Versos

"Yo no protesto pormigo porque soy muy poca cosa, reclamo porque a la fosa van las penas del mendigo. A Dios pongo por testigo de que no me deje mentir, no hace falta salir un metro fuera de la casa para ver lo que aquí nos pasa y el dolor que es el vivir." (Violeta Parra en Décimas, autobiografía en versos)

viernes, 12 de septiembre de 2008

Metamorfosis


¡Perfecto Gregorio! ¿Te estresaste mucho?

No he visto algo más perfecto que la imperfección, una luchadora sin limites, sin márgenes y que todo lo puede fácilmente abarcar. La perfección por su parte es, una tensa, una estresada nerviosa y propulsora de la metamorfosis kafkiana, se equivoca y es que todo su montón de letras y verborrea no se ajusta siempre a la realidad. Por ejemplo: un modelo necesita por lo bajo una pila de perfecciones, no necesariamente culturales, buen cuerpo, cara, dentadura, talla, color, etc. Ese es todo su trabajo y un kilo demás lo mata de hambre. Peor para una mujer, que con sólo un parto encima cambia la figura entera, debe trabajar para otro más y su cara puede fácilmente llenarse e impurezas, manchas y espinillas; su mirada incluso puede ser algo más triste y es fuertemente discriminada. Al otro lado del vidrio se encuentra la imperfección disfrazada de una persona que se ríe de la cínica mujer que aparece allí en la pasarela desfilando con la mirada fingida, las ojeras incorregibles hasta con una tonelada de base, envidiándola, pero aunque trate y trate de igualarla, nunca lo hará porque en el camino se dará cuenta de que la modelo no es feliz, que siendo flaco, gordo, feo, blanco o negro la felicidad está en aceptarse y en la imperfección de ser, siendo no mediocre, simple y humilde. Siendo imperfecto, porque a los que nos equivocamos, a los mortales a los iguales al común de la gente no nos juzgarán como a un modelo de pasarela o a una Presidenta de la República, al Papa, a Fidel o al fatal de George Bush (que aunque es un imperfecto, el mundo no nos necesita gobernando, porque estamos para aceptar y traicionar a los líderes, cual Allende, porque somos imperfectos y eso es un acto común; injuzgable y justificado). Madonna es un buen ejemplo; sus actos son calificados como vulgares e inadecuados para una reina es decir de imperfección y ella es feliz: hace lo que quiere, dice lo que quiere y cumple lo que quiere.
La imperfección, camaradas, data del primer momento en que el humano hubo respirado, desde que pudo abrir los ojos y vio que todo estaba hecho y que él era sólo un ser que debía hacerse cargo de algo que él no había diseñado. Era imperfecto; un mediocre que aceptó estar en un medio prefabricado, sin haber transpirado una gota de sudor por el esfuerzo de su Dios que le creó el mundo, sin siquiera agradecerle, sin embrago siguió viviendo feliz por el planeta y nadie lo juzgó, más que yo que me salgo de los preceptos de la imperfección para moldearla algo más y decir que es perfecta.

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