Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

viernes, 12 de septiembre de 2008

Sorpresa


Y alguien se sorprendió de su “capacidad”.
Y alguien dijo de la habilidad de convertir el dolor en poesía.
Y alguien se compadeció de él.
Y alguien realmente creyó que el dolor era un juego. Y ya yo me estoy muriendo.
Ya empecé a conformarme con estas miradas furtivas y a estas leves caricias.
Camino libre en el laberinto confuso de mi corazón, malnacido corazón.
Y mientras jugamos a ser poetas, estamos jugando con alabardas mortales. Yo ya me acostumbré a ser tuyo y ¿tú de mí?
Y tus ojos como droga son.
Adictiva pupila - eternamente retorno.
Eternamente limitados.
Ya no tengo neuronas. Y sí, si querías que me humillara, ya lo hice. Si querías ver al león apagando su flama en el centro del alma. Hecho. Y si teniendo paciencia todo se alcanza ¿qué tengo yo? ¿resignación? Ya Dios no me basta. Ya Dios se aburrió. Ya Dios eres tú.
Por qué yo mismo, sí, a ti te hablo, a mí me hablo. Ya ni hables de siempre ni nunca, ya no le escupas al cielo porque te cayó en la cara. Sé humilde y reconoce. Acepta que le perdonarás todo. Todo. Pues por tenerle pierdes más que la cabeza, pierdes tu dignidad ¿y si es un vil y mero orgullo? ¿y si pasan tres mil años y nada cambia? Y si terminas el soliloquio. Si acabas con todo para ser nada. Si lloras, si ríes, si gritas y todo se va al diablo, pues Dios lo despachó por ominoso. Si rezas y sucumbes. Y si cierras los ojos y encuentras los suyos. Si apagas la luz y sientes sus labios en los tuyos. Y si le tomas las manos. Si le besas hasta el último vacío del alma. Si le matas. Si comprendiera, sí, nuestra locura de próceres del alma y la pluma. Ser feliz…
Ser feliz o morir gradualmente. Expirar o tenerte. Sin embargo, tú, no valoras lo que hago por ti. No obstante, nuestros fuegos nos funden y sabes que al recitar hablo de ti y eres feliz, quieres ser sordera y no puedes. Quieres ser ignorancia y no sabes.
Yo quiero ser eso que no descansa sin que descanses. Quiero ser el amor que hacemos. Quiero vivir en el contacto placentero. Quiero ser la lágrima que gastes si no me tienes. Quiero ser el verso que se olvida antes de ser escrito espantado con tu recuerdo. Quiero nutrirme del acto bendito de tus roces, del todo lleno de nada. Y quiero matar esa neurona esquiva que te almacena. Meterme en la célula de tu alma. Llevarme nuestras vidas a la dimensión nuestra. Quiero dejar de soñar, pero si hacerlo es perderte, también querría dejar de vivir.
Y cuando me muera, qué harás ¿Llorarás por irte conmigo? Cuando dé el fatal hálito vivo, ¿estarás a mi lado tomando mis manos? Se te saldrá el alma del dolor por los ojos. Dime si se te hará difícil borrarme. Cuéntame de la cicuta que beberás, dime que no me preocupe, que mañana es otro día juntos, y que para ti, yo nunca me voy a morir.

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