Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

jueves, 24 de julio de 2014

Perdidos en diciembre

Ha sorprendido y confundido el actuar de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) por el desempeño de la Mesa Directiva como del Pleno de Concejeros frente a los múltiples hechos que ha protagonizado el Gobierno y la conducción de las Reformas Educacionales por parte del Ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre.

Entre noviembre y diciembre del año pasado, los que hasta ese entonces éramos estudiantes de la Universidad de Chile escuchábamos y prestábamos atención a las que creíamos una de las elecciones de Gobierno Universitario Estudiantil más interesantes. Nadie sabía bien quién ganaría las elecciones pero sí que las Juventudes Comunistas perderían por el sólo hecho de haber ingresado el Partido Comunista a la Nueva Mayoría, actual coalición liderada por la Presidenta Michelle Bachelet. No estaban las confianzas de los estudiantes de bases con la Jota.

La Presidencia de la Mesa Directiva de la FECh era un espacio en cuya disputa había seguridad del triunfo del Pacto Izquierda Autónoma - Nueva Izquierda Universitaria - Romanesku (Lista Crear Izquierda Amplia) y el Pacto Unión Nacional de Estudiantes y Frente de Estudiantes Libertarios (Lista Luchar). Los últimos ganaron y representan, según lo que argumentaron y comprometieron en campaña una de las vías más radicales de la izquierda estudiantil. En tanto, la Izquierda Autónoma se quedó con la Vicepresidencia, las Juventudes Comunistas con la Secretaría General, y tal fue el triunfo del Pacto UNE-FEL (de la lista Luchar) que dado el sistema electoral de la federacíón, su mecanismo de integración logró posicionar a uno de sus candidatos como Secretario de Comunicaciones y finalmente la Lista de Vamos Construyendo logró obtener el cargo de Secretaría Ejecutiva.

Por una parte, se dudaba del triunfo de Izquierda Autónoma por ser el colectivo cuyos dos últimos Presidentes no lograron vencer la pérdida de vigor y vigencia en las calles del movimiento estudiantil. Se les criticó fuertemente por la debilidad de su gestión en cuanto a la poca capacidad de movilización a nivel de bases: durante las presidencias del actual Diputado Gabriel Boric y Andrés Fielbaum, los semestres dentro de la Universidad se cerraron con relativa normalidad, los paros fueron esporádicos y toda vez que algún otro sector quiso repetir la experiencia de 2011, no encontró eco en las presidencias autónomas de 2012 y 2013. La Lista Luchar tampoco era la segura ganadora, pese a la contundencia de sus exposiciones en salas, foros y patios de la Casa de Bello. Fabián Araneda logró a finales de 2012 llevar a Luchar a la Vicepresidencia de la Mesa Directiva FECh para el período 2013, lo que daba cuenta hacia dónde se estaba moviendo el electorado universitario, sin embargo, durante su gestión, las relaciones internas de Luchar no fueron las mejores puesto que se produjeron diversas diferencias entre el FEL y la UNE al punto de que en el ámbito de la política universitaria y a las salidas de los Plenos FECh se hablaba irónicamente de Quebrar y no de Luchar. Pese a lo anterior, Luchar volvió a reunirse, como fuere limó asperezas y puso en Melissa Sepúlveda la misión de ganar las elecciones.

Esta no fue una elección cualquiera, fue una que coincidió con momentos políticos claves: la elección presidencial, cuyas encuestas daban con seguridad el triunfo de la Presidenta Bachelet, quiem en sus compromisos de campaña aseguró, entre otras cosas, la gratuidad universal en las universidades tradicionales. En los patios se hablaba de desconfianza del futuro gobierno, de la calle, del ajuste de cuentas con la Presidenta, de la Concertación, de que la Jota entregaría la FECh al gobierno, de que no se transaría en nada y que los cantos de sirenas y que lo mismo de siempre y las marchas y los paros, que las vacaciones y marzo, en fin, una campaña totalmente relacionada a la Presidencia de la República. De aspectos internos de la Universidad, de los estatutos y orgánica del Pleno y la Mesa de la FECh: poco y nada. La beligerancia contra la Nueva Mayoría era lugar común de cada foro y pasos por sala.

El día en que elegimos a la Mesa FECh y el Pleno de Concejeros para el 2014, José Carrasco Tapia 9 se llenó de cánticos, de banderas rojas y negras: se había conformado una mesa sin ganadores de derecha, la izquierda universitaria prometía estar con los pies en la calle para guiar las reformas en educación en los términos que los movimientos sociales habían exigido desde el 2006 y el 2011. Algunos cantaban: Bakunin, Marcel Claude, sembraremos el terror. Todos esperábamos un país con estudiantes totalmente paralizados desde febrero. Pero las cosas no se han dado así. La Presidenta Bachelet asumió nuevamente el mando de la Nación y desde entonces hemos presenciado apenas dos o tres marchas universitarias.

El Ministro de Educación por su parte, ha cometido tantos errores de comunicaciones y de forma que uno llega a pensar que está cansado y lo hace a propósito. Eyzaguirre ha dado tantos pases gol a la CONFECh pero a lo más vemos a los dirigentes hablando por Tolerancia Cero, el noticiario o bien sus cuentas de Twitter. Algo que era más bien propio de los gobiernos de la Izquierda Autónoma, lo replica ahora Melissa Sepúlveda de quién se esperaba una conducción radical y más exigente. Pero no, ella prefiere hablar de otros temas, vincular todo a la violencia y decirle algunas pesadeces por la prensa al Ministro Eyzaguirre, hasta que las polémicas decantan y las ventanas se cierran. Se esperaba que la CONFECh fuera capaz de movilizarse porque fue para eso que la mayoría le dio su voto de confianza, y presionar para que las reformas de la Presidenta fueran empujadas desde la centro izquierda a la izquierda más progresista.

Hasta ahora, las reformas en juego en el Congreso no se han corrido milímetro alguno hacia la izquierda, la derecha y la Democracia Cristiana han hecho un trabajo espectacular, los nuevos diputados de la bancada estudiantil han mostrado inexperiencia y poca capacidad de fuerza a la hora de empujar reformas hacia dónde ellos se comprometieron. Las reformas se están moviendo hacia la derecha, para no ser pesimistas, hacia el centro, aquel tan querido por los nostálgicos del status quo. Evidentemente, que en este tránsito de dos polos de la reforma, al movimiento estudiantil le cabe responsabilidad porque capacidad de presión sí tiene y así se demostró el 2011, al punto que sin haber apoyado a la Presidenta Bachelet en su campaña, son sus exigencias históricas las que hoy se discuten en las reformas enviadas por el Ejecutivo; al punto de enviar al precipicio la popularidad del Expresidente Piñera. La DC está llegando mejor a los pases gol de Eyzaguirre y ha introducido en el Ministerio a Andrés Palma y negociando la llegada de Mariana Aylwin, cuya defensa a la Educación que ya nadie quiere es muy alabada y resaltada por los medios de comunicación; los asesores que llegaron en un principio a apoyar a Eyzaguirre, llámese Crispi y compañía se han notado cero, han pesado mediáticamente muy poco. Ya se habla de que Eyzaguirre se va, de que se acabó la reforma y los malos de siempre (la DC) volvió a ganar. Es que se subestimó a la DC sin necesidad de hacerlo, se la quiso arrinconar cuando se habló del nuevo eje PS-PPD, el PC quiso dar un peso más a la izquierda a la coalición, pero la DC fue más astuta y en silencio y sigilosa terminó arrinconando a todo el gobierno junto en la Reforma Tributaria en el Senado y si no se toman las providencias políticas necesarias, lo hará también con la Reforma Educacional y las reformas que vengan de acá a cuatro años más.

El movimiento estudiantil de la CONFECh está debilitado, casi pusilánime, intentando incidir por una de las que nunca fue una vía válida para ellos: la institucionalidad, por medio del Plan de Participación Ciudadana del Ministerio de Educación, algo que ya todos sabemos no es vinculante. La Participación Ciudadana sirve mucho pero tiene sus bemoles puesto que la exigencia de hacer vinculantes sus procesos pasa los límites incluso de la Constitución que asegura el ejercicio de la soberanía a las autoridades y al pueblo en elecciones y plebiscitos. Me cuesta creer en la calidad de esta estrategia, al parecer quieren golpear la mesa desde los Diálogos Ciudadanos o algún Cabildo Ministerial con la amenaza de que si las conclusiones de éstos no son vinculantes como se les aseguró, entonces se movilizarán hasta que no quede estudiante en aulas. Pero para ser francos, todo depende del timming del gobierno, que hasta el momento ha sido políticamente eficaz.

Estamos en presencia de una CONFECh tímida, que a dichos del Ministro de Educación sobre gratuidad sólo para cuatro años reacciona de forma tardía, a través de tuits y estados de Facebook como si por medio del computador fueran a hacer cambiar el rumbo de una reforma. Sinceramente, no me esperaba que Melissa Sepúlveda soportara por mucho tiempo los constantes berrinches de Naschla Aburman, ni que tuviera un liderazgo tan pasivo. Me pregunto dónde están los trabajadores unidos con los estudiantes marchando todos los días por la Alameda como le gusta a Luchar, dónde está Marcel Claude, en dónde quedaron las desconfianzas y las promesas de paralizar la Universidad de Chile al primer traspié del Gobierno de la Presidenta Bachelet, dónde están los discursos de bella oratoria en el balcón de la FECh. Allá pueden estar, perdidos en diciembre.

sábado, 10 de mayo de 2014

El palomo por Violeta Parra

Yo crié un palomo ¡caramba! sólo para mi recreo,
me paso llorando ¡caramba! cuando no lo veo. 
¡Ay mi palomo, tanto que lo amé!
dejándome sola ¡caramba! se voló y se fue. 

Él no come trigo ¡caramba! ni tampoco arroz,
sólo se mantiene, ¡caramba! con mi fino amor. 
¡Ay mi palomo, tanto que lo amé!
dejándome sola caramba se voló y se fue.

Me subo al cerrito ¡caramba! por verlo pasar,
lo tapa una nube ¡caramba! me pongo a llorar.
¡Ay mi palomo, tanto que lo amé!
dejándome sola caramba se voló y se fue.

Reflexiones de un vencido II

Tengo pena, extraño a todo el mundo incluso a quienes todavía no conozco. En este departamento frío habita más que mí mismo, mi tristeza de los días nublados y de los amores perdidos. Pasean y saltan las letras de las canciones que más me angustian, las que más me conmovieron a la hora de las mejores horas. 

Tengo cansancio en la mirada, un desgaste emocional similar a noches sin dormir, voy por el mundo con la angustia de no dejar de sentir ni aunque sea un minuto preocupación por algo, por alguien. Y si no me preocupo, más me preocupo. 

Tengo el corazón roto, dos veces roto y  no tengo a quien echarle la culpa. En menos de un mes aposté y perdí todo... cientos de acordes, gritos y microlágrimas me invaden las facciones. Pero no me arrepiento, aunque duela he de poner hasta el día en que me muera, el pecho a las balas. 

Fin de la reflexión.

sábado, 3 de mayo de 2014

El envoltorio de chicle

Querido, no; “querido” no porque yo te amo como se ama al amor platónico que en realidad no es amor platónico sino aquel amor imposible que eres tú y que sólo para adueñarme de un discurso menos perdedor denomino platónico. Da lo mismo, yo te amo porfiadamente y eso es lo que importa. Necesito comentarte que yo siento que el estómago y cada tripa  se me retuercen como ostiones al tacto cruel del limón cuando escribo tu nombre en mi buscador de Facebook porque temo que al ver tu foto de perfil estés como esos hombres a los que su novia obliga a colocar una imagen con ella y agradezco tanto que ese momento aún no llegue porque me quedaría como sin corazón.

Hace meses –y no exagero– que no he entrado a visitar tu muro, pues bien temo enamorarme más. Tu nombre está en la lista de “ocultar publicaciones” y así he sobrevivido a la imposibilidad. Recuerda que antes a eso cerré mi cuenta, pero apenas volví me enrrostraron tus paseos por el mundo, tus fiestas en discotecas exclusivas, tus partidos de fútbol. En los minutos que de pronto tengo libres comienzo a elucubrar qué será de ti, tu familia, tendrás sobrinos, cuántos campeonatos ganaste o perdiste en la última liga o bien, escudriño en mi memoria respecto de la última vez que soñé contigo. Me parece que de un día a otro comencé a extrañarte, cuando la posibilidad de conquistar a otro se me cayó por completo recordé tu imagen, esa imagen burlona que se parece a La media vuelta que tan bien canta Luis Miguel.

En las veces que voy en las calles y escuchando radio con mis audífonos siento que alguien grita, mi fuero interno se remece y solicita que seas tú quien me encuentra en la calle para correr a darte la mano, a abrazarte para preguntarte cómo estás y que tanto tiempo huevón y de a poco recriminarte este silencio bruto e impío, cómo se te ocurre no contestar mis correos, qué te he hecho o crees que soy de fierro para no saber de ti en meses y sobrevivirlos. No nací mujer, nací hombre y en eso no hay culpa, mucho menos la hay en quererte y sé que no debo ser el único, pero seguramente soy el que tiene más valentía, menos dignidad. Te vas porque yo quiero que te vayas, a la hora que yo quiera te detengo… Quererte es un apostolado, un medio y fin en sí mismo.

En las veces que voy en las calles mirando el suelo guardo la esperanza de que a mi espalda la sorprenda tu dedo índice reclamando mi atención, hola Diego, cómo estás, qué estás haciendo, dónde estás haciendo tu práctica; pero en las veces que voy en la calle cabizbajo mirando el suelo para que nadie descubra en mis ojos el amor que yo guardo, te recuerdo igual, cuando descubro en cada pedazo de vereda los envoltorios de Bigtime regados por la capital y evoco la jornada en que te pedí por favor que me regalaras un chicle porque había olvidado el cepillo de dientes en casa, sí dijiste, toma y me lo diste como un acto olvidable, sin gracia ni sentido, como darle cualquier huevada a cualquier huevón, pero uno de mis sentidos se anticipó a esta ausencia de ti y me hizo conservar en mi estuche el envoltorio de aquel masticable como recuerdo de aquel momento generoso. Aún no llega la hora en que bote a la basura ese papel lleno de ti. No tengo cómo escapar.

domingo, 30 de marzo de 2014

Mi libre canción por Lucio Battisti

En un mundo que vive sin amor
eres tú mi libre canción,
y la inmensidad se abre alrededor
más allá del límite del corazón.

Nace el sentimiento en mitad del llanto
y se eleva altísimo y va,
y vuela sobre el gesto de la gente
a todo lo más noble indiferente,
ajeno al beso cálido de amor, de puro amor. 

En un mundo que (cae un día el muro) 
prisionero es (recubierto de las rosas selváticas)
libres respirábamos (revive o no)
tú y yo (se eleva o no)
Pero la verdad (bosque abandonado)
clara brilla hoy (y por ello sobreviviendo virgen)
y nítida su música (se abre o no)
sonó (se cierra o no).

Nuevas sensaciones, nuevas emociones
se expresan ya purísimas en ti.
El velo del fantasma del pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tímido de amor, 
de puro amor.

Y recúbrote, 
dulce amado que 
no sabe el camino, 
no sabe que de verdad 
al lado tuyo vendré,
si quieres tú. 

Cae un día el muro 
recubierto de las rosas selváticas
revive o no, se eleva o no.
Bosque abandonado 
y por ello sobreviviendo virgen
se abre o no, se cierra o no.

En un mundo que prisionero es
libres respirábamos tú y yo,
pero la verdad clara brilla hoy
y nítida su música sonó.

Nuevas sensaciones, nuevas emociones
se expresan ya purísimas por ti.
El velo del fantasma del pasado 
cayendo deja un cuadro inmaculado
y se alza un viento tímido de amor, 
de puro amor. 
Y recúbrote. 

sábado, 29 de marzo de 2014

¿Qué será, qué será?

Antes de olvidarlo, dejaré un registro del último sueño. Pantalones rojos vestían tus piernas, mi cama, cerca de las cinco de la tarde. Me senté al lado tuyo y me apoyé en ti. Tu nariz, que te distingue del resto y por tanto la amo, era protagonista. Yo lograba acariciarla con mi cara, circunscritos ambos en un acto de cariño, de sentirnos a través del rostro, mi pómulo izquierdo me hizo feliz cuando jugaba con tu nariz a comunicarse cosas que no logro entender.

No es la primera vez que relato estos sueños y que el subconsciente traiciona mi voluntad. Al parecer las decisiones que tomo despierto no surten efecto en las noches. Pero me gustó la idea de estar ahí en mi cama, en mi ciudad, con las puertas abiertas y querernos sin más complejos que la vida misma.

Eso en los sueños porque en tal vida misma las cosas son más bien distintas. Me he convencido de que la prioridad está en trabajar, en un lema como “Procuro cansarme, llegar a la noche apenas sin vida” para no pensar y no doler. Reprimir el deseo de amar sin ser amado es lo que hago desde que despierto hasta que me duermo, pero el subconsciente es más astuto y me hace actuar en escenas que no tendrían lugar sin haber nacido otra vez. De todas maneras, he aprendido a ser racional y encontrar explicaciones sensatas a lo que de primeras no entiendo. Ahora, dedicaré el resto del día a entender por qué me dijiste que soy lindo… algo que no soy y que no me hace falta reprimir. Ay, ¿qué será, que será?


domingo, 9 de marzo de 2014

Comunicado

Podría resumir el verano 2013-2014 en un nombre: Leandro. Definitivamente, el ser humano que más me ha llenado desde hace mucho tiempo, un bebé exquisito, hijo de Gabriela, mi prima y Carlos. Aunque Gabriela es hija de un primo de mi papá, quiero a Leandro como si fuera mi propio sobrino, no sé si exagero porque en realidad mis hermanos no me han dado sobrinos. Es como pensar en quién inventó el amor, ¿cómo sabe si es amor si antes nunca lo sintió?, ¿cómo lo definió en un concepto vinculante al resto de la humanidad? (Sí, son los largos debates nocturnos que sufría en mi adolescencia). El punto es que cuando Leandro nació no estaba en Copiapó y no pude ir a bienvenirle, sin embargo, apenas lo conocí nuestros genios fluyeron, una cuestión parecida a esas amistades inmediatas. Nunca me había pasado con otros niños, pero sentí que debía ser su padrino, mas como soy tímido y bueno para subvalorarme pensé de inmediato en lo incómodo que sería para sus padres decirme que ya tenía un padrino, pero de todas maneras me mantendré al aguaite y en campaña. 

Luego volví a la universidad para terminar mis últimos ramos y como era bebé de sólo meses de edad, se olvidaría de este tío nuevo que conoció y que por lo demás es tan olvidable. No obstante, cuando volví a verlo meses más tarde comprobé que la conexión estaba intacta pues al llamarlo lanzó sus brazos a los míos, en resumen, se transformó en mi regalón. Tanto, que ya no quiero irme, me convencí de que en Santiago no existen muchos asuntos pendientes y que si existen, todos los puedo resolver desde acá, Copiapó. Ya lo veo, lloraré cuando me devuelva a la capital, se me quebrará la voz cuando le diga adiós con una sonrisa que esconda mi cuita y alzaré mi encono cuando sea su primer cumpleaños y no tenga cómo saludarlo, vida terrible no más. 

Pero entre terminar 2013 y comenzar 2014 ocurrieron otras cosas. Lamentablemente, mi abuelo falleció de un cáncer que lo consumía desde hace casi un año y sin poder despedirme de él se fue a la vida eterna de la mañana a la tarde mientras era un viernes en que me esforzaba por terminar una de las tantas minutas de mi investigación de estudios aplicados en centro de Chile. Fue un golpe duro pero para el que estaba preparado, pese a que la pena de no poder decir adiós para siempre a un ser querido nunca se irá, me tranquiliza haberle hecho saber que lo quería y que no me había olvidado de él en todo el tiempo en que no nos comportamos como un abuelo y un nieto. Creo que hubo dos semanas entre la última vez que lo llamé y que murió, con los enfermos de cáncer nunca se sabe; al menos he visto dos experiencias en que en la mañana no hay de qué preocuparse pero en la tarde ya están agonizando y jadeando con los efectos reflejos de un cuerpo que se va quedando sin vida. No hay nada más terrible, creo, que ver llorar sin consuelo a los padres porque no hay nada que esté a nuestro alcance para darles paz. Un duro golpe en medio del estrés de mi último cierre de semestre. Vete para siempre, muerte infame. 

Dado los trágicos acontecimientos, tuve que reagendar entregas y notas, pero algo se mantuvo inflexible: presentar en Santiago el treinta de diciembre los resultados y conclusiones de la investigación. En medio del desastre hubo que preparar todo, rearmar y llenarme de fortaleza... pero resisto bien... en el bus de vuelta a Santiago terminé de preparar las gráficas y apenas llegué a mi departamento me bañé y redacté cuanta palabra creí correcta. A las doce del día había que estar en la sala presentando, salí de voluntario y expuse con la sensación de hablar tonteras luego de que el profesor nos contara a todos que dado el bajo nivel de la calidad de nuestras investigaciones nos daría un nuevo plazo, es decir, lo que yo creía terminado y destinado a su suerte, en realidad merecía más días de dedicación, pero qué le íbamos a hacer si ya estábamos ahí. Volví a Copiapó esa misma noche para pasar el Año Nuevo en casa y no volver hasta marzo. Reenvié la investigación con las acotaciones que me sugirieron los docentes. Me fue bien y un seis uno se transformó en la última nota de mi pregrado. Terminaba al fin una etapa más de mi vida: la universidad. 

¿Ahora? se viene la práctica y afortunadamente tengo dos ofertas y no sé por cuál decidirme. Lujos que me puedo dar con merecida soberbia después de todo lo que entregué. Realmente, espero que lo que sea me haga bien a mí y mi trabajo sea realmente un aporte. ¿Amor? Estoy más solo que un perro, tanto que me alegra que mi tía Sylvia esté convencida de que cuando voy a trotar en realidad no voy a trotar sino a juntarme con mis amantes, linda, me tiene tanta fe. Antes de seguir dando detalles innecesarios e irrelevantes de mi vida de cama me iré a dormir porque mañana me levantaré temprano para ir a jugar con el bebé más adorable y lindo del mundo. No exagero, ahí nadie le gana.

Calla Diego, calla

Mientras todos están en sus respectivas fiestas o funerales, estoy redactando acerca de lo que parece volver a imponerse como moda: bloguear. Una lástima, dos entradas de verano hasta que se nos van las ideas dada la alta dosis de estrés que conlleva marzo, abril, mayo hasta llegar a enero. El otro día me solicitó un viejo amigo por guía bloguera detrás de un desganado: "me podrías decir cómo se hace". Fácil, se escribe y se le mete mano a la página de Blogger. Uno sabe cuando alguien quiere entrar a estas lides por mera apariencia de intelectual: claro, el que es un bloguero innato no requiere que nadie le enseñe a escribir ni a editar sus entradas. Realmente terapéutico escribir con la sensación de un público desahogo. Mi libre canción. 

Vaya introducción, y pensar que estuve una hora en el baño pensándola. Escribir blogs representa siempre una apuesta a mostrarse al mundo por mucha vergüenza que ello conlleve, no se trata de plataformas como ask.fm o las famosas confesiones de Facebook porque escribir en esta plataforma no es para personas asiduas a seguir modas que se olvidan pronto con el tiempo, sino para los que tenemos vocación de columnistas, algo que contar y compartir. No, esto no se trata de vanguardias. De hecho, hay personas que no tienen cuentas de Twitter ya que saben que lo de ellos no es la emisión de opiniones (lo que no significa que no las tengan). Sé que estamos y soy parte del mundo libre, hagan lo que quiera mientras no me molesten, pero en realidad, ¿no les causa molestia ver cuentas de Twitter o Blogger con cinco paupérrimos comentarios o entradas? Moda, mera moda. 

Esta actividad, que muchos psicólogos recomiendan por ser terapéutica, también conlleva ciertas responsabilidades como hacerse cargo de lo que uno escribe. Hace algunos días estuve apunto de escribir una historia que involucra a mis amigos, es verdad, el deseo de ser leído y comentado casi me hace perder el norte. En mi cuenta de Twitter comenté que hace poco me había enterado de unas historias de compañeros de la universidad cuyo relato sorprendería a sus protagonistas ya que no saben que yo lo sé. Pese a que varios seguidores me conminaron a hablar, logré dimensionar el daño que harían mis palabras. Es una compleja reflexión y debate interno el que tengo todas las noches, por proteger a un amigo de una verdad dolorosa y guardarle el secreto a otro, a uno le soy desleal. Hashtag: del terror. Sólo confirmaré que siempre hubo alguien actuando y otro creyendo, fingía llorar y reía... como dicen algunos: manipulación pura. Me consuela que la verdad caerá por su propio peso, más temprano que tarde. Difícil ser confidente de tanto amigo. Otra cosa, no hay algo más aburrido que los dramas burgueses, es lo que pasa con las teleseries porque a medida que los canales fueron ambientando sus melodramas en los barrios altos, la audiencia fue bajando y las historias repitiéndose. No quiero sonar a Noesnalaferia, pero los dramas populares triunfan siempre. 

Hoy son las selfies e ir a los funerales de blanco, mañana todo podría cambiar. Qué frustrante ver que ahora todos se crean Pedro Cayuqueo, Noesnalaferia o la querible @JuanaRivers. Crean páginas de blog para comentar las galas de los Premios Oscar o de cómo se vistieron los faranduleros en los eventos televisivos de supuesto alto nivel. Jóvenes que quieren escribir blogs de historias sexuales como seres anónimos o para protestar por el mal de moda, a ellos jamás les tendré en mi lista de blogs que sigo... en fin, he vuelto amigos, he soltado en esta entrada una leve dosis de veneno y desahogo... me retrasé porque no estaba seguro de muchas cosas y ha sido un tiempo de grande lucha interna que cada palabra podría acabar comiéndomela al siguiente día. 

miércoles, 15 de enero de 2014

El violín de Yanko por Marcos Rafael Blanco-Belmonte

Madre, la selva canta,
y canta el bosque y canta la llanura,
y el roble que a las nubes se levanta,
y la flor que se dobla en la espesura,
y canta y juega el viento en el camino,
y en el rubio trigal las amapolas,
y en el cauce el arrollo cristalino,
y los troncos, los tallos, las corolas,
la tierra, el cielo azul, la mar gigante
y las hierbas que bordan el barranco.
Madre, es una canción dulce y vibrante,
que a Yanko llega y que comprende Yanko.

Era Yanko un chicuelo,
más rubio y sonrosado que la aurora,
con los ojos tan puros como el cielo
y el alma cual de artista soñadora.
La música del campo lo atraía...,
adivinaba un himno en los rumores,
que el viento recogía
al besar los arbustos y las flores,
y en el gorjeo matinal del ave,
y en el silencio de la noche grave
y en cáliz gentil de la violeta,
hallaba una canción tierna y sin nombre,
la canción sacrosanta del poeta
que apenas puede comprender el hombre.

Siempre que del mesón en la cocina
brotaban los armónicos raudales
de un violín cuya nota cristalina
es dulce cual la miel de los panales,
él escuchaba con sublime encanto
esa canción de arrullador cariño,
y con los ojos húmedos de llanto,
"quién tuviera un violín ", pensaba el niño.

La voluntad emperatriz altiva,
prestó a Yanko inventiva
para hacer un violín débil, crujiente,
cual hecho de un caballo con las crines
y con ramas de verdes limoneros;
violín tan semejante a los violines
como un trozo de vidrio a los luceros…
Mas, ¡ay!, en tal violín fue el llanto queja,
y fue la queja destemplado grito:
¡cual ruiseñor no gime la corneja
ni anida la endecha seductora
en un violín que llora cuando canta,
en un violín que chilla cuando llora!

Una noche estival toda fulgores,
al entreabrir sus párpados el cielo,
y al entornar sus cálices las flores,
arriesgóse el chicuelo
a entrar en la cocina,
y a impulsos de sus ansias ideales
tomó el rico violín de voz perlina
y le arrancó torrentes musicales.
Los peones: "Al ladrón", despavoridos
gritaron, despertándose del sueño
y sordos a los ruegos y gemidos,
feroces maltrataron al pequeño.

Agonizaba Yanko. En su agonía,
Febril y estertoroso, repetía:
"Madre la selva canta,
y canta el bosque y canta la llanura,
y el roble que a las nubes se levanta,
y la flor que se dobla en la espesura,
y las alondras al emprender el vuelo,
y las hierbas que bordan el barranco".
Y al expirar el niño, en noble anhelo,
Dijo: "¿Verdad, mamita, que en el cielo
Dios le dará un violín al pobre Yanko?"

Elegía por Guillermo Gutiérrez

Cuando tú vengas, todo será en vano;
se habrá secado ya el rosal florido;
mi corazón, lejano, muy lejano,
bajo la tierra, ya estará dormido...
Será tan dulce el sueño que me invada,
que mi oído sabrá como se agita
tu negra cabellera, desatada
para aromar mi soledad bendita.
Sentiré cuando crezcan las raíces
del árbol bueno que me preste sombra,
y al musgo que en sus anchas cicatrices
irá tendiendo una piadosa alfombra.
Tú, que en silencio velarás mi sueño,
oye el poema que en las tumbas canta.
Todo es bello y es bueno, hasta el pequeño
gusano tiene una belleza santa...
Pisa muy leve el polvo que me guarde
y escucha cómo asciende de la tierra,
en las lentas campanas de la tarde,
la armonía perfecta que ella encierra.
Se morirán los días lentamente;
y yo tendré prendida ya en la frente
la telaraña azul de la leyenda. 
Y todo será en vano... Solitaria,
una fontana perlará su lloro
cuando digas la última plegaria 
en el misterio de la noche de oro.
Aléjate en silencio de mi lado;
no te aflijas, no llores... no hagas ruido
porque mi corazón, viejo y cansado,
bajo la tierra ya estará dormido. 

Esta vieja herida por Pedro Sienna

Esta vieja herida que me duele tanto,
me fatiga el alma de largo ensoñar;
florece en el vicio, solloza en mi canto,
grita en las ciudades, aúlla en el mar.
Siempre va conmigo poniendo un quebranto
de noble desdicha sobre mi vagar.
Cuanto más antigua tiene más encanto...
¡Dios quiera que nunca se deje de sangrar!...
Y como presiento que puede algún día 
secarse esta fuente de melancolía
y que a mi pasado recuerde sin llanto,
por no ser lo mismo que toda la gente,
yo voy defendiendo, románticamente,
esta vieja herida... ¡que me duele tanto!...

La pena del viento por Francisca Ossandón

Detenerse es morir.
Y el viento lo sabe.
Las nuevas lluvias y los fríos
dan alas al viento que las coge aprisa. 
El los ojos de las violetas
hay un perfume de melancolía.
Tus pesares en horas secretas
robo y apuro de golpe.
¿No sientes de tu puerta 
los gatos negros en la fuga?
Las nuevas lluvias y los fríos
ahuyentan las alondras.
Las golondrinas lejanas, olvidan. 
Las palomas junto a mí, revolotean.
En mi corazón se clavan ansias desconocidas.
Suspira cuando florece la reina de la noche.
Y a la luz de una luna desolada
mi faz palidece.
Será tu cuerpo una desierta calle,
será mi cuerpo un jardín entristecido.
Las nuevas lluvias y los fríos
traen del tiempo reminiscencias.
¿No sientes el badajo de los recuerdos
martillar en la campana de los años?
Tren la vida, veloz y silencioso.
Mi tren repliégase en sí mismo.
Se detiene casi...
Mi pena, la pena del viento. 
Y en el viento Dios habla. 

Solea del amor indiferente por Manuel Benítez Carrasco

"Ni rencores ni perdón;
no me grites... no me llores;
lo nuestro ya se acabó...".
¿Rencores? ¿Por qué rencores?
No le va a mi señorío
guardarle rencor a un río
que fue regando mis flores.
Tú me diste los mejores
cristales de tu corriente,
y no sería decente
maldecirte por despecho
si sé que tienes derecho
a dar o negar la fuente.
Debo estarte agradecido
por tu generosidad.
Tú me diste por bondad
lo que yo di por cumplido
Me brindaste tu latido,
tus ojos siempre empañados
y los potros alocados
de tu amor en llamarada,
Me diste el beso primero
que el es que más atosiga
y me diste la fatiga
de un cariño verdadero. 
Me diste luna y estero,
tu corazón sin celaje;
y me regalaste el cielo
en tus ojos sin paisaje.
Por eso yo, bien nacido,
ni te odio ni te aborrezco.
Al contrario, te agradezco
todo lo que me has querido.
No me importa si te has ido
con tu barca hacia otro mar;
que yo no te puedo odiar
por esta mala partida, 
porque odiar, es en la vida,
un cierto modo de amar. 
Ni te vengas a mi lado
para pedirme perdón;
el perdón es la razón
de volver a lo pasado
y pasado... ¡acabado!
qué pasó... ¡porque pasó!
Déjame que viva yo
sin perdón y sin rencores,
porque por más que me llores
lo nuestro... ¡ya se acabó!

El artista por Eduardo Castillo Urízar

Yo fui un artista envidiado
a quien ciñó una corona
el mundo que hoy me abandona
porque me veo desgraciado.
Se olvida que sin hogar,
solo, hambriento va a morir
aquel que lo hizo reír,
estremecerse y llorar.
El duro pan que mi ruego
le arranca, se devuelve blando
cuando lo empapo llorando,
con mi lágrima de fuego.
.....................................
Fui dichoso cuando niño,
en esa edad de ventura
en que es blanca el alma pura
como garza y con armiño.
En que todo es inocencia,
todo es dulce y es risueño,
y es algo así como un sueño
que no acaba la existencia.
Hoy que lloro de hambre y frío
cómo sufro al recordar
las ternezas de ese hogar
que entonces hallé vacío. 
Yo quería que mi nombre
resonara por el mundo:
afán, anhelo profundo,
de aquel que empieza a ser hombre.
Quería con ansia ardiente
ser artista, que la gloria
contara al mundo la historia
de un laurel sobre mi frente.
Tras una lucha sombría
la ambición triunfó en mi pecho,
temblando llegué hasta el lecho
en que mi madre dormía.
Y con muda y honda pena,
madre mía, un sólo instante
puse mi pecho quemante,
sobre tu frente serena.
Después, loco me alejé,
como huyendo de un delito,
de aquel asilo bendito
donde todo lo dejé.
Corrí el mundo cual beodo,
tambaleándome, sin tino,
tropezaba en mi camino
y caía sobre el lodo. 
Pero me alzaba y seguía.
Iba sonámbulo y ciego,
impulsado por el fuego
de mi ambición que crecía.
Iba cual hoja a los vientos,
como corcel desbocado,
que lleva el hierro clavado
en los ijares sangrientos.
Hallé cuanto yo quería
en mis delirios hallar,
menos la paz de mi hogar
y su inocente alegría.
Ni la fe que bajo el techo
de esa mansión de ternura
inculcó mi madre pura
en el fondo de mi pecho.
Mientras yo el mundo corría
tras el placer que envenena,
ella, sola con su pena,
entre miserias moría. 
Mientras yo con ansia loca
buscaba gloria y afán,
no tenía ella ni un pan
para llevarse a la boca.
En mi amarga desventura
conservaré hasta que muera,
esta carta, la postrera
que le dictó su ternura:
"Vuelve, hijo mío, a mis amantes brazos,
yo no puedo olvidarte ni un momento.
Le hacen falta a mi pecho tus abrazos
y a mi boca tus besos y tu aliento. 
Si supieras, ingrato, ingrato, cuánto
por ti padece tu afligida madre:
este hogar está lleno de mi llanto
y del santo recuerdo de tu padre.
Estoy sola y enferma de tristeza.
Ven a endulzar mis penas, hijo mío;
si vieras, tengo blanca la cabeza 
y el corazón despedazado y frío.
Vuelve a tu alero errante golondrina
que ya tienes el plumaje humedecido
vuelve, y en triste y solitaria ruina
encontrarás tu abandonado nido.
Si tú no vienes a secar mi llanto, 
si tu no vuelves a curar mi herida,
luego, tal vez, allá en el camposanto,
bajo una cruz te esperaré dormida".
Yo creí que era una mentira
tanto dolor por mi suerte,
que nunca lleva a la muerte
el amor que un hijo inspira.
Mas, me engañé porque encierra 
de una madre el corazón
toda la fe, la pasión,
todo el amor de la tierra.
Se me encona más la herida
al recordar con dolor
aquella noche de horror,
la más negra de mi vida.
Era una noche de hielo
del invierno, una de aquellas
en que se van las estrellas
a vagar por otro cielo.
El telón se levantaba,
el teatro lleno y ansioso,
y yo sonriendo, nervioso,
con impaciencia esperaba.
De pronto, alguien para mí
trajo una carta cerrada,
cuya cubierta enlutada
con brusca mano rompí. 
Al saber lo que decía
sentí miedo, quedé yerto.
-¡Mi madre, mi madre ha muerto!,
grité con voz de agonía.
Sentí en mi frente sonrojos
y tempestades de mar,
pero no alcanzó a llegar
ni una lágrima a mis ojos.
Todas juntas y silentes
se condensaron en calma,
y cayeron en mi alma,
tempestuosas y candentes.
Desde ese instante fatal
siento un dolor siempre nuevo,
dolor que en el pecho llevo 
clavado como un puñal.
El telón se levantaba,
el teatro lleno y ansioso,
y yo aturdido, nervioso,
nada en el mundo esperaba.
Y así tuve que salir.
¡A cuántos manda la vida
que, con la mano en la herida,
hagan al mundo reír!
Mientras yo hubiera deseado
estar solo en mi agonía,
todo un teatro me aplaudía, 
frenético, entusiasmado.
Y su aplauso atronador,
y su grito de entusiasmo,
parecía un sarcasmo
y un insulto a mi dolor. 
Al escucharlo me dije:
"¿Por qué se burla de mí?", 
y tanto, tanto sufrí,
que en silencio lo maldije.
Después el remordimiento
con implacable tesón,
me desgarró el corazón
hasta dejarlo sangriento. 
Por mi frente dolorida
surcó una arruga temprana,
y asomó en ella una cana,
la primera de mi vida.
Para matar mi dolor
busqué un cariño; fui un necio:
no comprendí que el desprecio
sólo merece un actor.
Él no nace para amar,
sino para hacer reír
y después para morir,
mendigando, sin hogar.
En este mundo de olvido
todo cuanto luce y brilla
es espuma que en la orilla
se desvanece sin ruido.
Se rompe en la adversidad
el corazón solitario
como un roble centenario
que azota la tempestad.
En esta vida sin calma
todos cumplen su condena:
llevar oculta una pena 
en lo más hondo del alma.
El hombre aquí es un alud
que, con variada fortuna,
rodando va de la cuna
al fondo del ataúd. 
Yo como muchos caí
en profundo precipicio,
y en las tinieblas del vicio
desesperado, me hundí. 
La taberna fue mi hogar, 
ese sitio oscuro y cruel
adonde va todo aquel
que sufre y quiere olvidar.
En ella perdí el talento
y el mundo que me abandonó,
y el artista mendigó
por las calles su alimento.
Voy errante por el mundo
a solas con mi congoja,
sin encontrar quien recoja
mi beso de moribundo.
Perdónale su pasado, 
madre santa, al pobre hijo
a quien el mundo maldijo
cuando lo vio desgraciado.
Y antes que la tierra fría
trague ansiosa mis despojos,
ven a cerrarme los ojos
desde el cielo, madre mía. 

Profecía por Rafael de León

Me lo dijeron ayer
las lenguas de doble filo
que te casaste hace un mes...
Y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera, en mi caso,
se hubiera echado a llorar;
yo, cruzándome de brazos,
dije que me daba igual.
Nada de pegarme un tiro,
ni enredarme a maldiciones,
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus balcones.
¿Que te has casao? ¡Buena suerte!
Vive cien años contenta
y a la hora de tu muerte
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi madre
que no te guardo rencor,
porque sin ser tu marido
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy quien más te ha querido:
¡con eso tienes bastante!

-¿Qué tiene el niño, Malena?
Anda como trastornao;
le encuentro cara de pena
y el colorcillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destroza la ropa
subiéndose a coger nidos.
¿No te parece a ti extraño?
¿No es una cosa muy rara
que un chaval de doce años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo,
y estás demasiado tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigila, mujer, vigila...
Y fueron dos centinelas
los ojillos de mi madre.
-Cuando sale de la escuela
se va pa los olivares.
-¿Y qué busca allí?
-Una niña:
tendrá el mismo tiempo que él.
José Miguel, no le riñas,
que está empezando a querer.
Mi padre encendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
y te compró unos zarcillos,
y a mí, un pantalón de hombre.
Yo no te dije "te adoro",
pero amarré a tu balcón
mi lazo de seda y oro
de mi primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofreciste en recompensa
dos cintas de color de rosa
que engalanaba  tus trenzas.
-Voy a misa con mis primos.
-Bueno; te veré en la ermita..
¡Y que serios nos pusimos
al darnos agua bendita!
Mas, luego, en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
dice mi tía Rosario
que la cigüeña es sagrá...
Y el colorín y la fuente,
y las flores, y el roció,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río.
Y el  bronce de esta campana,
y el romero de los montes,
y aquella raya lejana
que le llaman horizonte.
¡Todo es sagrao! Tierra y cielo,
porque too lo hizo Dios.
-¿Qué te gusta más?
-Tu pelo.
¡Qué bonito te salió!
Pues, y tu boca, y tus brazos,
y tus manos redonditas,
y tus pies, fingiendo el paso
de las palomas zuritas.
Con la blancura de un copo
de nieve te compraré.
Te revestí de piropos
de la cabeza a los pies.
A la vuelta te hice un ramo
de pitiminí precioso,
y luego nos retratamos
en el agüita del pozo.
Y hablando de estas pamplinas
que inventan las criaturas,
llegamos hasta tu esquina
cogidos de la cintura.
Yo te pregunté;
¿En qué piensas?
Tú dijiste:
-En darte un beso.
Y yo sentí una vergüenza
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos en la ventana.
-Mi hermanito está en la cuna;
le estoy cantando la nana.
"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi padre no te quiere
ni yo tampoco".
Y mientras que tú cantabas,
yo inocente, me pensé
que la nana nos casaba
como a marido mujer.
¡Pamplinas, figuraciones
que se inventan los chavales!
Después la vida se impone:
tanto tienes, tanto vales...
Por eso yo, al enterarme 
que estabas un mes casá,
no dije que iba a matarme
si no... ¡que me daba iguá!
Mas, como es rico tu dueño,
te brindo esta profecía:
tú, cada noche, entre sueños,
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que tu boca me besó,
y te llamarás ¡cobarde!
como te lo llamo yo.
Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó una cigüeña 
mi corazón en el pico...
Pensarás: No es cierto nada;
yo sé lo que estoy soñando.
Pero allá en la madrugada
te despertarás soñando.
Pero allá en la madrugada
te despertarás llorando
por el que no es tu marío
ni tu novio, ni tu amante,
sino... ¡el que más te ha querío!
¡con eso tienes bastante!

La casada infiel por Federico García Lorca

Y que yo me la llevé al río 
creyendo que era mozuela, 
pero tenía marido. 

Fue la noche de Santiago 
y casi por compromiso. 
Se apagaron los faroles 
y se encendieron los grillos. 
En las últimas esquinas 
toqué sus pechos dormidos, 
y se me abrieron de pronto 
como ramos de jacintos. 
El almidón de su enagua 
me sonaba en el oído, 
como una pieza de seda 
rasgada por diez cuchillos. 
Sin luz de plata en sus copas 
los árboles han crecido, 
y un horizonte de perros 
ladra muy lejos del río. 


Pasadas las zarzamoras, 
los juncos y los espinos, 
bajo su mata de pelo 
hice un hoyo sobre el limo. 
Yo me quité la corbata. 
Ella se quitó el vestido. 
Yo el cinturón con revólver. 
Ella sus cuatro corpiños. 
Ni nardos ni caracolas 
tienen el cutis tan fino, 
ni los cristales con luna 
relumbran con ese brillo. 
Sus muslos se me escapaban 
como peces sorprendidos, 
la mitad llenos de lumbre, 
la mitad llenos de frío. 
Aquella noche corrí 
el mejor de los caminos, 
montado en potra de nácar 
sin bridas y sin estribos. 
No quiero decir, por hombre, 
las cosas que ella me dijo. 
La luz del entendimiento 
me hace ser muy comedido. 
Sucia de besos y arena 
yo me la llevé del río. 
Con el aire se batían 
las espadas de los lirios. 

Me porté como quien soy. 
Como un gitano legítimo. 
Le regalé un costurero 
grande de raso pajizo, 
y no quise enamorarme 
porque teniendo marido 
me dijo que era mozuela 
cuando la llevaba al río.

Déjame que te quiera por María Cristina Menares

Déjame que te quiera
así, calladamente,
sin ansias, sin palabras,
sin inquietud,
como humo que muere
en el azul. 
Como una melodía
que se olvida.
Sin risas estridentes
de alegría,
sin llanto quejumbroso
en el dolor.
Quieta, ahogadamente,
sin voz.
Que sea mi ternura 
como el eco
de dos alas que vuelan
a lo lejos.
Como sombra perdida
en el confín.
Déjame que te quiera 
silenciosamente.
Sin ansias, sin palabras, 
¡así!

Adolescencia por Juan Ramón Jiménez

Aquella tarde, al decirle
yo que me iba del pueblo,
me miró triste -¡qué dulce!-,
vagamente sonriendo.
Me dijo: -¿Por qué te vas?
Le dije: -Porque el silencio 
de estos valles me amortaja
como si estuviera muerto.
-¿Por qué te vas? -He sentido
que quiere gritar mi pecho,
y en estos valles callados
quiero gritar y no puedo. 
Y me dijo: -¿A dónde vas?
Y le dije: -Adonde el cielo
esté más alto y no brillen
sobre mí tantos luceros.
Hundió su mirada negra
allá en los valles desiertos,
y se quedó muda y triste,
vagamente sonriendo.

Súplica por Félix Armando Núñez

¡Déjame que te quiera!
Estoy solo y volvió la primavera.
¡Déjame que te quiera!
Mi amor no es la dulzura esperanzada
del huerto en primavera.
Mi amor no espera nada.
¡Déjame que te quiera!
Yo tengo la dulzura fatigada
del árbol que en otoño sólo espera
entregar su cosecha perfumada 
para morir soñando ¡Déjame que te quiera!
No podrías amarme. Eres retoño
de nuevas primaveras,
y mi vida es un lánguido otoño;
¡déjame que te quiera como quieras!

Lied por Rafael Alberto Arrieta

Éramos tres hermanas. Dijo una:
"Vendrá el amor con la primera estrella..."
Vino la muerte y nos dejó sin ella.
Éramos dos hermanas. Me decía:
"Vendrá la muerte y quedarás tú sola..."
Pero el amor llevola.
Yo clamaba, yo clamo: "¡Amor o muerte!
¡Amor o muerte quiero!"
Y todavía espero...

Canción por Juan Guzmán Cruchaga

Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.
Una lámpara encendida
esperó toda la vida 
tu llegada. 
Hoy la hallarás extinguida.
Los fríos de la otoñada
penetraron por la herida
de la ventana entornada.
Mi lámpara, estremecida,
dio una inmensa llamarada.
Hoy la hallarás extinguida.
Alma no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.

jueves, 2 de enero de 2014

El albertío por Violeta Parra

Yo no sé por qué mi Dios 
le regala con largueza 
sombrero con tanta cinta 
a quien no tiene cabeza. 

Adónde va el buey que no are, 
responde con prontitud, 
si no tenís la contesta 
prepárate el ataúd. 

Vale más en este mundo 
ser limpio de sentimientos, 
muchos van de ropas blancas 
y Dios me libre por dentro. 

Yo te di mi corazón, 
devuélvemelo enseguida, 
a tiempo me he dado cuenta 
que vos no lo merecías. 

Hay que medir el silencio, 
hay que medir las palabras, 
sin quedarse ni pasarse 
medio a medio de la raya. 

Yo suspiro por un Pedro, 
cómo no he de suspirar, 
si me ha entregado la llave 
de todo lo celestial. 

Y vos me diste el secreto 
de chapa sin cerradura, 
como quien dice la llave 
del tarro de la basura. 

Déjate de corcoveos, 
que no nací pa' jinetes, 
me sobran los Valentinos, 
los Gardeles y Negretes. 

Al pasito por las piedras 
cuidado con los juanetes, 
que aquí no ha nacido nadie 
con una estrella en la frente. 

Discreto, fino y sencillo 
son joyas resplandecientes 
con las que el hombre que es hombre 
se luce decentemente. 

Alberto dijo me llamo, 
contesto lindo sonido, 
mas para llamarse Alberto 
hay que ser bien "albertío".

Resumen noticioso

Si fuera otra persona no volvería a entrar a este blog. Toda agenda personal es cíclica: esta soledad me tiene hablando las mismas cosas cada cierto tiempo con los mismos amores, los mismos miedos y el mismo odio de siempre contra el mundo, contra la héteronorma y la homofobia. ¿Qué culpa tendrá ella de querer a quien yo quería con cariño sincero? Pero me molesta igual, me invaden los celos y una ira de digno despechado. 

Y esta cabeza calva, cada día más calva no me deja en paz, me atormenta, me persigue. Mi fealdad me angustia e inquieta porque es eterna y aunque la olvidara cien saldrían y salen a mi camino a recordarla. Después me preguntan que qué me pasa, qué porque tengo esa cara... además me juzgan por ser feo. Lo aceptaría si me lo mereciera pero no tengo velas en este entierro de la injusticia, de la gente fea.

Porque no soy rubio ni tengo los ojos azules, porque mi atributo es la ternura y el esfuerzo, porque ni siquiera egreso y ya todos se hacen planes con mi sueldo y una carrera que todavía no tengo, porque siempre tengo que escuchar "sorry no eres mi tipo", porque me dicen Dieguito, porque piensan que siempre tengo que decir que sí, porque creen que mi paciencia es eterna como la muerte, porque no saben que le tengo miedo a morir y quiero vivir para siempre y no sentir la inclemencia del tiempo perdido, porque ya va a llegar la mujer ¡la mujer!, todo a su tiempo y porque creo que todas ese montón de frase armada vale callampa (con todo el respeto que le tengo a las callampas que le echo a los fideos con salsa).

Tengo rabia de que todos se anden fijando en los pasos que doy porque les causó curiosidad de que nunca le hayamos visto una polola pues Dieguito, a su edad. Y porque si no me prestan atención igual me molesto y me da más rabia. En esta noche me siento tonto y carente de estrategia y frialdad, me pasó por andar leyendo horóscopos y ver bondad en los ojos de los demás, me pasó por confiar, por dejar todo a la suerte, cosa que claramente no tengo. Suerte tienen otros, sus amigos, aquellos que trabajan con ella, haciendo apuestas, jugando a la lotería y la imploran y la llaman, pero yo siempre he sido enseñado a que la suerte no existe, que existe el éxito y depende del esfuerzo, de la perseverancia... que basura de discurso, que frustrante la brecha de lo ideal y lo real. 

Hablando al Padre por Gabriela Mistral

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor...
Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuya me sé
pues que miré
en mi carne prendido tu fulgor.
Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Me has de ayudar 
a alimentar
como una llama azul mi juventud,
sin material
basto y carnal:
¡con olorosos leños de virtud!

Por cuanto soy
gracias te doy:
porque me abren los cielos su joyel,
me canta el mar
y echa el pomar
para mis labios en sus pomas miel. 

Porque me das, 
Padre, en la faz
la gracia de la nieve recibir
y por el ver
la tarde arder:
¡por el encantamiento de existir!

Por el tener 
más que otro ser
capacidad de amor y de emoción
y el anhelar
y el alcanzar, 
ir poniendo en la vida perfección.

Padre, para ir 
por el vivir,
dame tu mano suave y tu amistad,
pues, te diré,
sola no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Dame el saber 
de cada ser
a la huerta llamar con suavidad,
llevarle el don,
mi corazón,
¡y nevarle de lirios su heredad!

Dame el pensar
en Ti al rodar
herida en medio del camino. Así
no llamaré,
recordaré
el vendador sutil que alienta en Ti.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.
Dé tu arrullar
hondo el soñar.
¡Hogar dentro de Ti nos has de hacer!

domingo, 8 de diciembre de 2013

Soneto LXVI por Pablo Neruda

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego. 

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero, 
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

sábado, 23 de noviembre de 2013

El padre

Nació su hija, pequeña, bendita, ojalá que haya sacado sus ojos y la alegría con que subía a recorrer los cerros de Copiapó. Hace tanto tiempo que no me acordaba de este amor viejo, escondido y olvidado por el smog de Santiago, por los años y el cemento. 

Los años han pasado y no en vano, él ya es padre, yo no. Nos perdonamos, nos sinceramos al punto de que podemos saludarnos sin problemas en la calle. De todas formas en un par de veces nos hemos evitado. ¡Ay!, no me hace bien recordar porque soy mal perdedor.

Tengo una alegría por él, por su alegría misma pero a la vez siento melancolía al nivel de De la ausencia y de ti. 



Ahora sólo me queda buscarme de amante la respiración
no mirar a los mapas, seguir en mí mismo, no andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro o hacer la canción
y decirte que todo está igual, la ciudad, los amigos, el mar,
esperando por ti, esperando por ti. 

Sigo yendo a Teté semana por semana, ¿te acuerdas de allá?
Hoy hablo de fusiles despidiendo muertos.
Yo sé que ella me ama, es por eso tal vez que te siento en su sala
aunque ahora no estás. Y se siente en la conversación
o será que tengo la impresión de la ausencia y de ti, 
de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso en el sabio delito que es recordar,
ni en el inevitable defecto que es la nostalgia de cosas
pequeñas y tontas como en el tumulto pisarte los pies
y reír y reír y reír madrugadas sin ir a dormir, 
sí, es distinto sin ti, muy distinto sin ti.

Las ideas son balas hoy día 
y no puedo usar balas por ti.
hoy quisiera ser viejo y muy sabio 
y poderte decir lo que aquí no he podido decirte
hablar como un árbol con mi sombra hacia ti,
 como un libro salvado del mar,
como un muerto que aprende a besar, 
para ti, para ti. 
Para ti, para ti.

viernes, 22 de noviembre de 2013

En agenda, hablemos de Horvath y otros

Creo que no existe amante de la politología, opinología política, ensayismo y columnismo que sea capaz de abstenerse de emitir posturas en un ambiente sobrepermeado de elecciones concurrentes. Al menos yo no puedo, incluso sin ser nada más que un ciudadano de a pie. 

Antes de argüir palabra alguna, permitan salirme de padres, hermanas, hermanos, madres, perros y gatas: ya no me está agradando el tono de ciertos compañeros de carrera (amigos, ¿por qué no?) que se espantan de que no quiera beber cerveza en la universidad. Varios de los que me conocen saben que repruebo esa conducta con el alma, ir a beber y emborracharse a nuestra Escuela de Gobierno y Gestión Pública es repudiable insulto a la generación de conocimiento y su difusión a las juveniles almas que desean aprender indistintamente de si es viernes, sábado en la noche o lunes en la mañana. 

Me tildan de serio, de amargado porque leo los diarios que hay disponibles en biblioteca, porque prefiero beber una taza de té antes que gastar dinero en una lata de cerveza. Creerán seguramente que son dueños de mi boca, de mis actos y que me dejaré intimidar e influenciar por sus arengas de "jóvenes", de "machos", de "winners" y tanto auto-halago. He observado también como a otros, un poco menos fuertes de carácter, prácticamente le empipan los centímetros cúbicos de cebada etílica. Lamentable. No importa que me digan abuelo porque me tomo una taza de té verde, yo decido cuando beber alcohol y cuando no, hacerlo en la universidad no está en mis planes. Imaginen cómo atacan cuando me opongo al consumo de marihuana.

Catarsis hecha. Hoy nos enfrentamos a un clima electoral cual año de la serpiente, cambiante, sinuoso. Los que hasta el 16 de noviembre renegaban de la Nueva Mayoría, la criticaban y decían que no había por donde acercarse, llegan de alguna manera u otra a sumarse a una de las dos candidaturas que lograron acceder a la segunda vuelta -repudio al término balotaje-, Michelle Bachelet o Evelyn Matthei. Pero en honor a la verdad todos se acercan a la ganadora y se alejan de Matthei. 

El primero de la lista es Franco Parisi, quien en el momento que reconoce su derrota hace el primero y más grande gesto de todos al calificar a Michelle Bachelet de dama y a Matthei de mala. Días después entrará en escena su jefe programático y Senador por Renovación Nacional, Antonio Horvath, díscolo evidentemente, que sin mayores problemas llegará a tener una reunión con la misma Michelle Bachelet a su comando, demorará cerca de una hora en la conversación y saldrá pronto a hablar con la prensa para comunicar que ve muchas convergencias con el programa de la Nueva Mayoría. Voltereta uno. Terremoto en la Alianza por Chile, salen personeros a comunicar reuniones de partido y mencionan al Tribunal de Disciplina y un etcétera grande seguido de Karla Rubilar anunciando que mañana Horvath se reúne con Matthei. El punto en discusión es qué hace un senador de RN negociando su apoyo con su misma coalición. Se podrá decir que lo obvio era que en la segunda vuelta volviera como hijo pródigo, pero en la política las lógicas van más allá de la mera disciplina partidaria. Por una parte, todos sabemos que la UDI y RN vienen con los flancos abiertos desde que existen y que sus diferencias se han agudizado ahora que son gobierno y también sabemos que Evelyn Matthei no llama para nada a la unidad, desune, produce anticuerpos, con ella no hay términos medios. 

El Senador Horvath está jugando con armas de doble filo, se deja querer por mientras por la Nueva Mayoría que necesita votos para cumplir con sus tres ejes programáticos, pero cuando pase su minuto de gloria quedará en medio de la nada y la Alianza le hará saber que no siempre es buena la indisciplina. Hoy hubo reunión con el comando de Evelyn Matthei pero no duró ni doce minutos. No hay convergencias, palabra de la agenda pública. 

Marco Enríquez Ominami ha asumido una postura de bajo perfil, como buen político no se cierra a brindar apoyos y tampoco los brindará a cambio de nada. La táctica del ganador minoritario (y de lo que debería aprender Franco Parisi). De todas maneras, indirectamente el apoyo ya está dado al no decir que no, se deja siempre abierta la posibilidad. Claro, como en el amor. 

Roxana Miranda y Marcel Claude ya negaron todo apoyo ¿habrán pensado que alguien se los iba a ir a pedir/rogar? De todas formas, con o sin pronunciamiento sus votantes no irán a votar el 15 de diciembre. 

Los porcentajes que importan son los de Parisi y Enríquez Ominami, ambos por arriba del 10%. De ellos dos se espera que vuelvan a presentar como candidatos a la Presidencia de la República en 2017, y sin duda, que dar o no el apoyo a Bachelet va a pesar en el discurso que sostengan en cuatro años más. Claro, porque el apoyo que arrastran no es por arte de magia ni por desmedido carisma sino más bien por una estrategia discursiva que reniega y rechaza la forma tradicional de hacer política, de la que fue parte por varios años Marco Enríquez Ominami y de la misma a la que Franco Parisi comenzó a reclamar justo para estas elecciones, ¿habrá nacido el año pasado?