Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

domingo, 12 de julio de 2020

Opinión: Este domingo por José Donoso

Este domingo revela la historia de un matrimonio chileno en decadencia, roído por el paso de los años y otros motivos que se van descubriendo a lo largo de la lectura. La historia es narrada por distintas voces: el nieto, Álvaro y Chepa. Los dos últimos protagonizan por separado y en conjunto esta historia. Álvaro por su parte evoca su infancia y adolescencia a raíz de la aparición de un lunar cancerígeno cerca de una de sus tetillas, que a medida que crece aumenta su temor a la muerte. Por ello recurre a sus recuerdos y a la protagonista de los mismos: Violeta, la empleada de la casa materna con quien mantuvo sus primeras y tempranas relaciones sexuales. Mientras su madre, misiá Elena, vivía, Violeta cocinaba sagradamente empanadas, domingo a domingo, lo que se trasnformó en una tradición familiar y la columna vertebral de esta novela. En tanto que la historia de Chepa nace luego de que su marido le revelara el padecimiento de un lunar cancerígeno, a lo que ella no le dio la importancia que él esperaba ya que su vida giraba en torno a Maya, un ex penitenciario que ella se encargó de liberar, y quien una vez fuera de la cárcel se convirtió en sueño y pesadilla de la protagonista. Chepa se lee como una mujer de servicio social, aristócrata que se dedicó a parchar las faltas de las madres pobres, de los hombres viciosos y los males que soportaba en Chile las clases sociales más castigadas. Ambos tienen un nieto que también narra la historia desde el punto de vista infantil, su abuela Chepa era la unión de la familia y la casa "una extensión de su cuerpo", lo que refleja un punto en común con las familas chilenas y latinoamericanas, unidas y forjadas por una matriarca, la que una vez extinta, diluye la unión familiar con su muerte, perdiéndose los motivos de juntarse en la casa de la abuela cada domingo. 

Este domingo convierte una historia regular, sin misterios ni grandes acontecimientos en una lectura entretenida que devela la psicología de sus personajes en cada acción mientras se dejan leer los pensamientos de los protagonistas y la voz del nieto. De alto contenido clasista y prejuicioso donde las mujeres son tratadas igual que las cosas: la Chepa, la Violeta, la Mirella y los hombres de Álvaro, Fausto, Maya. Una novela escrita en 1966 aplica en este sentido al Chile moderno de 2020. Hay equilibrio en las voces, correcta ejecución de las acciones, ningún pensamiento ni escena sobra, hay un abierto juego con lo onírico, confundiendo ingeniosamente al lector si está presenciando un sueño o el desenlace de un capítulo. 

El cambio disruptivo entre las voces de adultos y niños no resulta traumante sino estimulante; mundos que corren paralelamente, inocencia y prejuicio, se tocan evidentemente al ver a Chepa enamorada como niña y a nietos clasistas hasta en sus juegos, aunque es de imaginar que los niños aprendieron de los adultos y Chepa, pues bien, volvió a sus diecisiete

Este domingo es el tiempo y la casa de la abuela el espacio que viven en Chepa, esta señora que se alimenta de la necesidad que los demás tienen de ella, sus nietos, su familia, sus pobres, su Maya. Álvaro, por su parte la habita, y se ahoga de ella, tomando aire cada domingo a la luz de los sabrosos jugos de las empanadas de Violeta, en donde se siente libre y natural. Una lectura escrita con una calidad superior a la literatura actual, recomendable, desconcertantemente poco difundida en la obra de José Donoso y dentro del boom latinoamericano.

domingo, 14 de junio de 2020

Opinión: Variaciones Enigma por André Aciman


Es una recurrente pregunta de las pruebas de literatura en los colegios que busca evaluar la comprensión de un texto más allá de su relato: ¿Por qué cree usted que el título de la obra es Variaciones Enigma? 

Sin ánimo de fomentar la haraganería de ningún escolar (esto no es un resumen, sino una opinión, una crítica no especializada), partiría por decir que en la teoría musical y según Wikipedia, una variación “Es una composición caracterizada por contener un tema que se imita en otros subtemas o variaciones, los cuales guardan el mismo patrón armónico del tema original, y cada parte se asocia una con la otra. Difieren entre ellas los patrones melódicos y el tempo de cada variación”. Esto, para continuar diciendo que las Variaciones Enigma como obra musical existen y fueron compuestas por Edward Elgar en 1899

Pues bien, esta es la historia de Paul (el tema musical) narrada en primera persona y dada la intimidad del relato, diría primerísima, personalísima. El tema central de la novela es el autoconocimiento sexual y emocional, y la forma en que este muchacho italiano va viviendo sus relaciones interpersonales a medida que se transita por los cuatro capítulos de la historia, que van desde los furtivos e intempestivos primeros amores preadolescentes hasta aquellos en que la soledad agudiza la inseguridad personal conforme pasan los años de la vida adulta. 

Se dice de las Variaciones Enigma de Elgar que a su historia le subyacía un tema oculto, implícito a lo largo de la obra que nunca era abordado de manera directa, lo que constituía el enigma. Por ello vengo en proponer un desafío: pensemos que las Variaciones Enigma de Edward Elgar no existen o no sabemos de ellas, o al leer el texto se nos pasaron porque en realidad en historia del arte musical somos más bien ignorantes y contestemos la pregunta del primer párrafo. Al menos yo comenzaría diciendo que la palabra Enigma, a mi juicio, radica en su significado de "oculto", "arcano", "desconocido" y en lo que la duda y la incertidumbre de éstos producen al protagonista frente a la diversidad de personalidades de las que se enamora, todas distintas, sin rasgos similares entre sí.  

Referir al "muchacho italiano" no está demás, si bien no es rebuscado recurso de redacción ni tampoco un prejuicio, al leer la historia es posible advertir el ímpetu apasionado de nuestro protagonista (que podríamos asociar a la conjunción de la adolescencia, la testosterona y la identidad italiana) quien al pasar los años y mudarse a Estados Unidos se permea de la cultura anglosajona -esto sí puede ser un prejuicio- y comienza a adquirir una dualidad disfrazada de "educación y buenos modales" donde no se dice todo lo que se piensa, por cuanto queda para Paul un sinfín de interpretaciones que van moldeándose a sus estados de ánimo. He aquí mi primera crítica. No sé si esta característica pertenezca a la corriente literaria del autor, si es intencionada o si la historia pierde rumbo y rellena páginas con las inseguridades del protagonista, cuyas elucubraciones sobre las miradas, los gestos, las palabras, las omisiones y hasta el tono de las palabras pueden significar algo más de lo que son. Es esta una recurrida "técnica" de alargue y de cumplir con las páginas exigidas por las editoriales, un exceso de información que ni siquiera las psicologías de los personajes perdonan. 

Otro espacio común de este título radica en el clisé de las cenas. Es de noche, en cualquier capital del mundo, con música en vivo y en restaurantes de lujo o en la casa de los amigos. Si esto no es un clisé, entonces no entiendo qué fijación existe en reivindicar espacios de comida como hitos en la vida de los personajes; es realmente necesario y vital declararse el amor o el desamor en una cena, para qué llenar de tragos, comidas y café una escena en que no ocurre nada más que la conversación de cinco frases de dos personajes cuyo único fin es dar rienda suelta a la imaginación y psicología del protagonista si ello puede reemplazarse por otros espacios más creativos. Que no olvide el autor que leer produce hambre. 

Justamente, y en contradicción con el punto anterior, felicito la idea de autorizar a un club de tenis a ser algo más allá que un espacio meramente funcional. En esta historia, la cancha de tenis y su camarín se construyen como un lugar donde ocurren historias, allí los sentimientos, las pasiones y el erotismo se desatan; espejos, duchas, redes, sets, pelotas, vapor y raquetas son la escenografía de uno de los amores más intensos del protagonista; ese amor que asemeja a la pelota de tenis cuando dependiendo del saque y la respuesta del adversario puede ser un triunfo o una derrota. 

Las locaciones donde ocurren los capítulos de Variaciones Enigma son Italia y Estados Unidos. No logro imaginar por qué esas localidades mediterráneas donde comienza la vida del protagonista y que entregan frescura al relato, de pronto son cambiadas por la humedad, el frío y las ciudades-montgomeries de Estados Unidos. Por gusto propio, hubiera preferido continuar con el relato en Italia o más bien, que el autor hubiese desarrollado más los motivos de por qué Paul migra a Estados Unidos, ya que a mi juicio, ése tránsito habría dotado a la historia de nuevos personajes, relaciones y paisajes, salvando al lector responsable de la nunca bien ponderada tarea de soportar relleno. Hay una cantidad importante de años entre los doce y los que tiene cuando de pronto está casado con Maud. 

Destaco una construcción eficaz de los personajes, que aunque pocos, se constituyen desde y para su relación con el protagonista. Qué importan los primeros años de Manfred, los primeros amores de Maud o el devenir de Chloe si ellos no son determinantes para conocer al protagonista o los acontecimientos que dibujan, pintan y sellan Variaciones Enigma. De hecho, Paul es un hombre inseguro y esa falta de confianza está bien contada, es creíble y las acciones/omisiones de éste son consecuencia de ello; las personas inseguras existen. 

Hay sentimientos prístinos cuya redacción y tono permean las páginas y llegan al corazón del lector. Asimismo, cabe notar la pluralidad en la narración conforme al contexto que suponen las relaciones bisexuales del protagonista. Si bien la novela es narrada por un hombre, cumple con el criterio de balance (que por cierto inventé yo) respecto a que no sea un relato del todo masculino o femenino, se lee un equilibrio en los puntos de vista, en las reacciones y en las características de los personajes. Claramente hay tantas mujeres como hombres en la historia cuyas presencias han de ser -a mi juicio- proporcionales si los hechos se suceden en países con tanta diversidad como Estados Unidos e Italia. 

Dejando de lado esta mirada crítica de Variaciones Enigma, esta obra me gustó y siento que la elegí guiado por una fuerza divina. Llegó a mis manos en un momento muy preciso en que purgaba por perder mi sensibilidad y evitar cualquier cosa que se pareciera a la humana sensación de amor. Aunque sigo siendo alguien duro y más bien pragmático, reconocer mis inseguridades en las del protagonista permitió que me dejase caer y rebotar en una superficie más acolchada que del todo sólida y dura. 

miércoles, 10 de junio de 2020

Mis mascotas

Minina
Agualuna
Celeste
Paquita
Cuba
Lautaro
Salvador
Acracio
Juanito
Amparo
Gallego
Blanquita
Silas
Dorotea
Pasca
Juvenal
Marilú
Buenaventura

Recuerdo a cada una de mis mascotas, las últimas cuatro aún me acompañan. Llegaron en la época de las redes sociales y las pueden conocer por fotos y vídeos. Me hacen feliz mis mascotas, pero yo no sé si a ellos los hago felices también aunque me imagino que sí. Entre perros y gatos nos reconocemos como manada y familia, nos queremos, nos defendemos, a veces dormirmos juntos y sabemos reconocernos en la alegría y la tristeza. Me saben muchos secretos. Me sienten a cuadras y me esperan ansiosos (al menos los perros) y con un exacto ritual donde Pasca, la gata, busca el recoveco que sea para salir a la calle donde se le tiene prohibido estar; allí se sienta y se asegura de ser la primera en saludarme y verme cuando desciendo del auto. Los perros, en cambio, dejan oir el azote que hacen en las paredes del patio con su cola. Les saludo a viva voz, les converso cualquier cosa y la única que responde es Pasca. Ella es muy sociable, saluda a toda persona que entra a la casa y si le contestan, sigue una conversación entre palabras y maullidos. Conoce todos los idiomas que si la saludara un árabe le respondería sin problemas; a todo lo que inquiere le digo que sí hija, sí mi vida, como usted diga aunque te sugiero que lo pienses bien, no están los tiempos... ¡ah!, el agua, es cierto, te la cambiaré pero comida no te sirvo más porque aún tienes suficiente. Yo igual tengo frío, pues comes y subes a calentarme la cama, pero sin ir a otras piezas, soy yo tu padre. Los perros en cambio, no se comunican más que con su cuerpo, su mirada refleja que si hablaran me estarían diciendo te amo a cada momento, te amo papá, por favor déjame entrar a casa para sentirte el olor y escucharte, y oírte y darte besos en las manos cuando no te des cuenta y portarnos bien para ver si esta noche nos dejas dormir contigo. Bailamos, el que más rápido se motiva es Juvenal y por efecto dominó, los demás le imitan y es que comienzo a cantar creyéndome Justin Timberlake y comienza la fiesta #CantStopTheFeeling 


jueves, 28 de mayo de 2020

Opinión: Estrella Distante por Roberto Bolaño


Esta novela relata un cúmulo de conjeturas de Arturo Belano y Bibiano O’Ryan, dos amigos penquistas que buscan descifrar el paradero de Carlos Wieder, un sociópata al que conocen en los talleres de poesía de la Universidad de Concepción en su versión más pacífica: un poeta. Con la llegada de la dictadura militar chilena, los dos estudiantes penquistas y su grupo de amigos deben ocultarse por ser blanco fácil de la represión y persecución del régimen, dispersándose, entonces, en distintos lugares del mundo, algunos en Chile, otros fuera de. Con el asesinato de dos gemelas integrantes del grupo de amigos de Arturo Belano, se deja ver la oscura vocación asesina de Wieder y en adelante, todo se “centra” en su búsqueda y paradero a través de las estelas artísticas que van dejando en sus performances.

Es primera vez que leo una novela de Roberto Bolaño. Tenía altas expectativas en su literatura, conocida que sea su fama y talento. Sin embargo, no encontré que Estrella Distante fuera una novela entretenida, opino que le falta pasión, misterio, coqueteo con el lector, no sorprende salvo en contados pasajes como el asesinato de las hermanas Garmendia. Es una novela escrita para un público específico que goza con datos específicos de poetas, literatura y política internacional, tanto que, si el objetivo de esta publicación era un regalo y premio a la fidelidad, está bien, no lo juzgo, pero tampoco lo recomiendo para quienes estos datos son un pavoneo cultural innecesario y que no incide para nada en el desenlace de la historia. Sólo gasta páginas y desespera al lector ansioso.

El tono del relato en voz de Arturo Belano se transmite en una frecuencia desanimada, exangüe, plana. Casi en blanco y negro. Escrita y narrada por y para hombres, carece de equilibrio, le falta emoción y la explotación de los personajes. Rescato una pluma muy detallista, redacción de un privilegiado y talentoso, al respecto, nada que decir.

martes, 5 de mayo de 2020

Imagino

Imagino que tus besos tienen sabor a yerba mate con una cucharada de azúcar. 
Imagino que en tu risa viajan fragancias de albahaca 
y que la fuerza de tus brazos nace del cruce entre campo y caldo.

Imagino tus palabras jugando con tu voz, bailando con las abejas,
que susurran primaveras en las mañanas soleadas de mi jardín. 

domingo, 26 de abril de 2020

Opinión: Fatamorgana de amor con banda de música de Hernán Rivera Letelier


Cabe indicar que fatamorgana no es un nombre, sino un vocablo cuyo significado es espejismo. De eso se trata esta historia, la fatamorgana de una novela entretenida y consistente. Ambientada en el Desierto de Atacama durante el apogeo del salitre, la novela nos informa de cómo la bella protagonista, Golondrina del Rosario, encuentra casi por coincidencia al amor de su vida –Bello Sandalio- en una banda de música que se formó a la luz del alcohol, parranda y prostíbulos en las cantinas y tabernas donde los obreros de salitre pasaban a desahogarse de la explotación capitalista llevada a crueles niveles pero no menos reales.

La historia está provista de mucho vocabulario y también de muchos pasajes que no se relacionan con su desarrollo, aun cuando guardan una relación indirecta. Hay párrafos enteros describiendo a personajes e historias de personajes que no son en absoluto determinantes con el paso fugaz de Carlos Ibáñez del Campo por Pampa Unión y los hechos -que a su alrededor- son el clímax de la novela. Para llegar a este pico, debemos enterarnos de la vida de los miembros de la banda de música, todas respetables pero irrelevantes salvo para hacernos entender las condiciones laborales miserables de los unioninos. Éstas van acentuando la conducta ácrata del padre de Golondrina, un viudo que hará lo que esté a su alcance para tomar por sus manos la justicia frente a las persecuciones homofóbicas, anticomunistas  e infundadas de Carlos Ibáñez del Campo.

Muy interesante el relieve que se da a los músicos de las pampas, pero enfocarse en cada miembro de la banda fue un error. Se podría haber destacado a uno, como Bello Sandalio y a alguno de sus amigos, ahondar en esa amistad, levantar más personajes, más vida, menos desierto.

En esta fatamorgana, me pierdo entre el protagonismo de una pareja, el de ésta por separado o el de la banda de música. Me quedé esperando un equilibrio frente a una narración muy masculina, para hombres y el papel de las mujeres relegado a la educación, la delicadeza del piano o en el otro extremo, el de la rudeza de los prostíbulos y la explotación sexual. Consciente de las diferencias entre mujeres y hombres en un tiempo u otro, creo que la incorporación de una matriarca fuerte a la fatamorgana hubiera provisionado balance a tanta erección, paisita. El desenlace tiene toda la acción y emoción que antes se ausenta: espejismo y determinación en menos de diez páginas.

domingo, 12 de abril de 2020

Crema de zapallo

Les presento mi versión de la crema de zapallo. La verdad es que había probado otras antes, variaba los ingredientes y tuve resultados mejores y peores... hasta que un día de cuarentena me animé a cocinar una nueva versión y como me gustó tanto, la transformé en mi receta oficial. Ideal para el invierno, aunque la consumo en cualquier época del año.

Si bien las cremas son una entrada, esta es tan nutritiva por lo que sugiero un plato de fondo y postres livianos.

Ingredientes:
-500 gramos de zapallo camote
-2 papas
-1/2 zapallo italiano
-1/4 de brócoli
-2 cebollas moradas
-1 cebolla corriente
-Albahaca
-Merkén
-Orégano
-Ajo
-Sal

Preparación:
Pelar todas las verduras. 

Los zapallos, papas, brócoli deben picarse lo suficiente para asegurar una rápida y fácil cocción. Luego, verter estos ingredientes en una olla con agua y sal. Cocer a fuego alto. 

En paralelo, picar las cebollas en pluma y juntar con el ajo para "sofreír", salvo que esta vez no usaremos aceites, sino que permitiremos que la cebolla se cueza en su propio jugo. Cuando la cebolla esté lo suficientemente lacia, agregar hojas de albahaca, sal, merkén y orégano a gusto hasta que se integre y apagar. 

Una vez que la mezcla de cebollas se saca del fuego, debe incorporarse a la primera preparación, es decir, a nuestro caldo de verduras, lo cual debe sincronizarse a fin de que la cebolla se añada al caldo en los últimos cinco minutos de cocción del último. 

Apagado el caldo de verduras, se licua  y luego se cuela. 

Servir caliente y se sugiere acompañar con crutones y/o semillas de zapallo tostadas y una hoja de cilantro. Se me acaba de ocurrir, decorar con una línea de ají color frito en aceite de oliva. 

Cuando preparen esta receta, no olviden etiquetar en Instagram o Twitter a @DCastilloGuaita.

lunes, 6 de abril de 2020

Nada de Shakira / Useless at all by Shakira

Voy caminando sobre un mar de hojas secas
Vuelas los ángeles sobre Berlín
Van entonando junto a mí un aleluya
mientras la lluvia cae dentro de mí.

Extraño tu voz, estoy en tierra de nadie,
me falta haste el aire.
De espaldas al sol, pasa otro día sin ti.

No sirve de nada llegar aún más lejos,
ni toda la fama ni todo el dinero.

No sirve de nada si no estás conmigo
y la soledad se me clava en los huesos.

No sirve de nada... ¡no!

Nadie adivina qué depara el destino,
nuestro camino aún está a medio hacer.
Tiro mi bolso channel del barrio chino
al suelo mojado y me lanzo a correr.

Extraño tu voz, me hace falta tocarte,
olerte, mirarte.
De espaldas al sol acabo otro día sin ti.

I walk above a dried leaves sea.
Angels fly over Berlin,
they're intonating beside me an Hallelujah
as rain falls inside me.

I miss your voice. I'm at no one's land and even I'm air lack .
Backwards to the sun, passes other day by without you.

It's useless at all coming even further,
even all fame, even all money.
It's uselees at all if you aren't with me
and loneliness gets stuck in my bones.
It's useless at all, it is!

Nobody guess what fate holds,
our way is yet half done.
I throw my chinese Chanel bag
to the wet floor and then run away.

I miss your voice, I need to touch, smell and stare at you.
Backwards to the sun, ends other day without you. 

Sentidos tardíos


Ya no te tardes más en llegar. No dilates innecesariamente que el olor de tus sueños tiña mis almohadas.

Mis cabellos, uno a uno ansían bailar sobre el calor de tus sábanas y perderse ebrios de sexo y dicha, de estíos, inviernos, cantos, pasión, dulce y salado.

Mi cuello, mi cabeza, mi nariz no sostiene, piensa ni huele. Si no me apoyo en ti, si no te aprendo, si no te percibo siento que nada he conocido, que es convertida mi memoria en un recipiente de datos. Vivo como una máquina, una función aritmética que se activa con un estímulo que no abre apetitos. Hasta las plantas gozan más que yo al ver al sol, beber y florecer.

Esta noche, por ejemplo, pienso que he llenado mi día de trabajo, de obligaciones y de todo lo que sea necesario para olvidar que no puedes llegar mientras yo te busque porque en efecto, mientras más te busco, menos te encuentro. Y si de olvidar hablamos, ayer se borró tu voz de mi mente, hoy será el color de tu piel y mañana quién sabe ¿tu forma de caminar? Lo que sea puede olvidarse, menos lo que me liga a tu historia, a tu identidad y eso es lo terrible, que te convertiste en un recuerdo eterno, a prueba de alzheimer, de amores y excesos. 




jueves, 14 de noviembre de 2019

Doce de noviembre


Pensé que no te volvería a ver nunca más pero los nunca-más en mi historial amoroso son tan frágiles como mis juramentos de no volver a querer, de petrificarme en la soledad y en la amargura. Qué fácil hubiera sido para mí no volver a verte nunca más, porque así aplicaría aquel sabio proverbio en que los ojos de quien no ven se convierten en un corazón que no siente, pero una noche, abandonado en la nada, mis sueños te llamaron del más allá y cerraron el portal sin que te devolvieras. Ya no sé echarte de mi memoria, de cada pensamiento, porque en cada flor que abre y planta que brota te encuentro durmiendo, cantando, bailando pero siempre escapando. Qué fácil y cómodo hubiera sido olvidarme de los alcances que nos unen, de verdad que lo deseé pero también en mis infinitas contradicciones, enamorado de la idea fascinante de ser envuelto por tu abrazo, de ser besado por tu aliento, de ser energizado con el entrelazado de nuestros dedos, pedí con toda fe a Dios ser tu nueva libertad y galopar sin límites vientos arriba, vacío abajo pero sin parar.

¿Con qué ojos te hubiera mirado al reencontrarte si nunca hubiese soñado contigo sin motivos una semana entera? ¿Cuánto de mi energía y de mi amor hubiera vuelto a desearte? Seguro que mucho menos, que no me hubiera importado, que no hubiese tomado decisiones frente a las opciones de esconderme, huir, abrazarte o acercarme a saludarte para dejarte sin salidas y obligarte a entrar en mi conversación, a jugar palabra a palabra, mirada a mirada a decirnos aquí estoy, libre y sin saber qué hacer.

¡Qué tonto me siento! E invadido de mi desconfianza y el dolor, me gana el temor. A mí, que me tienen por hombre de decisiones tomar me vence el miedo de que la fantasía que perfiló mi amor no exista más. Tengo miedo de perder esta alta apuesta donde sólo conozco mi propio terreno, mis estrategias pero ignoro las reacciones y la configuración de mi rival que hasta hace algunos días parecía ser un bloqueo constante a mi vibración.

¡Ay, mi bien! cuánto cuesta, cuánto falta, cuánto queda.

Este soy yo: más cobarde que valiente, un enredo de ideas, opciones, decisiones sin tomar, omisiones y mucha pasión. Un cuadro sin leer, una interrogante de respuestas sinceras y un lecho de vergüenzas por amar sin pensar.

Cierro este castigo y las recriminaciones a libro abierto. Ya no te vuelvo a buscar ni a tentar la suerte porque mientras menos te busco, más te encuentro y encontrarte me hace vivir.

miércoles, 28 de agosto de 2019

No et oblit

Es sintomática esta vergüenza que siento cuando intento reconocer lo que me pasa al ver sus publicaciones e historias. Me gusta y no sé cuánto. Nado en los bordes donde se limitan la atracción y  el amor, floto en estas aguas con sabor a olvido, a nostalgia y al recuerdo de Javier. Nado sin avanzar, me hundo en desesperanza y retorno a la superficie al tomarme de su nariz de hombre, su cabellera que es mi antónima, su sonrisa que diente a diente me ciega. 

Vive Javier en mi mente, en mis deseos y en mis rabietas. Y me da pena que mi corazón sólo dé amor amargo, y es que mis manos son acero que agría la sangre que me atraviesa. Él merece un amor dulce, alguien de voces melódicas y risitas de color psicodelia con sabor a canela-mango-manzana. Y sin embargo, mi boca no se ríe siquiera, emite palabras frías, formales, sin sentimientos, capaces de gobierno y solemnidad, nada más. ¡Cómo Diosito va a castigar al Javito con mi compañía egoísta y mi cuerpo cansado! Mejor que ni lo rece pues soy incapaz de hacerle un daño innecesario a esta alma jovial y voluntariosa, a este dueño de mi último capricho. 

lunes, 12 de agosto de 2019

Recetas a la Castillo



Carne al picor tía Sylvia
Ingredientes:
Carne para olla
Ajo
Orégano
Cilantro
Ají color
Comino
Vinagre
Aceite
Sal.
Picar el ajo finamente y juntar con el resto de los condimentos.
En una fuente, verter el aceite y juntar con los condimentos. Al final el vinagre.
Luego de cocida la carne, cortar en lonjas delgadas (no medallones).
Untar las lonjas en la mezcla.
Dejar reposar y servir.

Lentejas.
1.       Sofreír morrón, cebolla, ají color, cilantro, etc.
2.       Remojar marraqueta en agua o leche.
3.       Añadir al sofrito el pan remojado, molido y no estrujado (no colar). Humedecer con el agua de las lentejas.
4.       Reunir todos los ingredientes.

Carne al horno tía Sylvia.
1.       Carne de vacuno previo a ingresar al horno debe sellarse con su propia grasa y si es magra, con aceite de oliva.
2.       Hornear a llama alta y calor central.
3.       Antes de hornear, macerar con cerveza, vino tinto o vinagre.

Panqueques:
Probar emulsionar el manjar con mermelada y frutilla. Ir variando con los sabores de la mermelada.

Carne tía Cristina.
1 ½ kilo de carne (abastero o punta paleta).
Condimentos: ajo, orégano, caluga Maggi de verdura, ½ taza de agua caliente.
Juntar y sobar carne con el aliño.
Hornear la carne media hora con calor medio y central.
Sacar carne del horno, voltearlo y salar.
Agregar ½ hora más al horno y apagar.
Sacamos la carne y la tapamos con papel de aluminio..
Con un litro de vino tinto más medio litro de agua, hacer lo siguiente.
Hervir a media llama, durante 1,5 a 2 horas hasta reducir a ¾ de litro.
Una vez reducido, añadir ¼ o ½ taza de azúcar disuelta en el jugo de la carne, con una cucharada de maicena. Revolver y añadir a la mezcla. Apagar.


sábado, 3 de noviembre de 2018

Oxígeno


¿Por qué cuando hablamos del pasado nos referimos a él como un dolor o mal momento candidato al olvido eterno? Tiene una connotación negativa que pesa en los hombros más que una tonelada de algo. En cambio los buenos momentos no son “pasado” sino nostalgia y grato recuerdo.

El pasado, por lo tanto, si no se resuelve, puede intoxicar a través de un método metafórico pero no menos efectivo. Asfixia como el gas con que se prende la cocina. Un día, luego de haber dado tanto por superado u olvidado, escuchas una canción, hueles un olor, oyes una frase o tienes un sueño lleno de sensaciones enterradas y voces que extrañas pero prefieres evitar, entonces revives a pulso el frío del suelo que está en el fondo tocado.

El oxígeno del pasado es ese: cualquier recuerdo, un color, una voz, una canción, patente, número, sueño, quién sabe qué puede hacer a alguien recordar. A mí, por ejemplo, los olores me llevan siempre a pasear por el tiempo que comienza a la edad de cuatro años y desde entonces pasamos juntos por el kínder, por las vacaciones, por los cerros, los viajes, las personas, las mascotas y la casa. Digo que es el oxígeno porque es lo que respiramos e ingresamos a los pulmones donde nos ahogamos tanto con una brisa pretérita, es un oxígeno que está siempre presente, con el que vivimos, pero si es pasado, nos asfixia, nos aprieta y ahorca por oxígeno que sea. A veces creo que el antónimo del pasado no es el futuro sino la eventualidad de cómo sería todo si hubiera esperado un poco más, si lo hubiera hecho de otro modo, si hubiera nacido en otra ciudad, tres días antes o una semana después.

Luego de inhalar y oxigenar nuestras células, exhalamos, botando inseguridad e impotencia de no poder retrotraer el tiempo. Actuamos en consecuencia, malhumorados, tristes, distraídos porque todo pudo haber sido mejor con cien años de experiencia humana.

El pasado condena cuando no está resuelto, pone a prueba la valentía que requiere abordarlo, aceptarlo, procesarlo y dejarlo detrás de la hoja volteada. Una hoja de papel que pesa menos de un gramo pero si en ella se escribe el pasado, puede pesar las toneladas suficientes para no asirla ni en tres vidas kármicas.

Querido pasado, inhalado y exhalado, nunca fuiste el que yo pensé y al parecer terminé construyendo mi vida sobre pilares que no existieron por lo que siento que tengo un presente vacío, como lo dice la canción, con los pies descalzos y los sueños blancos. No por nada te trato de “querido” ya que no es el primer sujeto nocivo a quien quiero hasta rasmillar el último pliegue de mi alma arrastrada. Ninguna de mis tesis se han cumplido y no se cumplirán a falta de la valentía de nadie, con la esperanza de la juventud creí que el amor hacia mí podría existir, que corresponderse con otro era tan fácil como cantar una canción y explotar de amor, sin embargo, a fin de cuentas nadie me quiso como yo pensé que merecía… de los cuatro amores que viví hasta hoy, ninguno fue argumento, respaldo ni garantía de las tesis que propuse (aunque a favor de mi paranoia, no puedo decir si no lo fueron o no lo quisieron ser). Estará de Dios, porque al menos así lo acepto, como un retrato sin colores, un bosquejo que día a día se desdibuja y alimenta mi vida sobria, amarga y sola.

martes, 20 de marzo de 2018

Silencio de ensueño

No me sale nada. Pero siento muchas cosas y me duele hasta la garganta del silencio que me embarga. 

Mi silencio es un voto conmigo mismo, mi apología a la dignidad, un verso al amor propio y no rendirse a la ansiedad.

No me gusta esta verdad oficial, este escenario tan lleno de supuestos sin asidero en la que pueden vivir todas las mentiras juntas, fingir perfectas realidades. Yo quiero que este amor mío que sí es cierto, que sí existe y es honesto, pueda vivir de pie junto a las vías, las calles, los árboles y sea tan evidente y adaptado como el odio entre perros y gatos. 

Yo quiero que este amor pueda tomarte la mano y enredarnos los dedos, e ir creciendo tanto que hasta sepa su límite. Porque así como esta nostalgia olvidada pudo renacer en estéril terreno, mi esperanza, mi fe puede evanescerse en el olvido, en el ruido de todos los días, pisoteada por las suelas y tacos de insensibles oficinistas, condenada por los timbres de la burocracia, por las bocinas de choferes con prisa. 

Mi amor existe y vive escondido tras los muros de mi silencio, en huelga de hambre, en estado de alerta preparándose para morir un poco más cada vez que no deseas un buenas noches, ni protagonizas la pasión mágica de un orgasmo. Pero vienes, a las cuatro de la mañana aproximadamente, abres la puerta y dejas las llaves sobre el arrimo rompiendo la armonía de aquel altar, las gatas se paran de mi cama y corren seguras de que le abrirías la puerta del cuarto en donde se guarda su comida, y se equivocan porque para su decepción, llegas a mi lado a sacarte los zapatos y te acomodas bajo las sábanas para decirme que estás ahí, que ya no me preocupe más porque, salvo, volviste al nido. Y mientras tiembla la tierra, arrasan los aluviones calles enteras y los muertos nos visitan, dormimos juntos al calor de la ilusión del amor pero presos de la angustia que otro día venga y sólo/solo yo deba despertar. 

lunes, 12 de marzo de 2018

Fragmentos II de Cartas

Fuiste cruel porque yo no te busqué, no te pedí que me miraras así, impío. Y cuando traté de dar los primeros pasos, chocaba con la indiferencia hecha muro. Me costó olvidarte, más si te veía todos los días, y hoy que ya te olvidé (pensé que nunca podría) y estoy feo como troll, deseo que alguien me mirara con tanto amor, casi escondido pero siempre descubierto. 

domingo, 11 de marzo de 2018

Fragmentos I de Cartas

Me lo cantó a mí, sí, a mí como si el mismísimo Chris Martin me dedicara su Sky full of stars y sólo yo me di cuenta en medio de la alegría y el mar de estudiantes bailando bajo el trance de tu ronca voz.


Celebramos en las dunas de Copiapó, fui porque también me impregné del triunfo, no recuerdo bien con quien me junté, pero mientras buscaba a mis compañeros, tu voz me llamó y sin darme oportunidad a reacción, me perdiste bajo tu abrazo fuerte. No pensaba ni atinaba a nada más que oler tu chaqueta y desear que tu cariño etílico fuera eterno. “Me quiere”, pensé y celebré. 

Declaración / Statement

Me declaro en luto político y amoroso. Diego, no te pesca(n).

Ahora me sentaré a esperar el fracaso del Gobierno entrante o desenamorarme y enamorarme otra vez. Lo que pase primero, me alegrará. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Tu nombre por Coti y Julieta Venegas

Tu nombre es mi dulce castigo 
Mi sangre, mi droga y rubí 
Mi parte de vos, mi destino 
Tu nombre me sabe a jazmín

Tu nombre no tiene palabras 
Si está escrito en mi corazón 
Y de pronto sale de cualquier lugar 
No sabe más que hacerme sentir mal 
Tu nombre tan inoportuno no sabe llamar

Y es así que trato de contarte todo esto que siento 
Es así que estoy adormecido en el mar de ilusión 
Es así que todo vale todo y todo se termina 
Todo se termina 
Todo menos vos

Tu nombre me tiene perdido 
Vagando en el mar de ilusión 
Yo nunca me doy por vencido 
Yo nunca me rindo, al menos por hoy

Y es así que trato de contarte todo esto que siento 
Y es así que estoy adormecido en el mar de ilusión 

Es así que todo vale todo y todo se termina 
Todo se termina 
Todo menos vos

Y es así que trato de encontrarte por nuevos caminos 
Es así que en tu nombre hago rimas para ser feliz 
Es así que todo vale todo y todo se termina 
Todo se termina 
Todo menos vos

Todo se termina 
Todo menos vos.


martes, 5 de diciembre de 2017

Diez años

                                              Gracias a los ángeles que batieron sus alas para hacer volar este sueño desde mis noches hasta la vida real. Las cadenas funcionan. 

¿Te llevo a Copiapó? 

Ponte el cinturón de seguridad y me tienes que decir dónde vives para dejarte en la puerta de tu casa, ¿vas a tu casa, verdad?

No puedo creer que hayan pasado diez años desde que nos dejamos de ver, estás igual o mejor, en comparación a mí que sólo estoy peor por lo menos físicamente hablando. Los profesores nos solían comparar, principalmente el de matemáticas en tercero medio y yo lo encontraba una odiosidad porque jamás hubiera tenido el carisma y simpatía que detentabas, tanto talento y arte imposible de remontar, aunque tampoco hice el amague porque mis intereses eran otros. ¿Tú sentías lo mismo o nunca te importaron estos alcances tan comunes que producían una inevitable comparación?

A pesar de que nunca conversamos más allá de lo que la cordialidad permitía, guardaba una muy cálida atención hacia ti, me gustabas porque sentía que tus cantos y maniobras de artistas tenían un dueño que era yo. No recuerdo si en ese tiempo ya era un muchacho sin amigos y solitario o aún me juntaba con algunos compañeros que solidariamente me incluyeron en su grupo, pero me daba lo mismo porque me viera quien me viera no podía dejar de mirar cada maniobra de las performances con las que todos bailamos y cantamos. Mi boca abierta denotaba la incredulidad que me embargaba cuando parecía en que los versos de mayor melosidad el mirado por el artista era yo. No sé, me pasé mil rollos y para no arruinar más mi vida colegiala preferí guardar silencio y esperar que esta ilusión combustiera más temprano que tarde, segundo a segundo, año a año. 

¿Cómo te fue y qué ha sido de ti este tiempo? Recuerdo que te pregunté por Whatsapp y nunca me contestaste, tal como ahora. No has dicho nada. Nunca pensé que te fuera encontrar acá pero me alegra verte tan bien. 

Sácame de una duda, una que no me he podido contestar ni aunque buscara su respuesta una década más... ¿te gusté?

Bueno, si no me puedes contestar eso, háblame de algo que no me decepcione y mantenga viva esta ilusión de servidor solitario. 

Ya estamos llegando, ¿vas a tu casa o te dejo en el terminal de buses? 

Hubiera preferido contarte algo más de mí, de lo que hice y hago, pero saber de ti es algo que quiero tanto que en este viaje venido a sueño quise confirmar o descartar toda esperanza en cuanto a lo que no fue. Sólo por si vuelven a pasar diez años o más y no nos volvemos a ver, imagíname feliz, así como estoy ahora que te volví a abrazar. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Del Frente Amplio y las consecuencias

El Frente Amplio está en una posición de negociación privilegiada, lo sabe y ejerce su poder exigiendo a Alejandro Guillier que haga compromisos cuyo cumplimiento ellos tampoco podrían garantizar en caso de que fueran gobierno, considerando la correlación de fuerzas a nivel parlamentario. Es una posición algo caprichosa, una invitación a la seducción de los votos que está fuera de todo análisis pragmático porque en vez de entregar su apoyo en la segunda vuelta a quien pudiera ser un socio político, debilitan su credibilidad y aumentan la posibilidad de que la derecha vuelva al poder y dé pie atrás a los logros sociales alcanzados en esta administración.

Algunos de los simpatizantes de Beatriz Sánchez en primera instancia y en consecuencia del Frente Amplio, piensan que Guillier no es de confiar, que representa a la Nueva Mayoría y a todos los prejuicios que le atribuyen a la coalición gobernante y que en ese sentido no irían a votar o preferirían hacerlo por Piñera, suponiendo que la excandidata se volvería a presentar en cuatro años más a la Presidencia de Chile, lo que si bien es una posibilidad, no se sabe si seguirá siéndolo en cuatro años más dado los niveles de dinamismo que hoy tiene la política, tampoco conocemos a ciencia cierta el desempeño legislativo que hará el Frente Amplio con 20 diputados y 1 senador electo. ¿Quién hubiera  pensado el nivel de votación de Beatriz Sánchez el día en que la Presidenta Bachelet asumió el mando de la nación? Nadie, ni ella misma.

En cuatro años pueden suceder demasiadas cosas, surgir o caer muchos liderazgos por cuanto la invitación es a actuar pensando en el presente, en las posibilidades ciertas y en la necesidad de Chile de transitar hacia el reforzamiento de los derechos sociales que tiene como fin último dar a las personas las herramientas necesarias para transformarse a ellas mismas y por ende al país a través de la contribución que hagan desde sus profesiones y oficios.

En caso de que en cuatro años más el Frente Amplio sea coalición gobernante, tendrá mejor performance si comienza con un grado de avance importante en derechos sociales  posterior al Gobierno de Guillier que si por omisión no evita el triunfo de Piñera.


No se trata de responsabilizar a Beatriz Sánchez ni al Frente Amplio del resultado electoral del 17 de diciembre, esa es tarea del candidato, sin embargo, están en política e inevitablemente tienen una decisión que tomar, la que sí o sí tendrá consecuencias. 

lunes, 17 de julio de 2017

Adiós poesía

Cuando miro los años que han pasado y me encuentro con los amores de la juventud, puedo saber perfectamente si por esa causa escribí un poema, una expresión de desesperación y angustia. Cada verso era tan pensado y armado de forma tal que pudiera entregar la menor información posible y seguir viviendo en la comodidad de mi guarida, donde me refugié junto a los dolores, vergüenzas y frustraciones dada mi calidad de feo y desprovisto de todo sex appeal.

Amé y odié movido por la tiranía de mi inocencia y hormonas, rodeado de soledad y miedo. Y por ello, la poesía fue mi salida, desde que la escribí en un cuaderno que quemé hasta en mi querido blog. Antes de buscar a algún amigo o de enfrentar a los objetos de mi amor, preferí el encierro antes que el rechazo, un verso antes que la vergüenza.

Y no me arrepiento de haberlo hecho así, porque admitir mi derrota va contra mi propia esencia. Jugué y gané lo que no esperaba ganar. Suena mejor. Lo cierto, es que mi época de poeta refleja los momentos de dolores que me costaron mucho superar, porque nunca hubo terapia suficiente más que el tiempo; fueron los años en que experimenté con el amor, cuyos resultados fueron realmente decepcionantes. De pronto, empecé a escribir sin versos, en prosa, y palabra tras palabra me di cuenta de que ese sentimiento de esperanza ciega y corta que me inspiraba a crear rimas, no salió más. Se extinguió mi fe en la felicidad producto del amor de pareja, me di por vencido y me convencí de que “unos nacen pa queridos y otros para padecer”.

Me gusta la poesía, en todo caso, porque libera y explica, porque endulza lo atroz del amor en la melodía de una rima, pero perseverar en escribir de lo doloroso sólo aporta a esta noble rama literaria memorias que no merecen seguir viviendo, por dignidad y amor propio. En todo caso, no las borraré y las releeré para tomarlas de parámetro cuando crea que me volví a enamorar.

Adiós poesía, renuncio a ti y a la esperanza de ser amado con tal intensidad y lealtad como la que  merezco. Pero es mejor así, ni yo te contamino con mis sentimientos ordinarios, ni tú me torturas con el ahogo que me produce ser un derrotado. Hasta entiendo que nadie me ame ni se atreva a hacerlo porque ninguna esperanza vive más de veinticuatro horas en mi corazón autómata, por eso que ya no sufro, porque para mí, el amor dejó de valer la pena. 

sábado, 22 de abril de 2017

Recreo en el 2007

Nunca había escrito ni hablado mucho sobre uno de mis diversos amores de adolescencia. Este amor adolescente era como un recreo dentro de tanto desastre liceano, y como recreo que fue, duró poco y terminó con el despegue de un avión hacia foráneo destino.

Él cantaba y sus ritmos preferidos claramente que no eran los míos, pero cuando lo veía en performance notaba cómo sus ojos y sentimientos se volcaban en mí, parecido a que fuera yo una fuente inagotable de su inspiración y pasión. En el liceo no nos juntábamos (nunca tuvimos ni siquiera una amistad) y con escasas oportunidades nos hablamos para saludarnos o emitir palabras con torpeza y tartamudeo.

Fue en ese aniversario de tercero medio cuando abrí mis ojos y empecé a notarlo con mayor interés porque su mirada me seguía, me buscaba… y como también buscaba yo alguien con quien hacer conexión, no tardé en descubrir que frente al micrófono y encima del escenario hasta debajo del agua se podían adivinar sus reales intenciones.

En una de las celebraciones por el triunfo que tuvimos los terceros medios en el aniversario del liceo, y bajo el contexto de mis intentos fallidos por integrarme al mundo de los chicos carreteros y adinerados, asistí a tomar algunas cervezas en las dunas de Copiapó y como protagonista de la celebración estaba él derrochando espíritu de ganador, de amigo y borracho. Quién sabe en qué momento me acerqué a él porque mediaba entre lo que iba a buscar (ni idea) y yo, hasta que en un santiamén me vi feliz encerrado dentro de la fuerza de sus brazos y el olor a cigarro de su chaqueta para el invierno. Hubiera dado hasta la última de mis esperanzas por que él no estuviera ebrio y su instinto de amor hubiera sido por completo sincero y valiente.

Natural e inevitable, el tiempo pasó desde que ya no supe nada más de él y año tras año, su imagen comenzó a esfumarse por lo que cuando me acordaba de él al mirar mi cédula de identidad, lo miraba en sus fotos de perfil de Facebook. Al menos se ve bien, saludable y contento, no como uno que se alimenta de recuerdos, de cuando éramos comparados por los profesores, odiosamente, de cuando iba caminando detrás de él al llegar al liceo escuchando en un MP3 “Como un lobo” de Miguel y Bimba Bosé y cantaba…”y como un lobo voy detrás de ti, paso a paso tu huella he de seguir…”.


Admito que se ve bien y que Dios ha tenido con él más preferencia que conmigo, porque pese a su alcoholismo y drogadicción sigue siendo apuesto y seductor como siempre, con las neuronas que queden, pero me gana en actitud, en pose, en plantearse. Y uno acá debajo de una calvicie imposible, en una oficina oscura y con la falda abrigada por la ternura de mi gato. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

Adiós Manuel

Recuerdo aquel verano en que escribí efusivamente sobre el chino de la Candelaria, su proeza de humildad y devoción despertaban en mí los sentimientos más poéticos. Ha pasado el tiempo, y a Manuel lo he vuelto a ver en contadas ocasiones y casualmente. Casualmente, también supe que era primo de una amiga del amigo del vecino de la polola de la suegra del gato… no viene al caso.

Me interesa decir en esta breve narración, que por motivos laborales, el año pasado (2016) no pude asistir a saludar a mi China Candelaria en su cumpleaños y tampoco pude ver a Manuel. No obstante, este año volví a asistir a la Fiesta Grande y con decepción, vi que Manuel ya no integra el baile chino en donde lo conocí. Investigando, con el amigo del primo de la hermana de la vecina que estudió con la polola de, supe que ahora él se ausentó por motivos laborales también.


Dos años después, mis sentimientos hacia Manuel están más que muertos, bailan en el limbo de la prescripción.  Sólo deseo que siempre la Virgen lo cuide y lo bendiga en agradecimiento por haber hecho latir mi corazón según lo dispone Violeta Parra en Volver a los 17. 

lunes, 31 de octubre de 2016

Anti Halloween

Nunca me han gustado los disfraces ni las fiestas de. Ese es el tenor de mi amargor. Imaginen lo que pienso de Halloween.
 
¿Cuántos millones de pesos asignados al Ministerio de Salud para levantar programas que desincentiven el consumo de azúcar? ¡Cuántos para que padres y madres atosiguen a l@s niñ@s con dulces! 

Espero que al menos los manden a lavarse los dientes antes de ir a dormir.  

lunes, 10 de octubre de 2016

Maldita primavera

Es uno de esos días en que nada pasa ni motiva. Hay pura desesperanza y desesperación en mi corazón.

Las cosas que hago parecen en vano y lo que anhelo se aleja cada vez más de mis manos. No sé si me exijo mucho o poco pero no sé perdonarme ser yo mismo.

lunes, 11 de julio de 2016

Te veo venir soledad

Hoy es once de julio y comenzó oficialmente mi vigésimo sexto infierno astral. Se siente como se siente al frío, pesa más caminar y respirar. Han pasado meses transformadores de mi vida y aún no creo haber digerido bien los cambios.  En este día, por ejemplo, contemplo mi soledad, mi ausencia en el resto del mundo y todo continúa como siempre. Mi madre y padre siguen levantándose temprano a trabajar, mis plantas continúan creciendo, mis amigos continúan felices en la exploración de nuevos caminos y metas, Leandro ya ha dejado de quererme y eso me pesa como si tuviera encima de mis hombros a la humanidad entera.

En mi nuevo trabajo nada ha sido fácil, todo me cuesta y nunca me siento seguro de lo que hago y digo. A veces cuestiono si corresponde que me siga exponiendo en un ambiente profesional que no es el mío, pero la estabilidad que me entrega la institución no se encuentra fácilmente en otros empleos. Espero que algún día pueda disfrutar de mi trabajo, sentirme satisfecho y sentir que el esfuerzo y estrés de los primeros meses no fueron en vano.

Vivo solo en una casa en Vallenar, una casa que es amplia y bonita por un módico precio, en sus paredes rebotan mis suspiros y hasta mis pensamientos puedo oír jugando en el patio cuando no estoy escuchando música. El único amigo que tengo en Vallenar siempre tienes mejores panoramas con los que reemplazarme, siempre puedo ser postergado. Paso mucho tiempo en el trabajo para gastar mi tiempo en mi carrera profesional, aprendiendo de impuestos y a la vez cuestionando mi propia estrategia en cuanto a mi empleabilidad: ¿de qué sirve aprender tanto de algo en específico si no lo podré aplicar en ningún otro lugar más?


Me vine a Vallenar con un gato que se llama Chato, desde que aprendió a salir por la ventana que ya no llega a casa más que cuando lo corren de sus hogares postizos. En fin, soledad de soledades. Puede ser que yo espante a la compañía o que busque siempre aislarme del mundo. Mis pares ya son padres, madres o tienen relaciones de parejas prósperas o pasajeras pero las tienen y yo acá en mi soledad. Podría ser que mañana despierte y ya sea un senil esperando el fin para evitar los cuestionamientos del por qué nunca tuve hijos, por qué nunca me casé y siempre se me vio tan solo junto a una taza de té, los audífonos puestos y la mirada triste. 

domingo, 15 de mayo de 2016

El viaje

Leandro, hoy estuve en tu casa junto a Sylvia, la prima, Katia, tu Tata y Osita. Te dejé la mayoría de los materiales de mañana sobre la mesa y esperé mucho que llegaras pero al llamar a tu papá me contó que venías durmiendo. Necesitaba mucho despedirme de ti para decirte que te amo, darte un beso y un abrazo con los que desearte una buena semana.

Voy en el bus escribiendo y me asiste la necesidad de despedirme porque hoy en la mesa hablamos mucho de los familiares que se han ido y quedé con la angustia que me produciría no poder verte nunca más. No es mucho lo que pudiera dejarte más que mi amor y mi recuerdo, algunas enseñanzas y estos escritos. Nunca te sientas solo, por lejos que estemos en el tiempo y en el espacio estoy contigo en la palabra, la obra y el pensamiento. Sé muy feliz porque desde que te conozco tu alegría siempre es mi objetivo y cada vez que aprecio tus dientes, tus margaritas y tus ojos de aceituna sonriendo entiendo que no lo he hecho tan mal.

Ama a tus padres, a tus tatas y a Sylvia. Cuídense con la prima y respétense por sobretodo. Recuérdame con el mismo amor que me mueve a escribir estas palabras.

Como cada día, te amo ❤.

domingo, 31 de enero de 2016

Yo te quiero así

En la pronunciación de tu nombre se deja oír la quebraja que cabe a aquellos amores platónicos, aquellas ilusiones que no tienen otro sentido que llenar bien un momento de soledad. En la pronunciación de tu nombre puedo concretar en mi imaginación el dibujo de lo que es perfecto, de lo que es una primavera sin flores pero colorida y con aroma a pasión. En el dibujo de tu imagen vuelan como mariposas las palabras que te caracterizan alrededor de la ropa que usaste la última vez que te vi. Te veo con los ojos abiertos, sin sonrisa y la boca cerrada observando y analizando lo que escribo en mi computador mientras miro al vacío pensando que estás ahí según he descrito.

Sigues con la boca cerrada, con la postura incómoda que tienes cuando conversamos, desequilibrado por el peso de la moral y las buenas costumbres. Es esa la imagen que conservo de ti, la de quien conversa desde la reactividad, la de quien no ve en el otro interés. La camisa cuadrillé y los pantalones cortos azules. Eso es lo que interpreto, el discurso armado del que responde lo que corresponde, del que no quiere en realidad hablar. Y yo lo acepto, entiendo que no tienes por qué querer conversar conmigo, si quieres y te agrada vivir así, sigue así como un mudo incómodo, yo te voy a querer de todas maneras en las ocasiones escasas en que pueda abrazarte, desearte un buen día, darte la mano o responder alguna pregunta que quieras hacerme. En esas veces voy dejar todo mi cariño para involucrarme por segundos con esas mariposas que vuelan sobre tu camisa cuadrillé. Haré lo que esté a mi alcance para que me recuerdes por lo menos hasta antes de que llegue la noche.

Te quiero así, parco, con el sentido de la obligación y el trabajo viajando por tus venas, con tu egoísmo y carencia de habilidades sociales asertivas. Te quiero así como un hombre sin voz que me mira y pareciera que quiere marcharse y no vivir más la incomodidad de este momento en que estamos solos, uno frente al otro, yo real y tú virtual. Los ojos negros me miran y me observan pero no me quieren y sólo dicen algo que no puedo comprender.

Te liberaré, por favor abre la puerta del departamento y siente mi abrazo antes de irte porque de eso no tienes redención. Lleva hasta el ascensor mi olor, la voz mía que reza en ti los mejores deseos. Vuelve a vivir en la comodidad de tu soledad y silencio, en las canciones que cantas mejor con otros y otras. Miro como te alejas, veo tu espalda cubierta por la camisa cuadrillé y en mi mente cuento la cadencia de tus pasos porque sé en qué momento y de qué manera dejarás caer el derecho para levantar el izquierdo, veo tu espalda otra vez y sé que se ha vuelto a dibujar la sonrisa en tu cara y puedes mostrar al mundo tu blanca sonrisa, la alegría de ser tú y no admitir en tu mundo a nadie más que no sea tu mundo. Pero yo no la veo, sólo la recuerdo o supongo.


Cuando bajes por el ascensor tendré el alivio de que al menos yo también me iré pronto a olvidar más temprano que tarde la intensidad de este sentimiento que se arraiga cada vez que te veo. Cuando me suba al bus de vuelta y me pregunte al dejar la ciudad por qué te quiero así y me responda solo: porque yo te quiero así. 





lunes, 25 de enero de 2016

Rodrigo Peñailillo, te pienso

Así que el ex Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo no tenía capacidad de poner orden en los partidos de la Nueva Mayoría, que era un desastre a la hora de enfrentar coyunturas. Dijeron que la situación era insostenible y que no sabía alinear a las bancadas en el parlamento.

Mas, si lo comparamos con el actual desempeño del Ministro del Interior, Jorge Burgos, Rodrigo gana por lejos. Porque a la hora de los datos duros, los ciudadanos acabamos de enterarnos que casi la mitad de los proyectos de ley cuya completa tramitación fue dispuesta por la Presidenta para una fecha tope de 31 de enero, se postergarán para marzo, para dos meses más porque el supuesto ministro del orden, el de las canas y alabado por Tomás Mosciatti, Fernando Villegas y Sergio Melnick no ha podido poner orden en las bancadas y ni alinear a los partidos de la Nueva Mayoría. Parece que lo de la Democracia Cristiana es crónico: propensión a berrinches infantiles. Ya lo vimos con la fracasada renuncia al cargo cuando a la Presidenta de la República se le olvidó pedir permiso a Burgos para viajar a La Araucanía (¡vaya cosa!) o cuando el Partido Comunista tuvo la digna idea de solicitar la inadmisibilidad de la Ley de Pesca, la Democracia Cristiana se tiró al suelo a llorar por la gobernabilidad y el Estado de Derecho.

Resultado de imagen para ministro rodrigo peñaililloCuando el Ministro del Interior era Rodrigo Peñailillo, Chile no era una lumbrera, pero la ciudadanía percibía que había voluntad de cambio, de empujar la máquina que significa la tramitación de los proyectos de ley emblemáticos para nuestra administración. El 31 de enero de 2015 sonaron varias campanillas en las salas del Congreso anunciando leyes egresadas del tercer trámite pese a las fisuras de la coalición y del boicot de la prensa. El 31 de enero de 2016 quizás no suene ni la mitad.

Lo extrañamos Ministro Peñailillo, estamos frente a una Reforma Laboral tibia, a un gabinete político sin convicción, a parlamentarios leales a la vieja guardia y que desconocen el compromiso empeñado frente a la Presidenta de la República y al pueblo chileno.

jueves, 14 de enero de 2016

Adiós, que se va Sureño

En su tablet veo un capítulo favorito de Dr. House mientras él junto a Matías, un amigo, arregla su maleta para partir al sur a las once de la noche. Hace diez minutos me informó que vendría su novia para acompañarlo al terminal. Se acercó al refrigerador, lo abrió y me dijo que sacaría un pan pita de esos que como yo.

-          Te ofrecí comida- le comenté.
-          ¿Cuándo?- me respondió.

No le contesté. Le ofrecí comida, en un abrir y cerrar de ojos me quitó el tablet y se lo pasó a Matías desafiando mi territorialidad y celosía.

Felipe, nuestro Sureño, se va a Valdivia a pasar sus últimos días en Chile junto a sus verdaderos amigos, su mamá y familia. Antes de que comience febrero estará en otro continente, creo que Asia, pero terminará estudiando en Italia o haciendo ayudantías en alguna universidad de ese país.

Durante el último mes vivimos juntos, ambos amigos, distintos, opuestos, en un departamento de un ambiente, apretados y soportándonos porque todo lo que a él le gusta a mí no, y al revés.

Le he solicitado expresamente, delante de Matías, que por favor se apresure en guardar sus cosas porque no quiero que deje el departamento desordenado igual que la última vez que viajó en Navidad.

Lo he visto cabizbajo, triste y sé que es porque no quiere irse, a todos nos pasa que cuando tenemos que irnos a otro lugar es cuando más nos arraigamos en donde permanecemos. Él sólo dice que está pensando, miente.

Llegó Amaia, y me pregunta si me siento triste por su partida. Le respondo que sí, que me da mucha pena. Y a ti. Sí a mí también me da mucha pena contesta y le abraza, lo besa en su cabeza.

Cepilla sus dientes previo a la partida. Ella es Amaia. 
Ya son las diez de la noche, está sentado en la cama haciendo cosas, conversando y dilatando el momento de abandonar el departamento, el nido santiaguino. Hace como tres horas me dijo que no había sido difícil convivir conmigo, que tenía peores pronósticos. Cuando apela a mi emocionalidad yo prefiero evadirla, cambiar el tema porque soy llorón, todo me emociona, pero no he de echar más lágrimas en este río del adiós.

Le dedicaría una canción de Violeta Parra que se llama Adiós que se va Segundo. Pero no le gusta Violeta Parra, aunque esta canción fue hecha para este momento en que las luces del departamento parecieran brillar menos que de costumbre.

Se ha quedado a solas junto a Amaia en la pieza, se abrazan y murmuran. Sé que se enamoró y que por eso no quiere irse del país.  

¡Ay ay ay ay, la niña que lo quería casi se ha muerto llorando!

domingo, 10 de enero de 2016

Se juntan dos palomitas por Violeta Parra

"Palomito, yo te canto
en el más bello instrumento
que se abre en este momento
de dividir el encanto".

Se juntan dos palomitas
en el árbol del amor;
fin de la separación
que los tenía contritos.
Brillaba con sus rayitos
el sol en ese entretanto.
Los dos en un solo manto
se arrebozaron dichosos.
Dice un clarín misterioso:
“Palomito, yo te canto”.

Como el clavel y la rosa
florecen en el jardín,
la dalia con el jazmín
y la azucena olorosa,
se encuentran las mariposas
de aquellos dos sentimientos
y anudan sus pensamientos
al son de una melodía.
Se dicen los buenos días
en el más bello instrumento.

Lo que en ausencia fue pena
se convirtió en alegría;
así pasaron seguidas
horas de dicha serena.
Bendicen la luna llena,
señora del firmamento.
Dice una voz en el viento
en una lengua amorosa:
“¿Quién conservará la rosa
que se abre en este momento?”

Después de tanta dulzura
sonó la antigua campana
que anuncia alguna mañana
del adiós su cruel premura.
Como la fruta madura
al desprenderse del alto,
se desgarraron en llanto
los novios sin más demora,
porque ha llegado la hora
de dividir el encanto.

 Condimento de la vida
que alimenta el corazón,
más que alegría, dolor,
que nunca cierra su herida;
tisana para bebida
que calma por un instante.
Es ley de cada habitante
desde que el mundo fue mundo:
sólo dé dicha un segundo
para los pobres amantes.

Fugaz

Si yo fuera escritor de profesión o mi actividad principal fuera escribir las cosas que pienso y con coherencia, por seguro que mi blog no estaría del todo abandonado. Claramente, que al ver las estadísticas, antes de trabajar podía redactar más. Pero mi profesión es administrador público y cuando se trabaja y con ganas, el tiempo que queda no es mucho, de hecho, ahora debería estar estudiando y estoy escribiendo. Y tratando de tomar desayuno a la vez. El tiempo es un recurso que no me gusta perder. No me gusta perder. 

Primero tomé un vaso de leche cultivada de vainilla, deben quedar diez centímetros cúbicos, lo miro y no lo bebo, tecleo. También preparé un huevo frito y una taza de café. Algo piola. Ya no queda leche cultivada, ¡salud y que en salud se nos convierta!

Para la hora del estudio dejé estrujándose el mate de anoche con agua caliente. 

Escucho por streaming el disco de Javiera y Los Imposibles "El árbol de la vida", que contiene versiones cover de Violeta Parra. Voy en Los Jardines Humanos.  

Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar. 

Debo estudiar, el día corre y no perdona. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

Navidad 2015, ¡Gracias Viejito Pascuero!

Qué bueno que dentro de todo lo que significa finalizar el año calendario, exista un espacio mínimo de reflexión y detención. Por hoy, quiero detenerme en la felicidad que siento, en la dicha que produce esta bendición de amar. 

Hace pocas horas fue Navidad y tuve la oportunidad de pasar esta celebración junto a Leandro, junto a su humor, su risa y simpatía. Hace más de un mes que no tenía opción de verlo, oírlo ni abrazarlo. Ocupé mi día comprando regalos y lavando ropa luego de viajar la noche entera desde Santiago. Llegué a su casa, nos vimos y lo tomé en mis brazos para no seguir extrañándolo y él dejó caer su cabeza en mi hombro. Lloró cuando tuve que ir a armar los regalos oculto, sin presencia de niños y niñas, pero afortunadamente llegó su tío con quien jugó hasta tener hipo.

Llegó la hora de la cena y luego la de abrir los regalos. Leandro ama las ruedas y uno de sus obsequios fue una mochila de Cars con su personaje favorito: el Rayo McQueen, lo que por lejos fue lo que más le gustó y llenó su alma de felicidad, sus ojos de dicha y los míos de amor. Su mochila, obviamente tiene ruedas. Durante el día de la Navidad fuimos a la parcela en Hacienda San Pedro en donde aprovechamos de ver a los animales, conversar y jugar. Disfrutó bañándose con su abuelo Luis en la piscina, sus margaritas y dientes diseñaron el mejor regalo de esta Navidad, la felicidad de un niño que se contenta con lo simple de la vida, con patear una pelota en los brazos de su abuelo, con gritar de alegría al tirarle agua a alguien. 

Fuera de la piscina, usó su bicicleta pero no se convenció y rápidamente se puso a jugar con dos perros y a reírse de cómo se perseguían frenéticos y a veces lo alcanzaban o con un roce mínimo le hacían perder el equilibrio. Paralelamente, acarició a un conejo que comía pasto dentro de una jaula y cuando soltaron a las cabras y ovejas para que comieran, corría detrás de ellas para asustarlas, aunque falló en el objetivo. 

Pienso que hubiera sido útil tener una cámara fotográfica que inmortalizara el momento, pero no había una, y por eso escribo este relato lleno de felicidad y que reflejan la plenitud de este momento específico. Escribo para que no se me olvide nunca su sonrisa, sus ojos, su inocencia sin límites y el amor que siento aquí y ahora. Escribo esto porque es un regalo privativo (y el mejor) que Dios ha puesto sólo en mí en la Navidad 2015.

Gracias Viejito Pascuero por reencantarme con la Navidad; los mejores regalos se le hacen al alma.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Adiós al nido

Días atrás decidí poner fin a mi participación como Asesor Laboral del Programa Abriendo Caminos ejecutado por la Universidad de Atacama, luego de mucho pensarlo y poner en la balanza cientos de elementos que me tenían con el alma en un hilo. Por una parte, mi interés ha estado últimamente en dar a mi carrera de administrador público un cariz social y proyectarme en esa área, por otra, quisiera probar trabajar en un área algo más técnica y a veces desenvolverme más en el sector político o politológico.

Lo cierto es que uno de los tantos concursos a los que postulé, resultó, en el Servicio de Impuestos Internos para ser fiscalizador tributario. Cuando postulé lo hice para trabajar en Copiapó, pero cuando me llamaron para comunicarme acerca de mi selección me ofrecieron solamente Vallenar previa estadía de tres meses en Santiago en una capacitación. Ha sido una decisión demasiado difícil de tomar y desapegos demasiado fuertes que practicar en menos de dos semanas. Aún no logro despojarme de toda la pena  que me provoca decir adiós a uno de mis sueños profesionales que más quiero: trabajar en Copiapó para Copiapó.

La oferta es muy seductora, a mi breve experiencia profesional, inferior a un año, rechazar lo que se me pone en la mesa sería demasiado irresponsable. Me dará la oportunidad de explorar nuevas áreas de mi profesión, realizar sueños materiales, tener la estabilidad que un convenio de honorarios no puede ofrecer y aceptar un desafío que me hará crecer como administrador público.  Aunque lo anterior contempla una oportunidad caída del cielo, debo aclarar que esto tiene para mí un precio emocional demasiado alto, el cual he decidido pagar.


Me voy, dejo Copiapó por un buen tiempo, renuncio a mi sueño de ver crecer mi ciudad, de ver a la familia y al barrio todos los días. Lo que más me duele es dejar nuevamente a Leandro por tanto tiempo, nada hay como su cariño, sus abrazos, su sonrisa y el amor que siento por él. Creo que la vida me pone una prueba demasiado grande y que la pena me embarga cuando me imagino diciendo adiós arriba de un bus. Dios, dame la fuerza, dame el perdón que necesito al fallar a mi promesa de no dejar de lado jamás a Leandro, por no cumplir ni estar a la altura. Pero yo quiero también crecer, formar mi nido, solitario pero mío, para que un día Leandro pueda sentir orgullo de mí, mi coraje y esfuerzo. Recibo esta oportunidad con mucha gratitud, más gratitud que pena y quiero partir del nido, rezando, orando y pidiendo al universo que se alinee y así pueda recibir una llamada con la noticia de que en Copiapó hay un cupo para mí, que ya no es necesario irse a Vallenar.