y cultural.

Sin lugar a dudas, hago extensiva la invitación a leer y dejar encantarse con esta narración constituida de más de seiscientas páginas en la que se encontrará en un lenguaje sencillo e histórico el espíritu del noble Arnau Estanyol, cuya vida dedicó a combatir con rebeldía y fuerza las injusticias de su época. Esta novela está disponible en formato ebook y fue adaptada al formato audiovisual.

domingo, 31 de octubre de 2021

Opinión: La soberbia juventud (2013) por Pablo Simonetti

La soberbia juventud (2013) es una novela de ficción cuyo protagonista es un carismático arquitecto de treinta años, miembro de una familia conservadora, derechista, oligárquica, perteneciente al Opus Dei de Santiago de Chile. Su nombre es Felipe Selden y se caracteriza -fuera de su belleza física y magnetismo- por ser altamente influenciable y errante en sus sentimientos. La homosexualidad de Felipe Selden versus el natural afecto y respeto que guarda hacia su familia, genera en él un conflicto doloroso y paralizante puesto que comenzará a ser objeto de las manipulaciones de su madre para que lleve su vida íntima y privada tan oculta como el más vergonzante de sus secretos.  

Esta tensión se agudizará en la medida que Felipe Selden entable amistad con el escritor Tomás Vergara y sus amigos Camilo, Elvira y Santiago, dueños de una vida liberal, sin las aprehensiones que por años la Iglesia Católica estableció en la moral de Felipe como abyectas y pecaminosas. Estas nuevas amistades le permiten a Selden conocerse mejor, encontrarse con distintas versiones de sí mismo y a la vez conflictuarlo, enfrentarlo con su madre, un personaje casi siniestro con un perfil thatcheriano y codicioso. Una vez, sin embargo, superado el trauma que supone el quiebre de lo establecido normal en su conciencia, Felipe establecerá una relación afectiva con Camilo, cuyo desarrollo será un baile arrítmico y vertiginoso entre calor y frío, pasión, abulia y amores desesperados.

La estructura de esta producción se divide en cuatro capítulos que representan la dolorosa transición de Felipe Selden desde “la soberbia juventud” hacia una adultez humilde y condescendiente. En ellas habrá distintas tramas que permitirán conocer la relación entre Felipe y Camilo; la tía Alicia Mendieta y Tomás Vergara; Elvira, Tomás y Santiago; Felipe y Santiago; y Felipe y la paternidad.

Entre los puntos a destacar de esta obra cabe mencionar la habilidad descriptiva del autor respecto de los defectos que son comunes en la clase social alta, como el miedo a los no ricos (o pobres), a los outsiders que se infiltran en los herméticos y selectivos círculos de hierro de la oligarquía, el esnobismo y vano afán de evaluar entre el buen y mal gusto, el prejuicio que se tiene de todo aquello que, dentro de la burbuja clasista y segregadora de Santiago de Chile, es desconocido.

Existe en La soberbia juventud otra partícula movilizadora: el dinero. Felipe Selden recibirá inesperadamente una suma de recursos con las que podrá vivir con holgura el resto de sus días. Por ello, que el dinero se instituirá como un elemento revelador de la personalidad, que deja coritas las reales personalidades, las prístinas intenciones de los personajes que se enfrentarán al concepto del dinero no sólo como un medio de subsistencia, sino como un movilizador social o experiencia vital en tanto su posesión pone a prueba la firmeza de la personalidad, ¿soy quien soy más allá del grosor de mis arcas?, ¿eran mis valores y creencias tan fuertes como para no claudicar ante la pérdida total o la abundancia más plena? La habilidad de Pablo Simonetti para describir los conflictos internos y desde ahí perfilar a sus personajes permiten llevar al lector a estas reflexiones y de paso exhibir técnica literaria, siendo inevitable detectar cierta influencia de José Donoso.

Esta lectura es un aporte a la normalización de las relaciones homosexuales en la literatura chilena (por tanto a la sociedad) y el desdibujamiento de estas respecto de sus versiones más ortodoxas e idealizadas, pues se validan más allá de si en ellas hay o no amor, y es que los homosexuales también somos sujetos de deseo. De ello deriva, también una reedición del perfil que se ha creado de los hombres gay puesto que no sólo los bosqueja como tales por ser miembros de una relación afectiva, sino que los aborda desde la soledad, la vida profesional, la amistad, el desamor, los defectos y tantos otros elementos como la discriminación legal en materias civiles como la filiación, derechos de las niñas, niños y adolescentes y matrimonio. Simonetti en definitiva muestra en su obra a personas, seres humanos, despojado de morbo y prejuicio.

Esta obra es rica en vocabulario y realismo. Alejada de pretensiones felices permitirá al lector navegar en (acá viene un lugar común) un mar de emociones que no hace otra cosa que mecerse desde un sentimiento a otro. Presenta referencias a hechos reales como el terremoto del 27 de febrero de 2010 en el sur de Chile y la elección del primer presidente de derecha luego de la dictadura.

En oposición a los puntos brillantes de la obra, es posible constatar o, una omisión a las clases populares, o bien, una fijación en las filas conservadoras de Santiago de Chile. Hay un desequilibrio respecto de la representatividad de la sociedad chilena en general en la obra de Pablo Simonetti y La soberbia juventud no es la excepción. Poco es lo que se sabe de otros elementos que son recurrentes en la clase alta como la impunidad, los delitos de cuello y corbata, los disfraces de apendicitis, el consumo de drogas duras, la explotación laboral y la corrupción. Efectivamente, Santiago de Chile y en general, el país entero está segregado por clase e ingreso, pero esta novela omite a las clases bajas, sus formas de hablar, de vestir, sus códigos, sus lealtades y hasta sus formas de querer y malquerer, cuya presencia en la historia habría significado un rico contraste y desafío narrativo.

Por último, en la primera parte se advierte un quiebre entre el perfil de los personajes y sus parlamentos. Al leer, por ejemplo, las conversaciones de Tomás Vergara y Camilo en un bar, es muy difícil imaginar la escena en una sala de teatro o en el cine porque hay una divergencia entre lo que se ha creado de personaje y su forma de hablar; un abogado civil difícilmente emplea palabras, frases y conectores propios de un poeta o dramaturgo clásico, incluso, hasta el más excelso de los escritores hablaría en contextos gregarios con un nivel menor a aquel que llega cuando está en el pico de su inspiración.

lunes, 18 de octubre de 2021

Opinión: El cuerpo humano por Paolo Giordano

El cuerpo humano (2012) es una novela escrita por Paolo Giordano (La soledad de los números primos) cuyo argumento dice relación con la guerra como experiencia vital de un grupo de jóvenes italianos que junto a sus superiores deben ir a Afganistán a enfrentar el avance talibán. 

El protagonismo de la novela lo comparte el teniente y médico Alessandro Egitto, el subteniente Antonio René y los soldados Ietri y Cederna, mientras que los personajes secundarios son los soldados Zampieri, Torsu, Di Salvo y el capitán Massiero. Es complejo asociar el protagonismo a un único personaje como clásicamente se estila en literatura, pero en esta trama existe una distribución de capítulos y párrafos cuya estructura y orden  no hacen posible establecer preponderancia de un personaje por sobre otro, ya que lo que se tiene por narrar no es la vida de una persona en determinadas circunstancias, sino el antes y después de la guerra como punto de inflexión en distintas personalidades y modos de entender la vida; desde un médico con problemas de autoestima hasta un soldado prostituto con miedo al compromiso, pasando por un inexperimentado conscripto y un joven que tras la agresividad esconde su inseguridad.

Entre los puntos que destacan en esta novela se encuentra la exposición del estrés postraumático que viven los equipos militares que participan en conflictos bélicos, sumado al abandono del que son víctimas una vez que están de vuelta en sus países, sin contar a aquellos que no logran volver y son “entregados” a sus familias en forma simbólica: una bandera y el título póstumo y honorífico de héroe. Es posible leer en esta novela que no hay énfasis en la preparación militar de los conscriptos en materia psicológica, pues el perfil de los protagonistas dista mucho de un mínimo equilibrio mental; ¿iría a la guerra una persona con un nivel decente de estabilidad emocional, un conocimiento suficiente de la realidad que le permita no caer en la manipulación de ser un traidor por no defender los intereses de la patria? Los personajes de esta novela son finalmente el último eslabón en la cadena de mando de las instituciones de defensa, donde los primeros elaboran audaces estrategias de inteligencia y disciplina, mientras que bañados en la quimera patriota, cientos de jóvenes con un futuro por delante, son carne de cañón, un número más sin otra identidad que la de veterano, sobreviviente o caído.

Volviendo al punto, la estrategia cortoplacista de las instituciones de defensa nacional carecen de visión sobre la salud mental de los soldados, no piensan en que los podrían necesitar nuevamente en otro conflicto y para ellos requieren de un equilibrio mental suficiente pues las situaciones límites que se viven en los campos de batalla pueden derivar en la pérdida de miles de vidas militares y civiles cuando detrás de un arma está una persona desequilibrada e incapacitada de tomar decisiones acertadas en escenarios de presión extrema. Sin ir más lejos, las personas que sufren estrés postraumático viven episodios de depresión, delirios, problemas de sueño, agresividad, entre otros.

También destaca en esta obra, el acercamiento de la literatura al combate contra el avance talibán en Afganistán. Esta novela fue publicada en 2012 y relata prácticamente una batalla entre fuerzas iguales en poder de fuego y ataque, por cuanto cabe preguntarse si hace una década habría sido posible prever que el avance de los talibanes cobraría su primer triunfo en Afganistán el año 2021 cuando finalmente se hicieron del poder institucional.

No obstante, hay sombras en esta producción a las que dar revista. El relato no es fácil de digerir porque desde un principio no es posible relacionar el título con la trama, demasiada amplitud del concepto. Sin perjuicio de ello, se está ante una traducción desde el italiano al español (de España) por lo que es difícil darle credibilidad a la narración desde los países latinoamericanos, ¿de verdad los italianos dicen palabras como tío y gilipollas? Pero el punto álgido que complica la digestión del texto y la velocidad lectora es que se narra en tiempo presente el noventa por ciento de la historia cuando en la literatura de ficción y en el género novela se suele escribir en pretérito imperfecto para conocer hechos que pasaron. Quizás la estrategia apuntaba a dar sentido de la realidad al relato, tenerlo en las manos y olvidar el transcurso del tiempo, pero es demasiado el riesgo cuando la narración tiene referencias en sucesos reales e históricos, y es que no resulta creíble leer en presente que las fuerzas se enfrentaban prácticamente en igualdad de condiciones en el campo de batalla y a la vez ver en CNN cómo los talibanes están en los palacios de gobierno haciéndose del poder.

También es criticable la excesiva masculinización del relato, aunque acepto que la guerra es un invento que jamás hubiesen creado las mujeres porque ellas son inteligentes en estrategia y en emociones. En este texto, las mujeres están disminuidas y relegadas a un papel que subyace a la vida de los hombres: no había para la cabo Zampieri una historia salvo que ser el objeto de disputa entre Ietri y Cederna, Sammartinno era la ex de Alessando Egitto, Flavia Camporesi, la viuda de Salvatore y la novia del subteniente René… en fin, cada una se definía como la “mujer” de un hombre, una extensión despojada de todo protagonismo.

La estructura de la narración es muy parecida a la de una película, el primer capítulo es el mismo que el final (o escena si se quiere). La historia se divide en tres partes, sin embargo, los capítulos de éstas tienen saltos temporales y espaciales que, si bien no confunden, dan la impresión de que Paolo Giordano no buscaba tanto escribir literatura sino el guion de una película disfrazada de novela cuyos derechos pudiera vender luego a buen precio. Paradójicamente, dentro del texto hay una escena donde los soldados se peleaban por programar la música que querían oír; la cabo Zampieri quería escuchar a Shakira para subir la moral del grupo a lo que el cabo Ietri con indignación le responden en negativa ya que ésta sólo hacía música comercial, a su juicio. ¡Jaque mate!

 

domingo, 17 de octubre de 2021

Opinión: La máquina para defraudar, los casos Penta y Soquimich por María Olivia Mönckeberg

La máquina para defraudar, los casos Penta y Soquimich (2015) escrita por la destacada profesora y periodista chilena María Olivia Mönckeberg, es una investigación periodística que relata el inicio y desarrollo de los casos judiciales de financiamiento ilegal de la política chilena anterior a los años 2015. En su texto, la autora comentará el inicio de las empresas Penta y Soquimich y de cómo sus socios se hicieron de éstas y lograron posicionarlas como ejemplo de gestión empresarial hasta que se desencadenó la investigación del Ministerio Público en su contra a raíz del registro ilegal de documentos tributarios electrónicos falsos y no fidedignos en la contabilidad tributaria y financiera. 

El negocio era redondo para todos quienes participaban en él, excepto para el Fisco cuyas arcas se vieron disminuidas producto de los perjuicios en recaudación que se produjeron por inferiores pagos en Impuesto de Primera Categoría e IVA. La figura radicaba en que las empresas producían utilidades por años, sin embargo, sus dueños no las retiraban por completo de la caja de la empresa, lo que significaba que no nacía la obligación de declarar y pagar por parte de éstos el Impuesto Global Complementario. Hasta allí, no había problemas pues ello está permitido por la legislación tributaria (con excepción para los contribuyentes del Régimen 14 ter y Renta Atribuida entre los años tributarios 2018 y 2020), sin embargo, el ilícito radicaba en que para disminuir la base imponible del Impuesto de Primera Categoría, las empresas fingían pagar prestaciones de servicios que nunca se realizaron contra boletas de honorarios electrónicas y facturas electrónicas emitidas por personas vinculadas a los partidos políticos de derecha y la ex Concertación de Partidos por la Democracia, lo que les permitía aumentar sus costos y acercarse a pérdidas que imputaban al Fondo de Utilidades Tributables, por cuanto en la medida que más documentos tributarios electrónicos registraran, más podían disminuir este fondo y por ende, la posibilidad de que sus dueños declararan el Impuesto Global Complementario se esfumaba. Por su parte, los emisores recibían de todas maneras los montos cobrados en la documentación falsa y las destinaban a sus campañas políticas, o bien, solicitaban a sus empleados o familiares emitir documentos de la misma especie con la promesa de recibir en mayo próximo la devolución de Impuesto a la Renta. Asimismo, Penta y Soquimich se hacían de activos no financieros, pero de todas maneras muy valiosos: favores políticos que les permitieran gozar de ciertas ventajas a la hora de frenar legislaciones que les perjudicaran, licitaciones y capacidad de decisión en materia de regulaciones al sector privado.

El texto no presenta una terminología técnica en cuanto a materia tributaria, sin embargo, está dirigido a un público con conocimientos básicos en finanzas y en la Historia reciente de la economía y política chilena. La autora abre sus páginas describiendo a las empresas del grupo Penta, cómo nació, quienes fueron sus dueños, cuáles fueron sus épocas doradas y de vacas flacas, así como la vinculación de sus dueños, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, con las autoridades políticas de la dictadura chilena como de la derecha en tiempos de democracia. Tras explicar las redes empresariales de los Carlos -como les llama- detalla la serie de movimientos financieros con forwards cuya investigación son la puerta de entrada a una serie de ilícitos económicos que remecieron la política chilena. Posteriormente, repasa el cuestionado accionar del Servicio de Impuestos Internos, por su lenta reacción a la hora de poner en aviso a la Fiscalía sobre los hechos de los que tomó conocimiento, y de las tensiones que se produjeron en el ente fiscalizador cuando las investigaciones comenzaron a tomar un ribete insospechado: el caso Soquimich. Tanta fue la crispación, que rodó la cabeza del entonces Director Nacional de la fiscalización tributaria, Michel Jorrat y posteriormente la del ex Ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo entre otras, por su reprochable compartimiento ético en la conducción política del escándalo.

La ligazón que tienen estas dos empresas en el contexto de la investigación judicial que se llevó en su contra, recae en la declaración de María Carolina de la Cerda, una de las acusadas de emitir documentación tributaria falsa al grupo Penta. Ella confesó la falsedad frente al Ministerio Público, el que, revisando la lista de boletas detectó que también se estaban entregando documentos a la empresa Soquimich. De dicha sospecha, se fue generando un efecto dominó en los partidos de la Nueva Mayoría (a excepción del Partido Comunista), pues como se indica, varios de sus personeros recurrieron a la “generosidad” de Julio Ponce Lerou (dueño de Soquimich) a través de documentación falsa para hacerse de fondos destinados a sus campañas políticas. Esta segunda arista, es la merecedora de la segunda mitad de La máquina para defraudar donde se revelan los orígenes de Soquimich, cómo el dictador Pinochet se la traspasó a su entonces yerno Julio Ponce Lerou y la cantidad de redes que éste fue estableciendo con el mundo político y financiero hasta ser descubierta su participación en el polémico caso Cascadas cuyos coletazos llegaron -para variar- al Presidente de la República Sebastián Piñera, cuya credibilidad fue una vez más puesta en duda por lo poco ético que resultaba que la primera autoridad del país, no pudiera probar o desmentir que no tenía conocimiento ni participación en las sociedades que aseguró haber dejando en fideicomiso ciego.

Las páginas de esta investigación concluyen narrando un contexto donde aún la justicia no fallaba por completo en el caso Soquimich y se logra leer a una autora confiada y esperanzada en los pasos “autónomos” del Ministerio Público de Chile a través de sus fiscales, sin saber en el momento que el nombramiento del actual Fiscal Nacional, Jorge Abott, sería un retroceso en materia de independencia investigativa; pasados los meses, renunciaría a su cargo el insigne ex Fiscal Carlos Gajardo que justamente fue el que acuñó la frase que da título al libro que se comenta “La máquina para defraudar”. Quizás, la autora sospecharía el color del manto de impunidad que luego cubriría la fealdad del caso Soquimich y las palabras cada vez menos creíbles de las autoridades tributarias y persecutoras cuyo actuar ha sido seriamente puesto en duda por la ciudadanía, las y los investigadores, las fuerzas políticas más progresistas y los gremios de funcionarios dentro del Servicio de Impuestos Internos y el Ministerio Público, si es que no hay más.

Sin lugar a duda, se trata de una investigación de calidad que presenta datos duros, es rigurosa en señalar hechos y reconocer que ignora ciertas cosas como los documentos tributarios electrónicos con valor cero (que bien pueden ser documentos anulados). También es cierto, que aun cuando en su primer tiempo, el Ministerio Público realizó un trabajo autónomo, la falta de medios probatorios o la poca capacidad tecnológica o institucional no permitió llevar adecuadamente la carga de la prueba a los tribunales, lo que siempre reabre el debate de cuán “armadas” están las instituciones fiscalizadoras en materia de facultades investigativas. Triste e irónicamente, estas materias, las regula la ley, en cuya creación está directamente implicada la clase política, la misma clase política que se vio involucrada en los vergonzosos delitos de cuello y corbata expuestos por María Olivia Mönckeberg. Se caen a pedazos, entonces, las teorías político-administrativas que señalaban que era necesario pagar mejor a las autoridades cuyo talento era necesario atraer mediante mejores sueldos a los talentos de élite y así hacer al sector público más competitivo en el mercado laboral. Se ha podido desenmascarar en este texto que las ansias por más dinero que sufre la clase política pueden venir de una condición cultural misma de ésta, de una -entonces- desregulada legislación de financiamiento a los partidos políticos, o bien, de una potenciada mezcla de ambos elementos. Investigación disponible en formato ebook.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Tintura II

Dentro de mi mente he contado más de cien planes que bien ejecutados permitan desvirtuar todas y cada una de las esperanzas que la misma crea; desde el hecho más contrastable hasta el más absurdo de mis sueños. Son tan inconmensurables mis esfuerzos que me produzco migrañas y hasta he perdido la memoria.

Pero persiste en mi recuerdo tu anatomía perfecta y si te conociera el olor que impregnas en la ropa y almohada, tampoco le podría olvidar.

Tu paso en mi vida ha sido corto y firme, contrario al modo en que caminas, que pareciera que fueras un ave sin alas y ganas de volar. Un pingüino. Tu paso en mi historia ha sido errante y colmado de las confusiones más delirantes. Mi mente, sabrás, es la de un orate, un sistema que distorsiona todo lo que entra en él. Sin embargo, no es aburrida, sino creativa… se divierte en este paisaje desierto y anhela, incansable, colorear el café en sepia en que todo está cubierto. A tu cuerpo, por ejemplo, lo quiero pintar como un arcoíris cuando sólo en ti hay amarillo y destellos de dorado si te pongo encima la luz del sol. En tus labios quise pintar los besos que hasta siempre esperaré, lo mismo que en tu voz de acento sureño quise colorear, de un tono imperceptible hasta por los ojos de un águila, los teamos, los tequieros y los aquéhorallegas; los vocablos que me reconocerían como el hombre que defenderías incluso ante el mismo Dios. Pero está todo pintado de un color mudo y puede que mis ojos estén sordos.

Creo que fue hace dos meses que hace tres semanas no te veía. Fueron veintiún días de triunfo y gloria porque dicen que corazón que no ve es un corazón que no siente y en esa invisibilidad ya no te quise ni me importaste; la invisibilidad fue tu mejor color. En mis pensamientos hubo más paz que de costumbre. Empero, al cabo de ese vigesimoprimer día te vi y pudo haber dado igual si en una foto, vídeos o en persona porque el corazón corrió lo mismo que si hubiera ganado una maratón. Sospeché así que había perdido en mi intento de olvidarte. Mis más de cien estrategias para ganarle a la memoria y sentimientos seguían fracasando.


martes, 10 de agosto de 2021

Borrar el lago

Mañana es mi cumpleaños. Hoy, ayer y todos los otros días de este año que queda atrás han sido difíciles, en donde he perdido mucho y la vida me ha puesto a navegar en un lago sin entradas ni salidas, en un stock como diría un economista, en un estanque de aguas que pintan entre los colores verdes y café, diría yo, un humanista. No sé si pueda salir de él, si quiero salir de él. En cambio, sé que necesito un borrador que quite los colores verde y café de mi lago, quiero navegar sobre la transparencia del agua, sobre el diáfano reflejo de los rayos del sol, de la intensidad de la luna llena.

En todos los días de mi año número treinta he buscado un borrador que me ayude a limpiar el lago, un filtro que elimine las manchas que este largo invierno ha ido aposando en el lecho acuático. Pero las gomas no borran aguas, sólo montañas, desiertos, vientos y bosques. No borran verdes ni cafés, pero sí cuanto otro color haya: azules, rojos, morados, naranjos, violetas, grises, amarillos.

Temo que comience a roerse mi barco y se filtre en él un pantano en el que resignado deba hundirme. Y acompañado de cada temor, hay una esperanza burlesca como el sonido repentino que, quebrando el silencio de la soledad, irrumpe y lleva a pensar que se acerca alguien con la goma de borrar. Ilusiones, sueños con los que es más sano no vivir. La realidad se observa mejor en silencio, sorda, fotografiada y cada esperanza es una mancha que distorsiona el juicio objetivo, un ruido que despista, una turbulencia en el medio de este lago, alejado por igual de todas las orillas que ofrece la tierra firme.

sábado, 7 de agosto de 2021

Prohibiciones

Hay amores que uno no debe permitirse. Ese pensamiento llegó demasiado tarde a mi cerebro, pero vino. Lo hizo cuando miraba las perfectas facciones de Tiago Correa en una teleserie del año 2017; su quijada, su mentón y el tatauje natural que dibuja su cicatriz se suavizan con su voz dulce, semiengolada y qué decir del ajuste que los pantalones de tela exhiben cuando se ciñen a sus piernas y glúteos. Parecía que su pareja en la producción también se estaba enamorando como yo de él, esta vez y aquella en que dio vida a Vicente Smith, uno de los primeros funcionarios policiales de Chile. 

Pero bueno, Tiago es un amor muy platónico, muy straight y amarlo es algo que me permito sin culpas, y hasta con cierto orgullo. También pienso que hay amores que uno no debe permitirse, como aquellos que se dan en el trabajo. Muy bien me dijo un amigo hace días por el grupo de Whatsapp: donde se come, no se caga, aunque pronto le hicieron ver que si fuera por eso, no estaría ni casado ni sería papá. Pero es verdad, enamorarse en el trabajo es un riesgo, un descontrol que se paga caro y a veces hasta con el cargo (he sabido de ciertas renuncias) cuando además de una relación de salivas hay una de subordinación. Cuando hay amor mutuo puede ser divino hasta que se termina la relación o hay peleas. Si no es mutuo, entonces, el que se enamora pierde. Pierde al morirse de celos, pierde al tener que ser amigo, pierde al tener que saludar y pierde su cuello cuando le llega a doler la tensión que se produce cuando el colega se sienta al lado y no queremos ni mirarlo, ni oirlo, ni quererlo. Ese es un amor que no debemos permitirnos y como todo rebelde, desafío mis propias reglas, porque claro, también he estado allí.

El amor entre el grupo de amigos debería evitarse a toda costa. Incluso, deberíamos hacer un pacto de sangre entre los amigos para buscarnos parejas que estén fuera del círculo. Es que cuando hay amor, todo va bien, salvo que los enamorados tienden a perderse del grupo, no se aparecen si es que no se pelearon porque ahí sí se acuerdan de los amigos, cuando hay que apoyarles para pasar las penas. Pero eso no es lo terrible; lo terrible es cuando terminan y luego encuentran nuevas parejas. El grupo tiende a separarse, a tomar partes y convertir lo que era una linda amistad en una competencia de virtudes y defectos, víctimas y victimarios, aciertos y culpas.

No hay que enamorarse de una visita, siempre preferir el producto local, a no ser que quieras irte pronto de tu insoportable tierra natal. Amar una visita puede ser intenso en la etapa del conocimiento, pero un lastre cuando la distancia nos recuerda el sabio dicho: ojos que no ven, corazón que no siente. A veces los caminos del amor son insondables, pero para qué tentar la suerte: si no tienes certeza de la residencia del muchacho, acláralo pronto o sal de ahí antes de que uno de los dos empiece a recriminar al otro de haberlo arrastrado a este lugar que nunca me ha gustado, lo dejé todo por ti y así me pagas. 

Si eres apasionado y testarudo, no te enamores de tus adversarios políticos, de aquel cuya familia entera es del equipo de fútbol archirrival, del de la competencia de tu negocio o donde opere cualquier otra rivalidad irreconciliable. Es que cuando uno es apasionado ama sus convicciones y que se las hieran o cuestionen puede devenir en discusiones eternas y la triste frase: o ellos o yo. Y aquí nadie quiere elegir entre dos amores, ni terminar como Julieta y Romeo.

Esa es mi breve lista y podría titularla: amores prohibidos, cuando el amor no todo lo puede. Pero no es mi estilo, suena horoscopero. Me acabo de acordar de Amor Prohibido de Selena Quintanilla, no sé antes, no sé en Texas, pero el amor entre ricos y pobres no está prohibido, lo promuevo y recomiendo, así como apruebo el fin a todo tipo de segregación social, morenos y rubios, flaites y cuicos, terratenientes y pobladores pueden desatar sus pasiones carnales mientras no rompan las cuatro prohibiciones recién prescritas.

Opinión: La perra por Pilar Quintana

La perra (2017) es la cuarta novela de la escritora colombiana Pilar Quintana, por la que ganó el IV Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. En esta novela se relata la relación que sostiene Damaris y Chirli, ama y mascota, respectivamente, y en paralelo las experiencias vitales que hicieron de Damaris la adulta en que se convirtió.

A raíz de una matanza de perros en la playa de su localidad, Damaris, sorprendida y conmocionada por la maldad humana, decide adoptar a una de las cachorras sobrevivientes. Damaris es una mujer adulta que trabaja en la casa de los Reyes, una familia acomodada que por circunstancias que deben leerse en el texto, deja la propiedad en manos de cuidanderos, despreocupándose de su mantención y cuidado. Damaris y su esposo Rogelio, viven de lo que sus manos pueden conseguir; la pesca y la mantención de la casa Reyes. Sin mayores ingresos ni comodidades, la pareja vive con otros tres perros y sufre por no poder concebir hijos, especialmente Damaris, para quien la maternidad es un anhelo frustrado.

A medida que Chirli crece, comienza a seguir sus instintos animales, lo que choca contra la mal formada impresión de Damaris acerca de los perros, tendiendo a humanizarla y sobreprotegerla. Tales contradicciones comenzarán a roer la relación entre ambas hasta un punto de no retorno cuando Damaris se dé cuenta de que su perra es capaz de hacer algo que ella nunca podrá.

Esta historia permitirá al lector elucubrar sobre la fuerza del instinto animal y lo urgente que es para los seres humanos aprender a comprender a las mascotas, quienes por más amor que despierten, siempre serán animales y responderán al llamado de la naturaleza. Ello no quiere decir que no haya que educar, esterilizar y respetarles; es que a veces se juzga a los perros o gatos, se les aplica un concepto de justicia que ni siquiera es efectivo en los seres humanos y, en consecuencia, se les aplican castigos asignándoles intencionalidades humanas, “Este perro me rompió las plantas porque quiere hacerme daño”¸ “Tu gato cazó un pájaro que cantaba hermoso y lo dejó botado de mera maldad”, “La coneja se comió a sus crías porque es una mala madre”. Estos prejuicios me suenan, los he tenido también, a veces mi paciencia tampoco es suficiente y se me nubla la razón, pero nunca es tarde para aprender a criar.

La gran moraleja de este texto es que nadie está lo suficientemente preparado, la vida siempre golpea y la falta de terapia es notoria. Los dolores, los fracasos y las frustraciones al no abordarse roen pensamientos, acciones y relaciones en el amplio sentido del término: relaciones consigo mismo, con la familia, amigos, colegas y un largo etcétera que contempla a las mascotas. Este libro permite cuestionar la capacidad económica e inteligencia emocional que demanda adoptar una mascota, ¿es todo el mundo apto?

Otro tema relevante es cómo los seres humanos extendemos los defectos de la especie a otras, como el racismo y la segregación social, ya que aquellos animales que tienen un linaje mestizo están generalmente más expuestos al abandono, a la adopción irresponsable, a matanzas masivas, infecciones y soledad. No así, aquellos animales de raza que son altamente cotizados en tiendas que promueven la explotación sexual de las hembras.

El texto traslada fácilmente al lector al ambiente playero, un pueblo alejado de la urbanización, la humedad caribeña y sus generosas lluvias. También y con la misma capacidad, puede la autora imbuirnos de la psicología de su protagonista, pasear por sus estados de ánimo, acompañarla en su soledad, en lo simple y lo complejo. Una técnica que es recurrente en su escritura es la de relatar de lo general a lo particular, como una toma desde un lente amplio que de a poco hace zoom. Recomiendo este libro como compañero de cuatro mascotas (y a veces he tenido más), levanta un mensaje potente, una llamada urgente a descentralizar la salud mental, a educarse respecto a las mascotas y abandonar las lógicas humanas y antro centristas en su crianza. Sin lo anterior, sufren los animales, pero apenas es posible darse cuenta ya que ellos no hablan ni votan.

domingo, 1 de agosto de 2021

Opinión: El lector por Bernhard Schlink

El lector (1995) es una novela escrita por el jurista alemán Bernhard Schlink donde se narra la relación de Michael y Hannah en la Alemania de la post Segunda Guerra Mundial. Michael es el protagonista y narrador de la historia, al comienzo de ésta tiene quince años de edad y luego de sufrir de vómitos en la vía pública, conoce a Hannah, una mujer adulta, quien le brinda apoyo en la ocasión sin pensar que tal acto de buena voluntad sería el comienzo de una relación sentimental impropia mirada desde un punto desde la moralidad y legalidad occidental en los últimos años. 

El intenso amorío que ambos viven tiene una peculiar característica: él le lee libros a Hannah, lo que enriquece la relación y los une más allá de lo cotidiano. De todas formas, prefieren mantener su relación en secreto; ella por causas que deberán descubrir en la lectura de este título si optan por él y Michael, para evitar que la opinión de la sociedad sobre la diferencia de edad les termine separando.

Hasta allí, la obra no parece más que el primer amor de un joven alemán, no obstante, a partir de la segunda parte, adquirirá un matiz histórico que resulta crítico para la relación de Michael y Hannah la que se verá interrumpida por los juicios a los responsables de las atrocidades perpetradas por el nacionalsocialismo contra la población judía, que fue duramente perseguida y asesinada en los campos de concentración nazis. ¿Quién es realmente Hannah? es la pregunta cuya respuesta convierte a Michael en un adulto.

Esta novela es exitosa en interpretar a Michael en su adolescencia y adultez, demarcando tonos y características distintas conforme el personaje va creciendo y desarrollándose. Sin embargo, logra mantener y capturar su esencia, al punto que su perfil psicológico pesa tanto más que la caracterización física. La idea del personaje es mucho más fuerte que su imagen. Confieso que, sin advertirlo, olvidé el nombre del protagonista, porque la historia se narra en primera persona y Michael se refiere a sí mismo indirectamente o con los apelativos que los demás tienen de él, pero esto no incide en la comprensión de la historia ya que su matriz está en los sentimientos, lo abstracto, el pensamiento, la conciencia y no en elementos superficiales. En esta historia está presente lo profundo, los paradigmas desde los que el protagonista toma decisiones o se juzga cuando descubre quién realmente es Hannah, y se ve contrariado por la culpa, el amor y la decepción.

Como es costumbre, es preciso hacer un análisis cultural de cierto aspecto que contiene esta novela juzgados desde occidente y en los 2020: las relaciones de pedofilia. Esta obra si bien tiene un contexto de posguerra europea, fue publicada el año 1995 y en ella no existe una mirada crítica ni condenatoria a la relación que sostuvieron Hannah y Michael, de hecho, puede leerse que para Michael, dicha relación podría haber sido un elemento del cual vanagloriarse en su círculo de pares. Para el autor no parecieron ser condenables, desde el punto de vista literario, las escenas explicitas de sexo entre un adolescente de quince años y una mujer que lo doblaba en edad. Si bien, el hecho se narra en pasado y se le entiende en el contexto cultural alemán posguerra, se puede leer que para el año 1995, para un adolescente era un logro en su vida sostener relaciones sexuales con una mujer mayor, una aventura, una travesura, de todo, menos un delito o una grave vulneración de derechos a los niños o adolescentes, de tal manera que su impronta narrativa no tiene una connotación negativa.

En El lector hay pasión, hormonas y sentimientos propios de la juventud y también hay soberbia, mesura y arrepentimientos propios de la vida adulta. También contiene un tinte sociológico pues a la luz de los cambios de conciencia de Michael, se deja ver el choque que hubo en la Alemania posguerra entre la generación de jóvenes que se avergonzaban de los crímenes cometidos por el nazismo y la generación de sus padres, a quienes acusaban de cómplices por guardar silencio, por no defender a las víctimas y desentenderse de la obligación moral de rebelarse ante el poder de Hitler. Pero, ¿qué tan fácil era juzgar desde la comodidad del ahora y desde la libertad, sin vicios de consentimiento ni fuerzas de por medio?

Como sostiene Felipe H. en su canal de Youtube “Diéresis o Crema”, esta es una novela para un público con conocimiento básico de Historia Universal y yo diría que también en algo de Literatura (aunque yo sin ser experto en la materia me ubiqué bien con los títulos que El lector le presentó a Hannah).

Recomiendo esta obra, es un realce de los matices, un espacio entre el blanco y el negro, se concentra en pocos personajes, los explota en su justa medida, no tiene excesos ni sobre-pretensiones jurídicas, históricas ni literarias, con humildad logra entregar al público el peso de lo relativo y los dilemas éticos a los que el ser humano se enfrenta en la vida. Cabe decir que, aun cuando leí una traducción al español, logré incluso, percibir el acento alemán en cada oración e idea y eso de cierta manera evidencia la magia de la literatura y la gracia de leer.